Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

lunes, 5 de agosto de 2024

La Iglesia de Santa María la Blanca, en La Campana (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia de Santa María la Blanca, en La Campana (Sevilla)
     Hoy, 5 de agosto, Dedicación de la basílica de Santa María, en Roma, construida en el monte Esquilino y ofrecida por el papa Sixto III al pueblo de Dios como recuerdo del Concilio de Éfeso, en el que la Virgen María fue proclamada Madre de Dios (c. 434) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
   Y que mejor día que hoy para Explicarte la Iglesia de Santa María la Blanca, en La Campana (Sevilla).
   La Iglesia de Santa María la Blanca, se encuentra en la plaza de Andalucía, s/n; en La Campana (Sevilla).
     El templo consta de tres naves con crucero. Los soportes son pilares con pilastras adosadas, sobre los que cabalgan arcos de medio punto. La nave central se cubre con una bóveda de medio cañón con arcos, fajones y lunetos, mientras que los brazos del crucero y el presbiterio lo hacen con una bóveda de medio cañón decorada con motivos geométricos. El crucero y los cuatro espacios adyacentes a los brazos del mismo se cubren con bóvedas semiesféricas de diferente decoración y el resto de las naves laterales como la central. Exteriormente destaca la fachada de los pies, que consta de dos cuerpos. En el primero se instala una portada de estilo neoclásico, cuyo vano de medio punto se enmarca mediante pares de columnas toscanas exentas, sobre las que corre un entablamento dórico que sirve de base a un remate de vano central entre columnas jónicas coronadas por entablamento y frontón curvo. El segundo cuerpo de la fachada está articulado mediante pilastras toscanas, sobre las que discurre el entablamento y un frontón triangular. A ambos lados se sitúan dos campanarios. El de mayor altura, situado en el lado derecho, es de un solo cuerpo y se remata por un chapitel piramidal.
     Posee además dos portadas en sus flancos. La del lado derecho responde al estilo de la segunda mitad del siglo XVIII; la contraria responde a un criterio más sencillo y clasicista. El edificio, comenzado en los últimos años del XVI, fue continuado du­rante el primer tercio del siguiente según trazas del ar­quitecto Vermondo Resta, a quien puede atribuirse el núcleo central del templo. En la segunda mitad del siglo XVIII se construyen las naves laterales y se decoran las medias naranjas, la sacristía y las porta­das exteriores, constando documentalmente la intervención del maestro mayor Antonio de Figueroa durante este período.
     El retablo mayor consta de banco con sagrario y manifestador, un primer cuerpo de tres calles, la central con columnas corintias de fuste entorchado, y un segundo de estructura similar, pero cuya calle central está flanqueada por columnas salomónicas. El retablo se realizó en diversos momentos. El banco y la calle central del primer cuerpo corresponden al primer cuarto del siglo XVII, según trazas de Miguel y Alonso Cano, Felipe de Ribas y Pablo Legot, y el resto, es decir el segundo cuerpo, lo ejecutó Juan de Valencia a finales de dicho siglo. La puerta del sagrario representa a Cristo atado a la columna, obra de Alonso Cano de 1631-32. Del mismo autor parece ser la Inmaculada que ocupa el manifestador, sobre el que, en un baldaquino de columnas salomónicas, aparece la Virgen de la Consolación, imagen de la segunda mitad del siglo XIV, repolicromada en época posterior. La calle central la ocupa un gran lienzo con la Aparición de la Virgen, coetáneo del retablo. Flanquean esta pintura dos monumentales imágenes de San Pedro y San Pablo, obras probables de Alonso Cano que terminaron Felipe y Francisco de Ribas hacia 1640-45. Las últimas investigaciones creen que la participación de estos dos artistas fue mínima y quizá sólo se limitara a la policromía. En la calle lateral izquierda se sitúa una imagen de San Nicolás de Tolentino, obra de Blas Hernández Bello de 1608, y sobre ella un relieve de San Miguel del tercer cuarto del siglo. En la calle derecha se sitúan una imagen de San Lorenzo, obra del siglo XVII, y un relieve de San José con el Niño de la misma fecha que su simétrico. En el ático, probable obra del tracista Juan de Valencia en 1704, hay un gran lienzo representando la Anunciación y flanqueado por otros dos que representan a San Antonio de Padua y a Santa Bárbara, todos de finales del siglo XVII.
     Delante del retablo cuelga una gran lámpara de plata repujada fechada en 1797 y punzonada por los plateros sevillanos V. Gargallo y García. También colocado en el presbiterio figuran dos ciriales de plata repujada del siglo XVIII que presentan el punzón de García y una cruz parroquial del mismo material de fines del XVII. A ambos lados del presbiterio se disponen dos retablos de mediados del siglo XVIII. En el de la derecha figura una Virgen Dolorosa del siglo XVIII, con corona y media luna de plata de la misma época. En la capilla Sacramental se sitúa un retablo neoclásico con un grupo del Calvario, cuyo Cristo de la Vera Cruz es obra del escultor sevillano Juan Gómez, que fue trasladado a La Campana en 1616. El San Juan y la Magdalena son de la época del retablo. A la izquierda, y en un retablo también neoclásico, se halla una imagen de San Ginés del siglo XVIII y a ambos lados de la entrada dos ángeles con lámparas de plata del último tercio del siglo XVIII.
     En el lado derecho del crucero figura un reta­blo de mediados del siglo XVIII dedicado a la Virgen del Rosario, obra de José de Guillena en 1742. La imagen es de vestir y lleva corona, resplandor y media luna de plata repujada con los punzones de García y Cárdenas. En las calles laterales aparecen las de Santo Tomás  de Aquino y San Vicente Ferrer y en el ático la de Santo Domingo de Guzmán, todos de la época del retablo. A ambos lados de éste, cuelgan lienzos del siglo XVIII con un Crucificado y San Francisco penitente.
     En la nave figura, en primer lugar, un retablo del segundo tercio del siglo XVIII dedicado a San José con el Niño, imagen de la misma época del retablo, que aparece flanqueada por las de San Jacinto, de la segunda mitad del XVIII y Santa Gertrudis, de la segunda mitad del siglo XVII. En el ático aparece la de Santa Marina. Al final, un retablo sin dorar del segundo tercio del siglo XVIII en el que se venera una imagen de vestir de Jesús Nazareno del siglo XVII. En el hastial, se halla un lienzo del siglo XVIII con el Bautismo de Cristo y una pila de jaspe rojo de la misma época.
      En el lado derecho de la nave hay un retablo sin dorar dedicado a San Pedro que realizó Miguel Guisado entre 1774 y 1775. La imagen sedente del titular y el relieve alusivo a la vida del santo, situado en el ático, corresponden a la época del retablo. A continuación se sitúa un retablo con baldaquino entre estípites del segundo tercio del siglo XVIII en el que se venera la imagen de Santa Ana, obra de Luis de la Peña fecha­da en 1623 y repolicromada posteriormente. Junto a ella, aparecen las de la Virgen Niña y San Joaquín, del siglo XVIII. Las calles laterales las ocupan las imágenes de San José con el Niño y de San Juan Bautista. En el ático se dispone un relieve con Dios Padre y sobre el banco un Crucificado, todos del referido siglo. Ya en el crucero, aparece otro retablo con baldaquino y remate y sin dorar de hacia 1765, atribuible a Tomás Gon­zález Guisado el joven, en el que se veneran las imágenes de la Inmaculada, San Antonio de Padua y San Francisco Javier, estas últimas sin policromar y de la misma época del retablo. A ambos lados del retablo se sitúan dos lienzos de San José y del Crucificado del siglo XVIII.
     Ya en la nave se dispone un retablo de media­dos del siglo XVIII dedicado a la Virgen del Carmen, cuya imagen aparece flanqueada por las de San Elías y Santa Teresa. En el ático figura un relieve de la Inmaculada que, al igual que las obras anteriores, son de la época del retablo. A continuación se halla un gran lienzo con San Cristóbal del siglo XVIII, con marco de la época. Ante este lienzo se halla una urna de madera tallada y dorada con columnas salomónicas de fines del siglo XVII en la que se encuentra la imagen de un Cristo yacente del segundo tercio del siglo XVI. En el hastial se sitúa un retablo de un solo cuerpo de tres calles entre columnas salomónicas de principios del siglo XVIII que alberga una Dolorosa de vestir de siglo XIX. En los laterales, dos pinturas sobre tablas de San Nicolás de Bari y San Pedro de Alcántara.
     En la nave central se halla el púlpito, con tornavoz de madera tallada y dorada, realizado en 1704 por Juan de Valencia. En el coro figuran dos lienzos del siglo XVIII, uno con la Adoración de la Eucaristía y otro una copia del San Francisco abrazando a Cristo, de Murillo. La caja del órgano está sin dorar y data de mediados del mismo siglo, recordando el antepecho la talla del púlpito.
     En la sacristía existe una cajonera de fines del siglo XVII y se conservan los restos de la sillería del coro que el cordobés Díaz Pacheco talló a principios del siglo XVIII. Los lienzos datan todos del citado siglo, destacando una serie de doce que narran la vida de Sansón y otros dos con la Adoración de los Pastores y el Éxtasis de Santa Teresa. Colgados en los muros aparece un Cristo pintado sobre la cruz y otro de talla, ambos del siglo XVIII. En el despacho parro­quial existe un lienzo con la Virgen del Rosario del tercer cuarto del siglo XVIII.
     Entre las interesantes piezas de orfebrería que posee esta parroquia destacaremos dos ostenso­rios de plata dorada repujada y cincelada de principios del siglo XVII, un juego de copón y cáliz de plata dorada repujada y cincelada fechado en 1792 y un cáliz de plata repujada y grabada del primer tercio del siglo XVI (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
     Iglesia Templo neoclásico con sus orígenes en el siglo XV. Posee en su interior interesantes elementos decorativos, esculturas y pinturas de los siglos XVII y XVIII. Sus orígenes hay que situarlos acaso en la primera mitad del siglo XV cuando se fundó una ermita dedicada a la Virgen de la Consolación, en torno a la cual se apiñaron un conjunto de casas habitadas por trabajadores de los campos del entorno. Ya en la segunda mitad de la misma centuria aparece mencionado el edificio como la iglesia de La Campana, evidenciándose que constituía ya una auténtica fábrica, con sus presbiterios y sus rentas, no dependiendo, pues, del priorato de ermitas. 
     En 1565 se inician las obras de un nuevo templo. La iglesia tuvo varias ampliaciones y construcciones de altares, capillas y diversos objetos decorativos, prolongándose todas estas obras hasta el año 1792. Fue en este año cuando el maestro Figueroa proyectó la portada principal, dentro de un gusto plenamente neoclásico, con dos cuerpos: el primero de orden dórico, y formado por cuatro columnas toscanas, que sostienen un entablamento; y el segundo, jónico, con sus pedestales, basas, capiteles (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la Solemnidad de Santa María de las Nieves, o la Blanca
    Fiesta conocida popularmente por Santa María de las Nieves o la Blanca por la leyenda de la fundación de la basílica de Santa María la Mayor de Roma: el patricio romano Juan tuvo una visión de la Virgen en el 358 que le ordenaba edificar una iglesia en un solar que encontraría cubierto de nieve, lo que comunicó al Papa Liberio, que trazó el plano del nuevo templo en la cumbre del Esquilino, nevada prodigiosamente, por lo que se la conoce como Basílica Liberiana.  Se la encuentra ya registrada en el calendario jeronimiano, pero por ser una celebración local romana, no aparece en los sacramentarios. Hasta el siglo XIV fue una fiesta exclusiva de la basílica, en que se extendió a todas las iglesias de Roma y a otras diócesis. Fue extendida definitivamente a la Iglesia Latina en 1570 por San Pío V Ghislieri, que determinó incluso sepultarse allí, y Clemente VIII Aldobrandini (+1605) la elevó a doble mayor. En el calendario de 1969 fue incluida memoria libre. Aparte de la historicidad de la leyenda, el conmemorar la dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma nos invita a reflexionar que María es imagen y tipo de la Iglesia, su origen como la primera creyente del nuevo orden salvífico y su representación en el Calvario y ante el sepulcro, así como la esperanza escatológica eclesial de la futura glorificación consumada en su Asunción. El templo material de María, que alberga a Jesús Eucaristía es signo del cristiano, templo vivo del Espíritu Santo (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
Conozcamos mejor la sobre el Significado y la Iconografía de la Virgen con el Niño;
   Tal como ocurre en el arte bizantino, que suministró a Occidente los prototipos, las representaciones de la Virgen con el Niño se reparten en dos series: las Vírgenes de Majestad y las Vírgenes de Ternura.
La Virgen de Majestad
   Este tema iconográfico, que desde el siglo IV aparecía en la escena de la Adoración de los Magos, se caracteriza por la actitud rigurosamente frontal de la Virgen sentada sobre un trono, con el Niño Jesús sobre las rodillas; y por su expresión grave, solemne, casi hierática.
   En el arte francés, los ejemplos más antiguos de Vírgenes de Majestad son las estatuas relicarios de Auvernia, que datan de los siglos X u XI. Antiguamente, en la catedral de Clermont había una Virgen de oro que se mencionaba con el nom­bre de Majesté de sainte Marie, acerca de la cual puede dar una idea la Majestad de sainte Foy, que se conserva en el tesoro de la abadía de Conques.
   Este tipo deriva de un icono bizantino que el obispo de Clermont hizo emplear como modelo para la ejecución, en 946, de esta Virgen de oro macizo destinada a guardar las reliquias en su interior.
   Las Vírgenes de Majestad esculpidas sobre los tímpanos de la portada Real de Chartres (hacia 1150), la portada Sainte Anne de Notre Dame de París (hacia 1170) y la nave norte de la catedral de Reims (hacia 1175) se parecen a aquellas estatuas relicarios de Auvernia, a causa de un origen común antes que por influencia directa. Casi todas están rematadas por un baldaquino que no es, como se ha creído, la imitación de un dosel procesional, sino el símbolo de la Jerusalén celeste en forma de iglesia de cúpula rodeada de torres.
   Siempre bajo las mismas influencias bizantinas, la Virgen de Majestad aparece más tarde con el nombre de Maestà, en la pintura italiana del Trecento, transportada sobre un trono por ángeles.
   Basta recordar la Madonna de Cimabue, la Maestà pintada por Duccio para el altar mayor de la catedral de Siena y el fresco de Simone Martini en el Palacio Comunal de Siena.
   En la escultura francesa del siglo XII, los pies desnudos del Niño Jesús a quien la Virgen lleva en brazos, están sostenidos por dos pequeños ángeles arrodillados. La estatua de madera llamada La Diège (Dei genitrix), en la iglesia de Jouy en Jozas, es un ejemplo de este tipo.
El trono de Salomón
   Una variante interesante de la Virgen de Majestad o Sedes Sapientiae, es la Virgen sentada sobre el trono con los leones de Salomón, rodeada de figuras alegóricas en forma de mujeres coronadas, que simbolizan sus virtudes en el momento de la Encarnación del Redentor.
   Son la Soledad (Solitudo), porque el ángel Gabriel encontró a la Virgen sola en el oratorio, la Modestia (Verecundia), porque se espantó al oír la salutación angélica, la Prudencia (Prudentia), porque se preguntó como se realizaría esa promesa, la Virginidad (Virginitas), porque respondió: No conocí hombre alguno (Virum non cognosco), la Humildad (Humilitas), porque agregó: Soy la sierva del Señor (Ecce ancilla Domini) y finalmente la Obediencia (Obedientia), porque dijo: Que se haga según tu palabra (Secundum verbum tuum).
   Pueden citarse algunos ejemplos de este tema en las miniaturas francesas del siglo XIII, que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia. Pero sobre todo ha inspirado esculturas y pinturas monumentales en los países de lengua alemana.
La Virgen de Ternura

   A la Virgen de Majestad, que dominó el arte del siglo XII, sucedió un tipo de Virgen más humana que no se contenta más con servir de trono al Niño divino y presentarlo a la adoración de los fieles, sino que es una verdadera madre relacionada con su hijo por todas las fibras de su carne, como si -contrariamente a lo que postula la doctrina de la Iglesia- lo hubiese concebido en la voluptuosidad y parido con dolor.
   La expresión de ternura maternal comporta matices infinitamente más variados que la gravedad sacerdotal. Las actitudes son también más libres e imprevistas, naturalmente. Una Virgen de Majestad siempre está sentada en su trono; por el contrario, las Vírgenes de Ternura pueden estar indistintamente sentadas o de pie, acostadas o  de rodillas. Por ello, no puede estudiárselas en conjunto y necesariamente deben introducir en su clasificación numerosas subdivisiones.
   El tipo más común es la Virgen nodriza. Pero se la representa también sobre su lecho de parturienta o participando en los juegos del Niño.
El niño Jesús acariciando la barbilla de su madre
   Entre las innumerables representaciones de la Virgen madre, las más frecuentes no son aquellas donde amamanta al Niño sino esas otras donde, a veces sola, a veces con santa Ana y san José, tiene al Niño en brazos, lo acaricia tiernamente, juega con él. Esas maternidades sonrientes, flores exquisitas del arte cristiano, son ciertamente, junto a las Maternidades dolorosas llamadas Vírgenes de Piedad, las imágenes que más han contribuido a acercar a la Santísima Virgen al corazón de los fieles.
   A decir verdad, las Vírgenes pintadas o esculpidas de la Edad Media están menos sonrientes de lo que se cree: la expresión de María es generalmente grave e incluso preocupada, como si previera los dolores que le deparará el futuro, la espada que le atravesará el corazón. Sucede con frecuencia que ni siquiera mire al Niño que tiene en los brazos, y es raro que participe en sus juegos. Es el Niño quien aca­ricia el mentón y la mejilla de su madre, quien sonríe y le tiende los brazos, como si quisiera alegrarla, arrancarla de sus sombríos pensamientos.
   Los frutos, los pájaros que sirven de juguetes y sonajeros al Niño Jesús tenían, al menos en su origen, un significado simbólico que explica esta expresión de inquieta gravedad. El pájaro es el símbolo del alma salvada; la manzana y el racimo de uvas, aluden al pecado de Adán redimido por la sangre del Redentor.
   A veces, el Niño está representado durante el sueño que la Virgen vela. Ella impone silencio a su compañero de juego, el pequeño san Juan Bautista, llevando un dedo a la boca.
   Ella le enseña a escribir, es la que se llama Virgen del tintero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Iglesia de Santa María la Blanca, en La Campana (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia.

Más sobre la localidad de La Campana (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

El Panel cerámico de Nuestra Señora del Pópulo, anónimo, en el Patio de los Bojes, del Museo de Bellas Artes

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Panel cerámico de Nuestra Señora del Pópulo, anónimo, en el Patio de los Bojes, del Museo de Bellas Artes, de Sevilla
    Hoy, 5 de agosto, Dedicación de la basílica de Santa María, en Roma, construida en el monte Esquilino y ofrecida por el papa Sixto III al pueblo de Dios como recuerdo del Concilio de Éfeso, en el que la Virgen María fue proclamada Madre de Dios (c. 434) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II]. 
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte el Panel cerámico de Nuestra Señora del Pópulo, anónimo, en el Patio de los Bojes, del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
     El Museo de Bellas Artes, antiguo Convento de la Merced Calzada [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
    En el Patio de los Bojes del Museo de Bellas Artes podemos contemplar el panel cerámico de Nuestra Señora del Pópulo, anónimo, siendo un azulejo plano policromado en estilo barroco, realizado hacia 1670, con unas medidas de 1'69 x 1'69 mts, y procedente de la fachada de la Iglesia del Convento de Nuestra Señora del Pópulo, de Agustinos Descalzos, de Sevilla, en el siglo XX.
     Este fragmento de un grabado de Tortolero (1738) que reproduce la Entrada en Sevilla de Felipe V, nos permite integrar virtualmente los paneles de la fachada del extinguido convento de Nuestra Señora del Pópulo en su ubicación primitiva. El convento agustino edificó su iglesia en la segunda mitad del siglo XVII. Este conjunto de fachada, como otros contemporáneos, es obra anónima de gran calidad técnica y artística realizada probablemente por pintores que hacen incursiones esporádicas en la cerámica más que por artesanos azulejeros (web Retablo Cerámico).
     El impetuoso desarrollo de la pintura sevillana de caballete de tema religioso durante el siglo XVII unido a la afianzada tradición cerámica existente en la ciudad tras las experiencias enriquecedoras del siglo anterior, dan lugar a un incremento inusitado de los paneles de azulejos concebidos como cuadros aislados y destinados a ser colocados en el exterior de los edificios, visibles desde los espacios públicos que quedan de ese modo sacralizados.
     Este fenómeno de iconografía devocional que ya en el siglo XVI había tenido manifestaciones diversas en paneles sobre portadas, espadañas o torres, experimenta un auge durante la segunda mitad del siglo XVII dando lugar a la realización no sólo de cuadros aislados sino también de conjuntos de paneles organizados que materializan la parte icónica de lo que frecuentemente se ha llamado la fachada-retablo -en este caso retablo pictórico- tan característica del barroco español e hispano-americano.
     De los tres conjuntos más espectaculares: la fachada de la iglesia del hospital de la Santa Caridad, la del convento de San Francisco de Paula y la del de Nuestra Señora del Pópulo, el último de ellos, tal vez el de mejor calidad pictórica, fue desmontado al demolerse el edificio en este siglo y trasladado por fortuna al Museo de Bellas Artes donde hoy podemos contemplar por separado sus paneles. El conjunto de la fachada de la iglesia del Hospital de la Caridad, el más conocido de los tres, es el único realizado en azul sobre fondo blanco. El de San Francisco de Paula es polícromo pero ligeramente inferior en su calidad pictórica al del Pópulo que de esa forma se convierte en un grupo de paneles de especial valor con la única limitación de su desvinculación del contexto original.
     Esta tradición de los paneles pictóricos se prolonga en el siglo XVIII. El estilo se hace menos culto y la calidad técnica a veces desciende pero el fenómeno se divulga y a él acceden capas sociales medias antes marginadas como clientes de este tipo de pintura. Un caso de ex­cepcional calidad lo constituye el panel de Cristo camino del Calvario del vestíbulo del Museo.
     Un fragmento de un grabado de Tortolero (1738) que reproduce la Entrada en Sevilla de Felipe V, nos permite integrar virtualmente los paneles de la fachada del extinguido convento de Nuestra Señora del Pópulo -hoy fuera de su contexto original- en su ubicación primitiva. El convento agustino edificó su iglesia en la segunda mitad del siglo XVII. Este conjunto de fachada, como otros contemporáneos, es obra anónima de gran calidad técnica y artística realizada probablemente por pintores que hacen incursiones esporádicas en la cerámica más que por artesanos azulejeros (Alfonso Pleguezuelo Hernández, Cerámica, en El Museo de Bellas Artes de Sevilla, Tomo I. Ed. Gever, Sevilla, 1991).
     Museo de Bellas Artes. Tablero de cerámica del s. XVII (hacia 1670), que lució en el convento de dicha advocación. Es de gran calidad y exquisito arte, estando compuesto por múltiples azulejos cuadrados, cada uno de los cuales viene a medir 13 cms. de lado. Los colores predominantes son azul y amarillo-anaranjado, sobre fondo blanco. Gracias a un grabado de Tortolero, que reproduce la entrada en Sevilla de Felipe V (1738), podemos hacernos una idea bastante clara de la primitiva colocación de este panel, el cual se hallaba sobre la puerta de su extinguido convento, junto a otras cerámicas también conservadas en el museo, formando una verdadera fachada-retablo (Juan Martínez Alcalde. Sevilla Mariana, Repertorio Iconográfico. Ediciones Guadalquivir. Sevilla, 1997).
Conozcamos mejor la Solemnidad de Santa María de las Nieves, o la Blanca;
   Fiesta conocida popularmente por Santa María de las Nieves o la Blanca por la leyenda de la fundación de la basílica de Santa María la Mayor de Roma: el patricio romano Juan tuvo una visión de la Virgen en el 358 que le ordenaba edificar una iglesia en un solar que encontraría cubierto de nieve, lo que comunicó al Papa Liberio, que trazó el plano del nuevo templo en la cumbre del Esquilino, nevada prodigiosamente, por lo que se la conoce como Basílica Liberiana.  Se la encuentra ya registrada en el calendario jeronimiano, pero por ser una celebración local romana, no aparece en los sacramentarios. Hasta el siglo XIV fue una fiesta exclusiva de la basílica, en que se extendió a todas las iglesias de Roma y a otras diócesis. Fue extendida definitivamente a la Iglesia Latina en 1570 por San Pío V Ghislieri, que determinó incluso sepultarse allí, y Clemente VIII Aldobrandini (+1605) la elevó a doble mayor. En el calendario de 1969 fue incluida memoria libre. Aparte de la historicidad de la leyenda, el conmemorar la dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma nos invita a reflexionar que María es imagen y tipo de la Iglesia, su origen como la primera creyente del nuevo orden salvífico y su representación en el Calvario y ante el sepulcro, así como la esperanza escatológica eclesial de la futura glorificación consumada en su Asunción. 
    El templo material de María, que alberga a Jesús Eucaristía es signo del cristiano, templo vivo del Espíritu Santo (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
Conozcamos mejor la sobre el Significado y la Iconografía de la Virgen con el Niño;
   Tal como ocurre en el arte bizantino, que suministró a Occidente los prototipos, las representaciones de la Virgen con el Niño se reparten en dos series: las Vírgenes de Majestad y las Vírgenes de Ternura.
La Virgen de Majestad
   Este tema iconográfico, que desde el siglo IV aparecía en la escena de la Adoración de los Magos, se caracteriza por la actitud rigurosamente frontal de la Virgen sentada sobre un trono, con el Niño Jesús sobre las rodillas; y por su expresión grave, solemne, casi hierática.
   En el arte francés, los ejemplos más antiguos de Vírgenes de Majestad son las estatuas relicarios de Auvernia, que datan de los siglos X u XI. Antiguamente, en la catedral de Clermont había una Virgen de oro que se mencionaba con el nom­bre de Majesté de sainte Marie, acerca de la cual puede dar una idea la Majestad de sainte Foy, que se conserva en el tesoro de la abadía de Conques.
   Este tipo deriva de un icono bizantino que el obispo de Clermont hizo emplear como modelo para la ejecución, en 946, de esta Virgen de oro macizo destinada a guardar las reliquias en su interior.
   Las Vírgenes de Majestad esculpidas sobre los tímpanos de la portada Real de Chartres (hacia 1150), la portada Sainte Anne de Notre Dame de París (hacia 1170) y la nave norte de la catedral de Reims (hacia 1175) se parecen a aquellas estatuas relicarios de Auvernia, a causa de un origen común antes que por influencia directa. Casi todas están rematadas por un baldaquino que no es, como se ha creído, la imitación de un dosel procesional, sino el símbolo de la Jerusalén celeste en forma de iglesia de cúpula rodeada de torres.
   Siempre bajo las mismas influencias bizantinas, la Virgen de Majestad aparece más tarde con el nombre de Maestà, en la pintura italiana del Trecento, transportada sobre un trono por ángeles.
   Basta recordar la Madonna de Cimabue, la Maestà pintada por Duccio para el altar mayor de la catedral de Siena y el fresco de Simone Martini en el Palacio Comunal de Siena.
   En la escultura francesa del siglo XII, los pies desnudos del Niño Jesús a quien la Virgen lleva en brazos, están sostenidos por dos pequeños ángeles arrodillados. La estatua de madera llamada La Diège (Dei genitrix), en la iglesia de Jouy en Jozas, es un ejemplo de este tipo.
El trono de Salomón
   Una variante interesante de la Virgen de Majestad o Sedes Sapientiae, es la Virgen sentada sobre el trono con los leones de Salomón, rodeada de figuras alegóricas en forma de mujeres coronadas, que simbolizan sus virtudes en el momento de la Encarnación del Redentor.
   Son la Soledad (Solitudo), porque el ángel Gabriel encontró a la Virgen sola en el oratorio, la Modestia (Verecundia), porque se espantó al oír la salutación angélica, la Prudencia (Prudentia), porque se preguntó como se realizaría esa promesa, la Virginidad (Virginitas), porque respondió: No conocí hombre alguno (Virum non cognosco), la Humildad (Humilitas), porque agregó: Soy la sierva del Señor (Ecce ancilla Domini) y finalmente la Obediencia (Obedientia), porque dijo: Que se haga según tu palabra (Secundum verbum tuum).
   Pueden citarse algunos ejemplos de este tema en las miniaturas francesas del siglo XIII, que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia. Pero sobre todo ha inspirado esculturas y pinturas monumentales en los países de lengua alemana.
La Virgen de Ternura
   A la Virgen de Majestad, que dominó el arte del siglo XII, sucedió un tipo de Virgen más humana que no se contenta más con servir de trono al Niño divino y presentarlo a la adoración de los fieles, sino que es una verdadera madre relacionada con su hijo por todas las fibras de su carne, como si -contrariamente a lo que postula la doctrina de la Iglesia- lo hubiese concebido en la voluptuosidad y parido con dolor.
   La expresión de ternura maternal comporta matices infinitamente más variados que la gravedad sacerdotal. Las actitudes son también más libres e imprevistas, naturalmente. Una Virgen de Majestad siempre está sentada en su trono; por el contrario, las Vírgenes de Ternura pueden estar indistintamente sentadas o de pie, acostadas o  de rodillas. Por ello, no puede estudiárselas en conjunto y necesariamente deben introducir en su clasificación numerosas subdivisiones.
   El tipo más común es la Virgen nodriza. Pero se la representa también sobre su lecho de parturienta o participando en los juegos del Niño.
El niño Jesús acariciando la barbilla de su madre
   Entre las innumerables representaciones de la Virgen madre, las más frecuentes no son aquellas donde amamanta al Niño sino esas otras donde, a veces sola, a veces con santa Ana y san José, tiene al Niño en brazos, lo acaricia tiernamente, juega con él. Esas maternidades sonrientes, flores exquisitas del arte cristiano, son ciertamente, junto a las Maternidades dolorosas llamadas Vírgenes de Piedad, las imágenes que más han contribuido a acercar a la Santísima Virgen al corazón de los fieles.
   A decir verdad, las Vírgenes pintadas o esculpidas de la Edad Media están menos sonrientes de lo que se cree: la expresión de María es generalmente grave e incluso preocupada, como si previera los dolores que le deparará el futuro, la espada que le atravesará el corazón. Sucede con frecuencia que ni siquiera mire al Niño que tiene en los brazos, y es raro que participe en sus juegos. Es el Niño quien aca­ricia el mentón y la mejilla de su madre, quien sonríe y le tiende los brazos, como si quisiera alegrarla, arrancarla de sus sombríos pensamientos.
   Los frutos, los pájaros que sirven de juguetes y sonajeros al Niño Jesús tenían, al menos en su origen, un significado simbólico que explica esta expresión de inquieta gravedad. El pájaro es el símbolo del alma salvada; la manzana y el racimo de uvas, aluden al pecado de Adán redimido por la sangre del Redentor.
   A veces, el Niño está representado durante el sueño que la Virgen vela. Ella impone silencio a su compañero de juego, el pequeño san Juan Bautista, llevando un dedo a la boca.
   Ella le enseña a escribir, es la que se llama Virgen del tintero (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Panel cerámico de Nuestra Señora del Pópulo, anónimo, en el Patio de los Bojes, del Museo de Bellas Artes, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Patio de los Bojes del Museo de Bellas Artes, en ExplicArte Sevilla.

domingo, 4 de agosto de 2024

El sitio arqueológico Albaida del Aljarafe, en Albaida del Aljarafe (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Albaida del Aljarafe, en Albaida del Aljarafe (Sevilla).
     Se trata según Bermúdez, de la antigua Laelia. El autor se basa en las monedas que fueron descubiertas que llevaban el busto de Tiberio, con el epígrafe: Laelia. Los vestigios antiguos, siempre siguiendo a Bermúdez, estaban allí en su tiempo. En la actualidad han desaparecido. El origen del nombre actual Albaida, sería árabe y significaría Blanco o lejano (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
   Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Albaida del Aljarae, en Albaida del Aljarafe (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia.

Más sobre la localidad de Albaida del Aljarafe (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

El Panel cerámico "Santo Obispo", anónimo, en el Vestíbulo del Museo de Bellas Artes

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el panel cerámico "Santo Obispo", anónimo, en el Vestíbulo, del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.     
     Hoy, 4 de agosto, Memoria de San Juan María Vianney, presbítero, que durante más de cuarenta años se entregó de una manera admirable al servicio de la parroquia que le fue encomendada en la aldea de Ars, cerca de Belley, en Francia, con asidua predicación, oración y ejemplos de penitencia. Diariamente catequizaba a niños y adultos, reconciliaba a los arrepentidos y con su ardiente caridad, alimentada en la fuente de la santa Eucaristía, brilló de tal modo que difundió sus consejos a lo largo y a lo ancho de toda Europa, y con su sabiduría llevó a Dios a muchísimas almas (1859) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Fue proclamado por Pío XI "patrón de los sacerdotes" en su canonización en 1925, de ahí qué sea hoy el mejor día para ExplicArte el panel cerámico "Santo Obispo", anónimo, en el Vestíbulo del Museo de Bellas Artes, de Sevilla
   El Museo de Bellas Artes (antiguo Convento de la Merced Calzada) [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
  En el Vestíbulo del Museo de Bellas Artes podemos contemplar el panel cerámico "Santo Obispo", anónimo, siendo un azulejo plano policromado en estilo barroco, realizado hacia 1670, con unas medidas de 13'00 x 13'00 cms, cada pieza (1'04 x 2'34 m. el total del panel), procedente de la fachada de la Iglesia del Convento de Nuestra Señora del Pópulo de Agustinos Descalzos, Sevilla, en el siglo XX.
   Este fragmento de un grabado de Tortolero (1738) que reproduce la Entrada en Sevilla de Felipe V, nos permite integrar virtualmente los paneles de la fachada del extinguido convento de Nuestra Señora del Pópulo en su ubicación primitiva. El convento agustino edificó su iglesia en la segunda mitad del siglo XVII. Este conjunto de fachada, como otros contemporáneos, es obra anónima de gran calidad técnica y artística realizada probablemente por pintores que hacen incursiones esporádicas en la cerámica más que por artesanos azulejeros (web Retablo Cerámico).
   El impetuoso desarrollo de la pintura sevillana de caballete de tema religioso durante el siglo XVII unido a la afianzada tradición cerámica existente en la ciudad tras las experiencias enriquecedoras del siglo anterior, dan lugar a un incremento inusitado de los paneles de azulejos concebidos como cuadros aislados y destinados a ser colocados en el exterior de los edificios, visibles desde los espacios públicos que quedan de ese modo sacralizados.
   Este fenómeno de iconografía devocional que ya en el siglo XVI había tenido manifestaciones diversas en paneles sobre portadas, espadañas o torres, experimenta un auge durante la segunda mitad del siglo XVII dando lugar a la realización no sólo de cuadros aislados sino también de conjuntos de paneles organizados que materializan la parte icónica de lo que frecuentemente se ha llamado la fachada-retablo -en este caso retablo pictórico- tan característica del barroco español e hispano-americano.
   De los tres conjuntos más espectaculares: la fachada de la iglesia del hospital de la Santa Caridad, la del convento de San Francisco de Paula y la del de Nuestra Señora del Pópulo, el último de ellos, tal vez el de mejor calidad pictórica, fue desmontado al demolerse el edificio en este siglo y trasladado por fortuna al Museo de Bellas Artes donde hoy podemos contemplar por separado sus paneles. El conjunto de la fachada de la iglesia del Hospital de la Caridad, el más conocido de los tres, es el único realizado en azul sobre fondo blanco. El de San Francisco de Paula es polícromo pero ligeramente inferior en su calidad pictórica al del Pópulo que de esa forma se convierte en un grupo de paneles de especial valor con la única limitación de su desvinculación del contexto original.
   Esta tradición de los paneles pictóricos se prolonga en el siglo XVIII. El estilo se hace menos culto y la calidad técnica a veces desciende pero el fenómeno se divulga y a él acceden capas sociales medias antes marginadas como clientes de este tipo de pintura. Un caso de ex­cepcional calidad lo constituye el panel de Cristo camino del Calvario del vestíbulo del Museo.
   Un fragmento de un grabado de Tortolero (1738) que reproduce la Entrada en Sevilla de Felipe V, nos permite integrar virtualmente los paneles de la fachada del extinguido convento de Nuestra Señora del Pópulo -hoy fuera de su contexto original- en su ubicación primitiva. El convento agustino edificó su iglesia en la segunda mitad del siglo XVII. Este conjunto de fachada, como otros contemporáneos, es obra anónima de gran calidad técnica y artística realizada probablemente por pintores que hacen incursiones esporádicas en la cerámica más que por artesanos azulejeros (Alfonso Pleguezuelo Hernández, Cerámica, en El Museo de Bellas Artes de Sevilla, Tomo I. Ed. Gever, Sevilla, 1991).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Juan María Vianney, presbítero
     Jean Marie Baptiste Vianney o Viannay, párroco de Ars, localidad situada al norte de Lyon, modelo de todas las virtudes sacerdotales.
     Nació en 1786, y en 1818 fue designado cura párroco del pueblo de Ars, en la región de Dombes (Ain), perteneciente a la diócesis de Belley, donde mu­rió en 1859. Se le debe la introducción en Francia del culto de santa Filomena, personaje desprovisto de todo fundamento histórico y que pertenece al conjunto  de las supercherías hagiográficas.
     La popularidad de Vianney atraía hacia su confesionario a multitudes de peregrinos, más numerosos que los visitantes cosmopolitas y mundanos que en el Siglo de las Luces se concentraban en la antesala de Voltaire, «el patriarca de Ferney», localidad esta última, próxima a Ars.
     Fue beatificado en 1905 por el papa Pío X, quien lo propuso como ejemplo al clero secular. Canonizado por el papa Pío XI, es el santo patrón de los curas párrocos.
     Sus imágenes en yeso pintado, fabricadas en serie en los talleres de Saint Sulpice, se prodigaron en las iglesias. Al igual que Bernardita (Bernadette) de Lourdes, no interesa tanto desde el punto de vista del arte religioso como desde el relativo a la devoción e imaginería popular (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el panel cerámico "Santo Obispo", anónimo, en el Vestíbulo, del Museo de Bellas Artes, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Vestíbulo del Museo de Bellas Artes, en ExplicArte Sevilla.

sábado, 3 de agosto de 2024

Los principales monumentos (Iglesia de Santa Ana, Monolito en homenaje a Eduardo Ocón, y Plaza del Calvario) de la localidad de Benamocarra, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santa Ana, Monolito en homenaje a Eduardo Ocón, y Plaza del Calvario) de la localidad de Benamocarra, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Axarquía Costa del Sol
     Superficie: 6 km2
     Altitud: 126 m
     Latitud: 36º 47'  -  Longitud: -4º 09'
     Distancia a Málaga capital: 42'8 km
Datos demográficos
     Población: 3.079
     Gentilicio: Benamocarreños
Ayuntamiento
     c/ Zarzuela, 46, 29719
     952509534 - 952509570     www.benamocarra.es
     Benamocarra es un pueblo del interior de la comarca de la Axarquía que conserva en sus calles la impronta árabe. Asomada al valle del río Vélez, la villa está rodeada por un paisaje cubierto de olivares y almendros.
     En Benamocarra nació el célebre compositor malagueño Eduardo Ocón, al que un monumento rinde tributo. También en su honor se celebra en este pueblo el Día de la Música, una de las citas más señaladas en su calendario anual.
     En Benamocarra no puedes perderte sus monumentos:
     La iglesia de Santa Ana es el monumento más notable de Benamocarra. Fue edificada en el siglo XVI y está dividida en tres naves delimitadas por arcos apuntados. Del templo destacan su armadura ochavada y la torre exterior, ambas de estilo mudéjar.
     Junto a la iglesia se sitúan las populares plazas de la Constitución y del Calvario. La segunda está presidida por el "Manolo", un monumento que homenajea al trabajador de la tierra.
     La Fuente de Los Caños debe su nombre a que está compuesta por tres caños que caen sobre piletas. Era el lugar donde los vecinos de Benamocarra se aprovisionaban de agua, pero también sirvió como lavadero natural y como abrevadero para caballos. Esta fuente nacía de un manantial que pasaba por detrás de un arco de trazado árabe y en sus inicios era utilizada por los musulmanes para purificarse antes de orar.
     La ermita de San Isidro fue edificada por los propios habitantes de Benamocarra. En su interior se encuentra la imagen de San Isidro. La capilla del Santo Chiquito debe su nombre a las pequeñas dimensiones del mosaico que se encuentra en su interior, que representa a un crucificado. Merece la pena visitarla, aunque no esté habilitada para el culto.
     La Casa Molino de Concha Collantes nació como molino a finales del siglo XVIII y funcionó como tal hasta 1964. Hoy se conserva en su interior mobiliario de la época y se abre al público en determinados días.
     La Casa Natal de Eduardo Ocón, donde el compositor vivió su infancia, es en la actualidad un museo. El insigne músico cuenta además con un monolito que le rinde homenaje (Diputación Provincial de Málaga).
     A orillas del río Iznate, y entre esa localidad y Vélez-Málaga, se acomoda en el territorio Benamocarra, junto a la cordillera del Rengel. Las calles estrechas, de trazado irregular, y la supervivencia de numerosos adarves son los testimonios tangibles de la fuerte presencia y profunda huella que dejaron los moriscos. Únicamente dos plazas, la del Calvario en la parte alta, y la de la Constitución, junto a la iglesia, representan los espacios abiertos que trasgreden la habitual fisonomía de las poblaciones de la Axarquía. Su nombre es una castellanización del topónimo Job al Mukarrán, probablemente una tribu procedente de la cordillera del Atlas, en el norte de África. Tras la conquista de Vélez, Benamocarra se rindió a los Reyes Católicos, pasando a la corona de Castilla. Se ha conservado la casa natal del célebre músico Eduardo Ocón Rivas (1833-1901), hijo predilecto, al que el municipio le ha dedicado un monumento en forma de lira, en la pequeña plaza que hay junto a la parroquia (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Prácticamente a la salida de Vélez por la A-356. Cuna de Eduardo Ocón (1833-1901), uno de los músicos más importantes de Málaga y también de España, se alza en la cumbre de una loma rodeada de frutales tropicales. El campanario cuadrado de la iglesia de Santa Ana destaca sobre el blanco caserío de calles empinadas, estrechas y pintorescas (Rafael Arjona. Guía Total, Málaga. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de Santa Ana
     Se construyó en el siglo XVI y los informes del corregidor D. Francisco Arévalo de Zuazo, en 1571 y 1574, permiten conocer su buena situación tras la rebelión de los moriscos. En la primera visita indica que tiene iglesia grande, sin torre, sin haber recibido daño; en la segunda añade que conserva los ornamentos y aderezos que tuvo en época de moriscos, y la servían un beneficiado y un sacristán que residían allí.
     Tiene tres naves, separadas por arcos apuntados sobre pilares achaflanados, cubierta la nave central con armadura mudéjar, que en la cabecera adopta la forma ochavada, y en las laterales armaduras de colgadizo.
     En 1949 se intervino con urgencia en la iglesia para consolidar sus obras, abriéndose arcos transversales y contrafuertes al exterior, al tiempo que se reforzaron sus pilares, cambiando su
imagen original (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Se encuentra ubicada en la Plaza Eduardo Ocón. La construcción del edificio se remonta a finales del siglo dieciséis. El interior está dividido en tres naves delimitadas por arcos apuntados que apoyan en pilares. Cabe destacar la armadura ochavada de estilo mudéjar que cubre el techo en la nave principal.
     En el exterior destaca la torre de base rectangular, siguiendo el modelo mudéjar. Tanto el alzado como la torre sufren remodelaciones en 1949, en las que perdieron parte importante de su aspecto original.
     En los alrededores de la Iglesia cabe destacar la Plaza de El Calvario y la Plaza de la Constitución. En las calles encontramos antiguos adarves y patios interiores a los que se accede a través de arcos que señalan la división entre la ciudad vieja y la nueva (Diputación Provincial de Málaga).

Monolito en homenaje a Eduardo Ocón
     A través de este monolito, el pueblo rinde homenaje a uno de los músicos más importantes de la provincia y de España, Don Eduardo Ocón, el hijo más afamado de la villa.
     Eduardo Ocón, reconocido compositor musical malagueño, era natural de Benamocarra, donde nació el 12 de enero de 1833. Toda su vida la dedicó a la música. A los 18 años, gana el concurso-oposición por el que logra el cargo de segundo organista de la Catedral de Málaga. Más tarde marcha a París con una beca para perfeccionar sus conocimientos. Nostálgico de Málaga, vuelve a su ciudad en donde se hace cargo de la dirección del recién creado Conservatorio de Música y comienza a impartir clases. Al poco tiempo recupera su plaza de organista de la Catedral y promovió la restauración del órgano de Julián de la Orden. Entre sus composiciones de órgano destacan siete misas y obras menores como motetes, salves, plegarias, corales, Ave Marías y su gran Miserere. En obra profana sobresale la Rapsodia Andaluza y la colección de Cantos Españoles. Murió de pulmonía en la Torre de la Catedral de Málaga el 28 de febrero de 1901 (Diputación Provincial de Málaga).

Plaza del Calvario

     La plaza del Calvario es la principal arteria del municipio donde se celebran todo tipo de actos los días de fiesta, además del lugar de encuentro de Benamocarra,y punto donde se reúnen los vecinos y se realizan los tratos.
     Desde ella accederemos a los principales monumentos y lugares de interés del municipio y está presente en la vida social y cultural de la localidad. Destaca el monumento al hombre campesino que recrea la estampa e indumentarias propias de las labores agrarias. Popularmente se le conoce como Manolo.
     La emblemática plaza fue remodelada en mayo de 2010 al renovarse los servicios, el entorno y el espacio urbano, incluida la fuente central y el pavimento tanto en la calzada como en la zona peatonal (Diputación Provincial de Málaga).

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santa Ana, Monolito en homenaje a Eduardo Ocón, y Plaza del Calvario) de la localidad de Benamocarra, en la provincia de Málaga. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia malagueña.

Más sobre la provincia de Málaga, en ExplicArte Sevilla.

Las Praderas del Sella, en el Parque de María Luisa

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las Praderas del Sella, en el Parque de María Luisa, de Sevilla.
   Hoy, 3 de agosto, como cada primer sábado de agosto posterior al día 2 de dicho mes, se celebra el Descenso Internacional del Sella, conocido popularmente como Les Piragües (en asturiano o bable), entre Arriondas y Ribadesella, en el Principado de Asturias, con un recorrido de 20 km. a lo lardo del río Sella, de ahí que hoy sea el mejor día para ExplicArte las Praderas del Sella, en el Parque de María Luisa, de Sevilla.
     El Parque de María Luisa [nº 64 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla], se encuentra en la glorieta de San Diego, s/n (entrada principal, aunque tiene entradas por el paseo de las Delicias y las avenida de María Luisa, y de la Borbolla), en el Barrio de El Prado-Parque de María Luisa, del Distrito Sur.
      Las Praderas del Sella se encuentran en el Parque de María Luisa, en el Barrio de El Prado-Parque de María Luisa, del Distrito Sur, y se encuentra delimitada por la glorieta Gabriela Ortega Gómez, la avenida Conde de Colombí, el final de la avenida, la glorieta de los Marineros, y la avenida de María Luisa.
  Consiste en un pequeño prado, salpicado de arbustos y arboleda de todo tipo, y toma su nombre como otras zonas del parque (recordemos la avenida Don Pelayo, glorieta de Covadonga,...) de hechos históricos relacionados con Asturias, donde se inició la Reconquista. 
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las Praderas del Sella, en el Parque de María Luisa, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Parque de María Luisa, en ExplicArte Sevilla.

viernes, 2 de agosto de 2024

El Cortijo Buena Vista, en Alanís (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Cortijo Buena Vista, en Alanís (Sevilla).
     Cortijo dedicado a la explotación ganadera, principalmente porcina. Sin embargo, a lo largo de su historia ha combinado bovino, porcino y ovino. De igual modo, como en otros casos de la zona, la importancia de la siembra de cereal y forrajeras fue mayor.
     Ha mantenido a lo largo del tiempo sus funciones principales. Los espacios dedicados a cuadras, almacén de granos y pajares están en desuso.
     El conjunto tiene una forma cuadrangular. La vivienda del propietario y trabajadores no se diferencia por lo que probablemente siempre haya sido utilizada por el encargado. De tres crujías, dicha vivienda cuenta con cinco habitaciones y una sala- cocina con chimenea. Se han visto transformados los enlosados y algunas habitaciones, sufriendo además grandes cambios la tercera crujía: donde existía una cuadra hoy un wc y una bodega hoy habitación. La vivienda está totalmente doblada para almacén de granos.
     En torno al patio se localizan: la fachada posterior a la vivienda; a la derecha se dispone la cuadra con el pajar encima, accesible por una escalera exterior; a la izquierda, con forma simétrica, se encuentran otra cuadra y un pajar, aunque este último se ha transformado al haber reducido la construcción su altura original. Junto al conjunto se disponen enramadas de construcción más reciente (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Cortijo Buena Vista, en Alanís (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Alanís (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.