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Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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domingo, 6 de abril de 2025

El edificio 15-17-18 "José Celestino Mutis", de Felipe y Rodrigo Medina Benjumea, Alfonso Toro Buiza, y Luis Fernando Gómez-Estern Sánchez, y sus jardines, en la Universidad Pablo de Olavide, en Dos Hermanas (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el edificio 15-17-18 "José Celestino Mutis", de Felipe y Rodrigo Medina Benjumea, Alfonso Toro Buiza, y Luis Fernando Gómez-Estern Sánchez, y sus jardines, en la Universidad Pablo de Olavide, en Dos Hermanas (Sevilla)
     Hoy, 6 de abril, es el aniversario del nacimiento (6 de abril de 1732) de José Celestino Mutis, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el edificio 15-17-18 "José Celestino Mutis, de Felipe y Rodrigo Medina Benjumea, Alfonso Toro Buiza, y Luis Fernando Gómez-Estern Sánchez, y sus jardines, en la Universidad Pablo de Olavide, en Dos Hermanas (Sevilla)
      Se trata de un edificio de planta en forma de "T", que contiene varias dependencias como la residencia estudiantil, el comedor y la zona comercial y de servicios. En el encuentro de las dos direcciones de dicha "T" se ubican las circulaciones verticales más importantes. Las tres funciones mencionadas se diferencian espacial y volumétricamente, aunque el edificio presenta una potente unidad de lenguaje, a partir de un manejo de códigos formales modernos que lo asemejan al conjunto del llamado Pasaje de la Ilustración. 
     Actualmente, sus superficies exteriores se encuentran tratadas mediante enlucidos cromatizados, pero inicialmente su tratamiento respondía al de ladrillo visto. El conjunto responde a una disposición general de masa opaca dominio visual de la superficie de muro sobre las superficies acristaladas o transparentes- afectada por la presencia de ventanas individuales que, al igual que en otros edificios de esta universidad, presentan aleros superiores y laterales de gran singularidad formal, que subrayan la idea de modulación y ritmo. 
     El edificio 15 responde a una organización longitudinal en base a un corredor con las habitaciones de estudiantes organizadas de manera paralela o en batería y directamente vinculadas al mismo. En sus extremos se ubican escaleras. 
     Las variaciones espaciales entre los diversos niveles son posibles gracias a la concepción de planta libre que prima en este edificio, así como en el resto de los componentes universitarios.
     El edificio 17 se ordena longitudinalmente a partir de una batería de espacios servidos y un corredor lateral que se sirve de la ventilación e iluminación de ventanas de fachada. En sus extremos se ubican escaleras, así como también en el medio de dicho volumen. En el sótano se producen algunas variaciones de tipo espacial, dada la función de comedor universitario. Tales cambios son posibles gracias a la concepción estructural de planta libre que caracteriza a todo el edificio. Próximo a este cuerpo, pero independiente de él, se ubica el llamado "Kiosko", que actualmente cumple funciones de restauración, tratándose de un volumen prismático de cubierta horizontal muy abierta en sus laterales a efectos de dar respuesta a su sentido funcional. 
     El edificio 18 presenta una disposición también longitudinal a partir de corredores que en sus distintos niveles tienen funciones diferentes (despachos, comercios, etc.) y que reciben apoyo de circulaciones verticales estratégicamente ubicadas. También responde a la lógica estructural de una planta libre, al igual que los otros cuerpos de este edificio.
     Los edificios 15, 17 y 18 identificados en la actualidad como Celestino Mutis tuvieron una función de servicios en la antigua Universidad Laboral. En este espacio se localizaban la cocina, lavandería y enfermería que daba asistencia a los estudiantes de los siete colegios salesianos. El corredor cubierto que abarca el eje longitudinal superior del pasillo (del edificio 2 al actual Celestino Mutis) era el espacio por donde se transitaba y daba servicios a los distintos colegios.
     En la actualidad se mantienen la función de servicios con espacios propios de la nueva universidad, tales como copistería, sede bancaria, librería, cafetería, residencia de estudiantes, además de encontrarse oficinas dedicadas al área cultural y social de la universidad (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Este jardín se configura en dos espacios de planta rectangular, separados por una rampa que da acceso al edificio. Su base se encuentra recubierta de guijarros y el perímetro de delimita con una línea de adoquines al mismo nivel del suelo, que separa el jardín de la zona de tránsito que lo rodea. 
     Se encuentra situado en la cara sur del edificio y está compuesto en su mayoría por arbustos, una especie de árbol y una gramínea.
     Como arbustos encontramos la Jara blanca (Cistus albidus), la Salvia amarga (Teucrium fruticans), y la Casia (Cassia didymobotrya), todos ellos perennifolios. La Jara blanca es un arbusto recubierto de pelitos blancos, que puede alcanzar los 2 metros de altura; hojas entre oblongas y ovadas y flores de rosa a lila, con estambres amarillos. La Salvia amarga por su parte, presenta forma redondeada y compacta, con hojas de ovadas a lanceoladas; flores de color azul a lila dispuestas en grupos al final de las ramas. La Casia puede crecer entre 2-4 metros de altura; de porte redondeado, presenta hojas largas con 8-18 pares de hojitas; las flores son amarillas, presentan brácteas negruzcas antes de abrirse y se agrupan en espigas erectas; fruto en forma de legumbre.
     La gramínea es el Rabo de gato (Pennisetum setaceum rubrum); una planta perenne de hasta 90 cm de altura con hojas estrechas y largas. Las flores se agrupan en forma de espiga, plumosa y de color púrpura. Se multiplica por semillas en primavera.
     El árbol es un ejemplar de Árbol del ámbar (Liquidambar styraciflua), que puede alcanzar hasta 40 metros de altura. 
     Presenta hojas caducas en forma de arce con haz verde lustroso, que en otoño adquieren tonos amarillos, rojos y burdeos. Flores monoicas, es decir, flores de ambos sexos en un mismo individuo; las femeninas son globosas y están al final de un pedicelo, las masculinas en racimos terminales. Frutos en forma de cápsula que persisten en el árbol durante el invierno.
     Las Oficinas Técnicas de Arquitectura e Ingeniería S.A. (OTAISA) recibieron el encargo de construir la Universidad Laboral de Sevilla en 1949.
      Además de las edificaciones destinadas a acoger a los alumnos, los arquitectos encargados de proyecto tuvieron en cuenta la importancia de los jardines en un campus como este, creando diferentes composiciones, que van desde espacios verdes pequeños a jardines de mayor envergadura y trazado geométrico, pasando por grandes arboledas que limitan con las zonas de cultivo cercanas a la universidad.
     Actualmente estos jardines forman parte de la Universidad Pablo de Olavide, que se asienta en los terrenos de la Antigua Universidad Laboral (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Biografía de José Celestino Mutis, personaje que da nombre a la obra reseñada;
     José Celestino Mutis y Bosio, (Cádiz, 6 de abril de 1732 – Santafé de Bogotá (Colombia), 11 de septiembre de 1808). Médico, botánico, director de la Expedición botánica a Nueva Granada.
     Gaditano de nacimiento, se formó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla y en el Real Colegio de Cirugía de Cádiz, siendo por tanto hábil en las dos disciplinas, que se ejercían desde antiguo de forma separada. La Armada había encargado a Pedro Virgili la fundación del Colegio de Cádiz, con especial dedicación a la disección anatómica, las ciencias modernas y la enseñanza de la clínica y de las especialidades. Allí se interesó José Celestino Mutis por la anatomía y la historia natural, así como por la física, la química y las matemáticas. Antonio Orozco Acuaviva, en el homenaje que la Real Academia Nacional de Medicina dedicó a Mutis en 1996, puntualiza los estudios del sabio botánico. Consigue tres cursos y un “cursete” entre 1750 y 1753 en la Universidad de Sevilla, recibiendo el grado de bachiller en Medicina en 2 de mayo de 1753. En 1757 obtiene el reconocimiento de dos años de práctica en el Hospital Real de la Marina con el médico Pedro Fernández de Castilla y la licencia del Protomedicato. Los papeles de la Facultad de Medicina de Cádiz reconocen que estuvo también en el Real Colegio de Cirugía entre 1749 y 1752, en que se retiró por enfermedades. Pasó a Madrid en 1757, en el Real Jardín Botánico, con Miguel Barnades, y en el Hospital General aumentó este interés por las ciencias y realizó vivisecciones en animales.
     En 1760 salió de Cádiz y llegó a Cartagena de Indias, como médico del virrey Pedro Mesía de la Cerda, yendo luego a Santafé. Entusiasmado por su riqueza natural, planeó un mejor conocimiento y explotación de la rica flora americana. Una vida más confortable y sana, así como el lujo y la riqueza se podían obtener a partir de los ricos productos del virreinato.
     Quería que se prosiguiera la tradición de las expediciones científicas a América, que se iniciaron con Francisco Hernández, quien como protomédico fue enviado por Felipe II a Nueva España. También recordaba las colaboraciones con los sabios europeos, así con La Condamine, quien, con Jorge Juan y Antonio de Ulloa, había medido el grado de meridiano en Perú; o bien el envío por Linné de su discípulo Löfling para estudios botánicos.
     Formuló en memoriales de los años 1763 y 1764 una propuesta de expedición científica, que sería muy útil para la ciencia, la Corona y sus vasallos. Se beneficiarían la minería, la agricultura, la medicina, las industrias y el comercio, siendo necesarias ayudas de la Corona para los muchos gastos. Quiso escribir una historia natural del virreinato, comprensiva de la geografía, las riquezas y los recursos, al menos, sin olvidar quizá los aspectos políticos y humanos o morales. En Madrid, el Jardín Botánico o el Gabinete de Historia Natural servirían para la centralización, y él pretendía estar al frente. También quiso una academia de científicos, como la francesa, que apoyase, controlara y proyectase la ciencia. Realizó unos dibujos en forma de emblemas como los de Saavedra Fajardo, para que los poderosos visualizasen en estos símbolos el papel de la Corona en el apoyo de la ciencia, las artes, la política y la economía. Sin embargo, la torpeza de los funcionarios y los cambios de virreyes no permitirían llevar adelante de momento esos proyectos. Además, las peleas de Quer y el Jardín Botánico con Linneo, alejaban por unos años la moderna nomenclatura de los espacios españoles. Continuó de momento Mutis su vida oscilando entre la actividad pública y la privada, ejerció la medicina, enseñó a jóvenes en aulas, tuvo empresas mineras y agrícolas y se ordenó como clérigo; fue, además, asesor de poderosos y sabio independiente.
     En su papel de profesor, hay que destacar su defensa de la obra de Copérnico en el Colegio del Rosario, ante el virrey Guirior, en el año 1773; antes y después de esta fecha, se muestra baluarte del heliocentrismo. La enseñanza de las Matemáticas y la Física modernas fueron la base de la formación de una juventud renovadora, como muestran sus apuntes para la docencia, permitiendo a la vez un adecuado estudio de la Medicina, que necesitaba de estas ciencias. Luis Carlos Arboleda ha insistido en la importancia de la traducción de Newton que acometió, sin duda con estos fines. Realizó una traducción incompleta de Principia en 1772-1773. Conocía bien la obra de Wolff, además de los continuadores de la obra de Newton. Las ideas newtonianas, que venían a sustituir a las cartesianas, fueron difundidas por él en la Cátedra de Matemáticas y Física del Colegio del Rosario entre 1762 y 1766. En 1802-1803 se construyó a sus expensas un observatorio astronómico, que todavía puede ser visitado.
     Un ilustrado personaje iba a permitir un cambio de rumbo en su vida. Se encontró en 1782 con el virrey y arzobispo Caballero y Góngora, en visita pastoral, en el yacimiento minero de El Sapo, cerca de Ibagué. Se interesó éste por sus proyectos, que se enmarcaban en los de la Corona española. Visitó máquinas, oficinas y minas, celebró misa y bendijo el yacimiento. Este clérigo, pacificador y buen gobernante, lo tomó como asesor y recibió con gusto la petición de formar una expedición científica, que él mismo puso en marcha.
     La Corona se interesaba por las materias primas, que fomentaban la farmacia, la industria y el comercio. Se emprendió de forma racional y útil la explotación de las riquezas americanas, buscando unidad, control, centralización y modernización. Se habían actualizado o creado instituciones científicas en Madrid, la expedición al Perú estaba también en marcha.
     En marzo de 1783 se solicitó otra vez la expedición, que el virrey aprobó, pidiendo apoyo a Gálvez, impulsor de estas políticas americanas. Mutis fue nombrado director de la expedición, establecida en Mariquita, y astrónomo y botánico del Rey a finales del año. Precisó mucha ayuda, tanto en dinero como en instrumental, colaboradores y libros, con el fin de seguir en su proyecto de escribir una “historia completa en lo geográfico, civil y político”. Él se consideraba responsable del envío a América de sabios químicos, así como de mineros y metalurgistas. A fines de 1783 se decidió enviar a América a los hermanos Elhuyar —Juan José a Nueva Granada, Fausto a Nueva España—, quienes se acompañaron de técnicos alemanes.
     Fueron las minas de Mariquita las primeras en ser explotadas, prefiriendo en principio el método de fundición. A la tradición española de amalgamación con el mercurio se quiso superponer las opiniones europeas sobre el mejor método de extracción de la plata. Mientras Fausto se decantó rápido por el método tradicional, diversas experiencias, acompañadas de cambios en el poder virreinal hicieron que la explotación neogranadina fuese de bajo éxito. Las minas debían quedar en manos de la Corona, empleando mano esclava, pues no había ni técnica, ni capital ni iniciativa privada, si bien Mutis tuvo sus propios negocios.
     La mayor aportación de José Celestino Mutis a la terapéutica se centró en la quina, que hizo objeto de su estudio y comercialización. Útil contra las fiebres, fue un éxito su uso contra el paludismo. Estudiada por La Condamine en su Expedición, nombrada por Linneo como Cinchona, Mutis estableció una excelente relación con el sabio sueco y le mandó muestras gracias a Miguel de Santisteban, quien debía trabajarlas por encargo virreinal. Las señaló éste entre Quito y Bogotá, Mutis cerca de la capital en 1772, en el monte de Tena, al volver de El Sapo, y en el monte Pantanillo, al ir a Honda. Pensaba en estudiarlas y en promover su cultivo y estanco. El virrey Manuel Guirior pidió informe a Sebastián López Ruiz, quien intervino en varias ocasiones para opinar sobre el estanco de este producto y atribuirse su nuevo descubrimiento, con gran pesar de Mutis.
     Como ha señalado Marcelo Frías, las peticiones de este estanco empezaron a mitad de siglo, Mesía de la Cerda dio más tarde apoyo a los memoriales de Mutis citados. Se pedía el estanco por bien de la defensa de los montes, la sanidad y el erario público, en contra de la libertad de comercio. En 1773, Guirior quería que este comercio pasase a la Real Hacienda, Caballero y Góngora, que se decidió por los planes de Mutis, consiguió el estanco, en marzo de 1783 y en octubre de 1785, mandando preservar los montes de Loja y Cuenca. Previendo su agotamiento, se quiso también proteger los productos de las zonas septentrionales, incluyendo Santafé.
     La dificultad de la recolección, comercio y uso del producto, las discrepancias entre las autoridades, las opiniones diversas de médicos y políticos dificultaron el logro del estanco. Los informes de López Ruiz desde la colonia y de Gómez Ortega y sus discípulos desde la metrópoli fueron un obstáculo para Mutis. Éste se lanzó a ponerse al frente del estanco y en abril de 1787 remitió al virrey su plan. Reivindicó su descubrimiento de la quina de Nueva Granada, atacó el desorden y abuso en la recolección, queriendo controlar a comerciantes y contrabandistas, también la que se proveía en hospitales y boticas. Se consiguió mejor precio con una compañía, al estilo de los holandeses, así como con una factoría en Honda, con más empleados y trabajadores esclavos.
     Defendiendo el libre comercio, la Corona y sus ministros no querían ni factorías ni empleados nuevos, tal vez que se ocupasen los de otras rentas. Tras distintas consultas a notables médicos, los protomédicos, los de cámara y familia y a la Real Botica, entre 1785 y 1787, se dudaba del valor de la quina de Santafé. En enero de 1788 se pidió a Caballero que detuviese las remesas, y en 1789, a Gil de Lemos se le mandó cesar. Se abandonó el tema, dejando la quina peruana y la libertad de comercio, salvo los montes de Loja, que abastecían desde 1790 la Real Botica. Se concentró Mutis en sus láminas y estudios naturalistas y médicos de la quina. Al establecerse en Santafé olvidó el estanco, pero prosiguió con Salvador Rizo y Sinforoso Mutis sus acopios y comercio, que llegó hasta Cuba entre 1803 y 1808.
     Llamada “quina” o “cascarilla”, fue estudiada por Mutis en sus aspectos botánicos, agrícolas, comerciales y médicos. Señaló las especies fundamentales de quinos, con cuatro especies activas en medicina, la naranjada, que prefiere, la roja, la blanca y la amarilla; hizo hincapié en las hojas y en los efectos y hablaba de propiedades febrífugas, además de las balsámicas, astringentes y antisépticas. Sus resultados fueron difundidos en el Papel periódico de Santa Fe en 1793 y 1794, así como en manuscritos y publicaciones a ambos lados del Atlántico. Se publicó El Arcano de la Quina en Madrid en 1828, había sido llevado por mano del secretario del virreinato Ignacio Sánchez de Tejada en 1807. En el “Prólogo”, el editor Hernández de Gregorio ofrecía la historia de las quinas, además se incluía la biografía y un elogio por Caldas. La primera parte del libro se ocupaba de los errores que los médicos cometían con la quina; la segunda trataba del modo de conocer las especies, con sus virtudes y la preparación, llevaba un apéndice del editor. En ella, distinguía las cuatro especies por su anatomía, caracteres organolépticos, técnicas analíticas y propiedades; prescribía distintas fórmulas, dosis y administración; y, por su sabor amargo, recomendaba preparaciones y mezclas de varias quinas con otros productos, que como el agua, la miel y el azúcar facilitaban su utilización en la clínica. La tercera parte se interesaba por las propiedades terapéuticas y por la administración de este producto en distintas patologías. En 1809 estaba ya preparada por Sinforoso la edición, que denomina Historia de los Árboles de la Quina, ampliada con una parte sistemática, gracias a su propio trabajo y a las noticias que le llegaban a través de Caldas.
     Este manuscrito con sus láminas fue publicado y comentado por Enrique Pérez Arbeláez y Fernando Fernández de Soto Morales en 1957 en el tomo 44 de la Flora de la Real Expedición. Proyectada en 51 volúmenes, esta extraordinaria colección de láminas y manuscritos de la flora novogranadina se inició en 1954 por acuerdo entre los gobiernos colombiano y español, editada por magníficos institutos y estudiosos de ambos países. Es reflejo de la estética neoclásica, una belleza basada en la utilidad y en el buen gusto, pero también recoge las tradiciones técnicas y las escuelas de pintores americanos. La belleza de la naturaleza, reflejada en esas pinturas, fue admirada por Alexander von Humboldt —origen del interés romántico por el paisaje americano—, quien se admiró de las instalaciones y logros de Mutis, con quien contacta en 1801. Fue amigo del sabio gaditano, dedicándole algunas de sus páginas sobre geografía de las plantas andinas. Sin duda, en la segunda mitad del siglo XVIII coincide esa estética sensual con la preocupación por el interés de la economía y el uso en las industrias y el comercio. El “buen gusto” defendido por los escritores y la belleza suntuaria de los artistas influyen en la obra mutisiana.
     Empiezan las láminas con Pablo Antonio García — señala Marcelo Frías—, quien trabajaba con pinturas de tamaño natural y al miniado y no al aceite. En un principio, Juan Eloy Valenzuela era quien dirigía los dibujos, mientras Francisco Javier Matís colaboraba en los herbarios. Santiago Díaz-Piedrahita ha estudiado la primacía de este pintor en hallazgos botánicos y en el estudio de la anatomía vegetal. En 1784 se incorporó Salvador Rizo, quien con su original estilo dirigió la escuela de dibujo, primero en Mariquita a partir de 1786, y desde 1791 en Santafé, al establecerse allí la expedición. Ejerció de dibujante, pintor y mayordomo con alto salario.
     García desapareció y se buscaron pintores quiteños a través del presidente de la Real Audiencia de Quito. Quería Mutis pintores jóvenes, obedientes y piadosos, a los que pudiera imponer su estilo y sus normas de vida y trabajo, pues desconfiaba de los españoles. Los eligió entre los veinte y los treinta años, que manejaran el pincel al óleo y los introdujo en la pintura al temple sobre papel. Vivían en casa separada, pero en su trabajo debían someterse a las órdenes. Cumplían nueve horas de trabajo, estipulando condiciones, así con la familia de los Cortés, quienes se incorporaron en 1787. Aunque se le enviaron dos pintores de la Real Academia de San Fernando en 1788-1790, pero no pensaba que pudieran tener estilo y costumbres convenientes; uno murió y el otro fue desviado al servicio del virrey. Se incorporaron artistas de Popayán y Santafé, incluso desde 1801 de la escuela de Rizo. Los dibujos eran al natural sobre completos ejemplares, cuidando su recolección y conservación. Se buscó siempre usar los colores de los vegetales de la tierra. Se recogían las ramas cargadas de flores, con anatomía de las partes de la fructificación, al pie. La parte literaria fue lenta, a diferencia del herbario que se desarrollaba de forma activa.
     Entre las características más sobresalientes de la Ilustración española, hay que señalar el proceso de institucionalización de la ciencia y la enseñanza. Se crearon muchas nuevas instituciones y se reformaron las heredadas de la dinastía Austria. El papel que tenían en este proceso las expediciones científicas era muy notable, preparando las estructuras necesarias para una mejor administración, a corto plazo, y, a largo plazo, para la constitución de nuevas naciones y sociedades distintas. Pretendían, de forma más o menos consciente, mejorar las administraciones civil y militar y las explotaciones de los dominios ultramarinos, protegiéndolos y mejorándolos. A la vez, fueron un impulso racional que criticaba la forma de vida y gobierno. En este sentido, hay que entender a ese Mutis profesor, consejero, reformador, estudioso y clérigo.
     Frecuentó las tertulias, alguna mundana, pero otras ilustradas o políticas. Se buscaba allí introducir las novedades estéticas, docentes y reformadoras. Se deseaba mejorar la patria, se relacionaban con las prensas y las aulas, con los colegios de San Bartolomé y Rosario, pero también con el mundo político y las nuevas ideas francesas o norteamericanas. En la de Antonio Nariño, con Pedro Fermín de Vargas, asistiendo Sinforoso Mutis, Zea, Lozano..., destacaban la biblioteca y las revistas que se leían, pero también la cercanía a círculos políticos. Nariño y Vargas querían mejorar ciencia y educación, técnica e industria, pero eran mirados con desconfianza. Al caer en prisión Nariño, fueron castigados sus discípulos, saliendo su sobrino Sinforoso y Zea hacia España, donde colaboró de forma estrecha con Cavanilles.
     Junto a las reformas universitarias y a su expedición, hay que señalar su papel en la aparición en 1801 de la Sociedad Económica de Amigos del País de Bogotá. Allí, junto a Mutis, se encontraban Isla y destacadas familias, como los Caycedo y los Lozano. En sus palabras de inauguración quiso la mejora de la agricultura, la ganadería y los oficios en la capital y sus cercanías. Como director quedó Mutis; como protectores, el virrey y el arzobispo; los fiscales, como censores para impresiones y proyectos, tal como se hacía en las instituciones de la época para el buen gusto y el control político y eclesiástico. Pero las autoridades la limitaron a la administración y las materias primas, quedando, por tanto, en el cuidado de la agricultura, el comercio y las minas. La Corona se interesó por los metales preciados y por los productos médicos, textiles y alimenticios, también por la unión comercial de las provincias entre sí y con la costa por medio de buenos caminos. Se apoyaron desde los intercambios con otras instituciones científicas hasta la apertura de fábricas de hilados y tejidos de lana y algodón, para desterrar la ociosidad, la pobreza y la inmoralidad, empleando a mujeres sin familia. Se completó con una escuela de dibujo para industrias y artes.
     Era patente que el cuidado sanitario del virreinato era muy malo, tanto en las instituciones reales como eclesiásticas, en las boticas, los hospitales y las cárceles. Funcionaban mal el Protomedicato; los médicos y los cirujanos eran malos y escasos; los títulos, falsos, frecuentes las estafas y falsedades. Los médicos de la segunda mitad de siglo que venían de fuera advertían esta situación, que Mutis quiso también solucionar. Emilio Quevedo y Amarillys Zaldúa han analizado estas propuestas, así en el Informe que escribió en 1801. Se quisieron reformar todas estas instituciones, traer libros, saberes y profesionales de la metrópoli, o bien enviarlos allá a aprender. Mutis pronto quiso que los médicos, y también los mineros, se formasen en el virreinato. Entre las novedades terapéuticas de la época destacó la defensa que hizo de la nueva vacunación.
     Emilio Quevedo subraya la introducción, gracias a Mutis, de las ciencias médicas en el Colegio del Rosario de Bogotá. Ya en 1768 y en 1774 con el virrey Guirior, el fiscal de la Audiencia Francisco Antonio Moreno y Escandón intentó la creación de una Universidad pública, con las instalaciones de los jesuitas expulsos. Es un intento ilustrado, apoyando el regalismo, la utilidad, la ciencia moderna, así las matemáticas y la física experimental, una posición ecléctica y que balanceaba la autoridad escolástica. Se admitió en julio de1778, aunque no se concedieron fondos ni poder suficientes, pero se consiguieron buenos profesores y alumnos, se formó en el Colegio del Rosario entonces la generación de la independencia. Mutis lo apoyó o, al menos, lo vio con simpatía, prosiguiendo esta línea en el plan que hizo para el virrey Caballero y Góngora en 1787. Fueron propuestas dos Cátedras de Medicina, también las de Química, Botánica, un teatro anatómico, esqueletos y cuerpos artificiales. Los profesores vendrían de España, la enseñanza sería práctica con jardín y laboratorio para materia médica. También se quiso renovar la Cátedra de Matemáticas con Fernando de Vergara.
     En 1801 propuso otra vez Mutis la creación de una cátedra médica en el Colegio del Rosario, que debía regentar Miguel de Isla, quien solicitó título y grado necesarios para poder enseñar, pues venía de la iglesia y la práctica. Era un buen momento, pues el Colegio disponía de dinero por herencia de un rector y uno nuevo ilustrado a su frente. Hubo una dura disputa entre sus superiores, el fiscal y la Audiencia en contra de Isla, apoyado por el virrey Mendinueta y por Mutis. Las razones que Quevedo apunta son varias y, sin duda, confluentes. Hubo enfrentamientos profesionales y otros entre grupos de intelectuales; así, escolásticos contra ilustrados, pero también pelearon unas y otras autoridades, siendo diverso el papel de los virreyes y de las autoridades locales. En fin, la ciencia y la medicina eran armas que ponían en cuestión la estructura jurídico-política de la colonia, que la burguesía criolla criticaba.
     Mutis e Isla redactaron planes médicos en 1802, 1804 y 1805, en los que se recogía la tradición ilustrada española, así las reformas de Pablo de Olavide. Se establecían en el Plan de 1805 nueve cátedras estables, que eran: Anatomía, Operaciones de Cirugía, Obstetricia y demás; Fisiología o primera parte de Instituciones; las cuatro restantes partes; Doctrina Hipocrática; Clínica; Matemáticas; Física Experimental; Historia Natural y Química. Se pedía en 1802 al virrey Mendinueta la apertura de la Cátedra de Matemáticas para Jorge Tadeo Lozano. Funcionaría la enseñanza de la Medicina con Isla y luego con Vicente Gil de Tejada, por la enfermedad y la posterior muerte de aquél en 1807.
     Sin duda, las novedades muestran la importancia que se concedía a la filosofía natural de las ciencias modernas, que son necesarias y previas a la medicina, junto con el latín, el griego, la lógica, la ética y las lenguas vivas: inglés, italiano y sobre todo francés. Se introdujeron los libros usados por los estudiantes españoles, así Boerhaave, Gorter, o bien Piquer, pero se acompañaban los libros de los cirujanos Martínez y posteriores, los formados en hospitales y colegios. Se defendía la unión de la medicina y la cirugía, la disección y la anatomía comparada. La nueva nosotaxia, es decir, la clasificación de enfermedades, se tomaba de Sauvages y Cullen, no faltaron los sistemáticos como Hoffmann, la escuela de Viena con van Swieten y de Haën. Para química se usaron Lavoisier, Fourcroy y Chaptal, en fisiología Haller, en historia natural los elementos de Ortega y Palau, pero también Linneo y Buffon. Propio de la época y de su formación era la devoción por Hipócrates, que siguió con Sydenham, Baglivi y Ramazzini. Su hipocratismo le permitía ser ecléctico, contrario a los sistemas, antiescolástico, si bien era admirador del mecanicismo newtoniano. Para la enseñanza práctica se ordenaron historias clínicas, con cuadernos y observaciones meteorológicas. Quiso un laboratorio, útil para la enseñanza práctica y el estudio químico, pero la docencia fue sobre todo oral y teórica. Los antiguos autores, si bien fueron desplazados, se conocían a través de la historia de la medicina.
     Había cambiado mucho la actitud de Mutis; incluso con Cavanilles, su amigo, al frente del jardín madrileño, se negó a mandar las láminas. Para la formación de las nuevas elites quería escuelas e instituciones propias, era partidario de aprovechar los profesores que allí existían, o enviar jóvenes a Europa que luego volvieran y formasen a los nuevos estudiantes. Tal fue su logro en medicina; por su parte, en minería quiso imitar el sistema mexicano siguiendo fiel a su amigo Elhuyar tras su muerte, pero fracasó. La expedición debía quedar en manos de su escuela, pero, si era posible, convertida en institución pública. Confió la botánica a su sobrino Sinforoso, la astronomía a Francisco José Caldas, la zoología a Jorge Tadeo Lozano y la pintura a Salvador Rizo. Él quedó en la memoria como la imagen de la ciencia colombiana naciente; sus discípulos fueron sabios, héroes y políticos al servicio de la nueva patria. Tras su muerte en 1817, muchos de sus materiales fueron llevados a España y presentados al rey Fernando; se depositaron en las reales colecciones del Gabinete de Historia Natural y Jardín Botánico, donde con el tiempo serían editados y estudiados (José Luis Peset, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el edificio 15-17-18 "José Celestino Mutis, de Felipe y Rodrigo Medina Benjumea, Alfonso Toro Buiza, y Luis Fernando Gómez-Estern Sánchez, y sus jardines, en la Universidad Pablo de Olavide, en Dos Hermanas (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Dos Hermanas (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

El relieve "San Francisco de Asís y San Pedro mártir", de Miguel Adán, en el Retablo de Nuestra Señora del Rosario, de la Iglesia del Convento de Madre de Dios de la Piedad

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el relieve "San Francisco de Asís y San Pedro, mártir", de Miguel Adán, en el Retablo de Nuestra Señora del Rosario, en la Iglesia del Convento de Madre de Dios de la Piedad, de Sevilla.
      Hoy, 6 de abril, en Milán, ciudad de la región italiana de Lombardía, Pasión de San Pedro de Verona, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, el cual, nacido de padres seguidores del maniqueísmo, todavía niño abrazó la fe católica y, siendo aún adolescente, recibió del mismo Santo Domingo el hábito. Dedicado a combatir la herejía, de camino hacia Como cayó víctima de los enemigos, proclamando hasta en el último momento el símbolo de la fe (1252) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
      Y que mejor día que hoy para ExplicArte el relieve "San Francisco de Asís y San Pedro, mártir", de Miguel Adán, en el Retablo de Nuestra Señora del Rosario, de la Iglesia del Convento de Madre de Dios de la Piedad, de Sevilla.
     El Convento de Madre de Dios de la Piedad, se encuentra en la calle San José, 4; en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo.
     En la Iglesia del Convento de Madre de Dios de la Piedad, podemos contemplar el Retablo de la Virgen del Rosario, obra anónima de finales del siglo XVI (1593) que acoge las figuras de Santo Domingo de Guzmán, la Virgen titular y Santo Tomás. Diferentes relieves con pasajes de la vida de Cristo inspirados en los libros de grabados del Renacimiento se sitúan en los laterales y en los cuerpos del ático superior, encontrándose en él, el relieve con la representación de San Francisco de Asís y San Pedro Mártir dentro de una cartela que, a su vez, se encuentra inscrita dentro de un rectángulo con sus esquinas decoradas con motivos frutales y florales. San Francisco, a la izquierda, aparece efigiado según su iconografía tradicional: barbado, vestido con el sayal de su orden (ajustado a la cintura por un cordón de tres nudos) y llevando entre sus manos una cruz, que recuerda su famosa visión de Cristo Crucificado. Gira su cuerpo hacia la derecha, donde se encuentra representado el dominico San Pedro Mártir, reconocible gracias a la palma del martirio (con tres coronas) que porta en su mano izquierda. Debido al desprendimiento que sufre esta figura en gran parte de su rostro, no podemos averiguar si quizás se le representó con el puñal que, clavado en el cráneo, le causó la muerte. Se trata de figuras de limitado empeño, de actitudes convencionales y dominadas por una gran rigidez en el tratamiento de sus ropajes.
     El presente relieve es uno de los tres paneles que, dispuestos en la rosca del arcosolio, intentan demostrar las buenas relaciones existentes entre franciscanos y dominicos, a través de la representación conjunta de destacados santos de ambas órdenes.
     Este retablo -junto a la bóveda y la reja de la capilla- fue encargado el 14 de noviembre de 1593 por una religiosa del convento llamada Sor María de la Resurrección (su nombre de pila era Doña María de Casaus). 
     Vendría a ocupar un altar originariamente dedicado a Nuestra Señora del Pópulo. Posteriormente, su dueña lo adjudicó a un tal Don Antonio de Armijo para que sirviera de entierro a Rui Díaz de Leiva y Sepúlveda y las personas de su linaje (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía). 
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Pedro de Verona, presbítero y mártir
     Inquisidor dominico del siglo XIII, llamado ya san Pedro de Verona, porque nació en dicha ciudad hacia 1203, ya san Pedro el Nuevo, para diferenciarlo del Príncipe de los apóstoles, ya san Pedro Mártir, porque fue asesinado por heréticos. Los dominicos han impuesto este tercer nombre porque honraba más a su orden, aunque sólo se justifique a medias. Además, se presta a confu­sión, porque san Pedro apóstol puede vindicar el mismo epíteto.
     Nacido de padres maniqueos, fue atraído a Bolonia donde estudió según las prédicas de santo Domingo. A los quince años fue admitido en la orden de los hermanos predicadores (de santo Domingo), y tomó los votos en el convento dominico de Bolonia.
     Después de haber sido prior en Como, en 1232 fue designado por el papa inquisidor de la fe en Milán. Residía en el convento que los dominicos acababan de construir cerca de la iglesia de San Eustorgio, sede de la Inquisición en Lombardía. En Florencia, en el convento dominico de Santa María Novella tuvo las mismas funciones, y fue allí donde en 1246 fundó la cofradía de la Misericordia, llamada Bigallo, en honor de la Santísima Virgen.
     Su rigor contra los heréticos, maniqueos y cátaros del norte de Italia, le valió el odio de sus adversarios que conspiraron para asesinarlo. En 1252, cuando viajaba desde Como a Milán, fue atacado en un bosque por Carino de Balsamo, que le partió el cráneo con un machete y le atravesó el pecho de una estocada. Bañado en su propia sangre, oraba por el asesino, murmurando con las manos elevadas al cielo: In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum. Más tarde se inventó que con la sangre que brotaba de su cabeza partida, había tenido fuerzas para escribir sobre el camino polvoriento estas tres palabras: Credo in Deum. Su compañero, el hermano Domingo, que intentó huir, fue atravesado por una flecha junto a él.
     En cuanto a su asesino, tocado por la gracia, se arrepintió. Convertido en dominico en el convento de Forlì, fue acogido allí por el propio hermano del mártir, quien le perdonó el crimen, y llevó una vida edificante, hasta tal punto que murió cuarenta años después del asesinato, y en olor de santidad. El beato Carino (puesto que fue beatificado) tal vez sea el único ejemplo de beatificación de un asesino después de la canonización de su víctima.
CULTO
     El cuerpo de san Pedro  de Verona,  transportado  a Milán, fue enterrado en la iglesia del convento de San Eustorgio. A partir de 1253, es decir, un año después de su  muerte, fue canonizado por el papa Inocencio IV. Entonces su cuerpo fue elevado, es decir, expuesto encima del piso de la iglesia. En 1339 esa tumba fue reemplazada por un relicario monumental (arca), que atraía a numerosos peregrinos.
     Patrón de Verona, de Como y de Milán, de los dominicos y de los inquisidores, además se lo invocaba contra los dolores de cabeza a causa de la herida que recibiera en el cráneo.
ICONOGRAFÍA
     Está representado en hábito de peregrino. Por esa túnica se diferencia del carmelita san Ángel y del arzobispo mártir de Canterbury, santo Tomás Becket, cuyas características son más o menos las mismas: una herida sangrante en el cráneo donde la hoja del machete o sable corto permanece hundida (sword cleaving his head) y el pecho agujereado por un puñal.
Escenas
     El milagro de la pierna cortada
     Los franciscanos atribuyen el mismo milagro a San Antonio de Padua.
     San Pedro Mártir detiene un caballo a la carrera
     San Pedro Mártir hace llover
     El asesinato de San Pedro Mártir
     Arrodillado sobre un camino polvoriento con un machete clavado en el cráneo, escribe con su sangre: Credo in Deum. El detalle, de sospechosa autenticidad, casi nunca es omitido por los pintores, porque es el medio que empleaban los dominicos para glorificar a un miembro de su orden, transformando en martirio lo que en verdad no fue más que un asesinato (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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Más sobre el Convento de Madre de Dios de la Piedad, en ExplicArte Sevilla.

sábado, 5 de abril de 2025

El Puente-Pasarela sobre el Río Tinto, en El Madroño (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Puente-Pasarela sobre el Río Tinto, en El Madroño (Sevilla).    
     El puente se encuentra en el camino de herradura que sale de la estación de Jaramar y atraviesa el río Tinto, cerca de la desembocadura del Jaramar. Está entre los términos municipales de  El Campillo y El Madroño. Es un puente de siete vanos con tablero de losa de hormigón armado con raíles de tren. Las pilas están hechas de railes de tren y base de fábrica, con algún refuerzo de hormigón. La barandilla es de hierro.
     El puente tiene una longitud total de 36 metros, su altura máxima sobre rasante es de 3 metros  y  la anchura del tablero es de 1,40 metros.  
     Se encuentra fuera de uso y sobre él pasa el antiguo camino (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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Más sobre la localidad de El Madroño (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

El azulejo conmemorativo a Andrés Martínez de León, en la fachada del edificio de la plaza del Altozano, 13

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame Explicarte el azulejo conmemorativo a Andrés Martínez de León, en la fachada del edificio de la plaza del Altozano, 13; de Sevilla.
     Hoy, 5 de abril, es el aniversario del nacimiento (5 de abril de 1895) de Andrés Martínez de León, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el azulejo conmemorativo a Andrés Martínez de León, en la fachada del edificio de la plaza del Altozano, 13; de Sevilla.
    El edificio de la plaza del Altozano, 13; se encuentra en el Barrio de Triana-Casco Antiguo, del Distrito Triana.
     En la Plaza del Altozano, 13, podemos contemplar este azulejo en la pared recordando a Martínez de León.
     Es una obra de 20 piezas (5 x 4), ornamentada por una cenefa vegetal azul añil, firmada por T. Peláez, y realizado en Sartez, apareciendo en el ángulo superior izquierdo una de sus clásicas viñetas.
     En el centro del azulejo conmemorativo aparece la leyenda:
EN RECUERDO DEL
MAS FAMOSO HUMORISTA
GRAFICO ANDALUZ
ANDRES
MARTINEZ DE LEÓN
NACIDO EN CORIA DEL RIO, NIÑO,
HOMBRE Y ARTISTA A LA SOMBRA DE  LA TORRE
DE SANTA ANA "TRIANA" FUE SU TERCER APELLIDO
Y "OSELITO" EL INOLVIDABLE PERSONAJE EL RE-
FLEJO DE SU FILOSOFIA  EXISTENCIAL
Conozcamos mejor a Andrés Martínez de León, personaje homenajeado en la obra reseñada;
     Andrés Martínez de León, nació el 5 de abril de 1895 en Coria del Río (Sevilla), en la calle El Palomar nº 45, en el seno de una familia humilde. Sus padres, Andrés Martínez Auctón y Mª Dolores León Morales, de esta unión nacen cinco hijos, Andrés, Pepe, Elvira, Matilde y Manuel.
     Con apenas un año, la familia se traslada a una Huerta en Los Remedios (Sevilla), donde su padre trabaja como capataz. Junto a esta huerta, en los salones del conocido Convento de los Remedios, los pintores, Gonzalo Bilbao, Ignacio Zuloaga y Marín Castellanos, tienen instalado su estudio, el pequeño Andrés no pierde ojo viendo como estos maestros, ejecutan sus trabajos, este lugar lo frecuenta casi a diario. Años más tarde su familia fija su residencia en la calle Pureza nº 113. Andrés se matricula en la Escuela de Artes y Oficios y Bellas Artes, ubicada en la Plaza del Museo de Sevilla, destacando en las disciplinas de Dibujo del Antiguo y del Natural, adquiriendo gran dominio del lápiz y la pluma.
     En el año 1915, Andrés Martínez de León, expone por primera vez en Sevilla, concretamente en Casa Gil, tienda especialista en lienzos, molduras y colores. Este mismo año publica su primera ilustración, en la revista “Sevilla y Sus Fiestas de Primavera”, donde repetiría al siguiente año.
     Desde 1916 hasta 1930, Martínez de León, participa en las exposiciones de primavera, organizadas  por la Sección de Bellas Artes del Ateneo de Sevilla y el Ayuntamiento de la ciudad.
     En 1918 comienza a colaborar en la prensa nacional y local. Es en ''El Noticiero Sevillano'', donde publica  por primera vez su popular viñeta del personaje satírico de “Oselito”.
     En los años veinte, cuando comienza su consolidación como ilustrador y viñetista,  con una serie de colaboraciones en distintos periódicos: “El Liberal”, 1924, 1927, 1933 y 1937; “El Correo de Andalucía”,  1926, 1927, 1929, 1930, 1933, 1935; “El Noticiero Sevillano” 1918, 1919, 1921, 1922, 1924, 1926, 1927, 1928, 1929, “La Unión”,  de 1924  a  1929 y 1933 a 1936, y “ABC”,  de 1929 a 1936; “El Debate”; “Heraldo de Madrid”, “La Voz y “El Sol”, donde trabaja permanentemente desde  1922, con una serie de viñetas diarias, ambientadas en escenas típicas sevillanas.  
     Contrae matrimonio con la trianera Ana Alberdi Vargas, el 23 de enero de 1925 en la iglesia de Santa Ana, fruto de esta unión nacen sus hijos: Andrés, Eloísa y Manuel Martínez Alberdi.
     En el año 1926 Martínez de León publica su primer libro, siendo autor tanto de los textos como de las ilustraciones, “Historietas Sevillanas”, con prologo de José Más. En 1931, dado el éxito de su primera obra Historietas Sevillanas, repite formato de las viñetas y tamaño de la publicación, se publica “Los Amigos de Toro o la Parte Sana de la Afición, Reglamento Taurino en XXX Capítulos”. Textos e ilustraciones de Andrés Martínez de León, prólogo de  Gregorio Corrochano. 
     En el año 1931 siguiendo instrucciones de Blas Infante, Andrés Martínez de León, realiza el dibujo del primer escudo heráldico de Andalucía, que actualmente está expuesto en la Casa Museo del Padre de la Patria Andaluza.
     A lo largo de su vida artística ilustra infinidad de obras para importantes escritores españoles: Juan Rodríguez Mateo, Manuel Martínez de León, José Andrés Vázquez, Salvador Valverde, Emilio Gutiérrez-Gamero, Benito Mas y Prat, Manuel Chaves Nogales, Rogelio Pérez Olivares, José Muñóz San Román, José Mas, Pedro Garfias, Gregorio Corrochano, Blas Infante, Alejandro Pérez Lugin, Armando Palacios Valdés, Salvador Fernández Álvarez, Manuel Martínez Remis, Luis Bollaín, José Manuel Caballero Bonald, Edmundo González Acebal,  José María de Cossío y Guillermo Buenestado León, entre otros.
     En el invierno de 1935, Viaja a la Unión Soviética como enviado especial del diario madrileño, “La Voz”, para asistir a la celebración del XXXIII aniversario de la revolución rusa. Fruto de aquel viaje escribe e ilustra la obra "Oselito en Rusia", publicándose en las páginas de este diario diario madrileño. Ante  la magnífica acogida de la obra por sus lectores,  en el año 1936  lo edita la Editorial Pueyo de Madrid. 
     El día 18 de julio de 1936, estalla la Guerra Civil, Andrés permanece en Madrid unos meses, trabajando para la prensa de Madrid, en las secciones de toros, los deportes, e ilustrando con sus viñetas, los diarios “La Voz” y “El Sol”, para los que trabaja casi en exclusiva. A medida que avanza la guerra civil disminuye su tirada  y contenido cada día, su colaboración por tanto, es menor cuanto más avanzada la guerra, agotando Martínez de León sus recursos económicos y decide buscar un lugar seguro para su familia, abandona Madrid para afincarse en las proximidades  del Balneario de Jabalcuz (Jaén). En estas fechas Martínez de León, colabora en el periódico del bando republicano “Frente Sur”, donde conoce entre otros Pasionaria, Herrera Petere, Miguel Hernández y Pedro Garfias.
     A medida que avanza la Guerra Civil, la influencia de sus contactos con intelectuales de izquierda, radicaliza sus trabajos. Meses más tarde se afinca en Castuera (Badajoz), en compañía de toda su familia. En esta población extremeña permanece los meses mayo, junio y julio de 1937, colaborado  junto con otros intelectuales  con el periódico “Frente  Extremeño”, con sus artículos e historietas.
     Ante el asedio de las tropas sublevadas, Martínez de León intenta proteger a su mujer e hijos, y viaja hasta Valencia para afincarse en esta ciudad, que en ese momento mantiene su lealtad a la legalidad republicana. En esta ciudad colabora con los periódicos de izquierdas “Frente Rojo” y “Vanguardia”, órganos del Comisariado del Ejército de Levante y  realiza en el mes de octubre de 1938, la historieta “Oselito Extranjero en su Tierra”. Para Ediciones Solidaridad realiza una colección de 12 dibujos con una fuerza y un expresionismo propios del dibujante coriano, denunciando el horror de la contienda. Entre los años (1937-1939), Andrés Martínez de León realizó tres carteles para el Bando Republicano y como protagonista el Miliciano “Oselito”.
     En efecto Martínez de León, que hasta el momento no había manifestado tendencia política ninguna, de hecho ni antes ni durante la contienda se afilió a partido político alguno. Debido al profundo sentimiento de libertad que vive en el alma de todo creador artístico, como otros tantos intelectuales de la época, puso sus lápices, sus pinceles y su ingenio del lado del Bando Republicano, poniéndolos al servicio de la legitimidad democrática;  ilustrando con sus dibujos las páginas de la prensa editada por el Bando Republicano.
     El día 1 de abril de 1939, se da por concluida la Guerra Civil. Meses más tarde Andrés junto a su familia regresan a Madrid preocupado por el estado en el que se encontrará su domicilio tras los efectos de la cruenta guerra civil. El día 8  de noviembre de 1939, irrumpen en su domicilio la Brigada Político-Social de la Dirección General de Seguridad, lo detienen y es acusado de: -iniciar una campaña en periódicos de Madrid y provincias, ofensiva para la Causa Nacional, en varios de sus dibujos también hace objeto de sus ironías artísticas, tratando de mofarse de la  figura del  Caudillo, Generalísimo Francisco Franco y del Jefe del Ejército Sur, Gonzalo Queipo de Llano-. Una vez celebrado el Consejo de Guerra el 2 de octubre de 1941, es acusado de un delito de adhesión a la Rebelión Militar. Siendo condenado a la pena de muerte; conmutada el 2 de octubre de 1942, a 20 años y un día de reclusión mayor.
     En la soledad de su celda realiza una serie de dibujos que su mujer Ana Alberdi, los saca clandestinamente de la cárcel y se  los envía para su venta, a casa del fotógrafo Juan José Serrano en Sevilla, gran amigo de Andrés y de la familia. Así mismo alquila habitaciones de su domicilio en la calle Alcalá, pero la fuerza gubernativa se lo prohíbe, estos pocos ingresos hacían que tanto su mujer y sus tres hijos, pudieran subsistir en aquellos años extremadamente difíciles de hambre, de tristeza y pobreza. Ana Alberdi se encontraba sola con sus hijos en el Madrid de la posguerra, ya que toda la familia estaba establecida en Sevilla.
     Andrés Martínez de León, es indultado el 28 de diciembre de 1946. Recuperada su libertad, inmediatamente visita en Sevilla a su gran amigo Juan José Serrano, que durante estos años de cautiverio, se ha preocupado de echarle una mano a su familia, vendiendo los dibujos que en la soledad de su celda Andrés realizaba.
     Retoma Andrés sus relaciones con la vida social, artística y cultural de Madrid y Sevilla de la posguerra. En el año 1947, ilustra para Manolo Caracol y Lola Flores el cartel del espectáculo “Zambra”; el cartel de la película “Embrujo”, bajo la dirección de Carlos Serrano de Osma y Realiza un gran retrato para la artista jerezana.
     Así mismo Andrés Martínez de León, diseña y pinta para “Cerámicas El Carmen” de Triana, su barrio de infancia y juventud, una serie de murales cerámicos para la Plaza del Rocío de Coria del Río,  su pueblo natal. Como hizo en su momento para los murales de la Plaza de España en Sevilla.
     En los años cincuenta comienza una larga colaboración con el periódico “Diario España” editado en Tánger, que dirige su amigo Gregorio Corrochano, y en la revista de humor “Don José”.
     En 1954  Ediciones Aguilar publica “Los Amigos del Toro, El Toreo, sus Males y su Remedio por “Oselito”. Textos e ilustraciones de Andrés Martínez de León.
     17 de julio de 1957: El Real Betis Balompié, nombra a Andrés Martínez de León, “Socio de Honor del Club”, un año más tarde ilustra y narra la “Historia del Real Betis Balompié”, que se publica con motivo del cincuentenario de la fundación de este equipo sevillano. Martínez de León pone en boca de “Oselito”,  el famoso grito de guerra bético  “VIVA ER BETI, MANQUEPIERDA”. Nace dicha frase del ingenio de Martínez de León, consiguiendo acrisolar todos los valores y sentimientos de su alma bética, y con ello de toda una afición, llegando dicho legado hasta nuestros días.
     Entre 1958 y 1978, época en que alejado en parte del periodismo y las viñetas en tinta china se centra en la pintura al óleo de gran formato y muy expresiva en colores, con una pincelada muy personal, de trazo muy grueso, que descompone la luz e imprime un aire impresionista al cuadro, que obliga al espectador a retirarse unos metros del lienzo para enfocar mejor su visión. 
     Expone en distintos países americanos, Perú, Argentina, Colombia, Venezuela y sobre todo México. Fue su época más creativa y más productiva desde el punto de vista artístico. Trata sobre todo temas taurinos, paisajes andaluces, entornos costumbristas en calles y plazas, y retratos familiares.1965, un nuevo reconocimiento en su pueblo natal, es nombrado Socio de Honor del Coria C.F., organizándose una cena para festejar este reconocimiento,  y donde se le hace entrega de un pergamino. Un año más tarde en Sesión Plenaria del día 29 de marzo de 1966, el Ayuntamiento de Coria del Río, acuerda por unanimidad de todos sus miembros: nombrar a Andrés  Martínez de León, Hijo Predilecto de Coria del Río, por su excelencia artística y recia personalidad coriana. El 3 de mayo se hace oficial el nombramiento con la entrega de un pergamino y la colocación de un azulejo en la fachada de su casa natal, calle El Palomar nº 45. 
     El día 13 de abril de 1966 se celebra una importante exposición individual  en Sala Florencia de Sevilla, se exponen 14 dibujos magistrales y cuarenta y cuatro óleos. Al día siguiente se organiza una cena homenaje a Martínez de León, en la que participaron diversas personalidades: Dr. Leal Castaño, el periodista Manuel Benítez Salvatierra, Raimundo Blanco, el Conde de Colombí, Rafael Belmonte, el ganadero Fernando Cámara, el matador de toros Luis Fuentes Bejarano, así como un nutrido grupo de amigos del pintor coriano. El día 18 del mismo mes, el escritor y poeta Manuel Lozano Hernández, pronuncia en el salón de actos de la Galería Florencia una conferencia bajo el titulo “Los Toros en la Historia, en el Arte y en la Gracia”, esta conferencia forma parte de las actividades organizadas con motivo de la Exposición-Homenaje de Andrés en Sevilla.
     Desde el año 1968 hasta 1975, expone cada primavera en la sede del Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla, ciudad en la que pasa cada año desde la Semana Santa, hasta después de la Feria de abril. Recordando en estos días su infancia y juventud con el encuentro de entrañables amigos, que como una tradición, mantienen esta cita en el estío primaveral.
     En apenas 18 meses, Martínez de León, recibe dos duros golpes en su vida personal y familiar. El 20 de mayo de 1968, fallece su hija Eloísa; el 7 de diciembre de 1970, sufre otro fuerte revés, muere su mujer Ana Alberdi Vargas, apartándose temporalmente de su vida artística.
     El 20 de marzo de 1971, expone en la casa de Sevilla en Madrid, un total de 39 obras, el día de la clausura de esta exposición recibe un afectuoso y caluroso homenaje, al que se suman con su presencia, los Alcaldes de Sevilla y de su pueblo natal Coria del Río, así como un grupo de amigos incondicionales, de Madrid y otros  que se desplazaron desde Sevilla.
     1976, Martínez de León ilustra su última obra en vida para el poeta costumbrista, Guillermo Buenestado León, “Venus Andaluza”.
     Desde principios de los años 60 hasta 1977, ilustra el cartel de la Feria de Coria del Río. Este último cartel Andrés ya se encontraba gravemente enfermo, pero para no faltar a la cita con la Feria y Fiestas de su pueblo natal, envía una pintura que en el año 1948, se utilizó como portada de la obra  poética de su hermano Manuel “Romances del Sur”.
     La muerte le sorprendió en Madrid el 25 de mayo de 1978, a los 83 años. Tras su muerte, se suceden varios homenajes, en Madrid, Sevilla y su pueblo natal Coria del Río, al que fue pionero en la historieta andaluza, gran dibujante, pintor, ilustrador y mejor persona.
     Actualmente sus obras forman parte de distintos Museos y colecciones públicas y privadas de España e Hispanoamérica: Ayuntamiento de Coria del Río, Casa Museo Blas Infante, Coria del Río (Sevilla); Colección Colombí, Museo de Alcalá de Guadaíra, (Sevilla); Museo Taurino de la Plaza de Toros de Vista Alegre, (Bilbao); Museo Taurino de las Ventas, (Madrid); Museo Taurino de la Plaza de Acho en Lima, (Perú); Museo Fournier de Naipes, Palacio de Bendaña (Vitoria) (Fundación Martínez de León).
        Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame Explicarte el azulejo conmemorativo a Andrés Martínez de León, en la fachada del edificio de la plaza del Altozano, 13; de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la plaza del Altozano, en ExplicArte Sevilla.

viernes, 4 de abril de 2025

Haz tu ruta con ExplicArte Sevilla: Tú decides la ruta, la fecha y el precio (Free Tour - propina)

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     Ruta Sevilla Neoclásica: Desde ExplicArte Sevilla también te mostraremos las huellas neoclásicas de nuestra ciudad que podemos contemplar en las iglesias de San Ildefonso o San Bartolomé.

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