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martes, 6 de mayo de 2025

La pintura "Aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco", de Alonso Miguel de Tovar, en la sala VII del Museo de Bellas Artes

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la pintura "Aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco", de Alonso Miguel de Tovar, en la sala VII del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
        Hoy, 6 de mayo, Solemnidad de San Pedro Nolasco, presbítero, que, según la tradición, junto con San Ramón de Penyafort y el rey Jaime I de Aragón fundó la Orden de Nuestra Señora de la Merced, para la redención de los cautivos. Se entregó ardientemente, con trabajo y esfuerzo, a procurar la paz  y a liberar del yugo de la esclavitud a los cristianos que habían caído cautivos de los infieles (1258) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].     
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la pintura "Aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco", de Alonso Miguel de Tovar, en la sala VII del Museo de Bellas Artes, de Sevilla.
     El Museo de Bellas Artes (antiguo Convento de la Merced Calzada) [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo
     En la sala VII del Museo de Bellas Artes podemos contemplar la pintura "Aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco", de Alonso Miguel de Tovar (1643 - 1718), realizado entre 1666 y 1699, siendo un óleo sobre lienzo en estilo barroco, con unas medidas de 2,30 x 1,15 m., y procedente del propio Convento de la Merced Calzada, de Sevilla, tras la Desamortización de 1840.
     Tovar nos presenta una composición académica con unos personajes poco efectistas, respondiendo más bien a un tratamiento de estudio en el que la Virgen aparece en el ángulo superior izquierdo, sentada y vestida con ropa ligera de una gama cromática clara, el hábito mercedario,, en un bello y luminoso rompimiento de gloria de doradas nubes con ángeles y cabezas de querubines, envuelta en una intensa luz amarillenta y liviana. En el lateral opuesto, en la zona de tierra está San Pedro Nolasco en edad juvenil y vestido de seglar dirigiendo la mirada a María con un gesto expresivo. El santo está inmerso en una atmósfera densa, en un espacio indefinido. Recoge el momento en que la Virgen le encomienda la fundación de la Orden.
     La separación de los ámbitos celestial y terrenal se muestra claramente mediante los contrastes de luz y color y en ambos se mantiene la escala humana. Por tanto hay una frontera luminosa que separa la realidad de la aparición celestial.
     La disposición de los personajes se organiza de un modo convencional mediante el cruce de las diagonales que unen a los ángeles entre sí y a la Virgen con el santo. Podemos destacar pequeños detalles que abundan en la paternidad de la obra siendo digno de alabanza el escorzo de la mano izquierda de San Pedro Nolasco, magistralmente resuelto con el dibujo y el color. Asimismo, el sabio manejo de la luz permite al autor recortar al santo, pese a vestir con ropa oscura sobre un fondo espeso. El reflejo del foco de luz celestial permite graduar la iluminación sobre San Pedro Nolasco, resaltando su volumetría. Aparece definido en toda su humanidad, bien anclado al suelo acentuándose esta condición mediante el uso de colores terrosos. La Virgen igualmente aparece tratada con abundantes veladuras y transparencias.
     Procede del convento de la Merced calzada de Sevilla, de donde fue extraído en 1810 para pasar al alcázar como obra de Meneses. Ingresó en el museo de Bellas Artes en enero de 1840 donde fue inventariado con el nº 84, como obra de Murillo. Esta atribución se mantendría durante años hasta que Angulo se encargó de revocarla, cediéndola primero en favor de Meneses.
     Tradicionalmente atribuida a Murillo, Diego Angulo señala la obra como discutible, haciendo referencia a varios autores: Mayer, que lo considera original de Murillo, Curtis, que lo atribuye al Murillo de la 2ª época, y Luis Alfonso: quien duda de la autenticidad de la autoría de Murillo. Valdivieso considera esta obra como de Meneses Osorio, basándose en la obra de Gómez Imaz. Publicaciones posteriores señalaron su relación con la obra del pintor Alonso Miguel de Tovar (web oficial del Museo de Bellas Artes de Sevilla).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Pedro Nolasco, presbítero:
   Santo franco español, cofundador de la orden de Nuestra Señora de la Merced o de los mercedarios (De Mercede Redemptionis Captivorum), para la liberación de los cristianos cautivos de los piratas berberiscos.
   Nació en Carcasona o Saint Papoul hacia 1182, participó en la cruzada contra los albigenses, luego se puso al servicio del rey Jaime I de Aragón. Con la colaboración del maestro general de los dominicos, San Ramón de Penyafort, fundó la orden de la Merced, cuyo convento más importante estaba en Sevilla. El rey le habría ofrecido una mezquita para que instalase un convento en ella. Viajó varias veces a África para rescatar cautivos.
   Murió en Barcelona en 1256 durante la Nochebuena (in der Christnacht). Según la leyenda, cuando estaba viejo y enfermo habría sido llevado en brazos por dos ángeles hasta el pie del altar, para recibir la Extremaunción, y luego devuelto a su celda.
   Su patrón, San Pedro, se le había aparecido crucificado cabeza abajo, tema que se conoce por el nombre de Aparición de San Pedro Apóstol crucificado cabeza abajo a San Pedro Nolasco.
   Su canonización se pronunció varios siglos después de su muerte, en 1628, por eso su iconografía data del siglo XVII.
ICONOGRAFÍA
   Está representado con el hábito blanco de su orden, con el escudo de Aragón sobre el pecho. Sus atributos son las cadenas rotas, que aluden a los cautivos redimidos, un estandarte con las armas de Aragón, una cruz de doble travesaño y una rama de olivo (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Biografía de San Pedro Nolasco, presbítero:
     San Pedro Nolasco (Mas Saintes Puelles, condado de Toulouse -Francia-, c. 1180 – ¿Barcelona?, 6 de mayo de 1245). Mercader y fundador de la Orden Redentora de la Merced (OdeM), santo.
     Desde los siglos XV y XVI, tanto en autores no mercedarios, como en los mercedarios, es unánime la afirmación de que Pedro Nolasco nació en Mas Saintes Puelles, obispado de San Papoul (ya desde el siglo XIV), donde existía desde antiguo, y todavía existe hoy, como monumento, un monasterio benedictino, en el condado de Toulouse. El pequeño pueblo del nacimiento de Pedro Nolasco está muy cerca del actual Castelnaudary y de San Papoul, santo local, en la Galia Narbonense, más cercano a Carcasonne que a Toulouse, a cuyo condado pertenecía, sin que dependiera entonces del Reino de Francia.
     Se pueden citar los autores más representativos de la tradición escrita desde los siglos XV al XX empezando por los mercedarios y siguiendo por los de fuera de la Orden. Entre los primeros destacan: Nadal Gaver, que recoge la tradición del siglo XII al XV e insiste en que es de origen de allende los Pirineos; le siguen Pedro Cijar (1446); Gaspar de Torres (1565), Zumel (General, 1593), Guimerán (1591), Latomy, Vargas, Remón y Gabriel Téllez: todos autores mercedarios, cuya tradición persiste hasta hoy. Fuera de la Merced hay que citar a: Carbonell (1546), Beuter (1571), Gómez Miedes (1582), Juan de Mariana (1592), Francisco Diago (1599-1601), Francisco Peña (1601) Illescas (1606), Peña, Bzowski (1616), Catel (1623), Corbera (1629), Spondanus (1641), Bolandistas (1643), Rinaldi (1646), Tamayo y Salazar (1651-1659); Fleury (1719), Hélyot (1721), Van Hecke (1853) y Dossat (1978), etc. Es, pues, constante la afirmación escrita sobre el lugar de su nacimiento.
     Debió de ser probablemente hijo único, pues no quedó descendencia ninguna en Mas Saintes Puelles, una vez que falleció su padre, y Nolasco se trasladó como mercader (“mercator optimus” le llama Cijar, en oposición al “mercator pessimus” del discípulo Judas, que vendió a su maestro). La hipótesis más probable es que la familia debió de ser originaria de Italia —dado que este apellido Nolasco no es ni francés, ni catalán, ni español, pues no existe más que un caso único parecido en el Archivo de la Corona de Aragón, cuyo origen se desconoce, de “O’Nolasch”—, además de no coincidir exactamente tampoco. En el sur de Italia existen los Nolas (san Paulino de Nola, que redimió cautivos, es un caso bien conocido). Y, como suelen emigrar al norte, por ser más rico, allí prolifera la toponimia —asco (Bergamasco, por ejemplo)—.
     De modo que un Nola, fácilmente se convierte, en el correr de los años, en “Nolasco”.
     Mas de Saintes Puelles (Carcassonne/Albi/Toulouse) sería el lugar de paso, estableciéndose sus padres en dicho lugar ciertos años. Allí nació Pedro Nolasco, hacia finales del siglo XIII; y, fallecido su padre, su vocación de mercader le llevó a trasladarse a Barcelona, capital, por lo demás, con la que tenían en aquel tiempo enormes relaciones comerciales con esos pueblos de la Galia narbonense. Los catalanes conquistaron Montpellier y llegaron a las puertas de Carcasonne.
     Justamente en Montpellier el conde de Monfort tuvo consigo, en su torre, al niño Jaume hasta que él falleció; y el joven, que estaba llamado a ser Rey de Aragón, con sede en Barcelona —después de residir unos diez meses en Carcasonne— fue llevado a Barcelona.
     Cabe preguntarse: ¿dónde conoció Pedro Nolasco al joven Jaime el “conqueridor”, en Montpeller o en Barcelona? Posiblemente le visitara en Montpellier, manifestándole ya su deseo de fundar una Orden, con su ayuda posterior, cuando ya fuese Rey, para la redención de los cautivos cristianos.
     Raimundo de Peñafort que nunca fue canónigo de la Catedral barcelonesa —aunque se afirme lo contrario, por ejemplo, en el actual “breviario dominico”—, sino que era un sabio, cuyo magisterio requerían tanto el Papa como los abades de los monasterios catalanes, no tuvo directamente tampoco ninguna acción en el acto fundacional de la Orden de la Merced en la Catedral románica de Barcelona. Sí lo tuvieron el joven rey Jaime I de Aragón y el obispo Palou de dicha Catedral. Ellos dieron el escudo a Pedro Nolasco y al grupito de laicos que fueron investidos con el hábito —túnica, escapulario, capilla y capa blancas, de lana—, y dicho emblema consiste en una cruz blanca sobre fondo rojo, en la parte de arriba: era la cruz de la Catedral barcelonesa de la Santa Cruz; y en la parte inferior, el Rey entrega los cuatro palos rojos de su Reino sobre fondo amarillo. Es todavía hoy el escudo de la Orden de la Merced. Sirvió como una especie de salvoconducto a la hora de las relaciones con los mahometanos, para tramitar la libertad y redención de los cristianos cautivos en su poder.
     Nolasco recibió oficialmente la confirmación de su Orden diez años antes de fallecer, al recibir la bula, breve, pero definitiva, del papa Gregorio IX, Devotionis vestrae, dada en Perusa el 17 de enero de 1235. No se alude aquí, como tampoco en las primitivas Constituciones, al un tiempo pretendido aspecto “militar” de la Merced, que no existió a mi juicio. Por lo demás, en ningún archivo oficial aparece la Orden de la Merced entre las Órdenes Militares existentes en el pasado.
     Este carisma fundacional de redimir cautivos, junto con el “cuarto voto” de quedar en rehenes, si fuere necesario, para salvar la fe de los cautivos lo llevaron a la práctica los frailes redentores de la Merced: laicos durante el siglo XIII (1218-1317); y, desde esa fecha, los clérigos, y algunos laicos, hasta vísperas de la Revolución Francesa.
     Actualmente, cada provincia organiza actividades posibles y urgentes para cumplir con su carisma liberador en estas “nuevas formas de cautividad” que sufre el mundo y la sociedad del siglo xxi. La provincia de Castilla, por ejemplo, tiene una “Casa de acogida de exiliados menores de edad” y varios pisos, con una comunidad que convive con ellos, en la zona madrileña de Ventas. También, en la misión de Camerún, lleva a cabo una obra de liberación misionera, que debe atender a las necesidades más perentorias de la vida. Así se evitan muertes innecesarias, se lleva a cabo la caridad, en ocasiones en grado heroico, y siempre con gran sentido humanitario.
     Pedro Nolasco organizó su actividad redentora, primero solo, gastando su dinero de comerciante. Más tarde, comprendió que necesitaba la ayuda de otros compañeros que aceptasen seguir su ejemplo. Con ellos —probablemente formaban parte ya de “Asociaciones de redención” en torno a la iglesia de Santa María del Mar, hoy templo gótico, no lejos de la Basílica de la Merced, construida junto al mar, en unos terrenos donados por un tal Plegamáns; y ampliada en el siglo XVIII— redimió y acabó fundando la Orden de Santa María de la Merced para liberar cautivos cristianos.
     El antiguo convento es actual Capitanía General de Barcelona, y la basílica está en poder del arzobispado, sin que haya medio de que se devuelva a la Orden.
     La actual basílica fue edificada a base del sacrifico de los frailes de la Merced de Barcelona, a principios del siglo XVIII, para acoger ampliamente a los fieles, y llegaron incluso a vender las dovelas góticas para poder darle acabamiento. En la etapa de la “exclaustración”, el obispado llevó la imagen a la catedral, y solicitó a Roma la “coronación canónica”. También pusieron ellos la imagen de la cúpula.
     En vida de Nolasco eran ya bastantes los conventos fundados en Cataluña, sur de Francia, Aragón y Castilla. No se olvide que Fernando III, el Santo, contemporáneo de Jaime I de Aragón, conquistó Sevilla, y entregó ya unas casitas de mahometanos a los mercedarios del Reino de Castilla. Desde entonces, desde los mismos orígenes, existe ya la que sería provincia de Castilla, que comprendía el resto de España. Ella es la que envió todo el personal al Nuevo Mundo, en donde actualmente existen seis provincias autónomas contando la última constituida en Brasil con personal nativo, Chile, Argentina, Perú, Ecuador y México. Y lo hace con el gozo con que antaño (1585) dio origen a la provincia de Andalucía, desde el Guadiana hacia abajo. Castilla ayudó a nacer todos los conventos de monjas mercedarias de clausura, después del Concilio de Trento. También dio origen a las “Recolecciones”, en España y América, y a la Descalcez Mercedaria, existente actualmente. Aragón desempeñó su actividad en Cataluña, Aragón, Valencia, las Baleares y Cagliari, hoy de la provincia Romana.
     La obra de Nolasco tuvo también “Órdenes Terceras”, y actualmente la llamada “Familia mercedaria” desarrolla una actividad de ayuda a nuestras misiones: de Castilla, Aragón y Chile. También existen “Caballeros de la Merced”: en Madrid, El Puig de Valencia y Roma (deben de quedar algunos en Bretaña, Francia).
     La devoción a María de la Merced está muy viva en el Nuevo Mundo y es patrona de Barcelona y de Jerez de la Frontera, en España. Donde hay conventos mercedarios, masculinos y femeninos, se cultiva esta devoción a un título tan teológico y lleno de connotaciones liberadoras.
     Pedro Nolasco falleció el 6 de mayo de 1245, probablemente en Barcelona (“Documento de Arguines”, Valencia, de dicho año), fue canonizado en noviembre de 1628 y al año siguiente se hicieron grandes festejos en todas las ciudades, villas y pueblos, donde existía la Merced, entonces vitalmente pujante. Las “Justas literarias” de san Pedro Nolasco en Madrid, las editó el maestro fray Alonso Remón, encargándole a Lope de Vega una comedia, que fue representada, y se conserva entre sus obras. Junto a él se canonizó asimismo a san Ramón Nonato, nombrado cardenal, y fallecido antes de recibir el capelo cardenalicio en 1338.
     Los grandes predicadores del XVII, el jesuita Vieira, en la iglesia de San Luis del Marañón (Brasil), y Bossuet, el excelso predicador francés, en la iglesia de la Merced del Marais (París), con ocasión del culto público y universal de san Pedro Nolasco, predicaron sendos sermones ejemplares, modelo de oratoria sagrada, admirados ante su obra de caridad extrema al servicio de los más humillados de su tiempo, privados de libertad, que malvivían en las mazmorras y baños del norte de África. Se calcula que la Orden Mercedaria redimió a unos setenta mil cautivos, uno a uno, a precio de rescate, con entrega generosa, imitando al fundador (Luis Vázquez Fernández, OdeM, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
Conozcamos mejor la Biografía de Alonso Miguel de Tovar, autor de la obra reseñada;
     Alonso Miguel de Tovar, (Higuera de la Sierra, Huelva 1678 – Madrid, 1752). Pintor.
     La educación artística de Tovar tuvo lugar en Sevilla con un pintor poco conocido, llamado Juan Antonio Fajardo. Este pintor le formó entre 1690 y 1695 dentro de la corriente murillesca que imperaba en la ciudad en los años finales del siglo xvii.
     Tovar perteneció a un estamento social vinculado a la hidalguía, circunstancia que le permitió alcanzar una más que discreta posición social que consolidó a través de su casamiento en Sevilla con Teresa Cabezas, celebrado en dicha ciudad en 1907; su esposa pertenecía también a la baja nobleza sevillana, por lo cual el rango social de Tovar se reforzó notablemente; por ello fue nombrado familiar del Santo Oficio, cargo que otorgaba entonces una importante distinción en el ámbito sevillano. Desde 1723, su notoria personalidad artística y social llamó la atención en la Corte madrileña donde se le contrata como pintor al servicio de la Corona, encomendándosele fundamentalmente la tarea de copiar y repetir los diferentes retratos de la Familia Real y de los principales cortesanos que hacía el francés Jean Ranc, pintor oficial en estos momentos.
     A pesar de su notable posición social, se sabe, a través de referencias documentales, que su situación económica no fue siempre favorable, circunstancia negativa que se complicó aún más a causa de la debilidad de su salud, que se resentía frecuentemente. En 1726 consolidó su cargo en la Corte al recibir el nombramiento de pintor de cámara, que, sin embargo, no se hizo oficial hasta 1629. En este último año, los Reyes de España, Felipe V e Isabel de Farnesio, decidieron trasladar su residencia a Sevilla, instalándose en el Alcázar con su Corte a la que Tovar se incorporó en 1631, permaneciendo allí hasta 1733, año en que la Familia Real regresó a Madrid. En Sevilla, Tovar aconsejaría a la reina Isabel sobre la posibilidad de adquirir alguna pintura de Murillo, ya que la soberana tenía gran interés en incorporar pinturas de dicho maestro a su propia colección.
     La última parte de la vida de Tovar transcurrió en Madrid, donde siguió siendo copista de los retratos oficiales que realizaba Ranc, copias que eran enviadas a distintas partes de España y también al extranjero. Al tiempo que copió retratos también Tovar tuvo oportunidad en Madrid de ejecutar pinturas de propia creación, siguiendo su propio criterio artístico en el que siempre permaneció viva la impronta de Murillo que él supo complementar con efluvios procedentes del refinamiento y la elegancia que emanaban de la escuela francesa.
     No se conocen obras firmadas de Tovar en su época juvenil y hay que esperar hasta 1720, cuando tenía cuarenta y dos años y, por lo tanto, se encontraba en su plenitud creativa, para poder referirnos a una obra firmada y fechada. Esta pintura se encuentra en la Catedral de Sevilla y representa a La Virgen del Consuelo con San Antonio, Santiago y el retrato del clérigo Diego López de Enciso. En esta obra se aprecia claramente la pervivencia en el estilo de Tovar de modelos murillescos, que están recreados a través de un correcto dibujo que le permite captar personajes imbuidos en una expresividad afable y profundamente espiritual.
     La pervivencia de modelos procedentes de Murillo en Tovar se ejemplifica de forma evidente en La Inmaculada, realizada en origen para la Casa de Contratación de Cádiz en el año 1723 y que actualmente se conserva en el Museo catedralicio de dicha ciudad. En esta obra Tovar utilizó modelos, previamente plasmados por Murillo medio siglo antes, en otras Inmaculadas como la que pertenece al Museo de Bellas Artes de Sevilla y al Instituto de Arte de Detroit. También posee una fuerte impronta murillesca La Virgen con el Niño, conservada en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid en la que con muy pocas variantes Tovar repite el original de Murillo que pertenece a una colección particular de Londres. También en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid se conserva una representación de San Francisco recibiendo la ampolla de agua de manos de un ángel, que muestra modelos claramente derivados de Murillo.
     Como pintor de filiación sevillana, Tovar conoció desde su juventud la iconografía de la Divina Pastora, creada por el capuchino fray Isidoro de Sevilla en 1703. Fueron muchas las ocasiones en que Tovar trató este tema y de todas ellas, sin duda, la mejor es La Divina Pastora que pintó al servicio de Felipe V, con motivo del ingreso de este monarca en la Hermandad de la Divina Pastora de Sevilla el año 1735; estuvo durante casi un siglo formando parte de las colecciones reales hasta que ingresó en el Museo del Prado. Allí durante mucho tiempo se la ha tenido erróneamente como obra de Bernardo Lorente Germán, aunque dicha atribución es totalmente injustificada. Otra Divina Pastora de excelente calidad y claramente atribuible a Tovar pasó en 1998 por el comercio de arte de Londres. Se trata de una versión de gran formato realizada hacia 1740, que ocho años más tarde en 1748 repetiría en pequeño tamaño para regalarla a la iglesia parroquial de Cortelazor (Huelva), lugar de donde eran oriundos sus padres y donde aún se conserva dicha pintura que lleva la firma y la fecha antes citada.
     Independientemente de haber sido un buen copista de retratos, Tovar realizó numerosas pinturas en las que efigió a personajes notables de su época en los que se advierte a lo largo del tiempo una clara mutación de conceptos estilísticos. En efecto, puede constatarse que en sus primeros retratos se atiene perfectamente a los modelos murillescos vigentes aún a principios del siglo XVIII. Sin embargo, con el paso del tiempo, merced a su contacto con los pintores franceses activos en la Corte, especialmente con Jean Ranc de quien fue colaborador y amigo, el estilo de Tovar varió profundamente y se adaptó a la estética impuesta por los Borbones. Ejemplo característico de retrato temprano es el que muestra la efigie de Un caballero que se conserva firmado y fechado en 1711 en el Museo de Rhode Island (Estados Unidos). En el bello Retrato de una niña fechado en 1732, cuando Tovar estaba con la Corte en Sevilla, se percibe aún un equilibrio entre la inspiración murillesca del pasado y el espíritu francés que imperaba entonces; es obra amable e intimista en la que la niña sostiene en sus manos un jilguero y una rosa que, sin duda, han de tener una intención simbólica. De época madura, cuando ya se había plegado al espíritu de la pintura francesa es el Retrato del Cardenal Gaspar de Molina que se conserva en el Ayuntamiento de Sevilla; este personaje había sido protector del colegio de San Acasio de Sevilla cuya biblioteca patrocinó y por ello le representa con su hábito eclesiástico respaldado por un estante repleto de gruesos y bien encuadernados libros. También llegó a retratar al ministro de Felipe V, José Patiño, obra conservada en una colección particular de Córdoba en el que se advierte un total sometimiento a un modelo original creado previamente por el francés Jean Ranc. En el castillo de Montemayor (Córdoba) se conserva el Retrato de Don Juan Manuel Fernando Pacheco Duque de Escalona y Marqués de Villena, sabiéndose que también retrató a su esposa Doña Catalina Moscoso Meneses Osorio. Finalmente, se señalará también como obra suya el retrato del arzobispo de Toledo Don Diego Astorga que se conserva en la Catedral primada (Enrique Valdivieso González, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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lunes, 5 de mayo de 2025

La Sala VII del Museo de Bellas Artes

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Sala VII, del Museo de Bellas Artes, de Sevilla
     El Museo de Bellas Artes (antiguo Convento de la Merced Calzada) [nº 15 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 59 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la Plaza del Museo, 9; en el Barrio del Museo, del Distrito Casco Antiguo.
     Una selección de obras pertenecientes a Murillo y a los pintores que siguieron su estilo se encuentran en esta sala. De Murillo son San Agustín y la Trinidad, San Agustín con la Virgen y el Niño y Santo Tomás de Villanueva ante el crucifijo. De Francisco Meneses Osorio es la Aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco y San Cirilo en el Concilio de Éfeso. A Pedro Núñez de Villavicencio corresponde la escena de El aguador niño, y a Sebastián Gómez una Inmaculada. La gran representación de La muerte de Santo Domingo es obra de Juan Simón Gutiérrez [Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia I. Diputación de Sevilla y Fundación José Manuel Lara, 2004].
          La sala VII presenta un con­junto de obras realizadas por Murillo para el convento sevillano de San Agustín y de seguidores del inmortal pintor de la Inmaculada. Aquí figuran Santo Tomás de Villanueva y el Crucifijo, San Agustín con la Trinidad y San Agustín con la Virgen y el Niño. Seguidor de Murillo fue Pedro Núñez de Villavicencio. De él es El aguador niño. La Muerte de Santo Domingo es de Juan Simón Gutiérrez, lo mismo que los lienzos de San Joaquín y Santa Ana. San Agustín y el misterio de la Trinidad es de Esteban Márquez. Francisco Meneses Osorio pintó el San Cirilo de Alejandría en el concilio de Éfeso, el San Juan Bautista niño y el San José con el Niño. De Sebastián Gómez son La Virgen del Rosario y Santo Domingo de Guzmán, que el artista pintó para el convento de San Pablo, y una Inmacu­lada, del convento de Capuchinos (Rafael Arjona, Lola Walls. Guía Total, Sevilla. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2006).
EL PLENO BARROCO
     La evolución hacia las formas espectaculares y dinámicas del barroco se inicia en Sevilla con la presencia de Herrera "el Joven" en 1654 y las obras de sus dos principales protagonistas, Murillo y Valdés Leal. El estilo de Murillo dominó en la segunda mitad del siglo. Su excelente técnica puesta al servicio de un arte delicado y amable, lo hizo muy popular en una ciudad asolada por las penalidades. Como contrapunto, la expresividad de Valdés con un estilo vigoroso y apasionado, también gozó de gran aceptación.
BARTOLOMÉ ESTABAN MURILLO (Sevilla, 1617-1682) (SALAS V, VII)
     Murillo es sin duda una de las principales figuras de la pintura española. El importante conjunto que de su obra atesora el Museo, constituye uno de sus mayores atractivos.
     Nacido en Sevilla a finales de 1617, realizó su aprendizaje artístico en el taller de Juan del Castillo. El estilo de sus primeras obras continúa los modelos de Zurbarán, de riguroso naturalismo tenebrista y los celajes de luces doradas que pintaba Roelas. El Museo conserva obras tempranas como la Inmaculada llamada La Colosal (hacia 1650) procedente del sevillano Convento de San Francisco. Aunque este tema depende del modelo creado por Ribera, Murillo establece un nuevo prototipo iconográfico con representaciones de gran dinamismo, caracterizadas por el vuelo de los ropajes, túnica blanca y manto azul, y el acompañamiento de ángeles que revolotean en torno a la imagen de María.
     Otra muestra de su escasamente conocida producción temprana es el Éxtasis de San Francisco (hacia 1645-1650) adquirido por el Estado en 1994. Perteneciente originalmente a un coleccionista sevillano contemporáneo del pintor, don Diego Maestre, constituye otro ejemplo de la influencia de Ribera que, como señalara Angulo, se manifiesta no sólo en el tratamiento técnico de la obra sino también en la fisonomía del Santo.
     Los numerosos e importantes encargos que recibió Murillo a lo largo de su carrera artística ponen de manifiesto el prestigio de que gozaba en la ciudad. De la serie que contrató en 1664 por la iglesia del Convento de San Agustín de Sevilla hay testimonio en el Museo de las pinturas del retablo mayor. Son San Agustín y la Trinidad, en la que representa la visión que inspiró al Santo el tratado De Trinitate y San Agustín con la Virgen y el Niño que simboliza la entrega amorosa de San Agustín que ofrece su corazón atravesado por el dardo del amor. Para una capilla de esta misma iglesia realizó el retablo de Santo Tomás de Villanueva. De él se conserva en el Museo una de las dos pinturas del banco, Santo Tomás de Villanueva y el Crucifijo (hacia 1665/70).
     El conjunto más importante de pinturas de Murillo en el Museo pro­cede de la Iglesia del Convento de Capuchinos de Sevilla, donde constituían el retablo mayor y los altares de las capillas laterales. Realizadas entre 1665-1669, años de su plenitud artística, se encuentran entre las mejores de su producción.
     Las pinturas fueron salvadas de la invasión francesa y restauradas por el pintor sevillano Joaquín Bejarano a quien los frailes regalaron la escena que presidía el retablo mayor, El Jubileo de la Porciúncula, actualmente en el Museo Wallraff-Fichard de Colonia. Esta pintura ha sido sustituida en el Museo de Sevilla por la Inmaculada llamada La Colosal, que realizó Murillo hacia 1650 para el convento sevillano de San Francisco. En la zona inferior del retablo mayor se situaba la Santa Faz, quizás en el tabernáculo y sobre él La Virgen de la Servilleta. En los laterales del cuerpo bajo a la izquierda se disponían Santas Justa y Rufina, prototipos de belleza popular sevillana y a la derecha San Leandro y San Buenaventura, patronos de la ciudad. En el segundo cuerpo figuraban a la derecha San José con el Niño y a la izquierda San Juan Bautista. En el ático se situaban San Antonio con el Niño y San Félix de Cantalicio con el Niño, ambas en formato de medio luneto que fue transformado a rectangular posteriormente.
     Para los retablos del presbiterio pintó Murillo La Anunciación, La Piedad, San Miguel Arcángel y El Ángel de la Guarda. En las capillas laterales se disponían altares presididos por un cuadro. En las de la izquierda se situaban San Antonio con el Niño, La Inmaculada del Padre Eterno y San Francisco abrazado al Crucificado. En el lateral derecho se disponían las de La adoración de los pastores, San Félix de Cantalicio abrazando al Niño y en último lugar, junto a la entrada del templo la excelente pintura Santo Tomás de Villanueva, el lienzo preferido de Murillo y síntesis genial de toda su obra. Una Inmaculada situada en el coro de la iglesia cierra este excelente conjunto de pinturas de Capuchinos.
     Las espléndidas representaciones de santos de esta serie, los complejos juegos de luces de algunas escenas como el Nacimiento o Santo Tomás de Villanueva, son claros frutos de su madurez artística. Madurez técnica que se trasluce en las pinceladas de prodigiosa soltura, vaporosas, con las que deshace las formas, anunciando la sensibilidad del siglo venidero.
     El Museo atesora algunas otras muestras de su producción como La Dolorosa (hacia 1665) que ingresó gracias a una donación, en la que la imagen iluminada, especialmente el rostro y las manos, se destaca suavemente sobre un fondo oscuro rebelando una vez más su maestría para resolver ambientes claroscuristas, y San Jerónimo (hacia 1665), adquirido por el Estado en 1972. Asimismo se conservan algunas obras de taller y de anónimos seguidores de su estilo.
DISCÍPULOS Y SEGUIDORES DE MURILLO. (SALAS VI, VII)
     Desde mediados del siglo XVII el estilo de Murillo comenzó a imponerse en Sevilla mientras se abandonaban progresivamente los esquemas zurbaranescos. El enorme éxito de sus fórmulas y modelos, basados en un lenguaje grato y sencillo que conmovía los sentimientos de los fieles tal como indicaba la Contrarreforma, tuvo una enorme repercusión en el ambiente artístico sevillano, donde perviven sus influencias hasta bien entrado el siglo XVIII o incluso el XIX. No obstante, sus seguidores se limitan por lo general a la imitación de composiciones y modelos sin alcanzar una compresión global de su obra.
     Cornelio Schut (Amberes, 1629-Sevilla, 1685) es uno de los más destacados representantes del círculo de Murillo. Por el fiel seguimiento de sus modelos muchas obras de su mano se atribuyeron a aquél. El Museo guarda una pintura suya firmada y fechada en 1665, Retrato de Fray Domingo de Bruselas, así como una Inmaculada (hacia 1680) y un Niño Jesús dormido (hacia 1675) muy próximo a su estilo.
     Matías de Arteaga (Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1633-Sevilla, 1703) aunque fundamentalmente seguidor de Murillo, también asimiló algunos de los rasgos expresivos de Valdés Leal. En 1869 ingresaron en el Museo seis de las doce pinturas que realizó sobre la Vida de la Virgen (hacia 1680) para la iglesia sevillana de San Marcos. Las composiciones muestran elementos muy característicos de su producción, con amplias perspectivas arquitectónicas, solerías ajedrezadas y pequeñas figuras que siguen los expresivos modelos de Valdés Leal.
     Pedro Núñez de Villavicencio (Sevilla, 1640-hacia 1695) es el más conocido de los discípulos de Murillo. Su estilo mezcla las influencias del maestro sevillano con las del italiano Mattía Preti, a quien conoció en un viaje a Italia. Los modelos de Murillo están especialmente presentes en las escenas de género o callejeras como El vendedor de vino (hacia 1685) del Museo. Muestra del influjo italiano es la obra Judith con la cabeza de Holofernes (1674), composición de acentuado dramatismo y efectos de claroscuro.
     En los años que marcan el tránsito al siglo XVIII encontramos a otro fiel seguidor de Murillo, Francisco Meneses Osorio (Sevilla, 1640-1721), autor de varias obras guardadas en el Museo. San José con el Niño (1684), San Juan Bautista Niño (hacia 1685), Aparición de la Virgen de la Merced a San Pedro Nolasco (hacia 1690), y San Cirilo de Alejandría en el Concilio de Éfeso (1701).
     A Juan Simón Gutiérrez (Medina Sidonia, Cádiz, 1643-Sevilla, 1718) pertenecen en el Museo obras de notable calidad como San Joaquín y Santa Ana (hacia 1700) y la monumental Santo Domingo confortado por la Virgen y Santas Mártires (1710).
     La amplia producción que se conserva de Esteban Márquez (Puebla de Guzmán, Huelva, 1652- Sevilla, 1696) hace pensar que debió tener un activo taller donde realizaba obras de esquemas murillescos pero con unos rasgos en los tipos físicos y una dulzura expresiva que las caracteriza y diferencia.
     Su representación en el Museo es con obras algo tardías como San Agustín y el Misterio de la Trinidad (hacia 1690) y Aparición de Cristo y la Virgen a San Agustín (hacia 1690) procedentes del Convento de San Agustín de Sevilla y San José con el Niño (hacia 1690), del Convento de San Antonio Abad.
     Sebastián Gómez "el Mulato" (Granada, hacia 1665-Sevilla, hacia 1720) tiene firmado en el Museo un lienzo de gran formato y aparatosa composición, La Virgen del Rosario y Santo Domingo de Guzmán, (1690) procedente del Convento de San Pablo de Sevilla y del de Capuchinos de ésta misma ciudad es una Inmaculada (hacia 1700) muy próxima a las características de su estilo.
     Francisco Antolínez (Sevilla, hacia 1644-Madrid, hacia 1700) se especializó en la realización de series de historias evangélicas y del Antiguo Testamento, pinturas de pequeño formato y carácter decorativo en las que el paisaje se subordina al motivo religioso. Jacob con el rebaño de Labán es un claro ejemplo de estas escenas en las que menudas figuras se insertan en un fondo de arquitecturas o movidos paisajes, convirtiéndole en representante del dinamismo propio de fin de siglo en la escuela sevillana.
     A una generación anterior y por tanto al margen de la influencia de Murillo, pertenece Pedro Camprobín Passano (Almagro, Ciudad Real, 1605-Sevilla, 1674), representante de un género que alcanzó un gran desarrollo en el siglo XVII, el bodegón. Una exquisita sensibilidad y refinamiento intimista caracterizan sus lienzos de flores y las complejas composiciones escalonadas abiertas a paisajes y arquitecturas que cultivó en su etapa de madurez, de las que es ejemplo el lienzo conservado en el museo (Ignacio Cano Rivero, María del Valme Muñoz Rubio, Rocío Izquierdo Moreno, y Virginia Marqués Ferrer. Museo de Bellas Artes de Sevilla. Guía Oficial. Consejería de Cultura. Junta de Andalucía. Sevilla, 2009).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Sala VII, del Museo de Bellas Artes, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el Museo de Bellas Artes, en ExplicArte Sevilla.

La Sala VII del Museo de Bellas Artes, al detalle:
          Aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco, de Alonso Miguel de Tovar
           Cristo atado a la columna, de Cornelio Schut
          Dolorosa, de Murillo
          Estigmatización de San Francisco, de Murillo
          Inmaculada, de Murillo
          Inmaculada, de Cornelio Schut

domingo, 4 de mayo de 2025

Experiencia Explicarte Sevilla, con los Talleres "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla" de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla

      Hoy, domingo 4 de mayo, finaliza la vigésimotercera semana de otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de las visitas organizadas para los Talleres Socio-Culturales "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla", de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla, desarrollados de lunes a viernes por las mañanas y tardes, y que se iniciaron el pasado 28 de octubre de 2024, con la presentación de los mismos.

     Gracias a la empresa Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L., por contar con nosotros para mostrarles, mediante los Talleres Socio-Culturales del Ayuntamiento de Sevilla, parte de la ciudad hispalense, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
   Nos pusimos manos a la obra, y fuimos ofreciendo distintas rutas a lo largo y ancho de nuestra ciudad, desde el lunes 28 de abril, al viernes 2 de mayo. 
     Los Talleres desarrollados fueron los siguientes:
- Taller 23 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes de 10 a 13 h.)
- Taller 18 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (martes de 10 a 13 h.)
- Taller 45 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (martes de 17 a 20 h.)
- Taller 24 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (miércoles de 10 a 13 h.)
- Taller 33 "Conocer Sevilla" del Distrito Triana (miércoles de 17 a 20 h.)
- Taller 20 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes de 10 a 13 h.)
- Taller 22 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes de 17 a 20 h.)
     En los talleres a lo largo de esta semana pudimos contemplar los siguientes enclaves y localizaciones:
    - Catedral de Santa María de la Sede    
    - I.A.P.H. (Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico)
    - Iglesia de San Luis de los Franceses    
   
     Gracias a las empresas Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L, por contar con nosotros, a los coordinadores de los talleres de los Distritos de Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla, y como no podía ser de otra manera a todos y cada unos de los amigos que estoy conociendo gracias a estos talleres, de los que me estoy llevando una inmejorable impresión, puesto que está siendo una una relación de amistad, más que de monitor-alumno, y de colaboración y aportación mutua, que sin duda está siendo enriquecedora para todas las partes, y que esperamos que sea duradera en el tiempo. 
     Deseando continuar con dichos talleres porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Os dejo unas fotografías, aportadas por los usuarios, de toda la Experiencia ExplicArte Sevilla, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.





















Más Experiencias ExplicArte Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

Procesiones de hoy, domingo 4 de mayo

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, domingo 4 de mayo, en Sevilla.      
       Hoy, domingo 4 de mayo, continúa el ciclo de las Glorias de Sevilla procesionando las hermandades siguientes:

     Hdad. de San José Obrero (San José Obrero): La Humilde y Fervorosa Hermandad Sacramental y de Gloria de San José Obrero, San Francisco de Paula e Inmaculada Concepción y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Caridad y Nuestra Señora de los Dolores; es ésta una corporación fundada en 1960, con sede canónica en la iglesia parroquial de San José Obrero y San Francisco de Paula, en el sevillano barrio de San José Obrero, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Caridad, obra de Fernando Aguado Hernández en 2004; Nuestra Señora de los Dolores, obra de Luis Álvarez Duarte en 1962; San José Obrero, obra anónima antigua; y San Francisco de Paula, obra de Fernando Aguado Hernández en 2007.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de San José Obrero: www.hermandadsanjoseobrerosevilla.blogspot.com

     Hdad. de la Salud: La Antigua, Real e Ilustre Hermandad del Dulce Nombre de Jesús, Nuestra Señora de la Salud y San Ignacio de Loyola; es ésta una corporación que ya existía en 1674, con sede canónica en la iglesia parroquial de San Isidoro, siendo su imagen titular Nuestra Señora de la Salud, obra anónima de la primera mitad del siglo XVI.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Virgen de la Salud: No tiene.
 
    Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de la tarde del domingo 4 de mayo, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.



El desaparecido Pabellón de Siria, en el Pabellón de los Países Árabes, de Jesús Castañón Díaz, Rafael Zapata, y Eduardo Gómez, para la Exposición Universal de 1992

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido Pabellón de Siria, en el Pabellón de los Países Árabes, de Jesús Castañón Díaz, Rafael Zapata y Eduardo Gómez, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla.
     Hoy, 4 de mayo, es el aniversario (4 de mayo de 1992) del Día Nacional de Siria en la Expo' 92, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el desaparecido Pabellón de Siria, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla.
     La Exposición Universal se ubicó en la llamada Isla de la Cartuja, que se encuentra en el Barrio de Triana Oeste, del Distrito de Triana.
     El desaparecido Pabellón de Siria, en el Pabellón de los Países Árabes para la Exposición Universal de 1992 [nº 271 en el plano oficial de la Exposición Universal de 1992], se ubicaba en la esquina de la calle Charles Darwin, con el Camino de los Descubrimientos (Avenida 4); en el Barrio de Triana Oeste, del Distrito Triana.   
     El pabellón de los Países Árabes se encontraba situado en el cruce de la Avenida 5 o de los Arces, actual calle calle Charles Darwin con el Camino de los Descubrimientos y se emplazaba junto a los pabellones del Caribe y de Polonia/Bulgaria.
     Los países árabes, representados por Jordania, Siria, Egipto, la OLP (Organización para la liberación de Palestina) y la Liga Árabe (formada por 21 países de Oriente Medio) se congregaron en un pabellón conjunto con una superficie de 2.400 metros cuadrados y construido por la Sociedad Estatal para mostrar al mundo las aportaciones del mundo árabe y el progreso de Europa a través de su civilización.
     Jordania presentó una réplica de la ciudad de Petra, "escondida" al final del acantilado que forman las montañas de piedra rosa. Al otro lado de Petra se veía Tierra Santa y el río Jordán representados en un mosaico bizantino, así como una reproducción exacta de los frescos del castillo "Qasr Amra".
     Lo más destacado del pabellón de Siria era el primer alfabeto del que se tenga noticia en el mundo, representado en una pequeña tablilla de arcilla del tamaño de un dedo, del segundo milenio antes de Cristo. Así mismo, se mostraban piezas arqueológicas como tablas con vocabulario sumerio, figuras en terracota, estatuas, monedas, cerámicas, joyas, etc.
     La Liga Árabe representaba mediante imágenes y textos, las técnicas de navegación y sus barcos, subrayando la importancia de su participación en los descubrimientos y la creación de rutas comerciales. Lo más destacado del pabellón fue el documental que mostraba al mundo islámico en el progreso de la humanidad incluyendo escenas rodadas en la Alhambra de Granada.
     En el pabellón reservado para Egipto se encontraban hasta noventa piezas de arqueología y arte aseguradas por valor de 4.500 millones de pesetas, lo que da idea de su importancia en este pabellón conjunto. Se mostraban elementos de la época faraónica como una escultura del rey Kefrén y de Ramsés II, vasijas de oro o la esfinge de una reina; del período grecorromano, como bustos de los dioses Serapis y Dionisio o de la época cristiana, con un icono de la Virgen María, tapas en plata para la Biblia o una cruz de madera con la imagen de Cristo.
     Tras la clausura de la Muestra Universal se pensó en integrar el edificio en el nuevo parque tecnológico Cartuja 93 gracias a su "versatilidad" y buena construcción pero a finales de 1993 y debido a la permuta de la Junta de Andalucía, propietaria del pabellón, hacia Agesa, cedió el edificio y su parcela a esta para la ejecución de viales, espacios de uso público y demás obras de urbanización. Finalmente, el pabellón sería demolido a finales del mismo año para dejar su parcela totalmente libre. (Blog Pasaporte Expo 92).

     Siria se extiende a lo largo de l50 kilómetros del litoral oriental de la cuenca del Mediterráneo. Con una población que alcanza la cifra de 14 millones, presume de tener la capital habitada más antigua del mundo: Damasco. Cruce de caminos entre Europa, Asia y África, Siria ha desempeñado un importante papel a lo largo de la historia mundial.
     En los últimos veinte años, importantes excavaciones arqueológicas han sacado a la luz descubrimientos sensacionales que añaden nuevas páginas a los anales de la humanidad y contribuyen a un mejor entendimiento de la historia del antiguo Oriente próximo. Estos descubrimientos, algunos de los cuales se remontan hasta un millón de años a.C., están expuestos al mundo en el Pabellón de Siria en Expo'92 (Guía Oficial Expo '92).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el desaparecido Pabellón de Siria, en el Pabellón de los Países Árabes, de Jesús Castañón Díaz, Rafael Zapata y Eduardo Gómez, para la Exposición Universal de 1992, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre el desaparecido Pabellón de los Países Árabes para la Exposición Universal de 1992, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la Exposición Universal de 1992, en ExplicArte Sevilla.

sábado, 3 de mayo de 2025

Procesiones de hoy, sábado 3 de mayo

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, sábado 3 de mayo, en Sevilla.      
     Hoy, sábado 3 de mayo, continúa el ciclo de las Glorias de Sevilla con la Procesión extraordinaria de la Virgen de los Desamparados, del Parque Alcosa, tras presidir el Pregón de las Glorias, en la Iglesia del Divino Salvador.

     Hdad. de los Desamparados (Parque Alcosa): La Franciscana Hermandad Sacramental de la Santa Cruz y Nuestra Señora de los Desamparados; es ésta una corporación fundada en 1974, aunque refundada en 1990, con sede canónica en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Desamparados, siendo su imagen titular Nuestra Señora de los Desamparados, obra de Ricardo Comas en 1974.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de los Desamparados (Parque Alcosa): www.desamparadosalcosa.es

     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de la tarde del sábado 3 de mayo, en Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

El Castillejo riscal de San Felipe, en Almadén de la Plata (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Castillejo riscal de San Felipe, en Almadén de la Plata (Sevilla).
     Hoy, 3 de mayo, Fiesta de San Felipe y Santiago, apóstoles. Felipe, que, al igual, que Pedro y Andrés, había nacido en  Betsaida, era discípulo de Juan Bautista y fue llamado por el Señor para que le siguiera. Por su parte, Santiago, de sobrenombre "Justo", hijo de Alfeo y considerado en Occidente como el pariente del Señor, fue el primero que rigió la Iglesia de Jerusalén. Al suscitarse la controversia sobre la circuncisión, se apartó del criterio de Pedro, a fin de que no se impusiese a los discípulos venidos de la gentilidad aquel antiguo yugo. Muy pronto coronó su apostolado con el martirio (s. I) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte el Castillejo riscal, en Almadén de la Plata (Sevilla).
      Los materiales más significativos son las acumulaciones de piedra que forman tres bancales, situado cada uno de ellos a distinta altura sobre las faldas. En la cima se observa un lienzo de muralla construido con bloques de piedra caliza.
     Las particularidades del yacimiento indican que se trata de un hábitat medieval, posiblemente musulmán, dotado de fortificación. Como es de reducidas dimensiones tal vez se trate de una torre de vigilancia teniendo en cuenta que está en las inmediaciones de un antiguo camino (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Felipe, apóstol y mártir; 
     San Felipe apóstol, a quien casi siempre se confunde con el diácono del mismo nombre, en los Evangelios tiene un papel muy modesto.
     Su nombre griego significa «quien ama a los caballos».
     Había nacido en Betsaida. Después de la muerte de Cristo habría predicado en Escitia y después en Frigia.
     Los paganos quisieron obligarle a adorar una estatua de Marte, pero del pedestal de aquella salió un dragón que asfixió al hijo del rey infectando el aire con su aliento envenenado. La asistencia, espantada, imploró a Felipe quien exorcizó al dragón y resucitó a sus víctimas. Luego los exhortó a romper la estatua y a erigir una cruz en su lugar.
     Su apostolado acabó en martirio. Habría sido crucificado cabeza abajo, como San Pedro (kata kephales, con la testa all'ingiu) y atado a la cruz con cuerdas (sin clavos). A causa de la refinada crueldad de sus verdugos lo habrían acabado mediante lapidación.
     Es patrón de Sorrento, cerca de Nápoles, y de Philippeville, en Bélgica.
     Patrón de Felipe II de España, dio su nombre a la ciudadela valona de Philippeville, en la provincia de Namur.
ICONOGRAFÍA
     Su tipo iconográfico es muy variable. Se lo ha representado ya imberbe, ya barbudo.
     Su atributo habitual es la cruz immissa de doble o triple travesaño, que fue el instrumento de su martirio, a la cual a veces se agrega la piedra simbólica de su lapidación.
     Con frecuencia forma pareja con Santiago el Menor cuya fiesta se celebra el mismo día (3 de mayo) (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Castillejo riscal de San Felipe, en Almadén de la Plata (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Almadén de la Plata (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.