Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

sábado, 2 de diciembre de 2023

El sitio arqueológico Finca de Covadonga, en Bollullos de la Mitación (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Finca de Covadonga, en Bollullos de la Mitación (Sevilla). 
     Hoy, sábado 2 de diciembre, como todos los sábados, se celebra la Sabatina, oficio propio del sábado dedicado a la Santísima Virgen María, siendo una palabra que etimológicamente proviene del latín sabbàtum, es decir sábado.
     Y que mejor día que hoy para Explicarte el sitio arqueológico Finca de Covadonga, en Bollullos de la Mitación (Sevilla).
     Este camino atraviesa un lugar antiguo donde aparecieron fragmentos de ladrillos, tegulae y sigillata clara D (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).     
Conozcamos mejor la historia de la Sabatina como culto mariano; 
  Semanalmente tenemos un culto sabatino mariano. Como dice el Directorio de Piedad Popular y Liturgia, en el nº 188: “Entre los días dedicados a la Virgen Santísima destaca el sábado, que tiene la categoría de memoria de santa María. Esta memoria se remonta a la época carolingia (siglo IX), pero no se conocen los motivos que llevaron a elegir el sábado como día de santa María. Posteriormente se dieron numerosas explicaciones que no acaban de satisfacer del todo a los estudiosos de la historia de la piedad”. En el ritmo semanal cristiano de la Iglesia primitiva, el domingo, día de la Resurrección del Señor, se constituye en su ápice como conmemoración del misterio pascual. Pronto se añadió en el viernes el recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz, que se consolida en día de ayuno junto al miércoles, día de la traición de Judas. Al sábado, al principio no se le quiso subrayar con ninguna práctica especial para alejarse del judaísmo, pero ya en el siglo III en las Iglesias de Alejandría y de Roma era un tercer día de ayuno en recuerdo del reposo de Cristo en el sepulcro, mientras que en Oriente cae en la órbita del domingo y se le considera media fiesta, así como se hace sufragio por los difuntos al hacerse memoria del descenso de Cristo al Limbo para librar las almas de los justos.  
   En Occidente en la Alta Edad Media se empieza a dedicar el sábado a la Virgen. El benedictino anglosajón Alcuino de York (+804), consejero del Emperador Carlomagno y uno de los agentes principales de la reforma litúrgica carolingia, en el suplemento al sacramentario carolingio compiló siete misas votivas para los días de la semana sin conmemoración especial; el sábado, señaló la Santa María, que pasará también al Oficio. Al principio lo más significativo del Oficio mariano, desde Pascua a Adviento, era tres breves lecturas, como ocurría con la conmemoración de la Cruz el viernes, hasta que llegó a asumir la estructura del Oficio principal. Al principio, este Oficio podía sustituir al del día fuera de cuaresma y de fiestas, para luego en muchos casos pasar a ser añadido. En el X, en el monasterio suizo de Einsiedeln, encontramos ya un Oficio de Beata suplementario, con los textos eucológicos que Urbano II de Chantillon aprobó en el Concilio de Clermont (1095), para atraer sobre la I Cruzada la intercesión mariana.
   De éste surgió el llamado Oficio Parvo, autónomo y completo, devoción mariana que se extendió no sólo entre el clero sino también entre los fieles, que ya se rezaba en tiempos de Berengario de Verdún (+962), y que se muestra como práctica extendida en el siglo XI. San Pedro Damián (+1072) fue un gran divulgador de esta devoción sabatina, mientras que Bernoldo de Constanza (+ca. 1100), poco después, señalaba esta misa votiva de la Virgen extendida por casi todas partes, y ya desde el siglo XIII es práctica general en los sábados no impedidos. Comienza a partir de aquí una tradición devocional incontestada y continua de dedicación a la Virgen del sábado, día en que María vivió probada en el crisol de la soledad ante el sepulcro, traspasada por la espada del dolor, el misterio de la fe.  
    El sábado se constituye en el día de la conmemoración de los dolores de la Madre como el viernes lo es del sacrificio de su Hijo. En la Iglesia Oriental es, sin embargo, el miércoles el día dedicado a la Virgen. San Pío V, en la reforma litúrgica postridentina avaló tanto el Oficio de Santa María en sábado, a combinar con el Oficio del día, como el Oficio Parvo, aunque los hizo potestativos. De aquí surgió el Común de Santa María, al que, para la eucaristía, ha venido a sumarse la Colección de misas de Santa María Virgen, publicada en 1989 bajo el pontificado de San Juan Pablo II Wojtyla (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Finca de Covadonga, en Bollullos de la Mitación (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia.

Más sobre la localidad de Bollullos de la Mitación (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

El busto de Hernán Cortés, en la enjuta, entre los arcos de las provincias de Córdoba y de La Coruña, de la Plaza de España

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el busto de Hernán Cortés, en la enjuta, entre los arcos de las provincias de Córdoba, y de La Coruña, de la Plaza de España, de Sevilla.
     Hoy, 2 de diciembre, es el aniversario del fallecimiento (2 de diciembre de 1547) de Hernán Cortés, personaje representado en esta enjuta de la Plaza de España, así que hoy es el mejor día para Explicarte el busto de Hernán Cortés, en la enjuta, entre los arcos de las provincias de Córdoba y de La Coruña, en la Plaza de España, de Sevilla.
     La plaza de España consta de cuatro tramos de catorce arcos cada uno, en cuya parte inferior se sitúan bancos de cerámica dedicados a cada provincia española. Flanquean el conjunto dos torres, denominadas Norte y Sur, intercalándose tres pabellones intermedios, que corresponden a la Puerta de Aragón, la Puerta de Castilla y la Puerta de Navarra. El central o Puerta de Castilla es de mayor envergadura y alberga la Capitanía General Militar.
     En las enjutas de los arcos que componen la gran arcada que circunda toda la plaza, dentro de unos tondos de profundo sabor renacentista italiano, modelados en alto relieve y esmaltados en blanco sobre fondo azul cobalto, aparecen los bustos de personajes de especial relevancia en la historia de España. Su ejecución original corrió a cargo de las Fábricas de Mensaque Rodríguez y Cía. y de Pedro Navia.
     En orden cronológico, figuran tanto aquellos destacados en las ciencias, en las humanidades, en las artes o en las armas, como reyes o santos.
     Son un total de cincuenta y dos, distribuidos en cuatro series de trece personajes, dispuestos entre los catorce arcos de cada tramo de la plaza.
     Es sorprendente el repertorio  de estos personajes ilustres que desde sus privilegiados balcones en la arcada, disfrutan del ancho espacio de la hermosa plaza. Simultáneamente, ellos son vistos por los paseantes  como muestra de la gloria de España y como ejemplo a seguir (La Cerámica en la Plaza de España de Sevilla, 2014). 
     En este caso el personaje histórico representado es Hernán Cortés, en un busto que directamente hay que relacionarlo con los grabados y retratos de Pizarro.
Conozcamos mejor la Biografía de Hernán Cortés, conquistador, que se encuentra representado en la obra reseñada;  
     Hernán Cortés, I Marqués del Valle de Oaxaca. (Medellín, Badajoz, 1485 – Castilleja de la Cuesta, Sevilla, 2 de diciembre de 1547). Conquistador, descubridor, fundador, capitán general y escritor.
     Nació en el seno de una familia hidalga, de solar conocido pero de poca hacienda (un molino, un colmenar y una viña). Su padre, Martín Cortés de Monroy, “muy humilde y pobre aunque cristiano viejo”, según Las Casas; y su madre, Catalina Pizarro Altamirano, procedían de linajes de buena fama. Martín no sufrió por el apoyo que llevó a su pariente, Alonso Cortés de Monroy, clavero de la Orden de Calatrava, en su rebeldía contra la reina Isabel la Católica.
     Se sabe muy poco de la niñez del más famoso de los conquistadores. Curiosamente, si se piensa en la extraordinaria capacidad de resistencia física que demostró luego, Hernán fue un niño frágil, varias veces enfermo con peligro de muerte, según Gómara.
     Cuando cumplió los catorce años, Martín y Catalina resolvieron enviar a su hijo a Salamanca para estudiar, aprovechando la presencia allí de Francisco Núñez de Valera, esposo de una media hermana de Martín y maestro de Gramática. Hernán volvió dos años más tarde sin el titulo de bachiller, lo que dio un gran disgusto a sus padres que le destinaban a una carrera de letrado. Sin embargo, en Salamanca, aunque no matriculado en la universidad, no perdió el tiempo, pues adquirió cierta soltura en el manejo del latín, el dominio del discurso (como lo demostraron luego sus famosas Cartas de Relación) y un conocimiento ya correcto de las leyes del reino. Parece que complementó esta formación ejerciendo durante varios meses la función de pasante de un escribano real en Valladolid, antes de regresar a Medellín, aunque, según Juan Suárez de Peralta, la estancia en Valladolid tuvo lugar después de pasar algún tiempo con sus padres.
     A buen seguro, la permanencia de este chico de dieciséis años, muy travieso, en la casa de sus padres no fue exenta de “ruido y enojos”. Hernán, cuya afición a las armas era cierta ya, pensaba en la aventura americana y cuando Nicolás de Ovando, el nuevo gobernador general de las Indias, dio una vuelta por Extremadura durante el invierno de 1501-1502, para reclutar a jóvenes para las Indias, parece que Hernán se alistó. Pero, antes de la salida de la flota de Ovando (febrero de 1502) el futuro marqués cayó del techo de una casa cercana cuando intentaba juntarse con una mujer, entrando por la ventana, y quedó minusválido en la cama durante varios meses.
     Una vez recuperado el joven dejó a su familia y se fue a la buena de Dios. El año 1503 queda muy oscuro y, en verdad, no se sabe lo que hizo Hernán. En cuanto a sus proyectos, son varias las hipótesis. Quizás pensó en salir hacia Italia. Lo cierto es que, por fin, se embarcó con destino a la isla Española, en el barco de Alonso Quintero, en el año 1504, según la gran mayoría de los autores, conforme a un memorial del propio Cortés dirigido a Carlos V en 1542. Parece que tuvo el tiempo de volver a Medellín para despedirse de sus padres.
     Llegado Cortés a la isla Española, el secretario de Ovando, Medina, le acogió con favor y le explicó los usos de la colonia; a cambio del compromiso de quedarse cinco años en la isla, recibiría un solar para edificar su casa, una tierra de una superficie decente para poder cultivar y, pasado un cierto tiempo, algunos indios en encomienda.
     Hernán Cortés tenía entonces diez y nueve años.
     Cuando salió a la conquista de México en 1519 tenía treinta y tres, es decir, que había cumplido ya la mitad de su vida. Era casi un desconocido. Los catorce años que vivió en las islas, La Española primero y Cuba después, plantean un problema difícil de solucionar.
     Por un lado, se sabe cuáles fueron las actividades de Cortés en este período de su vida. Aprovechando su experiencia de Valladolid, ejerció con éxito la función de escribano en el pueblo de Azua y con sus indios se entregó a la cría de caballos y vacas, lo que le hizo un hacendado relativamente acomodado. Y cuando el nuevo gobernador de la Española, Diego Colón, envió a Diego Velázquez de Cuéllar a la conquista de Cuba, en 1511, éste recluto a Cortés como secretario del tesorero de la empresa, con el fin de administrar el quinto real. Es decir, que la conquista de Cuba, por ser demasiado fácil, no le sirvió a Hernán Cortés de primera experiencia militar. En cambio, recibió en encomienda a los indios de Manicarao y pudo desarrollar su ganadería y explotar las minas de oro cubanas.
     En 1515 era ya un hombre rico, tal y como lo demuestra su inversión en la compañía que creó con Andrés de Duero.
     En 1518, cuando Velázquez elige a Hernán Cortés como jefe de la nueva expedición que lanza al asalto del continente, el problema es que Cortés no tiene ni la más mínima experiencia de la guerra (no fue nunca a Italia) ni de la conquista americana. No tuvo parte en ninguna de las empresas anteriores: es verdad que quiso alistarse en la expedición de Diego de Nicuesa de 1509 hacia la Castilla de Oro, pero una enfermedad venérea le obligó a guardar cama impidiéndole ir. Tampoco estuvo en los viajes de Francisco Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva, en 1517 y 1518, que le hubieran proporcionado una información provechosa sobre el sur de México (Yucatán), su población, su temperamento belicoso y sus riquezas.
     La verdad es que Cortés era un novato. De modo que resultan casi increíbles las hazañas militares y políticas del conquistador en México. Hay que admitir que fue la revelación de un auténtico genio.
     Es cierto que la elección de Cortés no gustó a todos.
     El mismo Velázquez, a última hora, quiso sustituir al hombre de Medellín, pero Cortés, desconfiado, zarpó con antelación. Así, en febrero de 1519, empezaba una de las epopeyas más extraordinarias de la Historia.
     Hernán Cortés, que invirtió en la empresa la totalidad de su hacienda, estaba a la cabeza de una fuerza importante, pero mucho más reducida que la de Pedrarias Dávila en la conquista de la América central en 1514. Casi todas las fuentes están de acuerdo: Cortés tuvo bajo su mando a unos 508 infantes, más un centenar de hombres de mar (maestres, pilotos, marineros), a 16 jinetes con sus caballos, a 32 ballesteros y 13 arcabuceros, más algunas piezas de artillería ligera; además, disponía de cinco barcos. Hay que señalar que la empresa fue costeada por el gobernador Velázquez, el contador Amador de Lares, Andrés de Duero y el propio Cortés, sin ninguna participación de la Corona. Cortés no se dio prisa; entendió que la llave del éxito era la información y en cada escala intentó negociar y evitar el enfrentamiento. No lo logró siempre, pero pudo llegar hasta el país totonaca, donde más tarde se fundó San Juan de Uloa y La Vera Cruz, con pocas bajas. Resultó de vital importancia el que encontrase a dos intérpretes: un español, Jerónimo de Aguilar, que había vivido varios años con los mayas, y una mujer india, Malintzin (doña Marina después de su bautismo), cuyo papel en la conquista (y en la misma vida de Cortés) fue esencial. En efecto, esta mujer, vendida como esclava por sus padres a unos mayas del Tabasco, entendía a la vez su idioma materno, el nahua, y las lenguas mayas. Mientras que el español Jerónimo de Aguilar entendía las lenguas mayas.
     De este modo, Cortés pudo comunicarse con los indios, dialogar con ellos, entender a la vez sus ofertas y sus propósitos.
     Malintzin fue más que una intérprete. Cortés, pronto, se dio cuenta de su gran inteligencia y de la suerte que le brindaron los caciques del Tabasco.
     Además, la pasión amorosa que, durante tres años, ligó al extremeño y a la india, hizo que Malintzin se empeñase en favorecer los proyectos del conquistador.
     Fue ella la que le explicó lo que en realidad era el imperio de los mexica, sus creencias, organización y red de información, así como su manera de hacer la guerra, la hostilidad de varios pueblos, especialmente de los Tlaxcaltecas. Y Hernán Cortés supo aprovechar de una manera genial este regalo del destino.
     En su corta estancia en el país totonaca, Cortés logró que el cacique de Cempoala se desprendiera del dominio de los mexica y le ayudase con doscientos tamames (porteadores) y cincuenta indios de guerra. El ejército de la conquista que, el 8 de agosto de 1519, se puso en marcha hacia la capital azteca lo formaban algo más de 420 españoles además de los indios, pues desde la salida se perdieron entre 35 y 40 hombres y Cortés dejó en Vera Cruz a una guarnición de 60 hombres (más los marineros) bajo el mando de Juan de Escalante.
     En este ejército le acompañaron muchos hombres que alcanzaron la celebridad, y entre ellos muchos extremeños: los hermanos Alvarado, Gonzalo de Sandoval, Diego de Ordaz, Andrés de Tapia, Alonso de Ávila y, evidentemente, el extraordinario cronista, Bernal Díaz del Castillo. Este ejército no fue una agrupación desordenada de aventureros, al contrario, fue una tropa organizada, regida por una disciplina estricta que Cortés impuso desde el principio; dividida en cinco compañías, cada una con su jefe, con un maestro de la artillería y un maestro de campo.
     Las ordenanzas militares del 26 de diciembre de 1520, promulgadas en Tlaxcala, son el espejo de la realidad vivida diariamente.
     Si bien es cierto que, al principio, los caballos con sus jinetes y las armas de fuego que llevaban la muerte a distancia impresionaron mucho a los indios, también lo es que pronto vieron que los primeros no eran criaturas sobrenaturales y que las segundas no eran infalibles.
     Y, desde luego, mucho más eficaces fueron la organización de la tropa de Cortés, el sentido táctico del jefe, las iniciativas de sus tenientes y la manera de combatir de los españoles, sobre todo frente a unos guerreros que intentaban cautivar a sus adversarios más que matarlos, con el fin de disponer de víctimas para sus sacrificios.
     La conquista de México se desarrolló en varias etapas: del 8 de agosto al 23 de septiembre, Cortés y sus hombres se internan en el continente, trepan hacia las montañas y los puertos que dan acceso al altiplano, en dirección de Tlaxcala. El conquistador intenta ganarse la alianza de Tlaxcala, pero los caciques no aceptan de ningún modo perder su independencia. Del 2 al 5 de septiembre, una batalla feroz enfrenta a los españoles y a los Tlaxcaltecas. Varias veces los españoles creen que van a morir: los heridos son numerosos, pero las bajas son relativamente escasas. Finalmente, la superioridad táctica y el armamento de los españoles, además de su extraordinario valor, cambian la actitud de los Tlaxcaltecas. Sus caciques piensan que, aliados con los españoles, van a triunfar sobre sus eternos enemigos, los mexica. La gran alianza entre los españoles y Tlaxcala, que resultará indefectible y que es consagrada por las uniones entre jefes españoles y princesas tlaxcaltecas, es un hecho esencial.
     Cortés aprovecha inmediatamente la alianza y, del 23 de septiembre al 12 de octubre, los españoles se reponen y curan sus heridas en Tlaxcala. Bajo la influencia de su capellán (“No es justo obligarles a hacerse cristianos”), Cortés respeta la religión de sus huéspedes. Acepta la oferta tlaxcalteca de reforzarle con cinco a seis mil “indios de guerra” y toma en cuenta los avisos relativos a la amenaza de Cholula, aliada de Tenochtitlán y enemiga de Tlaxcala.
     Por eso, cuando el 13 de octubre, el ejército de Cortés se pone en marcha hacia la capital azteca, pasa por Cholula, donde, el 18 perpetra una matanza (tres mil víctimas) para anticipar una matanza de los españoles, sugerida por Moctezuma (según el propio Cortés, avisado por Malintzin). Así, el 8 de noviembre de 1519, Cortés, sus hombres y sus aliados entran en México, donde son muy bien recibidos; no se produce ningún enfrentamiento.
      Sin embargo, seis días más tarde, Cortés, bajo la presión de sus tenientes, pone a Moctezuma bajo vigilancia estrecha y se apodera del tesoro de Axayacatl.
     Poco a poco, a pesar de encuentros casi diarios, la tensión crece en la capital entre los españoles y los mexica. Corren rumores de un próximo levantamiento bajo el mando de Cacamatzin, sobrino de Moctezuma. A principios de mayo de 1520 la situación toma mal cariz.
     Quizás fue en esta coyuntura, entre mayo de 1520 y octubre de 1524 cuando Cortés demostró con más evidencia la amplitud de su talento político y de su genio militar. En efecto, a principios de mayo, Cortés es avisado del desembarco en San Juan de Ulúa de un ejército español importante enviado contra él por el gobernador Velázquez bajo mando de Pánfilo de Narváez (más de novecientos hombres). Cortés actúa con extraordinaria rapidez: dejando sus tropas a Pedro de Alvarado y recuperando de paso a varias guarniciones, llega a la costa a marcha acelerada y, con trescientos hombres solamente, gracias a una proeza de Gonzalo de Sandoval, se adueña de Pánfilo de Narváez y persuade a su gente para que se incorporen a su bando. Así, más fuerte, vuelve a Tenochtitlán, aunque demasiado tarde para invertir la tendencia, pues, en su ausencia, Alvarado y sus compañeros no aguantaron la presión de una muchedumbre cada día más hostil y, al final, cayeron en la locura de matar a traición a los principales mexica en el Templo Mayor. Cuando Cortés regresa a México, el 24 de junio, la rebelión está a punto de estallar y la situación empeora con la muerte, en circunstancias dudosas, de Moctezuma. Cortés entiende inmediatamente que la huida es la única vía de salvación, ya que, con su nuevo tlatoani, Cuitlahuac, los mexica están decididos a luchar hasta la muerte.
     En la noche del 30 de junio, secretamente, los españoles abandonan la capital por la calzada que atraviesa la laguna. Pero, prevenidos, los indios asaltan furiosamente a los españoles que sufren pérdidas importantes (de 400 a 600 españoles y 4.000 indios).
     Sin embargo, Cortés logra salir de la trampa, reúne a sus hombres y vence a sus perseguidores en Otumba, lo que le permite refugiarse a Tlaxcala.
     Todos los compañeros de Cortés reconocen que la fidelidad de Tlaxcala a la alianza fue un hecho decisivo.
     Del 1 de julio de 1520 al 28 de abril 1521, Cortés y sus hombres descansaron y se prepararon metódicamente para la batalla final, es decir, para la reconquista de Tenochtitlán. Las negociaciones con etnias del altiplano aislaron a los mexica; refuerzos de las islas duplicaron el ejército; el entrenamiento de los aliados tlaxcaltecas mejoró mucho sus técnicas de combate En la revista de Texcoco, en mayo de 1521, Cortés tenía bajo su mando a 650 infantes, 84 jinetes, 194 ballesteros y arcabuceros, unos 20 cañones y a 25.000 aliados indios, entre ellos 16.000 tlaxcaltecas.
     Cortés concibió una operación anfibia, gracias a trece chalupas construidas en Tlaxcala y montadas a orillas de la laguna. Así pudo cercar la capital por tierra y por agua. Del 30 de mayo al 13 de agosto de 1521 la batalla fue encarnizada, la ciudad se conquistó casa por casa. Los mexica lucharon heroicamente pero la táctica de Cortés les puso de entrada en situación difícil: los españoles cortaron el acueducto de Chapultepec y así los mexica no tuvieron agua potable.
     Además, sufrieron una epidemia de viruela que no tocó a los españoles, inmunes. Sus dioses habían abandonado a los indios. El 12 de agosto, Cuauhtemoc, sucesor de Cuitlahuac, se rindió. Pronto, los pueblos vecinos se unieron al vencedor.
     La victoria de Cortés era una hazaña militar, pero aún más una proeza política. Aconsejado por Malintzin, supo sacar el máximo provecho de la división de los indios. Nombrado por una cédula de 15 de octubre de 1522 “gobernador y capitán general de la Nueva España”, Cortés va a ejercer un poder casi absoluto hasta su salida a Las Hibueras, el 12 de octubre de 1524. Reparte encomiendas entre sus seguidores, pero limitando sus derechos, y eximiendo totalmente la provincia de Tlaxcala como pago por su ayuda; instala los cabildos con sus alcaldes y regidores; emprende la reconstrucción de México, en el mismo emplazamiento, según el plan cuadrado clásico, aprovechándose de los talentos de Alonso García Bravo, Bernardino Vázquez de Tapia, Martín de Sepúlveda, arquitectos y topógrafos. Lanza la explotación de minas de oro y envía a Alvarado y Sandoval a descubrir comarcas vecinas (Colima, Jalisco, Michoacán, etc.), luego a conquistar Guatemala (Alvarado, 1523). Evidentemente, los conquistadores compañeros de Cortés tuvieron mucha parte en todas estas empresas.
     Cortés promulgó en 1524 sus ordenanzas de buen gobierno y multiplicó las fundaciones (hospital de Jesús). Recordando la despoblación de las islas, estimuló el mestizaje entre españoles e indias, dando el ejemplo y aprovechando el mismo anhelo de los indios en este plan. Cortés no olvidó enviar al Emperador importantes cantidades de oro. Y solicitó la venida de misioneros franciscanos: los doce primeros, entre ellos Toribio de Benavente (Motolinia), llegaron el 13 de mayo de 1524. Los franciscanos apoyaron siempre la causa de Cortés.
     Hernán Cortés fue un gran descubridor. Es cierto que la expedición de Las Hibueras (o de Honduras) fue un error: Cortés eligió un mal camino, por el Este atlántico, a través de ciénagas peligrosas, con numerosos ríos grandes que obligaron a los españoles a edificar un sinnúmero de puentes, cuando hubiera sido más cómodo ir por el centro a través de Guatemala. Durante la expedición, Cortés cometió la grave torpeza (censurada por Bernal Díaz) de ejecutar a Cuauhtemoc.
     Por otra parte, su larga ausencia (dos años) y la falsa noticia de su muerte dejaron el campo libre a unos oficiales reales, ambiciosos, codiciosos, corruptos (factor, tesorero, contador, veedor) que desplazaron a los colaboradores de Cortés, explotaron sin medida a los indios, y se pelearon de tal modo que la Nueva España estuvo en gran peligro. Por suerte, sólo la noticia de la vuelta de Cortés, su extraordinaria popularidad, incluso entre gran parte de los indios, permitieron al conquistador restablecer su autoridad con la ayuda de los franciscanos.
     Por lo menos, Cortés había ampliado el conocimiento de la América Central. Tuvo más mérito en el caso de la Baja California y del Golfo que, no en balde, se llama también Mar de Cortés. Consagró cuatro expediciones, financiadas por él, a tal empresa, entre 1533 y 1540, y participó personalmente en el tercer viaje, en 1535. Se conoce relativamente mal el tema porque el insustituible Bernal Díaz del Castillo, que estuvo en Las Hibueras, no participó en el descubrimiento de California. Pero, si bien el resultado económico fue nulo, el balance científico fue importante.
     Un aspecto sorprendente de Hernán Cortés es la de empresario y hombre de negocios. Quedó dos veces arruinado: primero cuando la aventura de Las Hibueras y segundo, durante su estancia en España (1528- 1530).
     La primera Audiencia de México, cuyo comportamiento fue escandaloso, se incautó de toda su hacienda para pagar las sumas que, supuestamente, debía a Su Majestad. Le escribió su mayordomo Francisco de Terrazas que no le quedaba más de diez pesos de oro. Sin embargo, Cortés fue capaz en pocos años de reconstruir una fortuna inmensa: en el valle de Cuernavaca, a unas doce leguas de la capital, desarrolló una importante actividad agrícola, cultivando trigo y forrajes, maíz, vergeles, introduciendo moreras y caña de azúcar; este cultivo también en sus fincas de la zona de Vera Cruz, lo que dio lugar a la puesta en marcha de molinos de azúcar; también se entregó a la ganadería, criando caballos, vacas, ovejas, puercos.
     Sus tiendas de la capital vendían los productos de sus granjas. Lanzó la explotación de minas de oro, en Michoacán y también en Sultepec y Taxco, creó astilleros en Tehuantepec. Es cierto que Cortés utilizó mano de obra esclava e importó esclavos negros. Su fortuna le permitió financiar las expediciones a California y competir con el virrey Velasco en las famosas fiestas de 1538.
     En 1528, con licencia del Emperador, Cortés hizo un viaje a España, con el séquito de un príncipe, acompañado por representantes de la elite indígena, bailaores, juglares, y algunos conquistadores (Sandoval, Tapia). También llegó cargado de regalos y de joyas de todas clases. Fue en julio de 1528 cuando Cortés tuvo en Toledo su primera entrevista con Carlos V; el 25 de julio entregó al Emperador un memorial en que formulaba sus pedidos y sus sugerencias para el gobierno de la Nueva España. Luego, acompañó al Emperador hasta Zaragoza. El 6 de junio de 1529 Carlos V concedió a Cortés 23.000 vasallos, repartidos en 22 villas, y el título de marqués del Valle (de Oaxaca), “Honores pero no el poder”.
     En 1541, Cortés volvió a España con sus dos hijos legítimos, Martín y Luis. Llegó a tiempo para participar en la empresa de Argel, en octubre. Los avisos del conquistador que aconsejaba un desembarco y un asalto por tierra no fueron tomados en serio y la expedición fue un fracaso. Durante los años siguientes, hasta 1544, Cortés intentó en vano encontrarse con el Emperador, incluso en las Cortes de Monzón en 1542. Le dirigió varios memoriales largos (en 1542, 1543, 1544) que demuestran un conocimiento impresionante de los asuntos de la Nueva España, a pesar de su ausencia, pero que no obtuvieron respuesta.
     En 1545, Cortés se retiró a Sevilla y en 1547 a Castilleja de la Cuesta, donde murió el 2 de diciembre.
     Las últimas semanas de Cortés, cuya fe católica resulta incuestionable, fueron trastornadas por la congoja de la salvación eterna.
     Hernán Cortés se casó dos veces: la primera en Cuba, en 1514 o 1515 con una española, Catalina Xuárez, que no le pudo dar hijos y que murió en 1522 en circunstancias que dieron lugar a sospecha, aunque no es posible sacar ninguna conclusión de las pruebas; se casó por segunda vez durante su viaje a España, el 2 de abril de 1529, en Béjar, con Juana Zúñiga, hija del conde de Aguilar y sobrina del duque de Béjar, con la que tuvo seis hijos, los dos primeros muertos al cabo de pocos meses; el tercero, Martín, fue el segundo marqués del Valle.
     El conquistador tuvo también a un sinnúmero de amantes: “infinitas mujeres”, según el regidor de México, Bernardino Vázquez de Tapia, uno de sus acusadores en el proceso de 1529, en la ausencia de Cortés. Españolas o indias, damas o sirvientas. Dos tuvieron más importancia que el resto, sobre todo Malintzin, madre de otro Martín, nacido en 1522; pero también Tecuihpo, hija de Moctezuma, y madre de Leonor Cortés y Moctezuma, nacida en 1527, una de las raíces de la nobleza hispano-indígena; lo que certifica que Cortés tuvo varios hijos naturales (Bartolomé Bennassar, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el busto de Francisco Pizarro, en la enjuta, entre los arcos de las provincias de Córdoba, y de La Coruña, en la Plaza de España, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Plaza de España, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre el Parque de María Luisa, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la Exposición Iberoamericana de 1929, en ExplicArte Sevilla.

viernes, 1 de diciembre de 2023

El sitio arqueológico "Rancho San Eloy", en Alcolea del Río (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico "Rancho San Eloy", en Alcolea del Río (Sevilla).  
   Hoy, 1 de diciembre, se conmemora en Noyon, lugar de Neustria, asimismo en Francia, a San Eloy, obispo, que siendo orfebre y consejero del rey Dagoberto edificó monasterios y construyó monumentos a los santos con gran arte y elegancia, y más tarde fue elevado a las sedes de Noyon y Tournai, donde se dedicó con gran celo al trabajo apostólico (660) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte el sitio arqueológico "Rancho San Eloy", en Alcolea del Rio (Sevilla). 
     En la entrada del rancho San Eloy, en la margen oeste de la Cañada del Regajo de la Rejolla se encuentran tres sillares con forma de prisma rectangular, posiblemente procedentes de la villa denominada Peñalejos VII y situada a unos 350 metros al sur.
     Los sillares se han debido extraer durante el laboreo agrícola, encontrándose descontextualizados, a la intemperie y sometidos a la acción climática (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Eloy, obispo;
HISTORIA Y LEYENDA
   Según su Vita, redactada por su amigo San Audoeno, nació en Chaptelat, Limousin, hacia 590. Después de haberse formado como aprendiz en el taller de Abbon, orfebre de Limoges, se relacionó en París con Bobbon, tesorero de ClotarioII, y obtuvo el cargo de monedero. El rey Dagoberto lo convirtió más tarde en tesorero y le confió misiones más importantes.
   Después de la muerte del rey Dagoberto se hizo ordenar sacerdote.
   En 632 fundó el monasterio de Solignac cerca de Limoges. Pero la última parte de su vida transcurrió en el norte de Francia, donde en 640 fue nombrado obispo de Noyon, cuya diócesis comprendía Tournai y todo el país de Flandes. Habría fundado la iglesia de las Dunes (las Dunas), cuna de Dunkerque. Murió en 659.
   Sus obras de orfebrería más importantes son los relicarios de san Martín de Tours, san Dionisio, san Severino -en Chateau Landon-, de los santos Crispino y Crispiniano en Soissons, que han desaparecido, al igual que el cáliz de la abadía de Chelles que fue fundido en 1792. La única obra que subsiste y que se le atribuye es el trono de Dagoberto, conservado en la Sala de las Medallas de la Biblioteca Nacional de Francia. En realidad se trata de una silla curul de bronce de la época románica, reformada  en la abadía de Saint Denis en el siglo XII.
   Según la leyenda, antes de convertirse en orfebre y luego en obispo, habría sido herrador. El milagro del caballo herrado y la historia del diablo metamorfoseado en mujer a quien cogió de la nariz con la tenaza, contribuyeron mucho a su popularidad.
   Con el objeto de herrar con mayor comodidad un caballo arisco, san Eloy le habría cortado una pata delantera, la habría puesto sobre el yunque, y después de haber herrado el casco, habría vuelto a colocar el miembro en el animal. Una variante de la historia asegura que ese milagro habría sido consumado por su  ayudante, que no  era otro que Cristo disfrazado.
   Un día, el diablo disfrazado de mujer (impudica femina) se presentó en su taller. San Eloy lo reconoció y le apretó la nariz con la tenaza de herrero calentada al rojo. Esta leyenda del diablo cogido por las narices puede ser una copia de la de san Apeles, herrero genovés. En Inglaterra se atribuye a San Dunstano. Gaidoz ha supuesto que el orfebre y el herrero eran dos personas diferentes y que hubo sincretismo y contaminación entre la leyenda del obispo de Noyon, Eloy, y los vestigios sobrevivientes del culto de un dios herrero. No se necesita esta hipótesis para explicar que un orfebre representado con un instrumento como el martillo haya podido confundirse con un herrero.
   Esta leyenda sólo pudo nacer mucho tiempo después de la muerte de san Eloy, puesto que éste vivió en la primera mitad del siglo VII, y la práctica de herrar los caballos no apareció en Occidente antes del siglo XI. Por lo tanto el milagro del caballo herrado es un anacronismo.
   San Hilonio, monje de Solignac a quien se considera su discípulo, quizá no sea más que una duplicación. En Bretaña, a causa de la semejanza fónica, suele confundírselo con san Alar, obispo de Quimper y con San Telo o Elo, que como él, es protector de los caballos.
CULTO
   Hay pocos santos más populares que san Eloy. Su fiesta se celebraba dos veces por año: en invierno y en verano (para la traslación de sus reliquias).
   1. Lugares de culto
   El culto de san Eloy tiene como centros principales Limousin, su provincia natal, y el norte de Francia donde fue obispo de Noyon y de Tournai. Desde allí se expandió hacia Alemania e Italia.
   El monasterio que san Eloy había hecho construir en la isla de la Cité de París, bajo la advocación de san Marcial, patrón de Limousin, se puso bajo su patronazgo. La catedral de Notre Dame de París poseía un brazo de san Eloy que  donó en 1212 el capítulo de Noyon. Los barnabitas conservaban entre otras reliquias preciosas, un cobertor de cama manchado de sangre "que se cree fue de san Eloy que solía sangrar por la nariz". En el siglo XIV, el rey de Francia Carlos V ofreció reliquias del santo orfebre al emperador Carlos IV de Bohemia.
   La iglesia de Saint Éloi de Ruán fue dedicada al culto protestante.
   La principal iglesia de Dunkerque se puso bajo la advocación de san Eloy (Saint Éloi), a quien se considera el fundador de la ciudad. 
 Roma tiene tres iglesias consagradas al santo: San Eloy dei Ferrari, San Eloy deglo Orefici y San Eloy dei Sellai. En los tiempos de la dinastía angevina en Nápoles, se puso una iglesia bajo su advocación. Y también era venerado en Bolonia.
   2. Patronazgos
   San Eloy había sido elegido como patrón por numerosas corporaciones: los orfebres, batidores de oro, doradores de cobre, fabricantes de campanillas, cuchilleros, cerrajeros, herreros, herradores, fabricantes de espuelas y guarnicioneros, los tratantes de caballos (a causa del caballo cuya pata repegara milagrosamente el santo después de haberla herrado), los carreteros y arrieros, los arrendadores de carrozas y los cocheros. En nuestros días, en la época del automóvil, los mecánicos y los arrendadores de cocheras o estacionamientos reemplazan en su clientela a los herradores y cocheros.
   Por la misma razón era el protector de los caballos a los cuales solían llevarse en peregrinación a las capillas de san Eloy, adornados con guirnaldas y empavesados con pequeños banderines de forma triangular sujetos a la collera. El clero participaba en esta procesión montando a caballo, y se bendecía a los animales con el martillo de san Eloy. El día de la fiesta del santo se eximía de trabajo a los caballos. La ceremonia de la bendición de los caballos todavía subsiste en numerosas provincias francesas, al igual que en Flastrolf, en Sarre.
   Su patronazgo de los caballos y el milagro del caballo herrado le habían valido también los sufragios de los palafreneros y la consideración de los veterinarios. A causa de la curación de un lisiado, se lo consideraba patrón de los hospitales. También se demandaba su intercesión para el tratamiento de las úlceras, y los cólicos o gastroenteritis infantil.
   Se lo invocaba contra los incendios porque había salvado del fuego la iglesia de Saint Martial de París.
ICONOGRAFÍA
   Los tejos de plomo historiados que se encontraron en los dragados del Sena, cerca del antiguo priorato de Saint Éloi, presentan siete tipos diferentes de la imagen del santo.
   Pero todos ellos pueden reducirse a tres tipos iconográficos: el herrador, el orfebre y el obispo.
   La mayoría de las obras de arte: estatuas, pinturas y vidrieras que lo representan, fueron donadas por corporaciones de herradores o de orfebres.
   1. El herrador o herrero
   Está representado con tenaza y martillo rematado en una corona. Sus otros atributos son un yunque, una herradura o un caballo, del cual a veces tiene en la mano una pata cortada, en alusión al milagro del caballo herrado, y una vela enrollada cuyo significado no está claro.
   2. San Eloy orfebre
   Ya realiza el trabajo de artesano como el de comerciante en su tienda.
   Sostiene un cáliz o un anillo de boda, símbolos de la orfebrería religiosa y laica.
   3. San Eloy obispo
   Está tocado con la mitra y lleva el báculo (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico "Rancho San Eloy", en Alcolea del Río (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la localidad de Alcolea del Río (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

Haz tu ruta con ExplicArte Sevilla: Tú decides la ruta, la fecha y el precio (Free Tour - propina)

     Con ExplicArte Sevilla podrás hacer la ruta que desees por Sevilla (o cualquier localidad de la provincia, o de cualquier lugar), siempre adaptándonos a tu tiempo y a tus necesidades. Hay multitud de ellas, y desde aquí te proponemos algunas de ellas (hay tantas Rutas como tú quieras), en las que ponemos el acento en el aspecto artístico:

     Ruta Leyendas y Curiosidades de Sevilla: Desde ExplicArte Sevilla nos adentraremos en las Leyendas y Curiosidades de Sevilla: el "No8Do" emblema de Sevilla, Doña María Coronel, la Cabeza del Rey Don Pedro, Grace Kelly, el "Negro de Triana",...

     Ruta Sevilla Imprescindible: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los monumentos y barrios más típicos de Sevilla: Plaza de España, Plaza de Toros, Torre del Oro, Catedral, Giralda, Barrio de Santa Cruz, Reales Alcázares, Ayuntamiento,...

     Ruta Sevilla Patrimonio de la Humanidad: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los monumentos Patrimonio de la Humanidad: Catedral de Santa María de la Sede, Reales Alcázares, y el Archivo General de Indias.

     Ruta Sevilla Prehistórica: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos en el Museo Arqueológico de la ciudad y en las salas dedicadas a la Prehistoria el devenir de este momento histórico-artístico de la ciudad.

     Ruta Sevilla Prerromana - Ispal: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos en el Museo Arqueológico de la ciudad y en las salas dedicadas al mundo prerromano el devenir de este momento histórico-artístico de la ciudad con especial atención al mundo de Tartessos y a los demás pueblos que se asentaron en la zona.

     Ruta Sevilla Romana - Hispalis: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los vestigios que podemos encontrar del paso de la cultura romana por la actual ciudad, como los Monolitos de la calle Mármoles, las Columnas de la Alameda de Hércules, restos del Acueducto ("Caños de Carmona"), restos de las Murallas, el Antiquarium, y la obligada visita al Museo Arqueológico. Incluso podremos visitar el cercano enclave arqueológico de la ciudad romana de Itálica en el pueblo de Santiponce.

     Ruta Sevilla Visigoda: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los vestigios que la cultura visigoda ha dejado en nuestra ciudad, sobre todo en la Catedral y en el Museo Arqueológico y te contaremos las historias de San Hermenegildo, y San Leandro y San Isidoro, personajes históricos imprescindibles de Sevilla.

     Ruta Sevilla Musulmana - Isbiliya: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los principales vestigios que la cultura musulmana ha legado a Sevilla, comenzando por nuestro símbolo más universal: La Giralda, junto con la Torre del Oro, Los Reales Alcázares,...

     Ruta Sevilla Judía: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la huella judía en la Sevilla de hoy: las antiguas sinagogas y los barrios judíos de Santa Cruz o de San Bartolomé.

     Ruta Sevilla Mudéjar: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los innumerables vestigios que la cultura mudéjar dejó en Sevilla, fundamentalmente en los Reales Alcázares, Iglesia de San Marcos, Iglesia de Santa Marina,...

     Ruta Sevilla Gótica: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos nuestra Catedral, el edificio gótico más grande de la cristiandad.

     Ruta Sevilla Renacentista - Nova Roma: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos los imprescindibles vestigios renacentistas de nuestra ciudad, representados por el Ayuntamiento, el remate de la Giralda y la Sacristía Mayor de la Catedral.

     Ruta Sevilla y su río: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la importancia que ha tenido el río Guadalquivir, el antiguo Betis, en la historia de la ciudad, recorriendo sus puentes, el Barrio de Triana, la Torre del Oro,...

     Ruta Sevilla y América: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la llamada Sevilla Americana, la Sevilla del siglo XVI y XVII cuando nuestra ciudad se convirtió en la capital del mundo, con edificios tan importantes como el Archivo de Indias o la Casa de la Moneda.
     
     Ruta Sevilla Barroca: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la esencia de nuestra ciudad, puesto que Sevilla es una ciudad eminentemente barroca en prácticamente todos y cada uno de sus edificios. 

     Ruta Sevilla Neoclásica: Desde ExplicArte Sevilla también te mostraremos las huellas neoclásicas de nuestra ciudad que podemos contemplar en las iglesias de San Ildefonso o San Bartolomé.

     Ruta Sevilla Romántica: Desde ExplicArte Sevilla te mostramos la huella romántica de los Jardines del Parque de María Luisa y del Barrio de Santa Cruz.

     Ruta Sevilla Modernista: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos el legado modernista que también tiene en Sevilla sus ejemplos como las casas que podemos encontrar en las calles Alfonso XII, Feria, Tomás de Ibarra, Felipe II y Adriano, entre otras.

     Ruta Sevilla Regionalista: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos el legado que arquitectos como Aníbal González y sus contemporáneos dejaron en Sevilla con la famosísima Plaza de España.

     Ruta Sevilla y la Expo del 29: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos el legado que la Exposición Iberoamericana de 1929 dejó en Sevilla en modo de pabellones y edificios que conforman el Parque de María Luisa y el Barrio de Heliópolis.

     Ruta Sevilla y la Expo del 92: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos el legado que en la Isla de la Cartuja quedó para nuestra ciudad, llevándola al siglo XXI.

     Ruta Sevilla Cofrade: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la importancia del mundo cofrade en la historia de nuestra ciudad y sus incontables manifestaciones artísticas en el interior de los templos, las casas de hermandad, y en los actos de culto interno y externos (procesiones).

     Ruta Sevilla, Ciudad de Ópera: Desde ExplicArte Sevilla te mostraremos la importancia de Sevilla en la historia del Bel Canto, puesto que está presente en más de 100 óperas. Podemos elegir varias rutas relacionadas con la Ópera y Sevilla: Sevilla escenario de Ópera A, Sevilla escenario de Ópera B, El Mito de Carmen, El Mito de Don Juan, y El Mito de Fígaro.

     Ruta Magallanes y la primera vuelta al mundo 1519-1522: Desde ExplicArte Sevilla te mostramos los hitos más importantes de la expedición que dio la I Vuelta a la Tierra.

     Y muchas más rutas... tú decides. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Superadas las 300.000 visitas al blog "ExplicArte Sevilla"

     En el día de hoy, viernes 1 de diciembre de 2023, en
 ExplicArte Sevilla, hemos superado las 300.000 visitas a www.explicartesevilla.blogspot.com por lo que solo podemos daros las gracias a todos aquellos que nos visitáis. La mejor manera de continuar nuestro camino es que nos sigáis apoyando.
     Desde ExplicArte Sevilla deseamos que sigáis visitándonos cada día en nuestro blog www.explicartesevilla.blogspot.com, o en las redes sociales a través de Facebook (https://www.facebook.com/ExplicArte-Sevilla), Twitter (https://twitter.com/explicartes), e Instagram (https://www.instagram.com/explicarte_sevilla/?hl=es) para dejarnos ExplicArte una parte de la historia y el patrimonio de Sevilla y su provincia, con ExplicArte Sevilla, de la mano de un historiador del Arte, una experiencia privada y personalizada a tu gusto. Contacta mediante WhatsApp al 636341205 o al email explicartesevilla@gmail.com.
     ¡¡ Muchísimas gracias a todos !!.

La imagen de San Eloy, de Nufro Sánchez, en la sillería del Coro de la Catedral de Santa María de la Sede

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de San Eloy, de Nufro Sánchez, en la sillería del Coro de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.  
   Hoy, 1 de diciembre, se conmemora en Noyon, lugar de Neustria, asimismo en Francia, a San Eloy, obispo, que siendo orfebre y consejero del rey Dagoberto edificó monasterios y construyó monumentos a los santos con gran arte y elegancia, y más tarde fue elevado a las sedes de Noyon y Tournai, donde se dedicó con gran celo al trabajo apostólico (660) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte la imagen de San Eloy, de Nufro Sánchez, en la sillería del Coro de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
     La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza del Triunfo, plaza Virgen de los Reyes, calle Cardenal Carlos Amigo, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.
     En la Catedral de Santa María de la Sede, podemos contemplar el Coro [nº 004 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la Sede] No ha cambiado de nombre, aunque las sillas han estado, al menos, en cuatro lugares diferentes; el actual, salvo las interrupciones debidas a obras o accidentes, es el que posee desde 1514. En el antiguo estaban sepultados los arzobispos don Remondo y don Pedro Gómez Barroso (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
   La Catedral de Santa María de la Sede; encontramos el coro, cerrado por una reja realizada por Francisco Salamanca (1518-23). Su sillería consta de 117 sitiales de madera, con esculturas de santos y relieves del Antiguo y Nuevo Testamento. Es un conjunto realizado por Nufro Sánchez, comenzado en 1478 y acabado en el siglo XVI (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
   Entre ellos se encuentra San Eloy, obispo, talla de Nufro Sánchez, gótico-renacentista de hacia 1470-1890, con unas medidas de 39 x 15 x 9 cms. Se representa de frente, vestido según su condición de obispo, llevando sobre la cabeza la mitra. En la mano izquierda porta el báculo terminado en un templete hexagonal, y en la derecha lleva un martillo coronado aludiendo a su condición de orfebre (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Eloy, obispo;
HISTORIA Y LEYENDA
   Según su Vita, redactada por su amigo San Audoeno, nació en Chaptelat, Limousin, hacia 590. Después de haberse formado como aprendiz en el taller de Abbon, orfebre de Limoges, se relacionó en París con Bobbon, tesorero de ClotarioII, y obtuvo el cargo de monedero. El rey Dagoberto lo convirtió más tarde en tesorero y le confió misiones más importantes.
   Después de la muerte del rey Dagoberto se hizo ordenar sacerdote.
   En 632 fundó el monasterio de Solignac cerca de Limoges. Pero la última parte de su vida transcurrió en el norte de Francia, donde en 640 fue nombrado obispo de Noyon, cuya diócesis comprendía Tournai y todo el país de Flandes. Habría fundado la iglesia de las Dunes (las Dunas), cuna de Dunkerque. Murió en 659.
   Sus obras de orfebrería más importantes son los relicarios de san Martín de Tours, san Dionisio, san Severino -en Chateau Landon-, de los santos Crispino y Crispiniano en Soissons, que han desaparecido, al igual que el cáliz de la abadía de Chelles que fue fundido en 1792. La única obra que subsiste y que se le atribuye es el trono de Dagoberto, conservado en la Sala de las Medallas de la Biblioteca Nacional de Francia. En realidad se trata de una silla curul de bronce de la época románica, reformada  en la abadía de Saint Denis en el siglo XII.
   Según la leyenda, antes de convertirse en orfebre y luego en obispo, habría sido herrador. El milagro del caballo herrado y la historia del diablo metamorfoseado en mujer a quien cogió de la nariz con la tenaza, contribuyeron mucho a su popularidad.
   Con el objeto de herrar con mayor comodidad un caballo arisco, san Eloy le habría cortado una pata delantera, la habría puesto sobre el yunque, y después de haber herrado el casco, habría vuelto a colocar el miembro en el animal. Una variante de la historia asegura que ese milagro habría sido consumado por su  ayudante, que no  era otro que Cristo disfrazado.
   Un día, el diablo disfrazado de mujer (impudica femina) se presentó en su taller. San Eloy lo reconoció y le apretó la nariz con la tenaza de herrero calentada al rojo. Esta leyenda del diablo cogido por las narices puede ser una copia de la de san Apeles, herrero genovés. En Inglaterra se atribuye a San Dunstano. Gaidoz ha supuesto que el orfebre y el herrero eran dos personas diferentes y que hubo sincretismo y contaminación entre la leyenda del obispo de Noyon, Eloy, y los vestigios sobrevivientes del culto de un dios herrero. No se necesita esta hipótesis para explicar que un orfebre representado con un instrumento como el martillo haya podido confundirse con un herrero.
   Esta leyenda sólo pudo nacer mucho tiempo después de la muerte de san Eloy, puesto que éste vivió en la primera mitad del siglo VII, y la práctica de herrar los caballos no apareció en Occidente antes del siglo XI. Por lo tanto el milagro del caballo herrado es un anacronismo.
   San Hilonio, monje de Solignac a quien se considera su discípulo, quizá no sea más que una duplicación. En Bretaña, a causa de la semejanza fónica, suele confundírselo con san Alar, obispo de Quimper y con San Telo o Elo, que como él, es protector de los caballos.
CULTO
   Hay pocos santos más populares que san Eloy. Su fiesta se celebraba dos veces por año: en invierno y en verano (para la traslación de sus reliquias).
   1. Lugares de culto
   El culto de san Eloy tiene como centros principales Limousin, su provincia natal, y el norte de Francia donde fue obispo de Noyon y de Tournai. Desde allí se expandió hacia Alemania e Italia.
   El monasterio que san Eloy había hecho construir en la isla de la Cité de París, bajo la advocación de san Marcial, patrón de Limousin, se puso bajo su patronazgo. La catedral de Notre Dame de París poseía un brazo de san Eloy que  donó en 1212 el capítulo de Noyon. Los barnabitas conservaban entre otras reliquias preciosas, un cobertor de cama manchado de sangre "que se cree fue de san Eloy que solía sangrar por la nariz". En el siglo XIV, el rey de Francia Carlos V ofreció reliquias del santo orfebre al emperador Carlos IV de Bohemia.
   La iglesia de Saint Éloi de Ruán fue dedicada al culto protestante.
   La principal iglesia de Dunkerque se puso bajo la advocación de san Eloy (Saint Éloi), a quien se considera el fundador de la ciudad. 
 Roma tiene tres iglesias consagradas al santo: San Eloy dei Ferrari, San Eloy deglo Orefici y San Eloy dei Sellai. En los tiempos de la dinastía angevina en Nápoles, se puso una iglesia bajo su advocación. Y también era venerado en Bolonia.
   2. Patronazgos
   San Eloy había sido elegido como patrón por numerosas corporaciones: los orfebres, batidores de oro, doradores de cobre, fabricantes de campanillas, cuchilleros, cerrajeros, herreros, herradores, fabricantes de espuelas y guarnicioneros, los tratantes de caballos (a causa del caballo cuya pata repegara milagrosamente el santo después de haberla herrado), los carreteros y arrieros, los arrendadores de carrozas y los cocheros. En nuestros días, en la época del automóvil, los mecánicos y los arrendadores de cocheras o estacionamientos reemplazan en su clientela a los herradores y cocheros.
   Por la misma razón era el protector de los caballos a los cuales solían llevarse en peregrinación a las capillas de san Eloy, adornados con guirnaldas y empavesados con pequeños banderines de forma triangular sujetos a la collera. El clero participaba en esta procesión montando a caballo, y se bendecía a los animales con el martillo de san Eloy. El día de la fiesta del santo se eximía de trabajo a los caballos. La ceremonia de la bendición de los caballos todavía subsiste en numerosas provincias francesas, al igual que en Flastrolf, en Sarre.
   Su patronazgo de los caballos y el milagro del caballo herrado le habían valido también los sufragios de los palafreneros y la consideración de los veterinarios. A causa de la curación de un lisiado, se lo consideraba patrón de los hospitales. También se demandaba su intercesión para el tratamiento de las úlceras, y los cólicos o gastroenteritis infantil.
   Se lo invocaba contra los incendios porque había salvado del fuego la iglesia de Saint Martial de París.
ICONOGRAFÍA
   Los tejos de plomo historiados que se encontraron en los dragados del Sena, cerca del antiguo priorato de Saint Éloi, presentan siete tipos diferentes de la imagen del santo.
   Pero todos ellos pueden reducirse a tres tipos iconográficos: el herrador, el orfebre y el obispo.
   La mayoría de las obras de arte: estatuas, pinturas y vidrieras que lo representan, fueron donadas por corporaciones de herradores o de orfebres.
   1. El herrador o herrero
   Está representado con tenaza y martillo rematado en una corona. Sus otros atributos son un yunque, una herradura o un caballo, del cual a veces tiene en la mano una pata cortada, en alusión al milagro del caballo herrado, y una vela enrollada cuyo significado no está claro.
   2. San Eloy orfebre
   Ya realiza el trabajo de artesano como el de comerciante en su tienda.
   Sostiene un cáliz o un anillo de boda, símbolos de la orfebrería religiosa y laica.
   3. San Eloy obispo
   Está tocado con la mitra y lleva el báculo (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de San Eloy, de Nufro Sánchez, en la sillería del Coro de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Catedral de Santa María de la Sede, en ExplicArte Sevilla.