Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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sábado, 3 de septiembre de 2022

Experiencia ExplicArte Sevilla, con la Ruta por el Archivo de Indias y el Hospital de los Venerables, organizada por el Club de Senderismo de Burguillos

     El Club de Senderismo de Burguillos contactó con nosotros para realizar una Experiencia con ExplicArte Sevilla, conociendo algunos de los monumentos más significativos del centro neurálgico con los enclaves monumentales más conocidos de Sevilla, teniendo como eje principal el Archivo de Indias y el Hospital de los Venerables. Gracias a Charo, por contar con ExplicArte Sevilla para mostrarles la capital hispalense, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Y gracias también a todos los que se unieron a esta Ruta por el Archivo de Indias y el Hospital de los Venerables, al confiar en ExplicArte Sevilla para conocer un poco más sobre la capital hispalense
     La visita comenzó en el Paseo de Cristóbal Colón, junto a la réplica de la Nao Victoria, dirigiéndonos hacia la Torre del Oro, y la de la Plata para continuar por el Hospital de la Caridad, y las Reales Atarazanas, el Arco del Postigo del Aceite, y visitar el Archivo de Indias de manera profunda. También recorrimos la Real Casa de la Moneda y la Plaza del Cabildo, y los alrededores de la Catedral para llegar finalmente al Hospital de los Venerables Sacerdotes, donde disfrutamos de tan emblemático edificio.
     Os dejamos una serie de fotografías de dicha experiencia, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.










Más Experiencias ExplicArte Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

La Capilla de Nuestra Señora de la Aurora, en Lebrija (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la Capilla de Nuestra Señora de la Aurora, en Lebrija (Sevilla).
     Hoy, sábado 3 de septiembre, como todos los sábados, se celebra la Sabatina, oficio propio del sábado dedicado a la Santísima Virgen María, siendo una palabra que etimológicamente proviene del latín sabbàtum, es decir sábado
        Y que mejor día que hoy para ExplicArte la Capilla de Nuestra Señora de la Aurora, en Lebrija (Sevilla).
     La Capilla de Nuestra Señora de la Aurora, se encuentra en la calle Cataño, s/n; en Lebrija (Sevilla).
     Edificio de estilo barroco, cuya construcción se inició en los primeros años del siglo XVIII, concluyéndose en 1717, año en que aparece fechada la portada. La iglesia es de planta rectangular, con una sola nave de cabecera cuadrada, a la que se accede a través de un gran arco de medio punto. El cuerpo de la nave se cubre con una techumbre de la época de construcción de la capilla, y el presbiterio con una bóveda semiesférica sobre pechinas. La portada, ejecutada en ladrillo visto, se sitúa a los pies de la nave y está formada por un vano adintelado que fue agrandado modernamente y que está flanqueado por pilastras dóricas y rematado por un entablamento y frontón recto y roto, en cuyo tímpano se sitúa una hornacina con una escultura de barro policromado de la Inmaculada. En el frontón de la hornacina aparece la fecha de conclusión de la capilla, 1717. A la izquierda de la fachada se sitúa una pequeña espadaña de un solo cuerpo, de la época de la construcción de la iglesia.
     El retablo  mayor consta de banco, un cuerpo de tres calles compartimentadas por estípites y ático, y se puede atribuir a la familia Santamaría Navarro, fechándose en el segundo cuarto del siglo XVIII. En la hornacina central aparece la escultura de la Virgen de la Aurora, situándose en las calles laterales las de San Antonio y San José y en el ático las de San Miguel y San Martín, apareciendo en el centro un relieve de la Trinidad. Tanto este relieve como las esculturas son del momento de la ejecución del retablo. En dos hornacinas situadas en el presbiterio se hallan una escultura de Cristo, moderna, y otra de la Dolorosa, imagen de candelero del siglo XVIII (Alfredo J. Morales, María Jesús Sanz, Juan Miguel Serrera y Enrique Valdivieso. Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Diputación Provincial y Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2004).
     La capilla de la Aurora alberga en su interior las imágenes titulares de la Venerable Hermandad y Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Humildad, Ntra. Sra. de la Victoria, Ntra. Sra. de la Aurora y San Juan Evangelista.
     Actualmente se desconoce quién fue el autor de la hermosa talla de gloria de Ntra. Sra. de la Aurora y, aunque también se ignora el año exacto en que se creó, esta obra realizada en madera policromada puede datarse en el siglo XIII.
     La imagen de Ntra. Sra. de la Victoria, datada en el siglo XVII, también es de autor desconocido, aunque no se descarta que fuese realizada por las manos del imaginero José Montes de Oca. También hay quienes creen que pudo ser realizada por algún discípulo de la escuela de Martínez Montañés.
      La talla de San Juan Evangelista se piensa que fue realizada en el siglo XVII por el destacado artista Pedro Duque Cornejo, hijo del escultor Felipe Duque Cornejo y de la pintora Francisca Roldán, siendo por tanto nieto de Pedro Roldán. Ntro. Padre Jesús de la Humildad fue realizado en 1981 por el escultor Juan Abascal Fuentes.
     La imagen que recorre Lebrija cada Miércoles Santo no es la primera imagen titular de la Hermandad de la Humildad. La talla original es el Cristo de la Humildad y la Paciencia, realizado en el siglo XVII y de autor desconocido. Actualmente se encuentra en el coro la Capilla de la Aurora. Cada Miércoles Santo la Virgen de la Victoria se convierte en alcaldesa de la ciudad de Lebrija. Esto ocurre desde 1991 cuando la Alcaldía de Lebrija es nombrada Hermana Mayor Honoraria de la Hermandad, por lo que cada año en la mañana del Miércoles Santo, la alcaldesa cede la vara de mando para que la Virgen lo porte durante toda su estación de penitencia.
     Ntra. Sra. de la Victoria tiene dos “sayas toreras”. Estas sayas (faldas) fueron realizadas en el taller de bordados de la Hermandad con trajes de luces.
     El primer traje fue donado por Dña. Consuelo Ruiz de Castro y perteneció a un picador. El segundo fue donado por el novillero lebrijano José Luis Villalba, el cual perteneció antes al torero José Tomás.
ORIGEN DE LA HERMANDAD DE LA HUMILDAD
     El origen de esta Hermandad está estrechamente vinculado con el gremio de los molineros, quienes en el año 1640 fundaron la cofradía de San Francisco de Padua y comenzaron a sacar la procesión de penitencia bajo la insignia del Santo Cristo de la Humildad y la Paciencia de Nuestro Señor. Esta Hermandad también es popularmente conocida como “La Hermandad de los Zagales”. Esto se debe a que los primeros costaleros de la imagen de San Juan fueron los jóvenes pastorcillos de la localidad, tradicionalmente llamados “zagales”.
FECHAS IMPORTANTES
     15 de agosto: Cada año en esta fecha, durante la madrugada y las primeras horas de la mañana, los hermanos pasean por las calles engalanadas de Lebrija a la Virgen de la Aurora para celebrar la Asunción de María, es decir, la subida al cielo de la madre del hijo de Dios. Durante su recorrido por el pueblo es acompañada por los lebrijanos y el Coro de Campanilleros de la Aurora, fundado en 2002 por los jóvenes cofrades de la Hermandad de la Humildad (Ayuntamiento de Lebrija).
     La capilla de la Aurora alberga en su interior las imágenes titulares de la Venerable Hermandad y Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Humildad, Ntra. Sra. de la Victoria, Ntra. Sra. de la Aurora y San Juan Evangelista.
     El edificio lebrijano, de estilo barroco, se terminó en 1717, año que aparece inscrito en la portada. La espadaña se sitúa sobre un lienzo contiguo al de la portada. La portada, ejecutada en ladrillo visto, se sitúa a los pies de la nave. Presenta la fachada cuatro pilastras, entre las dos centrales se sitúa la propia puerta coronada por un frontón partido y, entre las laterales, sendos retablos cerámicos de la “Virgen de la Victoria” y del “Cristo de la Humildad”, instalados recientemente. En un segundo cuerpo, sobre la puerta hay una hornacina con una escultura de barro policromado de la “Inmaculada”, flanqueada por pilastras y óculos, y coronada por un frontón curvo sobre el que se ubica una cruz. La fachada se remata con tres pináculos.
     La iglesia es de planta rectangular, con una sola nave de cabecera cuadrada a la que se accede a través de un gran arco de medio punto. El cuerpo de la nave se cubre con un artesonado de la época de la construcción de la capilla. El retablo mayor posee la escultura de la “Virgen de la Aurora”. Además, hay otras esculturas, como las de “San Antonio”, “San Miguel”, “San Martín”, la “Virgen de la Victoria” (siglo XVIII) y la del “Cristo de la Humildad” (imagen actual) (Turismo de la Provincia de Sevilla).
Conozcamos mejor la historia de la Sabatina como culto mariano
    Semanalmente tenemos un culto sabatino mariano. Como dice el Directorio de Piedad Popular y Liturgia, en el nº 188: “Entre los días dedicados a la Virgen Santísima destaca el sábado, que tiene la categoría de memoria de santa María. Esta memoria se remonta a la época carolingia (siglo IX), pero no se conocen los motivos que llevaron a elegir el sábado como día de santa María. Posteriormente se dieron numerosas explicaciones que no acaban de satisfacer del todo a los estudiosos de la historia de la piedad”. En el ritmo semanal cristiano de la Iglesia primitiva, el domingo, día de la Resurrección del Señor, se constituye en su ápice como conmemoración del misterio pascual.  Pronto se añadió en el viernes el recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz, que se consolida en día de ayuno junto al miércoles, día de la traición de Judas. Al sábado, al principio no se le quiso subrayar con ninguna práctica especial para alejarse del judaísmo, pero ya en el siglo III en las Iglesias de Alejandría y de Roma era un tercer día de ayuno en recuerdo del reposo de Cristo en el sepulcro, mientras que en Oriente cae en la órbita del domingo y se le considera media fiesta, así como se hace sufragio por los difuntos al hacerse memoria del descenso de Cristo al Limbo para librar las almas de los justos.  
     En Occidente en la Alta Edad Media se empieza a dedicar el sábado a la Virgen. El benedictino anglosajón Alcuino de York (+804), consejero del Emperador Carlomagno y uno de los agentes principales de la reforma litúrgica carolingia, en el suplemento al sacramentario carolingio compiló siete misas votivas para los días de la semana sin conmemoración especial; el sábado, señaló la Santa María, que pasará también al Oficio. Al principio lo más significativo del Oficio mariano, desde Pascua a Adviento, era tres breves lecturas, como ocurría con la conmemoración de la Cruz el viernes, hasta que llegó a asumir la estructura del Oficio principal. Al principio, este Oficio podía sustituir al del día fuera de cuaresma y de fiestas, para luego en muchos casos pasar a ser añadido. En el X, en el monasterio suizo de Einsiedeln, encontramos ya un Oficio de Beata suplementario, con los textos eucológicos que Urbano II de Chantillon aprobó en el Concilio de Clermont (1095), para atraer sobre la I Cruzada la intercesión mariana.
     De éste surgió el llamado Oficio Parvo, autónomo y completo, devoción mariana que se extendió no sólo entre el clero sino también entre los fieles, que ya se rezaba en tiempos de Berengario de Verdún (+962), y que se muestra como práctica extendida en el siglo XI. San Pedro Damián (+1072) fue un gran divulgador de esta devoción sabatina, mientras que Bernoldo de Constanza (+ca. 1100), poco después, señalaba esta misa votiva de la Virgen extendida por casi todas partes, y ya desde el siglo XIII es práctica general en los sábados no impedidos. Comienza a partir de aquí una tradición devocional incontestada y continua de dedicación a la Virgen del sábado, día en que María vivió probada en el crisol de la soledad ante el sepulcro, traspasada por la espada del dolor, el misterio de la fe.  
      El sábado se constituye en el día de la conmemoración de los dolores de la Madre como el viernes lo es del sacrificio de su Hijo. En la Iglesia Oriental es, sin embargo, el miércoles el día dedicado a la Virgen. San Pío V, en la reforma litúrgica postridentina avaló tanto el Oficio de Santa María en sábado, a combinar con el Oficio del día, como el Oficio Parvo, aunque los hizo potestativos. De aquí surgió el Común de Santa María, al que, para la eucaristía, ha venido a sumarse la Colección de misas de Santa María Virgen, publicada en 1989 bajo el pontificado de San Juan Pablo II Wojtyla (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
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La escultura "San Gregorio Magno", de Ricardo Bellver, en la Puerta de la Asunción, de la Catedral de Santa María de la Sede

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la escultura "San Gregorio Magno, de Ricardo Bellver, en la Puerta de la Asunción, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
     Hoy, 3 de septiembre, Memoria de San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia, que siendo monje ejerció ya de legado pontificio en Constantinopla, y después, en tal día, fue elegido Romano Pontífice. Resolvió problemas temporales y, como siervo de los siervos, atendió a los valores espirituales, mostrándose como verdadero pastor en el gobierno de la Iglesia, ayudando sobre manera a los más necesitados, fomentando la vida monástica y propagando y reafirmando la fe por doquier, para lo cual escribió muchas y célebres obras sobre temas morales y pastorales. Murió el doce de marzo (604) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].   
   Y qué mejor día que hoy para ExplicArte la escultura "San Gregorio Magno", de Ricardo Bellver, en la Puerta de la Asunción, de la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.
   La Catedral de Santa María de la Sede  [nº 1 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 1 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la avenida de la Constitución, 13; con portadas secundarias a las calles Fray Ceferino González, plaza del Triunfo, plaza Virgen de los Reyes, y calle Alemanes (aunque la visita cultural se efectúa por la Puerta de San Cristóbal, o del Príncipe, en la calle Fray Ceferino González, s/n, siendo la salida por la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes); en el Barrio de Santa Cruz, del Distrito Casco Antiguo.  
   En la Catedral de Santa María de la Sede, podemos contemplar la Puerta de la Asunción [nº 067 en el plano oficial de la Catedral de Santa María de la Sede]; Ha tenido los nombres de puerta del "Perdón", "Perdón Nueva", "Principal" y "Grande", con obras que van desde 1481 hasta 1884 (Alfonso Jiménez Martín, Cartografía de la Montaña hueca; Notas sobre los planos históricos de la catedral de Sevilla. Sevilla, 1997).
   La Catedral de Santa María de la Sede tiene en el centro del muro de los pies su portada principal, la Puerta de la Asunción, y en ella, encontramos en su lateral izquierdo, en las archivoltas, en su cuerpo superior, a San Gregorio Magno que señala un libro abierto y cuyo símbolo parlante es la paloma que lleva junto a la cabeza representando la inspiración del Espíritu Santo. Éste, como toda la decoración escultórica de dicha portada fue realizado en 1887 en cemento por Ricardo Bellver.
     La distribución de todas las esculturas se corresponde con un programa iconográfico preestablecido y que, resumidamente, es el siguiente: en el cuerpo inferior de las archivoltas se sitúan los Apóstoles; en los frontales de los apilastrados, también en su cuerpo inferior, los Evangelistas y a continuación de los mismos cuatro Santos Mártires. En el cuerpo superior de las archivoltas centrales, la Familia de la Virgen, (Madre, Padre, y Esposo) así como a María Magdalena. A continuación, a ambos lados, los Padres de la Iglesia, seguidos de los Doctores de la Misma; y por último, en los frontales y laterales exteriores de los apilastrados, se han representado, a los Santos Fundadores de Órdenes Religiosas.
     Señalar que no cabe duda que la envergadura del encargo de esta decoración escultórica puso en una situación difícil al artista, ya que por una parte se le exigía ajustarse al estilo del resto de la fábrica catedralicia, es decir, desarrollar un programa goticista; o bien, la otra solución que le quedaba era elaborar una obra personal, lo cual desentonaría sensiblemente con el conjunto. Ante tal disyuntiva, Bellver optó por una solución intermedia que le condujo hacia una obra ecléctica y un tanto fría, y a pesar de ser un escultor decididamente naturalista no consigue, en esta obra, reflejar tal característica, inclinándose por un particular neogoticismo en la elaboración del relieve central, y no consiguiendo en el resto de la estatuaria la fuerza realista y dramática propia de otras obras por él ejecutadas. Resultado que no es producto de la estilística del escultor, sino de las exigencias, estéticas y materiales, de unas instituciones y de una época que se ancló en el pasado y que, en lo que se refiere al panorama artístico, no destacó especialmente por su nivel creativo [José Antonio García Hernández, La Decoración Escultórica de la Portada Principal de la Catedral de Sevilla (1882-1899)].
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia;
   La biografía de de Gregorio Magno fue escrita en el siglo VIII por Pablo Diácono, y la popularizó Santiago de Vorágine en el siglo XIII, en la Leyenda Dorada. La suya, que repite la de Edipo (se habría casado con su madre), fue narrada en la Edad Media por el poeta alemán Hartmann von Aue, de acuerdo con un modelo francés, y en nuestros días por el novelista alemán Thomas Mann (El elegido).
   Nació en Roma hacia 540 y era hijo de Santa Silvia. Se retiró de la vida mundana después de la muerte de su madre, y transformó el palacio de su familia, sobre el monte Coelius, en un monasterio benedictino, donde profesó y del cual llegó a ser abad. Elegido papa contra su voluntad, en 590, muríó en 604.
   Escribió numerosas obras, las Homilías sobre Ezequiel, el Liber regulae pastoralis o Pastoral, los Libri morales o Moralia (Expositio in librum beati Job), los Diálogos que tuvieron tanto éxito que los griegos, para diferenciar al papa Gregorio de sus numerosos homónimos, lo motejaron el Díalogos. Por último, codificó las oraciones y los cánticos de la misa en el Sacramentario y el Antifonario.
CULTO
   San Gregorio fue enterrado en la Basílica Vaticana. Más tarde, se le dedicó en Roma la basílica de San Gregorio Magno.
   Su cabeza fue transportada por San Gebardo a la abadía de Petershausen, cerca de Constanza.
   En 1831, el papa Gregorio XVI instituyó la orden de San Gregorio Magno. Es patrón de los sabios a causa de su erudición; de los músicos, de los chantres y de los niños de coro a causa del canto gregoriano.
   Se lo invocaba contra la peste que padeció Roma en 590, cuando fue elegido papa, y a la cual habría puesto fin con sus plegarias. También se lo creía curador de la gota.
   Pero su popularidad se debe sobre todo a que le atribuía la virtud de aliviar el sufrimiento de las almas del Purgatorio mediante la plegaria. Dicho culto se basaba en la leyenda del emperador Trajano a quien el santo habría arrancado de las llamas del Purgatorio para recompensarlo por su justicia, y también se debía a la historia de un monje excomulgado a quien habría salvado celebrando treinta misas seguidas. Tal es el origen de la treintena gregoriana para el reposo del alma de los difuntos. Después del concilio de Trento, se convirtió en el patrón de las cofradías piadosas consagradas al alivio de las almas del Purgatorio.
ICONOGRAFÍA
   Su iconografía no tiene para nada en cuenta su corpulencia, de la cual él mismo habla en una de sus epístolas.
   Siempre se lo representa imberbe, como papa tocado con la tiara, y con la cruz pontificia de tres travesaños (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Biografía de Ricardo Bellver, autor de la obra reseñada
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     Ricardo Bellver y Ramón, (Madrid, 23 de febrero de 1845 – 20 de diciembre de 1924). Escultor.
     Pertenecía a una famosa dinastía de escultores de origen valenciano. Su abuelo Francisco Bellver y Llop, estudió en la Real Academia de San Fernando y, más tarde, estuvo trabajando en la Corte.
     Su padre, Francisco Bellver, ilustre escultor y académico, fue su primer maestro en el arte de la escultura.
     Posteriormente entró como alumno en la Real Academia de San Fernando, y destacó en las asignaturas de Anatomía Pictórica y Dibujo del Antiguo, copia del Natural y Paños.
     A los diecisiete años presentó su primera obra para la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1862, el cacique Tucapel. Dos años más tarde, en 1864, para esta misma Exposición expuso dos bajorrelieves: Sátiro tocándose las tibias y Faunos jóvenes jugando con una cabra.
     De 1866 es su magnífica obra La Virgen del Rosario, con destino a la iglesia de San José de Madrid, de soberbia ejecución y factura. Para la Exposición Nacional de 1867, realizó su extraordinario grupo de la Piedad, de gran tradición desde el siglo xv, con la que consiguió una mención honorífica de 1.ª clase. Para la Exposición Nacional de 1871, mostró tres bustos en yeso: Goya, José Bellver y Una señora.
     En el año 1874, para el concurso abierto para las plazas de pensionado de Roma, presentó su obra: David teniendo en la mano la cabeza del gigante Goliat.
     En Roma permaneció pensionado los años 1875, 1876 y 1877. En 1875 realizó el magnífico busto del Gran Capitán, copia en yeso de la estatua que talló en madera, en el siglo XVI, el escultor y arquitecto burgalés Diego de Siloé.
     Al año siguiente, en 1876, presentó su segunda obra de pensionado el bajorrelieve titulado: El Entierro de Santa Inés, para el interior de la basílica de San Francisco el Grande de Madrid.
     Finalmente, como trabajo de tercer año de pensionado, en 1877, mostró su obra más famosa y que más gloria le dio: El Ángel Caído, modelada en yeso y más tarde fundida en bronce. Medalla de Oro en la Exposición Nacional de Madrid, y en la Internacional de París. De 2,65 metros de altura, con notables influencias clásicas, helenísticas y barrocas, representa a Lucifer caído sobre unas rocas, retorciéndose por el dolor que le causa una serpiente enroscada en su cuerpo.
     En el año 1880, ejecuta el boceto para el ilustre marino y navegante del siglo XVI: Juan Sebastián Elcano, encargado por el Ministerio de Ultramar, fue presentado en la Exposición Nacional de 1881, obteniendo primera medalla, siendo esculpida en mármol blanco de Carrara.
     Acabado su plazo de pensión en Roma, permaneció en la ciudad, donde continuó vinculado hasta 1882.
     En este intervalo de tiempo esculpió el imponente monumento al Cardenal de la Lastra y Cuesta, Arzobispo de Sevilla, en un purísimo y finísimo mármol de Carrara, con influencias de estilo plateresco.
     Para la portada principal de la catedral de Sevilla realizó en yeso, en 1883, un bajorrelieve de la Asunción de la Virgen, más tarde pasado a piedra de Mónovar (Alicante), de tamaño colosal. Posteriormente para decorar la mencionada fachada talló cuarenta estatuas de apóstoles y santos, en las que trabajó hasta el año 1899, de tamaño mayor que el natural en piedra cemento Portland.
     Durante los años 1883-1884, esculpió en mármol de Carrara dos colosales estatuas, de 2,65 metros de altura, de los apóstoles San Andrés y San Bartolomé, para la rotonda interior de la basílica de San Francisco el Grande de Madrid; la obra le fue encargada por la Obra Pía de Jerusalén; por sendos modelos cobró la cantidad de tres mil pesetas. Esta obra fue ejecutada en claro estilo neobarroco.
     El día 10 de noviembre de 1879 fue designado en Sesión Ordinaria académico correspondiente de la Academia de San Fernando. En atención a esto y al haber sido nombrado profesor ayudante de la Escuela de Artes invocando Oficios, y que los artículos 7.º y 8.º de los Estatutos, y el 77 y el 78 del Reglamento, los académicos Federico de Madrazo, José Barral, Antonio Ruiz de Salces, Francisco Asejo, Barbieri y los escultores Sabino de Medina y Elías Martín, lo proponen el 5 de mayo de 1884 como académico de número. 
   El 20 de octubre de 1884, es elegido académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, su discurso de apertura fue: La Escultura en Miguel Ángel.
     Por estas fechas el obispo de Cádiz, Vicente Calvo, le encarga tres imágenes en madera policromada y de tamaño natural: San Pedro, Santo Tomás de Aquino y San Alfonso María de Ligorio.
     Durante esta época llevó a cabo otro excelente sepulcro de estilo neoplateresco, el del Cardenal Martínez Silíceo, para la iglesia-colegio de Doncellas Jóvenes de Toledo, inspirado en los sepulcros renacentistas del cardenal Tavera y el de Cisneros.
     De 1877 son el Monumento Funerario a Goya, el Monumento a Meléndez Valdés y Donoso Cortés, con la famosa estatua de la Fama, en el cementerio monumental de San Isidro de Madrid.
     A comienzos del siglo XX, esculpió en piedra blanca el Escudo colosal de España, para el Ministerio de Fomento, actual de Agricultura en Madrid.
     A partir de 1904, R. Bellver se dedica casi por entero a su labor docente, en las clases de la Academia de San Fernando, también como jurado calificador en exposiciones nacionales e internacionales. También como jurado calificador en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, sustituyendo en 1904 al célebre escultor valenciano Mariano Benlliure, compañero suyo en la Academia.
     Dos días después de su muerte, el 22 de diciembre de 1924, el escultor segoviano Aniceto Marinas se adhiere a las condolencias expresadas por su compañero el también escultor Mariano Benlliure, con motivo de la muerte de nuestro genial artista, ocurrida el 20 de diciembre del citado año.
      Ricardo Bellver ha utilizado a lo largo de su carrera artística todo tipo de materiales para ejecutar su dilatada y extensa labor escultórica: el barro, arcilla, madera de pino, ciprés, policromada, dorada y estofada; el mármol de Carrara, la piedra de Monóvar, Novelda, el cemento Portland, el bronce y otros materiales.
     Sus primeros trabajos de juventud están realizados en barro, arcilla, escayola, yeso y cera. Se trata de estudios preparativos para mostrar a las distintas y variadas Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y a los Concursos a Oposiciones de Pensionados a Roma.
     Desde sus primeros comienzos la obra de Ricardo Bellver ha generado grandes elogios por parte de la crítica especializada de la historia del arte. de fuerte personalidad, realismo libre, notable y crítico, es el más personal y original de los escultores.
     Su estilo es ecléctico, academicista y romántico, y en muchas ocasiones se muestra neobarroco y realista.
     Es creativo y original, con una gran fuerza expresiva en sus obras (José Luis Melendreras Gimeno, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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viernes, 2 de septiembre de 2022

La antigua Casa-Cueva, en Estepa (Sevilla)

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte la antigua Casa-Cueva, en Estepa (Sevilla).  
     La antigua Casa-Cueva, se encuentra en el carril de Santa María, s/n (Cerro de San Cristóbal); en Estepa (Sevilla).
     “La Cueva de la Carrita”, está situada en uno de los accesos al Cerro de San Cristóbal, en el Carril de Santa María, que conectaba el arrabal con la Villa Vieja. Es uno de los escasos restos existentes y visibles del barrio conocido como Cuevas de Orán, excavadas en la ladera del Cerro. 
     Éstas cuevas permanecieron habitadas hasta el año 1963, año en el que fueron desalojadas, algunas parcialmente destruidas y enterradas, permaneciendo ocultas hasta hace algunos años (Ayuntamiento de Estepa).
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Un paseo por el Barrio de El Plantinar

     Por Amor al Arte
, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Barrio de El Plantinar, de Sevilla, dando un paseo por él.
     El Barrio de El Plantinar es, en el Callejero Sevillano, un barrio que se encuentra en el Distrito Sur, delimitado por las vías avda. Ramón y Cajal, c/ Profesor Buenaventura Pinillos, avda. Alcalde Juan Fernández, avda. de la Paz, avda. Alcalde Juan Fernández, y c/ Avión Cuatro Vientos.
     El Barrio de El Plantinar lo componen las vías siguientes: avda. Alcalde Juan Fernández, plaza El Aljarafe, c/ Avión Cuatro Vientos, c/ Claudio Guerin, avda. Diego Martínez Barrios, c/ Fundación Vicente Ferrer, c/ Guadarrama, c/ Igueldo, c/ Madre Isabel Moreno, c/ Moncayo, c/ Mulhacén, c/ Naranco, c/ Pablo Legote, avda. La Paz, c/ Peñalara, c/ Profesor Buenaventura Pinillos, avda. Ramón y Cajal, c/ Tibidabo, c/ Ulia, c/ Urbión, gta. Víctimas del Terrorismo, y c/ Virgen del Sol.
     El Barrio, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, siendo el conjunto de vías urbanas con características homogéneas, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. 
     Se construye a partir de 1954 sobre un espacio triangular comprendido entre la avenida de Ramón y Cajal y el ferrocarril a Alcalá de Guadaira y Carmona. Lo realiza Construcciones Colomina G. Serrano, S.A. en colaboración con el Instituto Nacional de la Vivienda. Ocupa el terreno de la antigua Huerta del Plantinar, luego llamado, en 1915, Sitio del Plantinal o Plantinar. En 1929 la Cooperativa de Casas Baratas construye viviendas, con fachada a Ramón y Cajal, en terrenos concedidos por el Patronato Municipal. Hoy ha perdido totalmente sus caracteres suburbiales, quedando enclavada en una zona de expansión. La desaparición del ferrocarril ha propiciado el desarrollo de la zona, construyéndose hacia 1978 al sur del barrio los bloques Giralda, en los que se pasa de los bloques de cuatro pisos a los de doce, con una morfología perfectamente diferenciada de las anteriores.
     Los servicios del barrio aparecen bien cubiertos, con la presencia de un mercado en la zona límite con las Gardenias, el colegio público Aníbal González y uno privado en la plaza del Aljarafe, así como el cercano instituto de Bachillerato, también en la zona de las Gardenias, y una parroquia. Carece de zonas verdes, ya que la plaza ha quedado reducida a una zona de juegos limítrofe con Presidente Diego Martínez Barrios. El aspecto general del barrio es cuidado y alegre, debido a la presencia de numerosos naranjos en sus calles. La rápida extensión de la ciudad en esta zona ha creado una serie de espacios que actualmente rodean el barrio, en ejecución. La actividad comercial se centraliza principalmente en las zonas colindantes a la plaza del Aljarafe, con la presencia de supermercados, farmacia, etc. La falta de espacios para esparcimiento ha dado lugar a un conflicto entre el Ayuntamiento y los vecinos por la recalificación de unos terrenos adyacentes a la citada plaza [María del Carmen Medina, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
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jueves, 1 de septiembre de 2022

La Hacienda de Tablante, en Espartinas (Sevilla)

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   La Hacienda de Tablante, se encuentra en la avenida de Vendargues, s/n; en Espartinas (Sevilla).
     En cuanto a su prolija historia, hay que indicar que al parecer la actual hacienda de Tablante se sitúa sobre una villa romana como indica su topónimo, que procede de término latino tabulae, medida agraria romana. Con posterioridad fue una alquería musulmana, recogida en el Repartimiento de Sevilla y bautizada con el nombre de Mesnada por haberla cedido el rey a la suya. Contaba entonces con 50.000 pies de olivar y una cabida de 912 aranzadas. En el siglo XVI fue propiedad del poeta Juan de Arguijo, que la debió tener como villa de recreo a la manera renacentista italiana, y así, en 1599 recibió en ella a la marquesa de Denia, esposa del duque de Lerma, valido de Felipe III. La legendaria fiesta que el literato ofreció a su ilustre invitada en Tablante el 13 de octubre de ese año fue una de las causas de su ruina, lo que le llevó, además de a ser perseguido por la justicia, a perder su finca aljarafeña y su palacio sevillano. Vicisitudes que llevaron a que en el siglo XVII Adrián Jácome y Francisca de Linden se hiciesen con su propiedad y fundasen un mayorazgo que abarcaba más 440 aranzadas de olivar, en las que se contabilizaban unos 20.000 pies de olivo. Sabemos que sus instalaciones no sólo fueron aceiteras, sino que también contó con lagar y bodega de vino.
     Esta rica historia ha quedado reflejada en el importante caserío de la hacienda, que debió construirse en distintas fases, desde fines del siglo XVI a finales del XVIII, sin responder por tanto a un plan general preconcebido, lo cual se pone claramente de manifiesto en su irregular planta. No obstante, este hecho no menoscaba en lo más mínimo la incuestionable armonía del conjunto.
     La histórica Hacienda de Tablante, también citada como Tablantes, se encuentra muy próxima a la antigua carretera Sevilla-Huelva, a la altura del km 562, cerca de la localidad de Espartinas. En la actualidad, el caserío está rodeado por las urbanizaciones, una de las cuales ha tomado el nombre de la hacienda.
     Tablante acumula una serie de circunstancias que lo hacen un caserío único. Cabría empezar refriendo su desarrollo arquitectónico y cuidada construcción, así como su buen estado de conservación. Llegó a contar además con cinco prensas de viga, quizás alguna de ellas de lagar, algo propio del Aljarafe, cifra que resulta excepcional en el entorno sevillano.
     El perímetro exterior está completamente cerrado por una alta tapia y denota ya el carácter culto de la edificación, como se ve ¿por ejemplo¿ en el sutil apilastrado de la torre de contrapeso que se eleva en fachada. El interior se articula en torno a un gran patio empedrado y en parte cerrado por una tapia almenada. El acceso se realiza a través de una sencilla portada de corte neoclásico en la que aparece el nombre de la hacienda y junto a la que se disponían tres paneles de azulejos fechados en 1755 y 1756, que fueron recientemente robados. Representaban a san Francisco de Borja, san Emigdio y Nuestra Señora de la Soledad, patrona de la hacienda. Se colocaron, como indicaban en su leyenda, para interceder ante los terremotos, asunto éste de especial actualidad entonces, ya que se acababa de producir el devastador seísmo de Lisboa, de tan dramáticas consecuencias en el valle del Guadalquivir.
     Al no haberse permitido el acceso al edificio, la descripción que se reseña a continuación se basa en los datos que ofrece la bibliografía disponible. En el conjunto se distinguen dos ámbitos edificatorios; a la izquierda se encuentran las dependencias agrícolas mientras que el sector situado a la derecha está ocupado en su mayor parte por el extenso señorío. Entre las instalaciones productivas destacan los tres molinos aceiteros, al parecer del siglo XVIII. Uno de ellos es mucho mayor y se dispone perpendicular a la fachada principal, de la que sobresale su alta y maciza torre de contrapeso.
     Esta gran almazara se organiza en tres naves paralelas, cobijando la central en origen dos vigas. Las otras dos almazaras están separadas y se disponen al fondo del patio. Son de una sola nave, contando con galería de acceso y las correspondientes torres de contrapeso, de menor envergadura que la anterior.
     La edificación del señorío es de doble altura y tiene un apeadero de acceso que da al patio principal. Se estructura en torno a un pequeño patio y lo más llamativo de esta vivienda es su esbelto y cuidado mirador. También son muy significativas las galerías de arcos que se abren al patio y al jardín de crucero situado al fondo. Igualmente hay que mencionar la pequeña capilla, con acceso tanto desde el patio principal de la finca como desde el del señorío, al que se halla incorporada. El oratorio está presidido por un panel de azulejos de la Virgen del Rosario, y en la campana de su espadaña se lee "N.ª Señora de la Soledad de Tablante. Año 1756", según las referencias que aporta el Catálogo arqueológico y artístico de la provincia de Sevilla. También en el patio del señorío se dispone otro molino, que sería el cuarto del edificio, así como otras dependencias agrícolas menores que parecen formar parte del núcleo primitivo de la obra (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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Un paseo por el barrio de San Gil

     Por Amor al Arte
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     El Barrio de San Gil es, en el Callejero Sevillano, un barrio que se encuentra en el Distrito Casco Antiguo, delimitado por las vías c/ Resolana, c/ Parlamento de Andalucía, c/ Muñoz León, Madre Dolores Márquez, c/ Puerta de Córdoba, c/ Morera, c/ Fray Diego de Cádiz, c/ Sorda, c/ Macasta, c/ Cetina, c/ Duque de Montemar, c/ San Luis, pasaje Valvanera, c/ Relator, plaza Alameda de Hércules, c/ Lumbreras, c/ Arte de la Seda, c/ Santa Clara, c/ Yuste, c/ Reposo, c/ Calatrava, y c/ Vib Arragel.
     El Barrio de San Gil lo componen las vías siguientes: plaza Alameda de Hércules, c/ Alonso Vázquez, c/ Aniceto Sáenz, c/ Antonio Sáenz, c/ Antonio Susillo, c/ Arte de la Seda, c/ Bécquer, c/ Calatrava, c/ Cetina, pasaje Conde de la Mejorada, c/ Contreras, c/ Crédito, c/ Duque de Montemar, c/ Escoberos, plaza Esperanza Macarena, c/ Estrellita Castro, c/ Eustaquia Barrón, c/ Faustino Álvarez, c/ Feria, callejón Flecha, c/ Fray Diego de Cádiz, c/ Fray Luis Sotelo, callejón Fresa, c/ Jesús del Gran Poder, c/ Lumbreras, c/ Macarena, c/ Macasta, c/ Madre Dolores Márquez, c/ Malpartida, plaza Manolo Caracol, pasaje Marqués de Esquivel, c/ Muñoz León, c/ Muro, c/ Orden de Malta, c/ Pacheco y Núñez de Prado, c/ Parlamento de Andalucía, c/ Parras, c/ Patricio Sáenz, c/ Peral, c/ Pozo, plaza Pumarejo, c/ Relator, c/ Reposo, c/ Resolana, c/ Sagunto, plaza San Gil, c/ San Luis, c/ Santa Clara, c/ Señor de la Sentencia, c/ Sorda, c/ Talavera, barreduela Teide, c/ Torreblanca, c/ Torres, pasaje Valvanera, c/ Vascongadas, c/ Vib Arragel, y c/ Yuste.
     El Barrio, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, siendo el conjunto de vías urbanas con características homogéneas, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. 
     El Barrio, está dedicado a la parroquia del mismo nombre que lo centran, no desde el punto geográfico, sino desde el espiritual. 
    La historia, vicisitudes, y demás reseñas de interés están explicadas en las distintas vías que lo conforman, especialmente en la plaza con la misma denominación.
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Egidio o Gil, abad;
LEYENDA
   Ermitaño y abad benedictino del siglo VII cuya leyenda, al igual que la de Hipólito, se explica por un juego de palabras con su nombre Aegidius, derivado de la palabra griega aïx, que significa "cabra", animal que vuelve a encontrarse en égide (piel de cabra). San Egidio o Gil estaba predestinado por su nombre a convertirse en el santo de la cierva.
   De nacionalidad griega (Natione Grecus), nacido en Atenas, emigró a Arlés, Provenza, en el valle del Ródano, a donde lo atrajo la fama de San Cesario, después de una peregrinación a Roma. Más tarde se retiró en un bosque próximo a Nîmes, donde se alimentaba con la leche de una cierva domesticada. Durante el transcurso de una cacería, el rey visigodo Wamba persiguió a la cierva cuya flecha alcanzó al ermitaño junto a quien el animal había buscado refugio. Contrito por haber herido involuntariamente al santo, el rey hizo construir para él un monasterio benedictino cerca de la desembocadura del Ródano, que llegó a ser famoso bajo la advocación de Saint Gilles. Además del episodio de la cierva herida, el arte retuvo otras dos escenas de su leyenda. Un monje había puesto en duda la virginidad de María, San Gil escribió sobre la arena tres preguntas: si María había permanecido virgen antes, durante y después de la concepción. A manera de respuesta a cada una de ellas, de la arena reseca brotó súbitamente un lirio.
   La historia de la Misa de San Gil es más popular todavía. Carlos Martel lo llamó para pedirle su intercesión a causa de un pecado que no se atrevía a confesar. Al día siguiente, mientras San Gil celebraba misa en presencia del rey, un ángel depositó un pergamino (scedula) sobre el altar, donde estaba escrito el pecado inconfesable y prometida la absolución, con la condición de que el pecador se arrepintiese. Según otra versión, el ángel le habría mostrado la cédula que revelaba la falta secreta a San Gil, quien vio los caracteres borrarse a medida que pronunciaba sus oraciones.
   Carlos Martel, a pesar del evidente anacronismo, puesto que San Egidio o Gil murió en 725, suele ser reemplazado por el emperador Carlomagno, quien habría tenido relaciones incestuosas con su hermana Aude (o Gisela).
   Según la vida rimada del santo que escribió Guillaume de Berneville en el siglo XII, el milagro se habría producido en Orleans, en la iglesia de Sainte Croix, que en el siglo  XVI aún poseía "la cédula del emperador Carlomagno". Hacia el final de su vida, el santo fue a Roma en peregrinación. El papa le donó para su abadía dos puertas de madera de ciprés esculpidas con las imágenes de los Santos Pedro y Pablo. San Gil las hizo arrojar al Tíber encomendándolas a Dios, y las puertas encallaron en la costa del Languedoc, cerca del monasterio de Saint Gilles. Este milagro sin duda se explica por los servicios de navegación que funcionaban regularmente entre los puertos de Ostia y Arles, y que los hagiógrafos recordaban.
CULTO
   La prodigiosa popular de San Gil en la Edad Media se debió en principio a la leyenda que lo presentaba como el único santo que eximía de la confesión. Quienes invocaban a San Gil para la remisión de un pecado se aseguraban la absolución de Dios, con la condición de no reincidir.
   La segunda razón fue el auge de la peregrinación a la abadía de Saint Gilles, situada entre Arles y Nîmes, por donde pasaba el camino hacia Santiago de Compostela, que en el siglo XII, antes de la construcción del puerto de Aigues Mortes, era el principal centro de embarque hacia Tierra Santa. Iban allí para venerar el magnífico relicario de oro descrito en la Guía del peregrino a Santiago de Compostela.
   Proveza se llamaba provincia Sancti Aegidii.
   En Francia su culto no quedó limitado al Mediodía de Provenza y el Languedoc, como lo prueban la iglesia de Saint Gilles, en París, la capilla de Saint Gilles de Montoire, en Vendômois, Saint Gilles sur Vie en Vendée y la iglesia de Saint Gilles de Abbeville. Era el patrón de la ciudad de Valencieenes, y en Caen había una iglesia de Saint Gilles que servía como parroquial de la abadía de la Sainte Trinité, y que fue víctima de los bombardeos de 1944. En Tournai, que en el siglo XV formaba parte del reino de Francia, los regidores impusieron como penitencia al pintor Robert Campin, convicto de falso testimonio, una peregrinación a Saint Gilles.
   En Italia San Gil tenía bajo su advocación iglesias en Florencia y en Pisa.
   En España, Burgos y Zaragoza dedicaron iglesias a San Gil abad.
   En Inglaterra y Escocia, su popularidad está probada por la advocación de numerosas iglesias, la más conocida de las cuales es la catedral de Edimburgo. Londres también dedicó a San Gil una de sus iglesias.
   Aunque no haya padecido martirio, Alemania lo incluyó en la cohorte de los Catorce Intercesores y le dedicó iglesias en Brunswick, Lübeck, Osnabrück y Nuremberg.
   En Austria se convirtió en patrón de la catedral de Graz. En Estiria y Carintia numerosos pueblos llevan el nombre St. Aegyd, S. Aegidi, S. Gilgen y S. Ilgen. Su culto se difundió hasta en los países escandinavos, donde en el siglo XII se le dedicó un altar en la cripta de la catedral de Lund; y en Polonia, donde una iglesia de Cracovia está puesta bajo su advocación.
   Su fiesta coincidía con la de San Lupo de Sens. De ahí la doble dedicatoria de una iglesia parisina y de la iglesia de las afueras de Thiais en los arrabales de Saint Leu (Lupo) - Saint Gilles.
   Sus patronazgos son múltiples. Abogado de los pecadores a causa de su intercesión por Carlos Martel, además era el patrón de los arqueros, de los enfermos y lisiados, porque había sido herido con una flecha (a causa de ese patronazgo de los lisiados, en Londres se puso bajo su advocación una iglesia próxima a Cripple Gate -Puerta de los Enfermos-, que era el equivalente ade la Corte de los Milagros de París), y de las madres nodrizas (Patron der stillenden Mütter), porque había pedido a Dios que le conservara la cierva que le servía de nodriza.
   Se lo invocaba contra el miedo, a causa de la protección que acordara a una cierva en peligro, espantada por la jauría de un cazador. Refugio de las bestias atemorizadas, también daba seguridad a las almas temerosas. Las madres de familia lo invocaban contra los miedos nocturnos y las pesadillas de sus hijos.
   En Turena se lo creía capaz de curar el cáncer, y en Normandía la epilepsia, que allí se llamaba mal de San Gil.
ICONOGRAFÍA
   Vestido con túnica blanca de benedictino, se apoya sobre el báculo abacial. Los pintores italianos a veces le conceden como atributo un lirio que debe interpretarse como armas parlantes, puesto que su nombre en italiano, Gilio, se pronunciaba como giglio, que significa "lirio".
   Protegiendo a una cierva acorralada, su brazo es atravesado por una flecha destinada al animal. La leyenda de la cierva debe ser tardía puesto que no aparece en las representaciones más antiguas del santo.
   La escena de Carlos Martel recibiendo la absolución sin confesión previa fue censurada por el concilio de Trento, por contraria a la doctrina de la Iglesia que exige la sacramentalis absolutio (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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