Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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jueves, 6 de marzo de 2025

Los sitios arqueológicos El Aceituno, en Lebrija (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte los sitios arqueológicos El Aceituno, en Lebrija (Sevilla).  
El Aceituno I. Antonio Caro Moreno ya habla de este sitio arqueológico en su carta arqueológica y Teresa Moreno Menayo lo recoge en el primer inventario que se hace de este municipio, indicando que se trata de un asentamiento que no se interrumpe desde el Calcolítico a época árabe. El lugar tiene una buena posición estratégica: sitio alto, buena zona de cultivo, marisma.
     Los materiales localizados iban desde cerámica calcolítica, vasos toscos del Bronce, bruñida, ídolo antropomorfo, hacha pulimentada, machacador, terra sigillata, común romana, opus caementicium y cerámica árabe.
     Se trata de un asentamiento ocupado desde el Calcolítico, transformado en villa en época romana y más tarde en alquería árabe.
     En una revisión que se hizo de este lugar en el año 2000 no se localizó, y en otra visita, posterior, realizada a este sitio arqueológico para la preparación del Catálogo de bienes protegidos del PGOU se dice que no se ha localizado en este lugar resto arqueológico alguno, aunque se incluye en el catálogo como medida cautelar.
El Aceituno II. Yacimiento situado en ladera y parte en llano. El material cerámico que aparece está bastante rodado y destacan asas piriformes y restos de ánforas posiblemente Turdetanos,  así como romanas. Posible capitel de arenisca y restos líticos.
     En la visita realizada a este sitio arqueológico para la realización del Catálogo de bienes protegidos del PGOU se dice que no se ha localizado en este lugar resto arqueológico alguno, aunque se incluye en el catálogo como medida cautelar.
El Aceituno III. El yacimiento se halla sobre una suave loma y sus laderas. Los restos cerámicos aparecen dispersos por la zona y destacan una gran acumulación de piedras en la cima procedente probablemente de restos de construcción. Destacan cerámicas de época romana tales como cerámicas comunes, sigillatas y materiales desde época islámica en adelante.
     En la visita realizada a este sitio arqueológico para la realización del Catálogo de bienes protegidos del PGOU se dice que no se ha localizado en este lugar resto arqueológico alguno, aunque se incluye en el catálogo como medida cautelar (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico El Aceituno, en Lebrija (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Lebrija (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

La imagen de la Beata Rosa de Viterbo, en el Retablo de San José, de la Iglesia de San Nicolás de Bari

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de la Beata Rosa de Viterbo, en el Retablo de San José, de la Iglesia de San Nicolás de Bari, de Sevilla.       
     Hoy, 6 de marzo, en Viterbo, lugar de Toscana, en Italia, Beata Rosa, virgen de la Tercera Orden Regular de San Francisco, que, asidua en las obras de caridad, a los dieciocho años de edad consumó prontamente el breve curso de su vida (1253) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, para ExplicArte la imagen de la Beata Rosa de Viterbo, en el Retablo de San José, de la Iglesia de San Nicolás de Bari, de Sevilla.
     La Iglesia de San Nicolás de Bari [nº 21 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 10 en el plano oficial de la Junta de Andalucía] se encuentra en la plaza de Nuestro Padre Jesús de la Salud, 1; en el Barrio de San Bartolomé, del Distrito Casco Antiguo.
     En la zona del hastial se sitúa la Capilla de San José, con retablo también del XVIII. Ésta última está presidida por una excelente talla de San José gubiada por el utrerano Francisco Antonio Gijón, autor del popular Cachorro, en 1678. También se le atribuye la dominica Santa Rosa de Lima, mientras que es anónima Santa Catalina de Siena. Las pinturas laterales representan la muerte de San José, el sueño de San José y el taller de Nazaret, todas atribuidas al pintor Pedro Tortolero, del siglo XVIII (Manuel Jesús Roldán, Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
     Se trata de una obra anónima, realizada en 1758, con unas medidas de 0,95 x 0,58 x 0,45 mts., siendo una imagen muy dinámica, ya que la santa se encuentra con una pierna adelantada, a lo que contribuye el recogimiento de sus ropajes. Porta entre sus manos al Niño Jesús entre sábanas, estando la figura de éste también dotada de movimiento.
     Las vestiduras monjiles de la protagonista se encuentran profusamente decoradas con ornamentos dorados de formas vegetales, mostrando ésta una actitud de tierna relación con el infante (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Beata Rosa de Viterbo, virgen;
   Terciaria franciscana del siglo XIII, nacida en 1235 y muerta a los dieciocho años, en 1252.
     Los mendrugos de pan que ocultaba en su delantal se transformaron en rosas. Taumaturga precoz, a los trece años resucitó a una de sus tías. Para convertir al cristianismo a una maga, ascendió a una hoguera cuyas llamas se apartaban de su cuerpo.
     Canonizada en 1457, es la patrona de Viterbo en cuyo convento de las clarisas, Santa María de las Rosas, fuera inhumada.
     Las mujeres embarazadas usaban cinturones puestos en contacto con su relicario para tener un parto fácil.
     Tiene como atributo o armas parlantes, rosas, que presenta en un cesto o en un pliegue de su manto (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).     
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miércoles, 5 de marzo de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de Santa Ana, Alminar, Casa Torreón, Puente y restos arqueológicos) de la localidad de Salares, en la provincia de Málaga

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Málaga, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de Santa Ana, Alminar, Casa Torreón, Puente y restos arqueológicos) de la localidad de Salares, en la provincia de Málaga.
Datos geográficos
     Comarca de la Axarquía Costa del Sol
     Superficie: 10 km2
     Altitud: 540 m
     Latitud: 36º 51'  -  Longitud: -4º 01'
     Distancia a Málaga capital: 60,5 km
Datos demográficos
     Población: 198
     Gentilicio: Salareños
Ayuntamiento
     plaza de la Mezquita, 2, 29714
     952508903 - 952508905     www.salares.es
     Salares es un pueblo enclavado en el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama que conserva su impronta árabe. El blanco caserío de la villa emerge entre las montañas que dominan el paisaje, regalando al viajero una pintoresca estampa.
     Aunque cualquier época es buena para acercarse a Salares, septiembre es una fecha especial. Ese mes se celebra el Festival Árabe Andalusí, que cada año rememora el pasado musulmán de este pueblo de la comarca de la Axarquía.
     En Salares no puedes perderte sus monumentos: 
     La Parroquia de Santa Ana se alza como el monumento más importante de Salares. Edificada en el siglo XVI en estilo mudéjar, posee una sola nave con crucero y una puerta con arco de medio punto. Del exterior destaca el alminar de la mezquita sobre la que se asentó la iglesia. Es uno de los mejores exponentes del arte almohade en España y está declarado Monumento Histórico Artístico Nacional.
     También de la época árabe son la Casa del Torreón, los vestigios de la fortaleza y los restos de la muralla de la antigua mezquita. Sin olvidar el propio trazado urbano de Salares. Antes de comenzar el paseo por la villa, debes tener en cuenta que algunas calles son tan empinadas que incluso disponen de escalones para poder transitarlas.
     El pueblo se asienta sobre una loma en cuya parte oriental se emplaza el puente sobre el río Salares. Fue construido por los romanos y se encuentra en perfecto estado de conservación.
     Por su herencia árabe, Salares forma parte de la Ruta Mudéjar de la Axarquía. Este itinerario combina el atractivo cultural de siete pueblos de origen andalusí con la extraordinaria belleza de los paisajes del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama (Diputación Provincial de Málaga).
     Esta villa se sitúa en una ladera, a los pies de la sierra Almijara, en un paraje de difícil acceso por lo abrupto de su territorio, lo que le otorga el privilegio de un espectacular paisaje, que va desde la aridez de la sierra a las zonas urbanas, de mayor concentración vegetal. El agua es un importante recurso de esta zona, bien abundante, que ha determinado una ocupación continua a lo largo del tiempo.
     Su historia es un continuo transitar de pueblos desde época fenicia, griega, cartaginesa, y romana. De esta última recibió el nombre de Salaria Bastitanorum, quizás por el yacimiento de sal explotado por los Bastitianos. También Roma ha dejado una importante huella, como el puente de un solo ojo sobre el río Salares. La presencia árabe se ejemplifica en el trazado urbanístico de sus calles en pendientes sinuosas, y estrechas, celosa de su pasado, no permitiendo abrirse ni para dar cabida a la iglesia, que aparece encajonada entre las viviendas, siendo una de las muestras singulares de la arquitectura andalusí, la Casa Torreón, próxima a aquella. Tras la conquista, Salares pasó a manos cristianas, y en el levantamiento de los moriscos se sumaron a la lucha, siendo derrotados en la batalla del Peñón de Frigiliana (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     Salares tiene sólo 225 habitantes y data de tiempos de los romanos, pues su nombre viren de Salaria Bastitanorum, por el yacimiento de sal que se explotaba en sus proximidades. Se sitúa en una empinada loma y la mayor parte de sus calles son escalonadas. La del Puente lleva hasta el puente romano que todavía sirve para cruzar el río Salares. Per lo mejor es el alminar de la antigua mezquita, hoy en funciones de campanario de la iglesia de Santa Ana, una de las piezas almohades más bellas de España, declarado Monumento Nacional en 1979 (Rafael Arjona. Guía Total, Málaga. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).

Iglesia de Santa Ana
      Es obra mudéjar del siglo XVI. En la relación de D. Francisco Arévalo de Zuazo, sobre la situación en la que había quedado la zona después del levantamiento de los moriscos, el informe de 1571 señala que la iglesia no estaba quemada, pero no tenía puertas; y en el de 1574 insiste en que la iglesia estaba sana, tenía ornamentos, y contaba con un beneficiado y sacristán, con residencia habitual.
     Tiene una sola nave, con armadura de madera con tirantes de lazo; el crucero es obra posterior, que se cierra con armadura, mientras que las ca­pillas laterales del lado del Evangelio tienen col­gadizos de madera; destacan en este espacio sus pinturas murales, de gran efecto decorativo. Lo más sobresaliente del exterior es su torre mudéjar.
     En el lado del Evangelio se conserva una es­cultura del Niño Jesús, de madera policromada, anónima del siglo XVIII (Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
      La Parroquia de Santa Ana fue construida en el siglo XVI. Es una iglesia de estilo mudéjar de una sola nave con crucero. 
     La nave principal se cubre con armadura de tirantes con lazos. 
     Su exterior es muy simple, con acceso del lado del Evangelio por arco de medio punto. Cabe destacar el alminar de la mezquita al que se le añade un cuerpo de campanas y se recicla para uso cristiano. Al restaurar la iglesia parroquial en 1991, aparecieron restos de la pintura original, bajo gruesas capas de cal, obra del siglo XVI (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     La Parroquia de Santa Ana es el edificio más importante del pueblo. Su construcción data del siglo dieciséis. Es una obra de estilo mudéjar de una sola nave con crucero. La nave principal se cubre con armadura de tirantes con lazos. Su exterior es muy simple, con acceso del lado del Evangelio por arco de medio punto. Cabe destacar el alminar de la mezquita al que se le añade un cuerpo de campanas y se recicla para uso cristiano. Al restaurar la iglesia parroquial en 1991, aparecieron restos de la pintura original, bajo gruesas capas de cal, obra del siglo dieciséis (Diputación Provincial de Málaga).

Alminar
      Muy similar a los alminares reutilizados en época cristiana, como los de Árchez, Cútar, Dai­malos y Corumbela. Construida entre los siglos XIII-XIY, y de clara influencia meriní, se sitúa a los pies de la nave de la Epístola y está realizada en ladrillo rojo; posee dos cuerpos, el inferior con azulejos de cerámica, ladrillos formando dibujos geométricos, y cajones de mampostería entre verdugadas de ladrillo. Un gran cajeado enmarcada una de las caras del alminar, que se decora en el interior con elegantes paños de sebka. El cuerpo superior alberga las campanas, y se cierra con tejado de cerámica a cuatro aguas. En 1991 se restauró, apareciendo restos de pintura mural bajo las numerosas capas de cal.
(Rosario Camacho Martínez [dirección], Aurora Arjones Fernández, Eduardo Asenjo Rubio, Francisco J. García Gómez, Juan Mª Montijano García, Sergio Ramírez González, Francisco José Rodríguez Marín, Belén Ruiz Garrido, Juan Antonio Sánchez López, y María Sánchez Luque. Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006).  
     El Alminar constituye una valiosa muestra del arte almohade en la Península, y fue construido entre los siglos XIII y XIV en ladrillo rojo, formando parte de la mezquita que estuvo situada en dicho lugar.
     Es una magnífica pieza en su género y se sitúa a los pies del lado de la Epístola. Está realizada en ladrillo y tiene forma de prisma rectangular, con dos cuerpos y cuatro vanos con alfiz rehundido en el cuerpo de campanas, obra mudéjar, todo rematado en tejadillo a cuatro aguas. Como elementos decorativos del máximo interés destacan los amplios paños de sebka y los restos de azulejería (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Este alminar almohade, con sus 12 m. de altura, contrasta con el blanco del caserío, destacando por el uso de los ladrillos rojos moldeados para la decoración de los paños de sebka. En el s. XVI se le añadió el cuerpo situado a más altura para cristianizar la torre.
     El alminar, es parte de la iglesia parroquial de la villa y antiguamente era una mezquita que fue reconvertida en basílica cristiana. Este alminar fue declarado Monumento Nacional el 16 de noviembre de 1979, es una de las piezas más bellas del arte almohade en nuestra península. Levantado en fábrica de ladrillo rojo entre los siglos XIII y XIV, con dos cuerpos, cuatro vanos rehundidos con magníficos paños de sebka (Diputación Provincial de Málaga).

Casa Torreón
     De época árabe. Se trata de una torre circular de trazado tronco-cónico que pudo formar parte del sistema defensivo del que pudo disponer la alquería. Junto a la torre, un arco de medio punto de ladrillo da paso a una algorfa formada por una calle y su vivienda superior, elementos típicos del urbanismo andalusí salareño (Diputación Provincial de Málaga).

Puente y restos arqueológicos

     El puente sobre el río Salares se encuentra en la vertiente oriental de la loma sobre la que se asienta la villa. Levantado por los romanos, une ambas orillas en un fuerte corado. Es de un solo ojo o vano, apoyando sus machos sobre la roca de las vertientes. Otros restos arqueológicos son los restos de la fortaleza en la propia villa y los restos de la mezquita, junto a la iglesia.
     Los restos arqueológicos se encuentran en la Iglesia Santa Ana (Diputación Provincial de Málaga).

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La Cruz de la Casa de Pilatos, de Nicolás de Ferrero y Andrés Correa, del Vía Crucis, de la Casa de Pilatos al Templete de la Cruz del Campo

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Cruz de la Casa de Pilatos, de Nicolás de Ferrero y Andrés Correa, del Vía Crucis, de la Casa de Pilatos al Templete de la Cruz del Campo, de Sevilla
     Hoy, 5 de marzo es Miércoles de Ceniza, día de ceniza e inicio de la muy sagrada Cuaresma: he aquí que vienen días de penitencia para la remisión de los pecados, para la salvación de las almas; he aquí el tiempo favorable, en el se asciende a la montaña santa de la Pascua [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     La Cruz de la Casa de Pilatos, se encuentra en la plaza de Pilatos, 1; en el Barrio de San Bartolomé del Distrito Casco Antiguo
     El origen de este Vía Crucis se remonta al año 1521, gracias a Don Fadrique Enríquez de Ribera (Marqués de Tarifa y Cuarto Adelantado Mayor de Andalucía). Todo ello como consecuencia de un viaje a Tierra Santa, del que vino gratamente sorprendido.
     El comienzo tiene lugar en la capilla de las Flagelaciones, que se encuentra en el interior de la Casa de Pilatos (Plaza de Pilatos), siendo la residencia del Marqués de Tarifa. En la actualidad, pertenece a la Casa Ducal de Medinaceli. El final lo encontramos en el Templete o Humilladero de la Cruz del Campo, situado en la calle Luis Montoto (antigua calle Oriente). El hecho de que el Vía Crucis tuviera lugar entre estos dos puntos, era la creencia de que había la misma distancia que entre el Palacio de Pilatos en Jerusalén, y el Monte Calvario. El paso del tiempo ha demostrado que este hecho es incierto, siendo la distancia en Sevilla superior a la de Jerusalén.
     El Vía Crucis de la Cruz del Campo se celebró hasta 1873 (estando considerado por los historiadores como el origen de la Semana Santa), para restablecerse posteriormente en 1957 por descendientes del Marqués de Tarifa. Este último año participó el Cardenal Bueno Monreal.
     Desde 1986 se desarrolla íntegramente en el interior de la Casa de Pilatos el primer viernes de marzo. Pasando a denominarse como Vía Crucis de la Pía Unión, que está integrada por los hermanos mayores de las hermandades de penitencia (patrimoniodesevilla).
     En el lado izquierdo de la portada de la Casa de Pilatos se sitúa una hornacina de jaspes polícromos, con una cruz, realizada en 1630, por los maestros Nicolás de Ferrero y Andrés Correa, ornamentada con el escudo de la Casa de Ribera, con la siguiente inscripción:

DESTA SANTA
CRUZ COMIENÇA LA
ESTACION Y EN LA DEL
CAMPO SE GANA IVBILEO
PLENISSIMO INDVLGENCIA
PLENARIA DE TODOS LOS PECADOS
CONCEDIDO A TODAS LAS
PERSONAS QVE CONFESSADOS
Y COMVLGADOS HICIEREN
ORACION DEVOTAMENTE
DELANTE DE LA CRVZ DEL
CAMPO LOS VIERNES DE
QVARESMA
AN DE TENER LA BVLA
DE LA SANTA CRVZADA
DESTE AÑO   

EL EXMO. SOR.
DON FERNANDO
AFAN DE RIBERA ENRIQVEZ
DVQUE DE ALCALA Y
SIENDO EMBAXADOR
EXTRAHORDINARIO A DAR LA
OBEDIENCIA A SU SANTIDAD
VRBANO VIII LE CONCEDIO ESTE
IVBILEO Y SIENDO VIRREI Y
CAPITAN GENERAL DEL REINO
DE NAPOLES MANDO DEDICAR
EN ESTE SITIO ESTA SANTA
CRVZ PARA DAR PRINCIPIO
A LA ESTACION
EN EL AÑO DE
MDCXXX

Conozcamos mejor la Historia y Significado del Vía Crucis;
     La expresión latina "Vía Crucis" significa "camino de la Cruz", es decir, el que recorrió Cristo durante su Pasión, desde el Pretorio de Pilatos hasta el Calvario. Dicha expresión se utiliza también de modo habitual para designar una forma de oración acompañada de meditación sobre los acontecimientos ocurridos en ese camino de Cristo, al que se añaden el hecho de su muerte en la cruz, el descendimiento de la misma y su sepultura. Junto a diversas oraciones, en general de penitencia y arrepentimiento, se van intercalando catorce meditaciones, que se llaman «estaciones», porque los que hacen este ejercicio de piedad se «estacionan» o detienen unos momentos para meditar en cada uno de los siguientes acontecimientos o escenas:
     Los precedentes del Vía Crucis datan de los primeros siglos del cristianismo, de la piadosa compasión con que los cristianos primitivos veneraban los pasos de la Vía Dolorosa. La española Silvia Eteria, peregrinó a Tierra Santa en el siglo IV. Y en su Peregrinatio describe el ejercicio piadoso de los cristianos de Jerusalén, recorriendo durante la Semana Santa el camino del Calvario.
     La mayoría de estas «estaciones» han sido tomadas del Evangelio, otras las ha deducido o añadido la tradición piadosa del pueblo cristiano con una sana lógica.
     Las escenas o «estaciones» directamente descritas en los Evangelios son las siguientes:
· Primera: en Mt 27,1-31; Mc 15,120; Lc 23,1-25; Jn 18,28-40 y 19,1-16.
· Segunda: en Jn 19,17.
· Quinta: en Mt 27,32; Mc 15,21 y Lc 23,26.
· Octava: en Lc 23,27-32.
· Décima: en Mt 27,35; Mc 15,24; Lc 23,34 y Jn 19,23-24.
· Undécima: en Mt 27-25 s.; Mc 15,24 s.; Lc 23,33 s. y Jn 19,18.
· Duodécima: en Mt 27,50-51; Mc 15,37; Lc 23,46 y Jn 19,30-33.
· Décimo tercera: en Mt 27,57-59; Mc 15,42-45 y Lc 23,50-53.
· Décimo cuarta: en Mt 27,55-61; Mc 15, 42-47; Lc 23,50-55 y Jn 19,38-42.
     Las otras estaciones –tercera, cuarta, sexta, séptima, novena– que ha añadido la tradición piadosa de los cristianos están relacionadas o deducidas de la descripción que los evangelistas hacen del camino que recorrió Jesús hacia el Calvario. Son posibles las caídas –estaciones 3ª, 7ª y 9ª, debido al agotamiento del Huerto, de los interrogatorios y sobre todo de las vejaciones –azotes, espinas– y episodios que acompañaron al arresto. Se deduce al menos una del hecho de haber pedido a Simón de Cirene que llevase la cruz, y se suponen lógicamente otras caídas, aunque no podamos saber el número exacto. Fue casi seguro el encuentro de Cristo con su Madre antes de la cruz (4ª estación), según Jn 19,25-27 y otros pasajes. Es muy probable el episodio de la Verónica según Lc 23,27 ss. y relatos escritos que se remontan a los siglos III y IV que pueden depender de relatos y tradiciones orales anteriores.
     En cuanto a los orígenes de este ejercicio piadoso, es cierto que los cristianos de las primeras centurias veneraron los lugares relacionados con la vida y muerte de Cristo. Esto se facilitó a partir de la paz otorgada a la Iglesia por Constantino, con lo que se multiplicaron las peregrinaciones a los Santos Lugares, y de las que se conservan descripciones desde el s. IV. La célebre peregrina Eteria, por ejemplo, da una relación de los actos que se celebraban en Jerusalén en la Semana Santa en los distintos lugares relacionados con la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
     Con motivo de las Cruzadas se manifestó aún más la devoción hacia los lugares en que se había realizado algún episodio de la Pasión de Cristo. No se contentaron los cruzados con haber venerado esos mismos lugares, sino que trajeron a sus respectivos países la idea de realizar algo parecido a lo que habían visto y obrado en Jerusalén. De ahí que se erigiesen en muchas partes «Calvarios», luego «Vía Crucis», con los que los fieles manifestaban su fervor, agradecimiento y amor a la Pasión de Cristo, oraban y meditaban en ella, etc.
     Los franciscanos contribuyeron mucho a extender y propagar esta devoción, aún no muy bien definida, sobre todo cuando en el s. XIV se les concedió la custodia de los Santos Lugares. También la difundió mucho el beato Álvaro de Córdoba, dominico, a su regreso de Tierra Santa (1420). Después, el principal apóstol de esta devoción fue San Leonardo de Puerto Mauricio, que, en el curso de unas misiones por Italia (1731-51), erigió más de 572 Vía Crucis.
     Había cierta diversidad con respecto al número de «estaciones».
     Fueron los franciscanos los que establecieron en sus iglesias el número de catorce, para que los fieles las recorriesen a imitación de los devotos peregrinos que iban personalmente a venerar los Santos Lugares de Jerusalén. Parece que la forma definitiva, según se suele practicar hoy, surgió en España. De aquí pasó a Cerdeña y a otros lugares. En el s. XX diversos autores han pretendido que se añadiese otras estaciones, como la Resurrección, con la que culmina la Pasión y Muerte histórica de Cristo, y su Vía Crucis continuado a lo largo de la historia humana.
     La práctica del Vía Crucis, pues, viene a arrancar de los primeros siglos y se halla muy extendida entre los cristianos. Es necesario meditar y conocer bien la vida y persona de Cristo, también su Pasión y Muerte, para facilitar la identificación con El a que está llamado todo hombre. Esta devoción es de gran importancia para la vida cristiana. Nos da la oportunidad de contemplar la pasión y muerte de Jesús, nuestro Salvador. Contemplación de los dolores en el cuerpo y en el alma del Señor. Recorrer la Vía dolorosa actualizando sus sufrimientos. La pasión de Jesús es real y actual. El motivo de sus dolores es el de siempre: el pecado. Cada vez que un cristiano peca, de algún modo crucifica de nuevo a Cristo. En cambio, cuando llevamos por amor a Jesús la cruz de cada día podemos decir, como San Pablo: "Completo en mi carne lo que falta a la Pasión de Cristo en beneficio de su cuerpo, que es la Iglesia" (Co 1,24).
¿Cómo se reza?

     El Vía Crucis o Camino a la Cruz es una de las más antiguas devociones practicadas por los Católicos en todo el mundo.  Consiste en acompañar a Jesús en su Pasión y Muerte, en sus horas finales, repasando 14 momentos (las 14 Estaciones del Vía Crucis) desde que fue condenado a muerte hasta su sepultura.
     Más recientemente a veces se suele agregar una nueva 15ª Estación:  la Resurrección del Señor, en consideración a que si Cristo no resucitó, vana sería nuestra Fe (1 Cor 15, 14).
     El Vía Crucis se reza de pie, y en algunos momentos de rodillas.  Debe hacerse caminando, deteniéndose en cada estación, para recordar el camino de Jesús al Calvario. Es por eso que las imágenes de la representación del Vía Crucis están en la pared, alrededor del templo.  Si se reza en casa, ayuda tener en la mano imágenes de la Pasión y Muerte del Señor, para que puedas recordar e imaginar su dolor.
.         + En el nombre del Padre + del Hijo + y del Espíritu Santo.
Amén
.        Señor, que la meditación de tu Pasión y Muerte nos anime y ayude a tomar la cruz de cada día y seguirte, para un día resucitar contigo en la gloria.
Amén.
     Rezo de las catorce estaciones.
     Oración final:
     Señor mío Jesucristo, que con tu Pasión y Muerte diste vida al mundo, líbranos de todas nuestras culpas y de toda inclinación al mal, concédenos vivir apegados a tus Mandamientos y jamás permitas que nos separemos de Ti.  Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
.           Amén (Catholic.net)
         Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la Cruz de la Casa de Pilatos, de Nicolás de Ferrero y Andrés Correa, del Vía Crucis, de la Casa de Pilatos al Templete de la Cruz del Campo, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Plaza de Pilatos, en ExplicArte Sevilla.

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martes, 4 de marzo de 2025

Los Jardines de Rafael Montesinos, en el paseo de Cristóbal Colón

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte los Jardines de Rafael Montesinos, en el paseo de Cristóbal Colón, de Sevilla.
     Hoy, 4 de marzo es el aniversario del fallecimiento (4 de marzo de 2005) de Rafael Montesinos, así que hoy es el mejor día para ExplicArte los Jardines de Rafael Montesinos, en el paseo de Cristóbal Colón, de Sevilla.
   Los Jardines de Rafael Montesinos, se encuentran en el paseo de Cristóbal Colón (en la acera izquierda, a la altura de los números 3 al 7); en el Barrio del Arenal, del Distrito Casco Antiguo.
   Los Jardines de Rafael Montesinos, se sitúan junto al Puente de Triana (o de Isabel II) en el extremo correspondiente al Paseo de Colón.
   Este jardín (antes llamado de Isabel II, y conocido también como Jardín de los Pobres) fue dedicado por el Ayuntamiento de la ciudad en 1995 a éste escritor y poeta sevillano nacido en 1920, dos veces Premio Nacional de Literatura e Hijo Predilecto de Andalucía en 1989.
     Está constituido por tres pequeñas glorietas circulares unidas entre sí por una senda a modo de  pequeño paseo que constituye el eje principal de la composición. En la central se levanta un monumento a Antonio Mairena, popular cantaor de flamenco. Las glorietas se abren a los laterales mediante otras sendas perpendiculares a la principal. Todo el conjunto discurre paralelo al río aunque a una cota mucho más elevada que permite obtener buenas vistas sobre él y sobre el barrio de Triana, presentando un suave declive hacia el Sur que se absorbe con pequeños  peldaños que anteceden a cada una de las tres rotondas. Unas escalinatas situadas en cada uno de los extremos del jardín permiten poner en comunicación éste con el paseo adoquinado situado junto al río –antiguo Muelle de la Sal- donde se encuentra el monumento que el escultor Chillida dedicara a la Tolerancia.
     Su composición es sencilla y más tradicional que la que presenta el cercano paseo del Marqués de Contadero, ofreciendo un jardín más recoleto y tranquilo pensado más para el asiento que para acompañar un largo discurrir, permitiendo un cierto refugio frente a la vorágine de tráfico que se adivina en las cercanías de este punto vital en las comunicaciones de la zona antigua de la ciudad. Todo él está pavimentado con albero compactado, estando delimitados los arriates mediante la clásica losa de Tarifa colocada de canto. La misma pieza se utiliza para los ligeros peldañeados. En esto contrasta también con las grandes terrazas en piedra del Paseo de Contadero. Las intersecciones de los círculos que describen las glorietas con los caminos longitudinales y transversales, se marcan con tuyas recortadas en forma de bola,  entre las cuales se sitúan bancos modernos de fundición, mientras que los arriates que surgen en torno, se pueblan con diferentes especies arbustivas, entre las que citar: abelias (Abelia x grandiflora), adelfas (Nerium oleander), budleyas (Budleja davidii), celestinas (Plumbago auriculata), retamas (Retama monosperma), etc. Es posible también encontrar distintos árboles dispersos como casuarinas (Casuarina equisetifolia), brachichitos (Brachychiton populneum), y un ejemplar, único en la ciudad, de Schinus aroeira.
     Sin embargo lo más atrayente  de su jardinería lo da el conjunto de palmeras: Washingtonias (Washingtonia robusta) y canarias (Phoenix canariensis) que con sus diversas formas, portes, y texturas constituyen un rico panorama vegetal que ofrecer y admirar junto a la clásica silueta del viejo puente de Triana (www.sevilla.org).
Conozcamos mejor la Biografía de Rafael Montesinos, personaje a quien está dedicado los Jardines reseñados;
     Rafael Montesinos y Martínez, (Sevilla, 30 de septiembre de 1920 – Madrid, 4 de marzo de 2005). Poeta.
     Rafael Montesinos Martínez nació en Sevilla, en la calle Santa Clara. Ingresó en el colegio de las carmelitas en 1924; se trasladó al de los jesuitas en 1928 por resolución de su padre, antiguo alumno de la compañía ignaciana. El 31 de diciembre de 1940, la familia se marchó a Madrid, donde el escritor fijó su residencia, si bien mantuvo permanente contacto con su tierra de origen. Colaboró en la fundación de la Tertulia Literaria Hispanoamericana, de cuya Aula fue director desde 1954 hasta su muerte; allí presentó a numerosos invitados, aunque de ninguna sesión quiso ser protagonista. En 1955 contrajo matrimonio con la pintora Marisa Calvo, con quien tuvo dos hijos, Rafael y Ramón. Diversos reconocimientos públicos resaltaron su carrera literaria; entre ellos, los Premios Ateneo de Madrid (1954), Ciudad de Sevilla (1957), Nacional de Literatura (Poesía, 1958, y Ensayo, 1977), Fastenrath de la Real Academia Española (1979) y Andalucía de la Crítica (1996). Fue elegido miembro de la Hispanic Society of America en 1963; en 1989 recibió la Primera Medalla del Poetic Studies Center de la Sección Española de la Universidad de Carolina del Norte y la distinción de hijo predilecto de Andalucía; en 2002 el rey Juan Carlos I le concedió la encomienda de la Orden de Isabel la Católica.
     Sus relaciones con los círculos literarios comenzaron en la década de 1940. Mantuvo estrecha amistad con significativas figuras de la cultura española, como Manuel Machado —que escribió un romancillo a manera de prólogo para Resurrección (1942), volumen juvenil que Montesinos y Martínez eliminó posteriormente de sus referencias bibliográficas—, José Luis Cano, a quien sugirió el nombre de la colección poética Adonais, y José García Nieto, fundador de la revista Garcilaso, generadora de una corriente estética de gusto clasicista a la que Montesinos estuvo vinculado y en cuyas publicaciones aparecieron Balada del amor primero (1944) y Canciones perversas para una niña tonta (1946).
     La producción artística de Montesinos se desarrolló principalmente en los campos lírico y de investigación literaria. En el primero, Las incredulidades (1948), País de la esperanza (1955), Cancionerillo de tipo tradicional (1971) o De la niebla y sus nombres (1985) son títulos que, entre otros, exponen las inclinaciones que los estudiosos de su labor han considerado esenciales: la melancolía existencial, el amor como experiencia salvadora, la cercanía a las formas y temas populares, la fe religiosa y, acentuada en su ancianidad, la reflexión sobre el paso del tiempo y la proximidad de la muerte. A ellas se añaden los persistentes recuerdos de infancia y adolescencia, en los que se centra Los años irreparables (prosas en memoria de la niñez) (1952); pasajes de esta obra censurados o excluidos por Montesinos se recuperaron en la segunda edición (1981) y la tercera (1999). En dicho libro destacan sus tempranas lecturas de Bécquer y la honda huella que éstas le dejaron. Al interés de Montesinos por su paisano se debieron varios trabajos, ampliamente alabados por los especialistas en la materia: Bécquer.
     Biografía e imagen (1977) o La semana pasada murió Bécquer (Reflexiones en torno al ‘Libro de los gorriones’) (1984; edición reformada y ampliada en 1992), trabajos que contribuyeron de modo decisivo al esclarecimiento de la biografía y la obra de Bécquer.
     Con la pena cabal de la alegría (1996) fue el último poemario no antológico que ofreció en vida Rafael Montesinos. A su fallecimiento, proyectaba la impresión —que sería póstuma— de La vanidad de la ceniza, obra que, tal como declaró a amigos y entrevistadores, abatido por un creciente deterioro físico, consideraba fruto final de su trayectoria y de la que ya había dado a conocer algunos textos.
    Rafael Montesinos falleció en Madrid el 4 de marzo de 2005 (José María Delgado Romero y Carmelo Guillén Acosta, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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Los Jardines de Rafael Montesinos, al detalle:

lunes, 3 de marzo de 2025

El sitio arqueológico Dehesa de Huévar, en Huévar del Aljarafe (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el sitio arqueológico Dehesa de Huévar, en Huévar del Aljarafe (Sevilla).  
    Depósito superficial de raña plio-pleistocena, sobre margas azules tortonieneses, formando un cerrete, parcialmente labrado, sobre 80 metros de altitud, sobre el arroyo Tamujoso-Ardachón.
     Todos los materiales que formaban el depósito de raña estaban rodados, excepto la pizarra (rota) y la toba calcárea, por lo que la identificación de las piezas no ha ofrecido dificultad alguna: hacha de mano de cuarcita, perforador de cuarcita, núcleo, de talla centrípeta de argilita silícea y raspador de argilita silícea.
     La cima del cerrete no es amplia, y los procesos erosivos no admiten un asentamiento estable; sus caracteres geomorfológicos lo hace similar al Cerro El Be y al Cerro de la Piedra, y lo catalogaremos como un reducido taller, sin dictaminar tipo-cronología por el momento. Sin embargo, conviene precisar que los útiles no son en modo alguno, desechos de talla, pues presentan filos perfectamente tallados y sus planos de manejo correspondientes (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
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El Monumento a Miguel de Mañara, de Antonio Susillo, en los Jardines de la Caridad

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el monumento a Miguel de Mañara, en los Jardines de la Caridad.    
     Hoy, 3 de marzo, es el aniversario (3 de marzo de 1627) del nacimiento de Miguel de Mañara, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el monumento a Miguel de Mañara, en los Jardines de la Caridad, de Sevilla.
     Los Jardines de la Caridad, se encuentran en la calle Temprado, 8, aunque también tienen acceso por el Paseo Cristóbal Colón, 22; en el Barrio del Arenal, del Distrito Casco Antiguo.
     Dedicada por la Hermandad de la Santa Caridad, cuya inscripción puede leerse en el pedestal, es obra póstuma de Antonio Susillo. Se encuentra levantada, a partir de 1992, en la plaza abierta en los jardines fronteros al Hospital de San Jorge, tras la remodelación del entorno del Teatro de la Maestranza que se hizo en ese año.
     Con anterioridad, el lugar que ocupa la estatua y los jardines que la rodean, formó parte del terreno llamado La Resolana, que se extendía ante los edificios de la Aduana y de la Caridad (entre otros), y estaba limitado al frente por los malecones que defendían la ciudad de las crecidas del río.
     En el último tercio del siglo XIX, este terreno ofrecía un aspecto tan deplorable que el 3 de abril de 1886 el Hermano Mayor de la Caridad solicitó al Ayuntamiento se los cediera a la Hermandad, con el propósito de higienizarlo y convertirlo en jardín, que había de ser cercado con una verja, y dejando libre el tránsito en la vía pública que el Cabildo de la ciudad señalara.
     En en 1891, cuando surgió -en la Hermandad- el pensamiento de levantar en aquel lugar una estatua a su fundador, y a este efecto algunos de sus individuos hablaron el con el escultor Antonio Susillo acerca del proyecto, comunicando al artista -en mayo de 1896- que tenía terminado el modelo en barro, y que se comprometía a fundirlo en bronce.
     La trágica muerte del escultor, ocurrida a finales de ese año, privó a éste de llevar a cabo la fundición de la estatua; pero los testamentarios se encargaron de cumplir esta obligación, fundiendo el bronce en Sevilla, y haciendo la entrega conforme a lo pactado.
     En septiembre de 1901 se comenzó la construcción del pedestal, cuya traza se debió al marmolista sevillano Manuel García Lama, quien utilizó en él mármoles granadinos, e inaugurándose la obra en septiembre de 1902.
     La figura de Mañara, caballero de la Orden de Calatrava, Hermano Mayor que fue de la Santa Caridad desde 1662 hasta el 9 de mayo de 1679 en que murió, muestra al Venerable tomando en sus brazos a un pobre, enfermo y desnudo, que perece como si lo llevase al Hospital frontero, cumpliendo así lo que propuso que prometieran los hermanos: "servir en público y en secreto a mis muy amados hermanos los pobres, de suerte que si fuera necesario traerlos a hombros, lo haré de muy buena voluntad, por servir y respetar en ellos a Nuestro Señor Jesucristo. 
     La Hermandad cuenta con otro monumento a Mañara dentro del Jardín de los Rosales, obra donada por la Vda. de D. Ramón Ybarra y realizado por el escultor sevillano José Lafita Díaz en 1928 (Teresa Lafita. Sevilla Turística y Cultural. Fuentes y Monumentos Públicos. ABC de Sevilla, 1998).
     El monumento representa la figura de Miguel de Mañara en bronce, llevando en sus brazos a un enfermo. Se dispone sobre un pedestal de mármol realizado por Manuel García Lama. En el pedestal se encuentra una lápida con la siguiente inscripción: "Al venerable Don Miguel de Mañara Fundador de la Santa Caridad de Sevilla la Hermandad le dedicó este monumento en memoria de sus muchas virtudes en el año de nuestro señor Jesucristo de MDCCCCII".
     Los Jardines de la Caridad, situados en el Paseo de Cristóbal Colón, junto al Teatro de la Maestranza y frente al Hospital de la Santa Caridad, han sido cedidos en 2004 al Ayuntamiento de Sevilla por parte de la Diputación. La calle Temprado se singulariza por el edificio de las Atarazanas y el Hospital de la Santa Caridad, que ocupan la acera de los impares. Han hecho que la calle quede marcada por la historia y la leyenda.
    En 1891 la Hermandad de la Caridad decide levantar una estatua a su fundador. El proyecto fue encargado al escultor Antonio Susillo, que finalizó el modelo en 1896, el mismo año de su muerte, sin que hubiera sido llevada a cabo la fundición de la estatua. El monumento fue inaugurado en 1902.
     Es una de las mejores obras contemporáneas que se reparten por el entramado urbano de la ciudad, siendo creada por Antonio Susillo, uno de los mejores escultores del panorama artístico decimonónico (Diagnóstico de los Monumentos Públicos de la Ciudad de Sevilla).
Conozcamos mejor la Biografía de Miguel de Mañara, personaje representado en la obra reseñada;
     Miguel Mañara Vicentelo de Leca (Sevilla, 3 de marzo de 1627 – 9 de mayo de 1679), caballero de la Orden de Calatrava y “gran limosnero de Sevilla”.
     A Miguel Mañara se le ha querido confundir a veces, fruto de la literatura romántica francesa del siglo XIX, con el mismo Juan Tenorio, que de gran pecador de disipada juventud, se convirtió en el gran arrepentido, de penitente y piadosa vejez. Nada hay en la juventud de Mañara, que tenga algo que ver cun esis “crímnes tan numeroso —que le atribuye E. Van Loo— como numerosos eran sus triunfos amatorios”; ni nada semejante a ese “llibertini cavallero” que presenta: el de “la espada continuamente ensangrenyada”. Contrario es el juicio que le merece a Marañón, maestro indiscutible en la materia: “Durante toda la época romántica hasta nuestros tiempos —escribe— se ha personificado el donjuanismo en un sevillano del más alto valor emocional, en Don Miguel de Mañara [...], que todavía goza de un alto prestigio de Don Juan. Es igualmente un error, y no sólo porque Mañara es muy posterior a Tirso de Molina y no pudo, por tanto, ser su modelo, sino porque Mañara fue, ante todo, un místico”.
     Nació en Sevilla de una familia rica, originaria de Córcega. Su padre, Tomás, había vuelto de sus viajes al Perú con fama de grosario o de opulento comerciante.
     Pasó los días de su juventud entre las naturales diversiones y el ambiente cristiano de su familia. A los veinticuatro años, el ya caballero de Calatrava quedó de único heredero de la gran fortuna de sus padres, en aquella Sevilla, “amparadora de pobres y refugio de desdichados”, que era considerada entonces como una de las ciudades más ricas de Europa. En 1648 casó con Jerónima Carrillo de Mendoza, de la alta nobleza sevillana. Ésta murió pronto y fue entonces cuando Mañara, quien, al decir de sus contemporáneos, vivía “cuerda y cristianamente”, dio un nuevo cambio de vida. El mismo Mañara confesó que “vivía muy gustoso y teníase por muy afortunado con la compañía de doña Jerónima, su mujer, de quien cada día iba haciendo mayor estimación, al paso que iba conociendo los quilates de su mucha virtud, fuera de las demás prendas que la hacían singularmente amable”.
        Cuando murió Jerónima, contaba con treinta y tres años de edad. En un golpe de gracia, aprendió entonces “a conocer con gran claridad la brevedad de la vida, la certidumbre de la muerte y la vanidad de las glorias del mundo”. Su sobrino, el marqués de Paradas, cuando corrió a su encuentro en la soledad de Montejaque (señorío de Jerónima), le halló “poseído de un sentimiento, aunque muy grande, muy prudente y católico, deseando sólo aprovecharse de golpe semejante y acabar de desatar las pigüelas de este mal mundo, que tanto impiden para volar al cieño”. Pasó, entonces, por un proceso de “conversión interior”; poco a poco se fue desprendiendo de sus inmensos bienes y pronto fue considerado como el gran limosnero de la ciudad. Entró en la cofradía de la Santa Caridad, que se dedicó a favorecer a pobres y necesitados, llegando a ser de por vida hermano mayor de la misma. En una de las actas del Cabildo se lee que “propuso el señor don Miguel Mañara que el principal instituto de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo es cuidar de los pobres, y que los mendigos son los que tienen primer lugar como más desvalidos que andan a la inclemencia del tiempo de noche y de día, del que ha resultado morirse muchos aceleradamente.
     Y que le parecía acudir a estos daños, haciendo el cabildo que los dichos pobres mendigos se recojan de noche y se les dé para que no padezcan mayor daño. Y allí, con lo que pueda, la Hermandad los socorra para que puedan dormir y enjugarse si estuvieren mojados”.
     “Hospicio de pobres y peregrinos”, como llamaban a la Santa Caridad, hizo construir para ella una hermosa capilla, en la que dejaron obras maestras sus amigos Roldán, Valdés Leal y Murillo. Habiéndose desprendido de todos sus bienes, se quedó a vivir en una humilde celda de la Caridad, donde escribió su memorable Discurso de la verdad, y murió santamente el 9 de mayo de 1679. En el Libro nuevo de hermanos se anota lo siguiente: “Murió el día 9 de mayo de 1679 con grande opinión de santidad. Fue padre y restaurador de esta Hermandad. 
     Está su venerable cuerpo debajo del presbiterio de esta santa iglesia de la Caridad, encima de la cual, en una losa, están recopiladas sus heroicas virtudes [...] No merecimos tanto bien. Viva eternamente en la feliz compañía de los Santos”. En los sevillanos quedó la memoria de Miguel Mañara como “limosnero de la ciudad, “varón justo”, “padre de los pobres y consuelo de los afligidos”.
   Se abrió su proceso de beatificación, que todavía sigue pendiente en Roma (Francisco Martín Hernández, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
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