Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

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lunes, 3 de noviembre de 2025

Los principales monumentos (Iglesia de San Sebastián, Casa-Museo PRASA Posada del Moro, Ermita de la Virgen de Gracia, y Ermita de la Virgen de las Veredas) de la localidad de Torrecampo, en la provincia de Córdoba

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Córdoba, déjame ExplicArte los principales monumentos (Iglesia de San Sebastián, Casa-Museo PRASA Posada del Moro, Ermita de la Virgen de Gracia, y Ermita de la Virgen de las Veredas) de la localidad de Torrecampo, en la provincia de Córdoba.
     Torre y campo, fortaleza defensiva y tierra de labor, armas y arados, guerra y paz. Torre y campo, o sea, fortaleza defensiva y tierra de labor, armas y arados, guerra y paz. Aislada en la franja meridional de Los Pedroches, como sus vecinas Conquista y El Guijo, Torrecampo no se ofrece en camino de tránsito; hay que ir. Y su aislamiento caminero la preserva de influencias perturbadoras, como relicario de bien conservadas esencias pedrocheñas.
     Villa situada en la zona central de Los Pedroches, al nordeste de Pozoblanco, del que dista 18 Km.
     Distancia a Córdoba: 104 Km.
     Altitud: 572 m.
     Extensión: 196,8 Km2
     Habitantes: 1.320.
     Gentilicio: Torrecampeños
     Mancomunidad: Los Pedroches.
     Torrecampo surgió como aldea del vecino Pedroche, y en 1484 alcanzó su independencia administrativa. Durante la Edad Moderna se integró en las Siete Villas de los Pedroches. Al sureste del término perviven, sobre el cerro de igual nombre, las ruinas del castillo y poblado de Mogábar, recinto habitado desde el Calcolítico a finales del siglo XIII, en que pudo despoblarse. La zona de Mogábar es rica en sarcófagos antropoides tallados sobre rocas (Diputación Provincial de Córdoba).
     Surgida tras la reconquista cristiana, depende hasta el siglo XV de la villa de Pedroche, que pertenecía a la jurisdicción de Córdoba y en 1560 pasó al marquesado del Carpio. En el siglo XVIII se reintegró a la jurisdicción de Córdoba. Extramuros está la ermita de la Virgen de las Veredas, patrona de la villa, cuyo culto está documentado desde el siglo XV (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Torrecampo, vieja ciudad íbera situada en el Camino de la Plata que conserva algunas casas de estilo gótico civil de los siglos XV y XVI.
     En la plaza de la Iglesia se localiza la parroquia de San Sebastián, precioso templo gótico del siglo XV, con tres naves separadas por arcos apuntados sobre columnas octogonales (Rafael Arjona. Guía Total, Andalucía. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2005).
      
Iglesia de San Sebastián.-

    Las fuentes documentales atestiguan la existencia de parroquia en la localidad al menos desde 1550. Es una edificación de estética mudéjar de tres naves y triple cabecera plana cubierta por crucería. Son muy escasos los objetos artísticos que se conservan en el templo, a causa del destrozo de la Guerra Civil.
     En el presbiterio se ha instalado un pequeño retablo del siglo XVIII, procedente del castillo de la Albaida en Córdoba La imaginería, con San Sebastián al centro, es de serie y en el ático luce un cuadro de la Sagrada Familia. A los lados se ven dos lienzos del XIX, en depósito, con el Bautismo de San Hermenegildo por San Lean­dro y la Imposición de la casulla a San Ildefonso. Por encima está el Martirio de San Sebastián, copia del cuadro de Hans Memling de los Museos Reales de Bruselas, de hacia 1475, realizada recientemente y regalada, igual que el retablo y otros enseres, por Prasa.
     La imaginería de los altares es de serie. Jesús Nazareno es obra del artista local Manuel Romero Ortega, de 1951. La Dolorosa se compró en 1953. La capilla del Sagrario tiene un Calvario del XVIII, retocado. A los lados hay dos pequeños cuadros recientes de la Virgen con el Niño y la Virgen orante, firmados por Moyano. La capilla bautismal tiene una pila de granito del siglo XV del  tipo usual en el  Norte de la provincia. Conserva también esta iglesia un ostensorio anónimo, que sigue modelos seiscentistas, así como algunos cálices del siglo XIX (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
     Edificio de planta rectangular en tres naves, terminadas en tres ábsides y separadas por arquerías de arcos apuntados. 
     Por tanto de estilo gótico. Su construcción, aunque incierta, podría situarse en el siglo XIV, su primer libro de bautismo data del año 1.550.
     Es de resaltar los pilares de granito que soportan los arcos con dovelas de igual material. Los ábsides son coronados por bóvedas de aristas, destacando el central por sus crucerías.
     Los techos están formados por entarimado de madera en las naves laterales y artesonados en la nave central.
     En su interior hay que destacar también la hermosa y rica pila bautismal en granito con marcado estilo gótico.
     En el exterior se aprecia la torre inacabada, sobre la cual se colocó en el año 1.972 una espadaña (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Casa-Museo PRASA Posada del Moro.-
    Torrecampo cuenta con una curiosa colección privada llamada Casa-Museo Posada del Moro,  formada por Esteban Márquez Triguero a partir de 1968. En 1995 la adquirió la Fundación Prasa y se encuentra actualmente cerrada, en proceso de restauración. La colección ofrece, aparte de numerosos objetos, pinturas de Antonio Mohedano, El Greco, Antonio del Castillo, y otras del círculo de Murillo, Valdés Leal, Bayeu o Goya (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      Casa que se presume fue utilizada como posada para transeúntes del antiguo "Camino Real" de Toledo a Córdoba, cuya fecha de construcción es incierta dada la variedad de elementos que se encuentran en ella.
     Destacar los accesos a las estancias interiores con arcos de medio punto de ladrillo, coronados con alfil y revestidos de yeso y pintados, apoyados sobre sillares decorados de granito.
     En la estancia central que sirve de distribuidor, se encuentra un artesonado soportado por una columna granítica.
     La portada de entrada se caracterizó por su carácter renacentista en granito que data del siglo XVI.
     Por todo lo cual, es posible que su construcción date del siglo XIV o anterior al que se han adosado elementos. 
    Igualmente durante su reconstrucción por el propietario se fueron incorporando elementos y espacios como entarimados del ayuntamiento de Pedroche, columnas arabescas, cerrajerías y carpinterías. Y una casa vecina de construcción popular con cubiertas y entresuelos de madera.
      La planta superior antiguamente diáfana con una cubierta de madera y actualmente tras la colocación de falso techo es utilizada de almacén y biblioteca (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
     Entre sus atractivos artísticos, brinda Torrecampo un museo particular con interesantes colecciones de arqueología, pintura, algo de escultura y enseres domésticos, reunidas por el cronista local Esteban Márquez Triguero en la antigua Posada del Moro, acertadamente restaurada.
     Luce esta casa una noble portada renacentista del XVI (Diputación Provincial de Córdoba).

Ermita de la Virgen de Gracia.-

    La ermita de la Virgen de Gracia estuvo convertida en granero hasta 1980 y fue recuperada por José Romero, a cargo de Prasa, en 1998. Es de estructura mudéjar con tres naves de arcos apuntados y cubierta de ma­dera. El presbiterio reformado en el siglo XVII, tiene bóveda semiesférica sobre pechinas, decorada con pinturas murales, igual que la cabecera de la nave izquierda, que aprovecha una capilla funeraria.
     El altar está presidido por la imagen de vestir de la titular, que antes fue Dolorosa, restaura­da por el escultor Manuel Romero hacia el año 1950. En la nave derecha destaca una pintura mural con Jesús Nazareno, del siglo XVIII. Por los muros hay numerosas copias dedicadas a la Virgen María, pintadas por José Romero, llama­do Torrecampo (Alberto Villar Movellán, María Teresa Dabrio González, y María Ángeles Raya Raya. Guía artística de Córdoba y su provincia. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2005).
      Iglesia en tres naves separadas por arquerías apuntadas apoyadas sobre columnas de granito. Cerramiento de mampostería hasta media altura y tapia hasta el apoyo de cubierta. Su construcción data aproximadamente del siglo XIV.
     En la cabecera de la nave central, se encuentra un ábside coronado por una cúpula esférica sobre pechinas, decorado con frescos de extraña procedencia.
     Igualmente, en la cabecera de una de las naves laterales, se encuentra otro ábside o capilla coronado por una cúpula de desarrollo elíptico. La otra nave lateral se cierra en un pequeño altar, tras del cual se esconde una estancia que posiblemente se utilizará su sacristía.
     Las grietas verticales que aparecen en la unión de las naves con dos ábsides, hace pensar que estos fueron de posterior construcción. Y por la disposición de los restos de asientos de mampostería adosados a los cerramientos se puede pensar que la antigua planta correspondiera a una antigua sinagoga.
     Resaltar también la elevada cota de la solería cerámica, sobre las basas de las columnas, lo cual hace pensar que existía otro posible pavimento oculto (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).

Ermita de la Virgen de las Veredas.-
     Interesante ermita dedicada al culto de la Patrona de Torrecampo, Ntra. Sra. de las Veredas.
     Se halla en un bello paraje junto al arroyo Guadamora y en las proximidades de su afluencia con el río Guadalmez.
     Se trata de un templo de estilo gótico del S. XVI.
     Su interior, de planta rectangular, se compone de cuatro arcos apuntados de ladrillo, que descansan sobre pilares de piedra con contrafuertes al exterior.
     En 1937 fue tiroteada la imagen de Ntra. Sra. de las Veredas, quedando alojada una bala en la frente. Aunque se presenta vestida, se trata de una talla policromada de finales del S. XV, a la que llaman «La Chiquitita».
     La festividad se celebra el día primero de Mayo, con grandiosa romería, muy concurrida por gente de toda la comarca y de otros puntos de la geografía española.
     Se encuentra a 6 Km al noroeste de la Villa (Diputación Provincial de Córdoba).

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Un paseo por la calle Campo de los Mártires

     Por amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la calle Campo de los Mártires, de Sevilla, dando un paseo por ella
     Hoy, 3 de noviembre, es la Memoria Obligatoria de Todos los Santos Hispalenses, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la calle Campo de los Mártires, de Sevilla, dando un paseo por ella.
     La calle Campo de los Mártires es, en el Callejero Sevillano, una vía que se encuentra en el Barrio de la Calzada, del Distrito Nervión; y va de la calle Alberto Durero, a la calle Santa Juana Jugán
      La  calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta.
     También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo a la calle José Gestoso, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Sevilla, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer.
     Un padrón de 1742 habla del Prado, otro de 1790 del "frente de casas que dan al Prado", porque constituía el borde del Prado de Santa Justa junto al arroyo Tagarete. En la reforma general del nomenclátor de 1859 recibió el que actualmente conserva porque, según la tradición, allí fueron martirizados los primeros cristianos, entre ellos Santa Justa y Santa Rufina.
     En el s. XVII se inició la construcción de un arrabal hacia el lado de levante de la ciudad y detrás del arroyo Tagarete. Sus principales ejes eran la Calzada de la Cruz del Campo (actual Luis Montoto) y Campo de los Mártires, que confluían a la altura de la alcantarilla de las Madejas; entre ambos y a modo de cuña se desarrolló el posteriormente conocido como barrio de la Calzada. Ocasionalmente, entre 1775 y 1876, algunos documentos aluden al Barriesuelo, Barresuelo o Barrezuelo, en referencia a la Cal­zada. Este barrio se va a originar en torno al monasterio de Santo Domingo de Silos, más tarde denominado de San Benito, fundado en la Baja Edad Media, relativamente alejado de la ciudad por el lado de levante. No hay noticias ciertas sobre los primeros asentamientos de carácter urbano en este arrabal, más aun cuando las primeras referencias a los vecinos de la Calzada aparecen confundidas con las del barrio de San Roque, a cuya parroquia pertenecían. En los padrones del s. XVII (1665) se recogen algunas de las calles de este barrio, y en los principios del s. XVIII figura la mayor parte de ellas. A mediados de siglo (1742) se impone con claridad en la documentación la diferencia­ción entre el barrio de San Roque y el de la Calzada, que prueba la consolidación de este último arrabal, separado del anterior por el curso del Tagarete. Pero todavía cuan­do en 1784 Arana de Varflora describe los arrabales de Sevilla, habla del de "San Roque o la Calzada", e indica que los limites eran "desde la puerta del Sol a la de Carmona, y desde ésta hasta la Cruz del Humilladero, llamada vulgarmente Cruz del Campo". El trazado del tendido ferroviario en la década de 1850 creó una nueva barrera entre la ciudad y la Calzada, acentuándose aún más su marginalidad.
     Hasta fecha reciente la Calzada ha tenido un azaroso destino, directamente motivado por las continuas inundaciones o riadas a las que el barrio quedaba sometido como consecuencia del desbordamiento del Tagarete o el embalsamiento de aguas putrefactas en el Prado de Santa Justa que a su vez eran el origen de la propagación de epidemias y fiebres en el barrio. El informe emitido por cuatro médicos comisionados por la Real Sociedad de Medicina para estudiar los barrios más afectados por las inundaciones en 1785 es bien elocuente: "...Pasamos los socios comisionados al examen de los enfermos existentes en los barrios de San Roque, la Calzada y San Bernardo...decimos: Que la enfermedad reinante son tercianas, alguna fiebres sinochal y viruelas en muy pocos. Aunque la causa general existe en la atmósfera, o aire que inspiramos, saturado de los cuerpecillos mal sanos que contiene, se nota que en los barrios o paraxes que estuviesen inundados y, lo que es más, inmediatos a los sitios por donde corren aguas impuras o están detenidas por no darles curso, abundan más los enfermos y aún se hace más rebelde su curación..." (Sec. 5, t. 98). Pobreza y epidemia eran las más veces sinónimos, y la Cal­zada ha sido siempre un barrio habitado por población pobre y trabajadora, que vivía, y todavía continúa viviendo, hacinada en corrales de vecinos; un documento de 1773 habla de "gente pobre y miserable"; otro de 1804 indica que en él vivían un buen número de obreros de la fabrica de tabacos, y en otro de 1736, al hablarse de la epidemia que padece el barrio, indica que son "tercianas benignas, no contagiosas, ocasionadas por la miseria...". Esta situación se reiteraría a lo largo de los siglos XVIII, XIX e incluso XX, hasta que el barrio ha quedado definitivamente defendido con la canalización del Tagarete.
     Los primeros planos históricos que recogen este arrabal (plano de Álvarez Benavides, 1868) muestran la existencia de una serie de manzanas de casas edificadas entre huertas, carentes de planificación, a lo largo del camino del Campo de los Mártires y de la Calzada de la Cruz del Campo. Al menos desde la fecha en que se dispone de constancia cartográfica, se pueden individualizar dos unidades dentro de esta barriada periférica: las manzanas construidas a lo largo del Campo de los Mártires y las que se desarrollan en la Calzada de la Cruz del Campo; la iglesia de San Benito se constituye en nexo de unión entre ambos sectores, mientras que es la Huerta de San Benito la que los separa. A partir de la situación reflejada en el plano de Álvarez-Benavides, se asiste a la lenta consolidación urbana de la Calzada, pero manteniéndose prácticamente hasta la actualidad sus principales elementos constitutivos. Puede decirse que hasta mediados del s. XX el barrio apenas sufre modificaciones ni en su trazado viario, ni en su tipología edificatoria constituida básicamente por corrales de vecindad; entonces se abre la actual avenida de Kansas City, se prolongan Mallén y Céfiro, y se empiezan a construir bloques de viviendas, bien entre medianeras, bien exentos, que sí alteran sustancialmente la morfología tradicional. Pero también se mantienen, sobre todo en la zona entre el ferrocarril y la nueva avenida, espacios sin definir urbanísticamente, y con claro carácter y usos marginales. Simultáneamente se asiste a un progresivo deterioro del barrio, que a raíz de la riada de 1961 se convierte en irreversible y que propició su abandono. Sin embargo, todavía hoy se conservan corrales de vecinos habitados en la zona de Campo de los Mártires, Lictores, y Jesús Presentado al Pueblo; es decir, la mas próxima a la vía ferroviaria, mientras que se han derribado manzanas completas en distintas zonas del barrio.
     El Plan General de Ordenación Urbana de 1987, dentro del cual se está desarrollando el denominado Plan Especial la Calzada, está suponiendo una profunda reordenación del arrabal histórico al que el plan especial afecta en buena parte. Los elementos determinantes de esta remodelación son: la ubicación de la nueva estación de ferrocarril de Santa Justa en las inmediaciones de la Calzada, la depresión de la línea ferroviaria a partir de ese punto, la construcción de una nueva avenida de circunvalación, transversal a Luis Montoto y Eduardo Dato, y la desaparición del tendido ferroviario que todavía hoy va paralelo a Campo de los Mártires. A partir de estos elementos se va a producir también una renovación y rehabilitación de las zonas mas deprimidas del barrio. En el momento actual se mantiene en cierto modo la diferencia entre los dos sectores que ha sido comentada: el sector más deteriorado se conserva en Campo de los Mártires y Lictores; en cambio, se ha producido una renovación de la edificación a lo largo de los ejes de Céfiro y Mallén. La zona central, constituida por la actual avenida de la Buhaira, San Florencio y plaza del Sacrificio, se encuentra demolida y sobre ella se traza la nueva avenida sobre el túnel ferroviario. Por tanto, quizás ahora más que en ningún otro momento en la historia de este barrio, las diferencias entre ambos sectores son más acusados, tanto desde el punto de vista socioeconómico como urbanístico.
     Como se ha indicado más arriba, Campo de los Mártires, constituye uno de los ejes que delimitan la Calzada y sobre el que se ha apoyado su formación. Así pues, la cartografía histórica muestra su trazado como el de una vía relativamente larga, de disposición curvilínea, con un arrecife marcado por una hilera de árboles y totalmente abierta en uno de sus lados hacia el curso del Tagarete y el tendido ferroviario. El "frente de casas" que mencionaba el padrón de 1790, son edificaciones aisladas de casas de vecindad entre huertas, y hasta principios del s. XX no se completará la edificación de esta acera con la construcción de una fábrica de corcho sobre los terrenos de la Huerta el Bosque. En 1914 se construyó en medio de la calle una fuente y un abrevadero, que confirman el carácter escasamente urbano de este núcleo. En 1915 se aprobó su adoquinado, pero no se llevó a efecto hasta 1920, fecha en la que también se construyeron las aceras, y en 1943 el alumbrado eléctrico sustituyó al de gas. 
     Paralelamente, el crecimiento demográfico que comienza a experimentar la ciudad provocó una fuerte presión sobre los terrenos vacíos que quedaban en esta calle, registrándose en la década de 1910 numerosas peticiones de cooperativas y sociedades de casas baratas para obtener cesión gratuita de terrenos: la sociedad la Familia Obrera, los Constructores del Hogar, la Colonia de Periodistas, la Sociedad Obrera la Laboriosa, la Colonia de Obreros Eventuales de Fábricas Militares,... figuran entre las entidades demandantes de terrenos. Parte de estas peticione fueron atendidas y se construyó una manzana de casas, la Laboriosa, al final de la calle, que junto con una fábrica de aceitunas construida también en los años veinte, cerraron Campo de los Mártires por su extremo norte; asimismo se construyó por vez primera una manzana en la acera impar Con todo, en uno de sus expedientes de cesión gratuita de terreno el Ayuntamiento advierte que "a pesar de la expresada cesión, no queda obligado por ella el Excmo. Ayuntamiento a rellenar las calles de nueva formación... cuya obra de mejora se hará cuando el Municipio lo tenga a bien y su presupuesto y condiciones económicas lo permi­tan" (Sec. 10. 4-X-1912). Estos edificios ni siquiera fueron dotados de alcantarillado, originándose graves problemas higiénicos poco después. Como consecuencia de la remodelación general a la que esta calle se encuentra sometida dentro del Plan Especial la Calzada, la pavimentación está levantada y parte de los edificios demolidos, entre ellos, al final de la calle, la barriada de la Laboriosa y las fábricas de corcho y aceituna, de forma que hay una gran explanada delante de la estación de Santa Justa. La edificación que permanece en pie son, en su acera derecha, algunas viviendas de vecindad de dos plantas, muy degradadas, o naves industriales, la mayor parte cerradas; en la acera impar se conservan habitadas, pero también muy degradadas, las casas de alquiler de dos y tres plantas construidas en los años veinte y treinta. El plan especial en ejecución prevé la demolición de estos edificios, una nueva alineación, que supondrá la desaparición de la calle Atanagildo y el ensanche de Jesús Presentado al Pueblo y la formación de tres nuevas manzanas alineadas en la acera impar [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].          
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Más sobre el Callejero de Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

La calle Campo de los Mártires, al detalle:
Centro de Recursos Educativos "Luis Braille" - ONCE

domingo, 2 de noviembre de 2025

El Cementerio Católico, en Coripe (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Cementerio Católico, en Coripe (Sevilla)
     Hoy, 2 de noviembre, Conmemoración de todos los Fieles Difuntos. La Santa Madre Iglesia, después de su solicitud en celebrar con las debidas alabanzas la dicha de todos sus hijos bienaventurados en el cielo, se interesa ante el Señor en favor de las almas de cuantos nos precedieron con el signo de la fe y duermen en la esperanza de la resurrección, y por todos los difuntos desde el principio del mundo, cuya fe sólo Dios conoce, para que, purificados de toda mancha del pecado y asociados a los ciudadanos celestes, puedan gozar de la visión de la felicidad eterna [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II]. 
     Y que mejor día que hoy para Explicarte el Cementerio Católico, en Coripe (Sevilla).
      El cementerio tiene una estructura cuadrangular y los nichos se ubican en torno a la calle principal. La distribución de los enterramientos sigue la línea del eje central y los muros que circundan el inmueble. En la crujía de la portada se ubica, la entrada, la sala de forense y los servicios.
     Los materiales constructivos son: arena, cal y yeso; ladrillos, hierro, cristal, baldosas y tejas.
     Los elementos sustentantes son muros maestros de ladrillos y materiales nuevos; arco de medio punto en la portada y arco de entrada.
     Los elementos sostenidos son: cielo raso en la crujía de entrada y en las dependencias de sala de forense y servicios; cubierta a dos aguas y en teja árabe en los bloques de nichos.    
     Los suelos son baldosas de terrazo y cemento.    
     Portada con puerta de entrada en arco de medio punto. El cierre de la portada se realiza con puerta de hierro forjado.    
     El conjunto forma una crujía que sobresale del resto del muro y se corona con un remate en escalera, cruz de forja y pináculos de cerámica.
     La policromía de la fachada combina el color albero con el blanco de la cal.        
     Como elementos de interés destaca una lápida de un individuo con la siguiente inscripción: nacido en "Belén, provincia de Jerusalén"; la lápida esta ubicada en el muro de entrada al recinto (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
       Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Cementerio Católico, en Coripe (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia sevillana.

Más sobre la localidad de Coripe (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

La desaparecida Puerta del Osario

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la desaparecida Puerta del Osario, de Sevilla.
     Hoy, 2 de noviembre, Conmemoración de todos los Fieles Difuntos. La Santa Madre Iglesia, después de su solicitud en celebrar con las debidas alabanzas la dicha de todos sus hijos bienaventurados en el cielo, se interesa ante el Señor en favor de las almas de cuantos nos precedieron con el signo de la fe y duermen en la esperanza de la resurrección, y por todos los difuntos desde el principio del mundo, cuya fe sólo Dios conoce, para que, purificados de toda mancha del pecado y asociados a los ciudadanos celestes, puedan gozar de la visión de la felicidad eterna [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y qué mejor día que hoy para ExplicArte la desaparecida Puerta del Osario, puesto que en dicho lugar existió un cementerio (osario).
      La Puerta del Osario, se encontraba en la calle Puñonrostro; en el Barrio de Santa Catalina, del Distrito Casco Antiguo, de Sevilla.
     Se encontraba situada al inicio de la calle Puñonrostro, en su con­ fluencia con la calle que conserva en su nombre el recuerdo de la existencia de la puerta.
     Este topónimo no aparece documentado en las fuentes musulmanas, aunque sí en el Libro del Repartimiento y en otros documentos castellanos de los siglos XIII, en alguno de los cuales figura con el nombre árabe de Bib Alfat, XIV y XV.
     En cuanto a su origen, la historiografía sevillana se muestra prácticamente unánime al considerarlo relacionado con la existencia de un cementerio en sus inmediaciones durante la dominación islámica y, por tanto, servirle la puerta de acceso. Tan sólo un autor rechaza esta explicación, al considerar que este nombre procedería del término latino "unciario", puesto que allí debió estar el peso de la harina. En este sen­tido, hemos de decir que tenemos documentada la existencia de dicho peso al menos desde 1513.
     Además, la historiografía sevillana adscribe a esta puerta el topónimo Bib Alfar, es decir, "puerta de Alfar", nombre de quien la edificaría o repararía.
     Acerca de la primitiva estructura de la puerta islámica sabemos, a través de referencias contenidas en los Papeles del Mayordomazgo fechadas en 1386 y 1404, que tenía "alcaçarejo". Sabemos, también a través de este último documento, que sobre esta puerta se alzaba una torre en cuyo interior se encontraban dos bóvedas. Por otra parte, la puerta del Osario figura en el documento de 1560 en la relación de accesos que tenían puertas por las que "se ba rodeando para salir"  y "rebellines" .
     Por lo tanto, creo que se trataba de una torre-puerta con acceso en recodo único y protegida por barbacana y no, como sostiene algún investigador, flanqueada por dos torres y de acceso directo, puesto que el único indicio que permitiría suponer que se trataba de una puerta de esta tipología sería el testimonio de González de León, quien la describe en los siguientes términos "defendida por dos castillos bajos que la coronan" y un dibujo de Tovar, aunque cómo veremos ambos tienen extraordinarios problemas de interpretación.
     Por otra parte, si bien ya he señalado que ésta era una de las puertas a las que Hernán Ruíz debía eliminar el acceso en recodo y la barbacana, la intervención fundamental se realizó por mandato del conde de Barajas y concluyó en 1573. Creo que estas obras consistieron, al igual que en la puerta del Sol, en la eliminación de la barbacana y el acceso en recodo, y su sustitución por un gran arco de medio punto, tal y como parece intuirse en el dibujo de R. Ford.
     Sin embargo, ya hemos visto cómo el testimonio de González de León y el dibujo de Tovar coinciden en que la puerta estaría flanqueada por dos torres. A partir de esta contradicción, M. Valor considera que esa sería su primitiva estructura, la cual habría servido "de soporte a la nueva decoración" de la nueva puerta del Osario, construida por Balbino Marrón a mediados del siglo XIX. Ahora bien, tanto el proyecto de la nueva puerta del Osario como la descripción de Álvarez-Benavides "(...) arco de medio punto con dos tableros de resalto á cada lado, imposta y cornisa y sobre esta un frontispicio (...)" demuestran que la nueva puerta no estaba flanqueada por torres.
     En lo que a la epigrafía se refiere, sobre esta puerta se colocó una lá­pida con inscripción en castellano, en conmemoración de las obras de 1573. A través de la historiografía, sabemos que estuvo situada sobre su arco, al exterior de la ciudad.
     Por otra parte, sabemos que la nueva puerta del Osario se concluyó en enero de 1849 con la colocación de un escudo de piedra con las armas de la Ciudad y una inscripción en letras de bronce.
     Carezco de noticias acerca del destino de ambas inscripciones, por lo que es lógico pensar que la de 1573 desaparecería cuando se procedió a reconstruir la puerta en el XIX, y la de 1849 cuando en el mes de diciembre de 1868 se concluyó su derribo (Daniel Jiménez Maqueda, Estudio histórico-arqueológico de las puertas medievales y postmedievales de las murallas de la ciudad de Sevilla. Guadalquivir Ediciones. Sevilla, 1999).
     Noviembre siempre anda entrando y saliendo de la ciudad a través de esta puerta, cuya existencia es, desde hace más de siglo y medio, meramente virtual. La Puerta Osario es, en rea­lidad, un distribuidor que da acceso a varias Sevillas, una vez dije que todas y humildes y moribundas, pero hoy en día no esta­ría tan seguro.
     Inexorablemente, el principio y el fin acaban siempre encontrándose. En las órbitas de los planetas y en la historia de los hombres, de todos y cada uno. El sol sale cada mañana para poner fin a una historia y dar comienzo a otra nueva y, en apariencia, diferente; y ambos acontecimientos suceden al mismo tiempo, provocados por el mismo gesto: el despuntar de una luz en el horizonte. Aquel rayo que vimos asomar en la lejanía y que, recorriendo campiñas, montes y caminos, saltando aldeas, reflejándose en lagunas, despertando pájaros y descubriendo alimañas, vino a clavarse en la puerta de la muralla que llamaron del Sol, hace rato ya que se perdió tras la raya de poniente y el vacío que dejó su luz ahora lo ocupan las sombras tenebrosas de la noche. Sombras que prefieren entrar en la ciudad por otra puerta, más funesta, pero también más concurrida. Una puerta inmediata a la anterior, pues el principio y el fin necesariamente han de lindar. A menos de quinientos metros al sur de donde estuvo la olvidada Puerta del Sol, sigue vigente el recuerdo de la Puerta Osario. Por la una entraba la luz, por la otra salían los muertos.
     Hablan las crónicas, revestidas de especulación y leyenda, de la existencia de un moro que, apostado junto a la Puerta Osario -cuando la Puerta Osario era, en efecto, una puerta y no una reminiscente invocación del nomenclátor- exigía un tributo por cada difunto que pasaba camino del inmediato cementerio islámico que le daba nombre. Explican los autores medievales que eso de enterrar fuera de las ciudades era algo de lo que los musulmanes "tenían costumbre"; cosa con la que se debe reconocer que demostraban un grado de civilización algo más desarrollado que el de sus enemigos infieles. De todos modos, más curioso aún es que aquella costumbre ya la tuvieron antes los romanos, quienes solían enterrar a sus difuntos en las orillas de los caminos, a las afueras de las ciudades. Es de suponer, por tanto, que la necrópolis musulmana existente a las afueras de la Puerta Osario pudiera haber tenido un antecedente romano.
     La historia de aquel moro que extorsionaba a los contritos deudos de los difuntos que cruzaban la Puerta Osario ha sido repetida hasta la saciedad por los cristianos en un escasamente riguroso corta y pega que fue transmitiéndose papiro a papiro, pergamino a pergamino, un siglo detrás de otro, de cronista en cronista. Desde Ortiz de Zúñiga hasta, cómo no, Álvarez-Benavides (de quien, por cierto, aquí nos despedimos), y seguramente también lo habrá reite­rado alguno más, contemporáneo aún, dando todos por cierto lo que seguramente fue interesada invención o tergiversada interpretación de algún hecho real. Del moro en cuestión dice la histórica leyenda que venía a ser una suerte de gorrilla funerario, pues el estipendio que cobraba lo hacía sin respaldo legal alguno, al modo de los guardacoches de Bami, con una suerte de amenaza que no precisaba palabras; bastando acaso el aspecto y actitud adecuados, para que la víctima se sintiera severamente advertida, aviniéndose al pago de la mordida en evitación de males mayores; quién sabe si de conver­tirse en el próximo en salir a hombros por esa Puerta del Príncipe, que en todo caso era el de las Tinieblas. Los mismos cronistas cuentan, o mejor dicho, repiten, que tales abusos dieron lugar a que sobre el frontispicio de la que entonces aún se llamaba puerta de Vib Alfar se labrara en caracteres arábigos una inscripción que decía: "Esta es la ciudad de la confusión y el mal gobierno", la cual quizá hubiera estado bien mantenerlo, aunque la puerta se tirase.
     Lo que no se plantearon nunca los prejuiciosos y políticamente incorrectos cronistas castellanos es la posibilidad de que aquel moro no fuera en realidad sino Caronte, el de la barca. Y ese óbolo que por cada difunto exigía, la mitológica moneda con la que cobraba sus servicios como barquero para cruzar el río Lete, el río de los muertos, hasta la otra orilla, donde el pasajero habrá de decidir si bebe de las ácidas aguas del río para olvidar lo vivido y volver a ser de nuevo, transformado en otra cosa o, simplemente, se entrega al descanso eterno hasta el final de los tiempos. En rigor (rigor mortis), puesta una frente a la otra, se antoja mucho más verosímil la hipótesis legendaria que la mitológica. Porque, tratándose al fin y al cabo de Sevilla, lo lógico, vista la facilidad con la que aquí proliferan los caras, es que aquel moro no fuera una sombra espectral salida de la Teogonía de Hesíodo, sino más bien un adelantado agareno de la novela picaresca.
     Los cronistas también repiten, copiándose unos a otros, que antes de llamarse del Osario, la puerta en cuestión llevó el nombre ya dicho de Vib Alfar. Dice Ortiz de Zúñiga que lo de Vib es porque significa puerta y Alfar, supone, debió de ser el que la hizo. Presunción que todos los demás han mantenido a lo largo de los siglos sin que nadie la discuta. Y no habremos de ser nosotros, meros aficionados, legos en la ciencia de la paleografía, quienes lo hagamos. Sigamos, pues, adelante.
     A mediados del siglo XIX, durante una de las guerras carlistas, el ataque de las tropas de aquel general que ya dijimos que tenía por apellido el nombre de un grupo de heavy metal (Van Halen) destruyó la Puerta Osario; aunque esta sería reconstruida en 1849 según proyecto del arquitecto Manuel Galiana cuyo presupuesto ascendió a veintidós mil trescientos reales de vellón; todo un dineral en aquellos tiempos. Tan costosa inversión no impediría que, solo veinte años después, durante la revolución de 1868, se decidiera otra vez su demolición, esta vez definitiva, dilapidando la pequeña fortuna que costó reconstruirla, en un ominoso ejemplo más del escaso celo con el que los gobernantes acostumbran a administrar el dinero que el pueblo pone en sus manos. Algo que acaso ocurra porque raras veces el pueblo les pide cuentas por ello. Al menos, aquí.
     Hace ya más de un siglo que de la Puerta Osario no queda piedra sobre piedra. Solo su nombre permanece en ese cruce de caminos que se abre al final de la calle Puñonrostro. Calle que, con sus locales cerrados, su supermercado chino, su bar de los caracoles, que también cerró, su taberna Joaquín, a la que sustituyó una franquicia, y esa peña ajedrecística, Los 25, que cualquiera tomaría por una suerte de logia esotérica, se antoja una especie de cementerio de recuerdos; el osario donde se apilan los esqueletos de una Sevilla desde hace mucho difunta. Aquí yace la memoria de los corrales de vecinos, de los parroquianos de la taberna El Punto, de la cuadrilla de costaleros de Angelillo, donde estuvieron Vicente Pérez Caro, el Moreno, el Kiki y Villanueva: la cuadrilla de la Puerta Osario. La puerta por donde entraba el Pegaso trayendo desde los barrios levantados en las huertas allende el Tamarguillo a los exiliados que la ruina y la especulación expulsó de la ciudad antigua. Sevillanos que pagaron un caro óbolo de amargura y desarraigo al cruzar, muertos por dentro, el arco de la Puerta Osario en un viaje sin retorno hacia otra vida en otro lugar.
     Once son las calles a través de las que fluyen los espasmos desata­dos en la Puerta Osario; once dendritas, once tentáculos que hurgan en lo más intrincado de la ciudad, y en ella se adentran como hilos endoscópicos en busca tal vez de un hálito de vida que despertar entre la piedra muerta, ingenuamente ajenos al estigma que para ellos representa el fúnebre lugar desde el que partieron. Once cami­nos, once destinos que en realidad son solo uno, pues todos llevan inevitablemente a la niebla del final. Once sendas hacia la incertidumbre que partieron de un lugar que ya no existe (Juan Miguel Vega, Veintitantas maneras de entrar en Sevilla. El Paseo. Sevilla, 2024). 
        Se encontraba en la confluencia de las .actuales calles Muro de los Navarros y Jauregui. Su nombre original fue Vib (puerta en árabe) Alfar, sin que esté muy claro el significado de este nombre. La denomi­nación de Osario tiene una explicación basada en la legendaria existencia de un cementerio mahometano a extramuros de esta zona de la ciudad. La puerta era baja y sin ornamentación, estando flanqueada por dos torres almenadas. En su interior había un altar dedicado a la Virgen del Rocío, con una pintura donde se representaba a la misma. Su reconstrucción tuvo lugar en 1573 y también fue obra del Conde de Barajas. Probablemente debido a su mal estado, tal vez a consecuencia de los bombardeos durante las guerras carlistas, la Puerta Osario fue derribada en 1848 y reconstruida algunos años más tarde. Sin embargo, la nueva puerta tendría una existencia breve, pues sería demolida definitivamente en 1868 (Exposición Puertas de Sevilla, ayer y hoy. Sevilla, 2014).
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sábado, 1 de noviembre de 2025

Los sitios arqueológicos "Santos", en La Puebla de Cazalla (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte los sitios arqueológicos "Santos", en La Puebla de Cazalla (Sevilla).  
     Hoy, 1 de noviembre, Solemnidad de Todos los Santos, que están con Cristo en la gloria. En el gozo único de esta festividad, la Iglesia Santa, todavía peregrina en la tierra, celebra la memoria de aquellos cuya compañía alegra los cielos, recibiendo así el estímulo de su ejemplo, la dicha de su patrocinio y, un día, la corona del triunfo en la visión eterna de la divina Majestad [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
     Y que mejor día que hoy, Solemnidad de Todos los Santos, para ExplicArte los sitios arqueológicos "Santos", en La Puebla de Cazalla (Sevilla).
Santos I. Sobre un terreno llano se observa material arqueológico de época romana, tanto cerámico como constructivo, de forma dispersa y no muy abundante. Tampoco se aprecian en superficie restos de estructuras emergentes.
Santos II. Sitio arqueológico adscribible cronológicamente a la edad Media. En superficie los materiales que se observan son muy escasos, se localizan en una zona llana de olivar en los límites con los terrenos más abruptos de la zona. Solo se observan restos cerámicos y no se perciben restos de estructuras emergentes (Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía).
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Solemnidad de Todos los Santos;
CULTO
     La Iglesia necesitó muy pronto celebrar de manera global los innumerables martirios que no contaban con un día de fiesta en el calendario.
   El primer esbozo de este culto apareció en Antioquía y en Edesa, Siria.
   Su introducción en Roma coincide con la consagración del Panteón que el papa Bonifacio IV transformó en Panmartyrion en el año 610, puesto que sustituyó a todos los dioses paganos, cuyas estatuas ocupaban los nichos de la rotonda, por todos los mártires cristianos cuyas osamentas mandara  recoger en las catacumbas. Luego, a los mártires se sumaron los confesores.
   De acuerdo con una tradición popular recogida en la Leyenda Dorada, uno de los vigilantes de la basílica de San Pedro de Roma, que se había dormido durante el transcurso de una ronda nocturna, tuvo un sueño: vio al Rey de Reyes sentado en un trono, entre la Santísima Virgen y San Juan Bautista; hacia él se dirigía una innumerable multitud de mártires, guerreros, ermitaños y vírgenes. Dios ordenó al vigilante que dijera al papa que instituyese una fiesta en honor de todos los santos.
   En 835, el papa Gregorio IV transfirió la fiesta del Panteón, que tuviera lugar el 13 de mayo al 1 de noviembre, y decidió que esta fiesta, que en principio sólo se celebraba en Roma, fuera a partir de entonces una fiesta universal. De esa manera quería ofrecer una reparación a los santos ultrajados en Oriente por los emperadores iconoclastas.
   El nuevo culto, que en Francia fue introducido por Ludovico Pío, está probado por la advocación de cierto número de abadías o de iglesias. La abadía de Toussaint, en Angers, en la actualidad está en ruinas. Además, pueden citarse la Allerheiligenkirche de Schaffouse, y la iglesia florentina de Ognissanti.
ICONOGRAFÍA
   
   La iconografía de la fiesta de Todos los Santos de la Iglesia no es muy abundante, pero en cambio ha sido ilustrada por algunas obras de enorme im­portancia en la historia de la pintura, tales como el Políptico de la Adoración del Cordero Místico de Jan van Eyck y el retablo de la Santísima Trinidad de Albrecht Durero.
   Las primeras representaciones de Todos los Santos se copiaron de la iconografía de los Veinticuatro ancianos del Apocalipsis reunidos alrededor del Cristo de la visión de san Juan.
   Pueden clasificarse en dos series, según los santos rodeen al Cordero Místico o a la Santísima Trinidad (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
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Procesiones de hoy, sábado 1 de noviembre (Solemnidad de Todos los Santos)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte las procesiones de hoy, sábado 1 de noviembre (Solemnidad de Todos los Santos), en Sevilla.        
     Hoy, sábado 1 de noviembre (Solemnidad de Todos los Santos), continúa el ciclo de las Glorias de Sevilla procesionando la Hermandad del Rosario de Santa Catalina, la de las Siete Palabras (Virgen del Rosario), y la procesión extraordinaria de la Esperanza de Triana, por el LXXV Aniversario de la Proclamación del Dogma de la Asunción de la Virgen María. 

     Hdad. de La Esperanza de Triana (Nuestra Señora de la Esperanza): La Pontificia, Real e Ilustre Hermandad y Archicofradía de Nazarenos del Santísimo Sacramento, de la Pura y Limpia Concepción de la Santísima Virgen María, Santísimo Cristo de las Tres Caídas, Nuestra Señora de la Esperanza y San Juan Evangelista; es ésta una corporación fundada en 1418, con sede canónica en la Capilla de Los Marineros y la Real parroquial de Señora Santa Ana,  siendo  sus imágenes titulares el Santísimo Cristo de las Tres Caídas, obra atribuida a Marcos Cabrera en torno a 1607; Nuestra Señora de la Esperanza, obra anónima del siglo XVII, remodelada por Juan de Astorga y posteriormente por Antonio Castillo Lastrucci en 1929, la Pura y Limpia Concepción de la Santísima Virgen María, obra de Miguel Franco en 1710; San Juan Evangelista, obra de Luis Álvarez Duarte en 1967; y la Sagrada Custodia, obra de Andrés y Antonio Osorio en 1726.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de la Esperanza de Triana: www.esperanza-de-triana.es  
 
     Hdad. del Carmen y Rosario de Santa Catalina (Virgen del Rosario): La Antigua, Real, Muy Ilustre y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Carmen, Beato Marcelo Spínola, María Santísima del Rosario y Santo Domingo de Guzmán; es ésta una corporación fundada en 1661, con sede canónica en la iglesia parroquial de Santa Catalina de Alejandría, siendo sus imágenes titulares Nuestra Señora del Carmen, obra de José Gutiérrez Cano en 1867, siendo el Niño obra de Manuel Gutiérrez Cano en 1871; y María Santísima del Rosario, talla anónima del siglo XVI.
Enlace a la web oficial de la Hermandad del Rosario de Santa Catalina: www.hdadcarmenyrosario.wordpress.com 

     Hdad. de las Siete Palabras (Virgen del Rosario): La Real e Ilustre Hermandad Sacramental de Nuestra Señora del Rosario, Ánimas Benditas del Purgatorio y Primitiva Archicofradía del Sagrado Corazón y Clavos de Jesús, Nuestro padre Jesús de la Divina Misericordia, Santísimo Cristo de las Siete Palabras, María Santísima de los Remedios, Nuestra Señora de la Cabeza y San Juan Evangelista; es ésta una corporación fundada en 1511, con sede canónica en la iglesia parroquial de San Vicente mártir, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Divina Misericordia, obra de Felipe de Rivas en 1641, modificada por Luis Ortega Bru en 1977; el Santísimo Cristo de las Siete Palabras, obra de Felipe Martínez en 1682; María Santísima de los Remedios, es obra de Manuel Gutiérrez-Reyes Cano en 1865; Nuestra Señora de la Cabeza, obra de Manuel Escamilla en 1956 sobre una talla anterior de Emilio Pizarro del siglo XIX; Nuestra Señora del Rosario, talla anónima de la 2ª 1/2 del siglo XVII; San Juan Evangelista, obra de José Sánchez en 1859; Sagrado Corazón de Jesús, obra de Emilio Pizarro en 1891; Virgen de la Cabeza de Gloria, atribuida a Roque de Balduque de 1/2 del siglo XVI; San Miguel Arcángel, obra de Pedro Roldán en 1657; y el grupo de las Santas María Magdalena, María Cleofás y María Salomé, obras de Manuel Gutiérrez-Reyes Cano en 1866.
Enlace a la web oficial de la Hermandad de las Siete Palabras: www.siete-palabras.com
 
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La placa conmemorativa del Terremoto de Lisboa, en la plaza del Cabildo

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la placa conmemorativa del Terremoto de Lisboa, en la plaza del Cabildo, de Sevilla.
     Hoy, 1 de noviembre, es el aniversario (1 de noviembre de 1755) del famoso Terremoto de Lisboa, que sólo causó el hundimiento de algunas naves de la Catedral y que no causó víctimas, de ahí que se erigiese esta placa conmemorativa en agradecimiento a aquel "milagro", así que hoy es el mejor día para ExplicArte la placa conmemorativa del Terremoto de Lisboa, en la plaza del Cabildo.
    La plaza del Cabildo es, en el Callejero Sevillano, una plaza que se encuentra en el Barrio del Arenal, del Distrito Casco Antiguo, entre la avenida de la Constitución, y las calles Almirantazgo, y Arfe.
     En una de las fachadas de la plaza del Cabildo podemos contemplar una placa marmórea, y dedicada al Terremoto de Lisboa y los efectos originados en la Catedral, que obligó durante cuatro meses a celebrar los oficios en este lugar, ornamentándose con sencillas incisiones de motivos vegetales y veneras, y con el siguiente texto:
 
SÁBADO PRIMERO D NOVIEMBRE
D 1755 A LAS DIEZ DE LA MAÑANA
SE PADECIO VN TERREMOTO GENERAL
QVE EN CERCA DE VN QVARTO DE HORA
MALTRATÓ MVCHOS EDIFICIOS,
Y ENTRE ELLOS, NTRA. SANTA YGLESIA
Y EL CAVILDO SE PASO A CELEBRAR
LOS DIVINOS OFICIOS A ESTE SV COLEGIO
SIRVIENDOLE DE TEMPLO ESTA GALERÍA
HASTA EL SÁBADO 28 D FEBRERO
DE 1756 AÑOS
      
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