Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

domingo, 2 de marzo de 2025

Experiencia Explicarte Sevilla, con los Talleres "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla" de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla

     Hoy, domingo 2 de marzo, finaliza la décimoquinta semana de otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de las visitas organizadas para los Talleres Socio-Culturales "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla", de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla, desarrollados de lunes a viernes por las mañanas y tardes, y que se iniciaron el pasado 28 de octubre de 2024, con la presentación de los mismos.

     Gracias a la empresa Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L., por contar con nosotros para mostrarles, mediante los Talleres Socio-Culturales del Ayuntamiento de Sevilla, parte de la ciudad hispalense, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
   Nos pusimos manos a la obra, y fuimos ofreciendo distintas rutas a lo largo y ancho de nuestra ciudad, desde el lunes 24 al jueves 27 de febrero. 
     Los Talleres desarrollados fueron los siguientes:
- Taller 23 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes de 10 a 13 h.)
- Taller 21 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes de 17 a 20 h.)
- Taller 18 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (martes de 10 a 13 h.)
- Taller 45 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (martes de 17 a 20 h.)
- Taller 24 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (miércoles de 10 a 13 h.)
- Taller 33 "Conocer Sevilla" del Distrito Triana (miércoles de 17 a 20 h.)
- Taller 43 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (jueves de 17 a 20 h.)
     Durante toda esta semana el núcleo fundamental de los talleres fue la parte final de la Ruta de Magallanes, parte de la Ruta de la Judería, para el resto de talleres.
     En los talleres a lo largo de esta semana pudimos contemplar los siguientes enclaves y localizaciones:
    - Ruta de Magallanes
    - Paseo de Cristóbal Colón
    - c/ Archeros
    - c/ Verde
    - c/ Levíes
    - c/ Vidrio
    - c/ Mosqueta
    - c/ Cruces
    - plaza Alfaro
    - c/ Jamerdana
    - Iglesia de Santa Cruz
    
     Gracias a las empresas Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L, por contar con nosotros, a los coordinadores de los talleres de los Distritos de Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla, y como no podía ser de otra manera a todos y cada unos de los amigos que estoy conociendo gracias a estos talleres, de los que me estoy llevando una inmejorable impresión, puesto que está siendo una una relación de amistad, más que de monitor-alumno, y de colaboración y aportación mutua, que sin duda está siendo enriquecedora para todas las partes, y que esperamos que sea duradera en el tiempo. 
     Deseando continuar con dichos talleres porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Os dejo unas fotografías, aportadas por los usuarios, de toda la Experiencia ExplicArte Sevilla, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.



























Más Experiencias ExplicArte Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

Un paseo por el Barrio Pío XII

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Barrio Pío XII, de Sevilla, dando un paseo por él.
     Hoy, 2 de marzo, es el aniversario (2 de marzo de 1939) del inicio del pontificado de Pío XII como papa de la Iglesia Católica, así que hoy es el mejor día para ExplicArte el Barrio Pío XII, de Sevilla, dando un paseo por él.
     El Barrio Pío XII es, en el Callejero Sevillano, un barrio que se encuentra en el Distrito Macarena, delimitado por las vías calle Orquídea, calle Begonia, avenida Ronda de Pío XII, avenida de Miraflores, calle Manuel Rodenas, calle Amante Laffón, calle Llerena, calle Albaida, calle Doctor Jiménez Díaz, y calle Madreselva.
     El Barrio Pío XII lo componen las vías siguientes: c/ Albaida, c/ Algámitas, c/ Alhelí, c/ Almensilla, plaza La Autonomía, c/ Azahar, avda. La Barzola, c/ Begonia, c/ Conde de Halcón, c/ Crisantemo, c/ Doctor Jiménez Díaz, plaza Fernando Barquín, c/ Flor de Lis, c/ Francisco Moraga, plaza La Fuente, c/ Gardenia, c/ Geranio, c/ Girasol, c/ Gladiolo, c/ José Maluquer, c/ Llerena, c/ Madreselva, c/ Manuel Rodenas, c/ Margarita, avda. Miraflores, c/ Orquídea, c/ Pensamiento, plaza Pío XII, c/ Previsión, y avda. Ronda de Pío XII.
     El Barrio, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, siendo el conjunto de vías urbanas con características homogéneas, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. 
     Recibe esta denominación en 1958, cuando se ha iniciado su construcción, en homenaje al papa Pío XII (1876-1958), en el año de su defunción. Esta barriada se levanta entre 1956 y 1962, sobre los terrenos de las antiguas huertas del Lavadero Grande y de la Cofradía, y en parte de las de la Yesca y del Lavadero Chico. Fue su promotor el Real Patronato de Casas Baratas y los arquitectos que la diseñaron R. Arévalo Camacho y F. Barquín Barón, de quien lleva el nombre una de las plazas. No se estructura sobre un viario regular, sino que en su composición predominan los conjuntos de bloques que se disponen dejando espacios abiertos y calles peatonales entre ellos; las vías perimetrales canalizan el tráfico de acceso a la barriada, y en ellas se ha ido instalando un comercio de base diaria por readaptación de las viviendas de las plantas bajas, a medi­da que el vecindario lo ha ido demandando; las calles interiores son en general tranquilas y de escaso movimiento, unas están asfaltadas y dotadas de arbolado, mientras que las transversales a éstas son peatonales, que al permanecer sin asfaltar ofrecen un aspecto descuidado: en algunos casos los espacios interiores se resuelven a modo de plazas sin salida, dotadas de árboles, zonas ajardinadas y mobiliario, como es el caso de la plaza de la Fuente. La edificación está constituida por bloques, con predominio de las de cuatro plantas, de escasa calidad constructiva y viviendas de reducidas dimensiones; es frecuente que las terrazas de las fachadas hayan sido cerradas por los vecinos al objeto de ganar espacio. La barriada cuenta con escasos equipamientos, y la escuela pública no se terminó hasta finales de la década de los setenta; posee una parroquia, la de Santa María de las Flores, que es nombre que llevan la mayoría de sus calles, rotuladas oficialmente en 1962 [Josefina Cruz Villalón, en Diccionario histórico de las calles de Sevilla, 1993].
     Conozcamos mejor la Biografía del papa Pío XII, a quien está dedicado este Barrio de la ciudad;         
     Eugenio Maria Giuseppe Pacelli, que se convertiría en papa con el nombre de Pío XII, nació en Roma el 2 de marzo de 1876, hijo de Virginia Graziosi y Filippo Pacelli. Se trataba de una familia muy familiarizada con los oficios jurídicos de la Curia Romana, ya que su padre era decano de los abogados consistoriales y su hermano, Francesco, era jurista de la Santa Sede y miembro de la Comisión Vaticana que preparó la redacción de los Pactos de Letrán.
     Estudiante de la Universidad Gregoriana y del Ateneo Pontificio del Seminario Romano de Apolinar, por motivos de salud vivía con su familia y no en los Colegios. Licenciado con honores en teología y utroque iure, ordenado sacerdote el 2 de abril de 1899, fue inmediatamente contratado como minuteman por la Secretaría de Estado de la Santa Sede y utilizado en la Congregación para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, de la que llegó a ser subsecretario en 1911 y secretario en 1914, y donde fue apreciado como colaborador del cardenal Pietro Gasparri en la elaboración del Código de Derecho Canónico, promulgada en 1917 por el Papa Benedicto XV.
     Ese mismo año, mientras se libraba la Primera Guerra Mundial, fue nombrado arzobispo titular de la sede de Sardis (Anatolia) y nuncio apostólico en Múnich, donde se encargó de asistir a los prisioneros y a la población alemana agotada por las dificultades del conflicto y la derrota militar.
     En 1920 fue nombrado nuncio en la nueva República de Alemania decretada por la Asamblea de Weimar, y en este cargo trabajó para concluir acuerdos de la Santa Sede con Baviera (1925) y Prusia (1929).
     Creado cardenal el 16 de diciembre de 1929 por Pío XI y llamado a Roma, el 7 de febrero de 1930 fue nombrado secretario de Estado como sucesor del cardenal Gasparri. En nombre del Papa, que entre otras cosas apreciaba el notable conocimiento de numerosas lenguas de su colaborador, Pacelli intervino como Legado Papal en los Congresos Eucarísticos de Buenos Aires (1934) y Budapest (1938), en las celebraciones de Lourdes (1935) y Lisieux (1937) y en varias misiones particulares, entre las que cabe mencionar la de 1936 en los Estados Unidos. donde tuvo conversaciones con el presidente Roosevelt. Su profundo conocimiento de la lengua alemana lo comprometió a realizar el Concordato de la Santa Sede con la Alemania de Hitler (1933), aunque temió el fracaso del acuerdo desde el principio. Lo cual, sin embargo, sirvió para proteger al mundo católico de alguna manera en el Reich nazi.
     Tras la muerte de Pío XI el 10 de febrero de 1939, el 1 de marzo de 1939 se inauguró el Cónclave, que al día siguiente eligió al nuevo Papa: Pío XII. Este es el nombre elegido por Eugenio Pacelli, que inició así su largo pontificado (19 años, de 1939 a 1958), uno de los pontificados más difíciles y dramáticos de los muchos que la Iglesia recuerda a lo largo de dos milenios.
     Hombre de gran experiencia diplomática, advierte que le espera uno de los periodos históricos más convulsos. Desde su primera intervención, el radiomensaje Dum gravissimum del 3 de marzo de 1939, dirigido al mundo entero, expresó su preocupación por lo que se temía: "En estas horas de ansiedad, mientras tantas dificultades parecen obstaculizar el logro de la verdadera paz, que es la aspiración más profunda de todas, elevamos, en súplica a Dios, una oración especial por todos aquellos que tienen el más alto honor y la carga más grave de guiar a los pueblos por el camino de prosperidad y progreso civil".
     Si bien se interesó por numerosas figuras políticas, entre ellas Franklin Delano Roosevelt y Benito Mussolini, para evitar la guerra, el 2 de junio ante el Sacro Colegio renovó su súplica a Dios para que el soplo de paz obrara en el corazón de los gobernantes y de los pueblos.
     Desgraciadamente, el peligro de un sangriento conflicto internacional se hizo más acuciante, hasta el punto de que el 24 de agosto de 1939 Pío XII dirigió al mundo entero el mensaje radiofónico "Hora de la tumba", en el que invocaba una vez más la paz: "Es con la fuerza de la razón, no con la de las armas, que la justicia se abre paso... La política emancipada de la moral traiciona a quienes así lo quieren. El peligro es inminente, pero aún es tiempo. Nada se pierde con la paz. Todo puede ser con la guerra".
     Incluso la exhortación dirigida el 31 de agosto a los gobiernos de Inglaterra, Francia, Alemania, Italia y Polonia para reducir la tensión actual seguirá sin ser escuchada. Al día siguiente, el 1 de septiembre de 1939, comenzó la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Polonia por parte de la Alemania nazi. El 3 de septiembre, Gran Bretaña y Francia declaran la guerra a Alemania. En los próximos meses, el conflicto afectará a casi todos los países de Europa: Finlandia, Dinamarca, Noruega, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Albania, Grecia, Bulgaria, Yugoslavia. El 10 de junio de 1940, Italia, aliada de Alemania, declaró la guerra a Francia y Gran Bretaña. Cuatro días después, las flotas inglesa y francesa bombardearon Génova desde el mar. El 7 de diciembre de 1941, las fuerzas aéreas y navales japonesas atacaron la base naval estadounidense de Pearl Harbor. El conflicto tiene ahora dimensiones mundiales.
     En la dramática y trágica situación que se fue produciendo, Pío XII utilizó los muy nobles, pero insuficientes, instrumentos de que disponía. El 20 de octubre de 1939 dirigió a los prelados su primera encíclica, Summi Pontificatus, en la que expresaba su angustia por los sufrimientos que iban a sobrevenir a las personas, a las familias y a la sociedad. En la "hora de las tinieblas" que ha descendido sobre la humanidad, nos invita a rezar para que la tormenta se calme y para que los espíritus de discordia que han provocado el sangriento conflicto sean desterrados.
     Los medios de que dispone para la comunicación social son pocos. Los tradicionales, es decir, los escritos utilizados para las Encíclicas, Epístolas y Bulas, superan con dificultad la censura y las fronteras de los Estados, en guerra entre sí. Con feliz intuición, el Pontífice (siguiendo el ejemplo inaugurado por Pío XI el 12 de febrero de 1931 con el Mensaje radiofónico Qui arcano Dei, dirigido a toda la humanidad a través de Radio Vaticano), utiliza con loable frecuencia el medio radiofónico que la nueva técnica ha puesto a disposición. Casi 200, incluidos los de Navidad, son los Mensajes de Radio que transmite a todo el mundo en diferentes idiomas: latín, español, francés, italiano, inglés, alemán, portugués. Si tenemos en cuenta que la difícil tarea de Pío XII, además de los textos orales antes mencionados, contempla la redacción de exigentes documentos escritos como las Encíclicas (¡hasta 41!), las Epístolas, los Breves, los Motu Proprio, las Bulas, es evidente la impresionante cantidad de actividad a la que se dedicó durante tantos años.
     Fiel ejecutor de la Palabra de Cristo, en la terrible tormenta que ha azotado al mundo entero, el Papa Pacelli trabaja con todos los medios a su alcance para aliviar las miserias de los desplazados, de los refugiados, de los bombardeados, de los hambrientos, de los perseguidos, de los judíos, tanto en Italia como en el extranjero. Como obispo de Roma, fue en persona en julio y agosto de 1943 a los populosos distritos de San Lorenzo y San Giovanni para llevar consuelo a las víctimas de los bombardeos angloamericanos.
     Pero los problemas político-ideológicos también le interesan decisivamente. Contra el nazismo despótico y violento, ya duramente condenado por Pío XI el 14 de marzo de 1937 con la Encíclica Mit brennender Sorge, Pío XII intervino también varias veces con diversos mensajes, en particular con el mensaje de Navidad de 1942 (como él mismo recordó el 2 de junio de 1945 hablando en el Sacro Colegio). En aquella ocasión, había calificado de inexplicable cómo en algunas regiones "múltiples disposiciones se cruzan en el camino del mensaje de la fe cristiana, al tiempo que dan rienda suelta y libre a una propaganda que la combate. Alejan a los jóvenes de la influencia benéfica de la familia cristiana y los alejan de la Iglesia; la educan en un espíritu opuesto a Cristo, inculcándole concepciones, máximas y prácticas anticristianas; hacen ardua y perturbadora la obra de la Iglesia en el cuidado de las almas y en las acciones caritativas; reniegan y rechazan su influencia moral sobre el individuo y la sociedad". La amargura del Papa se ve agravada por el hecho de que estas disposiciones angustiosas, lejos de haber sido mitigadas o abolidas durante la guerra, se han exacerbado a veces. A menudo interviene para denunciar la infamia del conflicto en curso. En la alocución En la desolación del 12 de marzo de 1944, dirigida a los refugiados vagabundos y sin hogar, subraya las consecuencias desastrosas del flagelo de la guerra que "no conoce leyes ni restricciones". Y en la Alocución Ya pasado, del 2 de junio de 1944, repite su grito de "guerra contra la guerra", contra la inmensa tragedia que "ha alcanzado grados y formas de atrocidades que sacuden y horrorizan todo sentido cristiano y humano". En favor de los judíos, golpeados por el odio insensato, a una doctrina racista insensata, llevó a cabo una valiosa obra de caridad, de la que dieron testimonio los ochenta delegados de los campos de concentración alemanes que, en la audiencia especial celebrada en el Vaticano el 29 de noviembre de 1945, agradecieron "personalmente al Santo Padre la generosidad que mostró hacia ellos, perseguidos durante el terrible período del nazifascismo".
     Sólo la paz y la seguridad basadas en la justicia podrán garantizar a los pueblos un orden público conforme a las exigencias fundamentales de la conciencia humana y cristiana. Estos son los conceptos que Pío XII repetiría el 9 de mayo de 1945 en el Mensaje radiofónico Ecco alfine con el que, al final de la guerra, arrodillado "en espíritu ante los sepulcros, los barrancos revueltos y rojos de sangre, donde descansan los innumerables restos de los que han caído víctimas de los combates o de las matanzas inhumanas, del hambre o de la miseria", recomienda a todos a Cristo en sus oraciones. Y nos invita a reanudar el camino: "Una vez que la muerte amenazante ha huido de la tierra, del mar y del cielo, la vida de los hombres, de las criaturas de Dios, y lo que queda de sus bienes privados y comunes, ha sido asegurada por la ofensa de las armas, los hombres pueden abrir su mente y su alma a la construcción de la paz". Pero ya en ese fatídico día vislumbró el camino que Europa tendría que afrontar: problemas y dificultades gigantescas, "sobre los que hay que triunfar si queremos allanar el camino para una paz verdadera, la única que puede ser duradera". Ya en 1940, en la Alocución Gracias, Venerables Hermanos, del 24 de diciembre, había afirmado que después del final de la guerra Europa ya no sería la misma que antes del conflicto, con una visión absolutamente anticipatoria, y había indicado detalladamente los requisitos indispensables para el nuevo orden, basado en las normas de la moral. Evidentemente había adivinado lo que sucedería entonces.
     La conclusión de la guerra de 1939-1945, en la que la Unión Soviética fue una de las potencias vencedoras, abrió el camino para la propagación del comunismo entre las naciones de Europa Central y Oriental y China, así como en otros países, como Francia e Italia. Ya en su Alocución En la recepción del 5 de junio de 1945, el Papa denunció la violencia brutal ejercida sobre las naciones pequeñas y medianas a las que quería imponer un nuevo sistema político o cultural que la gran mayoría de sus poblaciones rechazaba firmemente: "Desgraciadamente hemos tenido que deplorar en más de una región el asesinato de sacerdotes, las deportaciones de civiles, la matanza de ciudadanos sin juicio o por venganza privada; no menos tristes son los informes que Nos han llegado desde Eslovenia y Croacia". El paso del tiempo no mejoró la situación, hasta el punto de que el 24 de diciembre de 1946, dirigiéndose al Sacro Colegio, Pío XII constató que, en lugar de avanzar hacia una verdadera paz, en amplias regiones, especialmente en Europa, los pueblos se encontraban en un estado de agitación constante, "de la que podrían surgir en un tiempo más o menos reciente las llamas de nuevos conflictos".
     De hecho, Europa parece estar dividida en dos: ha nacido la "guerra fría" que el Papa Pacelli describiría con tanta eficacia en el Mensaje Ecce ego declinabo del 24 de diciembre de 1954: "Es una impresión común que el fundamento principal, sobre el que descansa el actual estado de relativa calma, es el miedo. Cada uno de los grupos en que se divide la familia humana tolera la existencia del otro, porque no quiere perecer él mismo. Evitando así el riesgo fatal, ambos grupos no coexisten, sino que coexisten. No es un estado de guerra, pero tampoco es paz: es una calma fría". Es un entendimiento tácito en el que el comunismo también tiene responsabilidades precisas, como declara explícitamente el Pontífice en el Radiomensaje de Navidad con corazón abierto de 1955: "Rechazamos el comunismo como sistema social en virtud de la doctrina cristiana, y debemos afirmar en particular los fundamentos de la ley natural". Tampoco, prosigue el Papa, el comunismo puede ser considerado como una etapa necesaria en el curso de la historia y, por lo tanto, aceptarlo casi como lo decretó la Providencia.
     Mientras tanto, en Hungría ha madurado un caso dramático que ha afectado a todo el mundo. El primado de la Iglesia católica, el cardenal Giuseppe Mindszenty (ya encarcelado durante unos meses por los nazis en el otoño de 1944 por su actitud autónoma y antirracista), fue detenido por los comunistas húngaros el 27 de diciembre de 1948 acusado de traición y conspiración contra la República. El 8 de febrero de 1949 fue condenado a cadena perpetua. Pío XII protestó enérgicamente en varias ocasiones. En particular, se dirigió al episcopado húngaro el 2 de enero de 1949; al Cuerpo Diplomático, reunido en sesión plenaria el 16 de febrero de 1949, después de la sentencia del Tribunal de Budapest; a una multitud de católicos reunidos en la Plaza de San Pedro el 20 de febrero de 1949. No se rinde. Por decreto del Santo Oficio del 1 de julio de 1949 excomulgó al comunismo ateo, y el 29 de junio de 1956 dirigió a la jerarquía católica de Europa del Este la epístola apostólica Dum maerenti animo, en la que denunciaba una vez más las dolorosas condiciones en las que se encontraba el mundo católico en esas regiones: derechos pisoteados, asociaciones suprimidas y dispersas, obispos y sacerdotes encarcelados, exiliados o impedidos, incitaciones al cisma. La acusación del Papa contra los acontecimientos más tristes que han golpeado a Hungría fue incesante, hasta el punto de que el 28 de octubre de 1956 llegó a dirigir una encíclica al Episcopado de todo el mundo pidiendo que se proclamaran oraciones públicas para que "el amado pueblo húngaro, afligido por tanto dolor y bañado en tanta sangre, así como los demás pueblos de Europa oriental, privados de su libertad, pueden dar feliz y pacíficamente un orden justo a sus asuntos públicos". La invocación del Papa, confiada a un documento de tanto valor internacional, llevó a las autoridades húngaras a conceder la libertad, el 31 de octubre de 1956, al cardenal Mindszenty, que había cumplido ocho años de prisión. El Papa se alegra y expresa su gran alegría enviando un telegrama al cardenal que ha regresado a su misión.
     Aunque comprometido con las mil exigencias espirituales, políticas y organizativas de su ministerio, Pío XII también siguió atentamente los acontecimientos científicos de su tiempo. En el radiomensaje De aurora y luz, pronunciado el 24 de diciembre de 1941, en medio de la guerra, exalta el progreso como un "don de Dios" y recuerda que la Iglesia, madre de tantas universidades europeas, sigue exaltando y convocando a los maestros de las ciencias más preparados. Del mismo modo, en la Alocución Nel ritrovarci del 8 de febrero de 1948, elogia calurosamente los esfuerzos de los científicos que, superando mil dificultades y mil obstáculos, han llegado a un conocimiento más profundo de las leyes relativas a la formación y desintegración del átomo, dando origen a la llamada "era atómica". Y en el Mensaje radiofónico de Navidad del 24 de diciembre de 1953, ensalza la tecnología moderna, que conduce al hombre hacia una perfección nunca alcanzada en la dominación del mundo material: "Abrazando con una mirada los resultados de esta evolución, parece percibir en la naturaleza misma el consenso de satisfacción con lo que el hombre ha trabajado en ella, y la incitación a avanzar en la investigación y el uso de posibilidades extraordinarias".
     De acuerdo con estas convicciones, Pío XII dedicó también su aguda atención a los medios de comunicación social. Experto en el uso de los mensajes radiofónicos, que había utilizado ampliamente durante la guerra para sustituir a los textos escritos tradicionales, cuando la televisión italiana estaba a punto de comenzar sus emisiones regulares, el 4 de enero de 1954 envió una exhortación a los obispos de Italia en la que ensalzaba los nuevos "maravillosos medios que la ciencia y la técnica ofrecen a la humanidad", pero al mismo tiempo les invita a vigilar atentamente los daños que podrían derivarse de ello. Del mismo modo, cuando el 6 de junio de 1954 se constituyó el organismo "Televisión Europa", que incluía las emisoras de radio y televisión de Italia, Francia, Alemania, Bélgica, Holanda, Dinamarca y Gran Bretaña, el 6 de junio de 1954 el Papa saludó el acontecimiento con alegría en varios idiomas: el espectador podrá así percibir en vivo en los rostros de los hablantes y protagonistas hasta los más mínimos matices de sus sentimientos. Y estaba tan convencido de la importancia de los nuevos medios de comunicación social que el 16 de diciembre de 1954 instituyó la Comisión Pontificia para la Cinematografía, la Radio y la Televisión, a la que confió la tarea de estudiar los problemas de estas actividades que tienen que ver con la fe y la moral.
     A pesar de sus numerosos compromisos, el 21 de junio de 1955 concedió una audiencia solemne a los representantes de la industria cinematográfica italiana para subrayar la extraordinaria importancia del nuevo arte, que sesenta años después de la primera proyección había asegurado el poder de atraer a muchos miles de millones de personas a la oscuridad de los cines, con evidentes responsabilidades para los productores; el 11 de octubre de 1955, con motivo del 60º aniversario del descubrimiento de la radiotelegrafía, envió un mensaje radiofónico en homenaje a Guglielmo Marconi a los científicos que participaron en Génova en el III Congreso Internacional de Comunicaciones; el 21 de octubre de 1955 recibió en audiencia a los participantes en la Asamblea General de la Unión Europea de Radiodifusión, a los que, deteniéndose en la evolución de los nuevos medios de comunicación, les recordó los criterios y normas de un orden moral y social que deben animar a todos los que trabajan en el sector; el 28 de octubre de 1955 recibió a un nutrido grupo de operadores de cine procedentes de Italia, Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Inglaterra, Holanda, España, Estados Unidos, Suecia y Suiza, a los que recomendó utilizar la película como herramienta de elevación, educación y mejora.
     La necesidad de iluminar al mundo católico sobre los problemas que plantean los nuevos medios de comunicación social llevó a Pío XII a dirigir a la Jerarquía de la Iglesia una larga y articulada Encíclica, la Miranda prorsus del 8 de septiembre de 1957, dedicada íntegramente al cine, la radio y la televisión. En este solemne documento, el Pontífice examina específicamente los tres medios de comunicación y sus relaciones con la sociedad. Las elogia como "invenciones maravillosas de las que se jacta nuestro tiempo", pero vuelve a expresar su preocupación por los peligros que un uso incorrecto de las técnicas audiovisuales puede suponer para la fe y la integridad moral del pueblo cristiano.
     Pastor de un período histórico extremadamente turbulento y difícil, hasta el punto de ser llamado "el Papa de la humanidad sufriente", Pío XII se dedicó generosa y totalmente a las tareas apostólicas, como lo demuestra también la lectura y el estudio de todas sus encíclicas y de sus principales documentos publicados en esta obra.
     Abierto a los problemas universales, tan pronto como terminó la Segunda Guerra Mundial, el 18 de febrero de 1946 creó treinta y dos cardenales de todas las partes del mundo (incluida China), con la intención de manifestar el "carácter sobrenatural de la Iglesia y su unidad universal".
     Muy devoto de la Virgen, durante el Año Santo, con la Constitución Apostólica Munificentissimus Deus del 1 de noviembre de 1950, definió como dogma de fe que la Virgen María, Madre de Dios, fue asunta al Cielo en cuerpo y alma.
     Aunque su salud era débil, desarrolló su actividad con gran compromiso y absoluta generosidad. Murió en Castel Gandolfo el 9 de octubre de 1958, después de nueve horas de agonía. Su cuerpo fue trasladado a Roma, a San Pedro, y enterrado en las grutas del Vaticano [www.vatican.va].
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte el Barrio Pío XII, de Sevilla, dando un paseo por él. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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sábado, 1 de marzo de 2025

La imagen "Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato", de Méndez Lastrucci, titular de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en la Iglesia de San Antonio de Padua

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato", de Méndez Lastrucci, titular de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en la Iglesia de San Antonio de Padua, de Sevilla.
     Hoy, 1 de marzo, es el aniversario (1 de marzo de 1992) de la Bendición de la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato, así que hoy es el mejor día para ExplicArte la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato, de Méndez Lastrucci, titular de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en la Iglesia de San Antonio de Padua, de Sevilla.
     La Iglesia Parroquial de San Antonio de Padua, que se encuentra en la plaza de Las Acacias, 1; en el Barrio de Torreblanca, del Distrito Este.
     En uno de los retablos de la iglesia parroquial de San Antonio podemos contemplar la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato. Fue realizada por Jesús Méndez Lastrucci en el año 1992.
     La imagen del Señor Cautivo es obra del maestro escultor Jesús Méndez Lastrucci, bisnieto del insigne escultor Antonio Castillo Lastrucci, que la realizó entre el mes de septiembre de 1991 y febrero de 1992.
     Es una talla completa anatomizada, es decir, tiene tallado y formado todo el cuerpo llevando un sudario tallado en la cintura, siendo los materiales utilizados el cedro para cabeza, manos y pies y la caobilla para el resto del cuerpo.
     En su rostro observamos una lágrima que le recorre la mejilla derecha, dando muestras del sufrir interno en los momentos de su pasión y cautiverio.
     La imagen fue intervenida por su mismo autor realizando en ella una profunda restauración entre finales de 1996 y comienzos de 1997. Es en ese momento cuando deja tallado en la peana un corazón con llaga sangrante, lugar en el que caería la lágrima derramada por su mejilla, en recuerdo del primer Hermano Mayor Juan Castellano Martín, tristemente fallecido en esas fechas.
     Fue bendecida el 1 de Marzo de 1992 por D. Antonio Olmo Civanto, S.J. 
     El paso de misterio de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato representa el momento en el que el prefecto le pregunta a Jesús si Él es Rey de los Judíos, según está recogido en el Evangelio de Juan 18, 28-38.  En la escena se puede ver al Señor Cautivo en presencia de Poncio Pilato, situándose tras éstos el centurión romano que conversa con un sacerdote judío que porta un pergamino; en la separación del palacio del gobernador y el exterior. Completando la escena asiste un esclavo que porta la soga para trasladar a Jesús.
     La escena se desarrolla en el interior del palacio del gobernador, quedando el espacio delimitado por dos columnas, de este modo tanto Pilato como el centurión permanecen en la delantera del paso, estando el sacerdote y el esclavo en lo que sería el exterior de la casa, es decir, detrás de las columnas, ya que los judíos no podían entrar en el palacio, pues de lo contrario faltarían a las leyes sobre la pureza ritual de la Pascua.
     Las imágenes secundarias se deben a la gubia de nuestro hermano Juan Antonio Blanco Ramos que las realiza a finales del año 2004 para estrenarse el Sábado de Pasión de 2005. La imagen del gobernador, el centurión romano y la del esclavo son de talla completa, siendo anatomizadas las dos primeras, mientras que la del sacerdote judío se encuentra tallada en cabeza y manos.
     Los ropajes de todas las imágenes fueron estrenados en el año 2015, siendo realizados en el taller de José Antonio Grande de León, sustituyendo a las realizadas por un grupo de Hermanas con ocasión de la primera salida del misterio. La coraza, el casco al estilo “Juanmanuelino” y la lanza del centurión romano son del taller de Jesús Domínguez realizadas en el año 2005.
     En 2022 quedan plasmados los estudios de mejora realizados por la comisión de profesionales elegida por la Junta de Gobierno formada por José Roda Peña, Catedrático de Historia del Arte de la US, Andrés Luque Teruel, Doctor en Historia del Arte y profesor titular en el Departamento de Historia del Arte de la Facultad de Geografía e Historia de la US, y Jesús Romanov López-Alfonso, Licenciado en Historia por la US, contando además a petición de los mismos con el escultor de las imágenes secundarias NH Juan Antonio Blanco Ramos.
     La Comisión, tras la realización de pruebas en nuestra Casa-Hermandad con las imágenes secundarias y los diferentes elementos que componen nuestro paso, en presencia del escultor de las mismas, y partiendo desde la disposición original del año 2005, realizan varias modificaciones, quedando la imagen del Señor en el centro de la delantera del paso, situándose entre los dos guardabrisas centrales de la canastilla delantera, la figura de Pilatos, girada levemente y atrasada su posición para mirar desde atrás al Señor, el centurión romano mantiene su posición prácticamente con un leve giro y desde el centro del paso, establece un diálogo directo con el Sanedrita, que se sitúa en la trasera izquierda del mismo, y finalmente la figura del sayón adelanta su posición entre las dos pequeñas columnas permaneciendo en la entrada al palacio de Pilato, sin llegar a acceder al interior que marcan las dos columnas.
     De los elementos mobiliarios la comisión artística determina que debe desaparecer el trono de Pilatos, que al situarse en la puerta del palacio no tiene una disposición lógica y resta visibilidad a la escena, en su lugar se situará el pebetero, cambiando así la ubicación donde estuvo situada años atrás.
     Plasmar todo este ajuste y disposición de las imágenes, viene unido a la necesidad perentoria de remodelar todo el esqueleto interior del canasto del paso para afianzar con seguridad todas las riostras, encastres y cogidas, tanto de los paños del canasto como de la tablazón, especialmente el del alojamiento de las imágenes del Señor Cautivo y secundarias del misterio. Una vez saneado y asegurado todo el interior del canasto, se acopla un sobreelevado a modo de suelo postizo donde se desarrolla la escena del misterio del Señor Cautivo, permitiendo así contemplar con mayor visibilidad el pasaje recreado en el paso a pie de calle. Todos estos trabajos técnicos de la madera han sido realizados por el Taller de talla y carpintería Morales.
     La parihuela se debe a la autoría de Manuel Caballero Farfán, realizada con madera de pino Flandes barnizada y cuenta con nueve trabajaderas, calzando el paso 45 costaleros.
     Sus medidas son 4,82 m de largo, por 2,28 m. de ancho y 1,59 m. de alto a lo que hay que sumarle la altura del canasto que son 68 cm.
     Las andas se estrenaron en la Semana Santa del año 2005, continuando con los trabajos de talla del paso, por parte de Pedro Manuel Benítez Carrión, realizado en madera de cedro, que concluyen para el Sábado de Pasión de 2008.
     En el año 2009 comienzan los trabajos por parte del artista dorador saliendo a la calle ese Sábado de Pasión con las cartelas y los candelabros de guardabrisas dorados. En el año 2010, se estrena el dorado del conjunto en su totalidad, trabajos que realiza el dorador Emilio López Olmedo que ya había trabajado anteriormente para la Hermandad, concretamente en el dorado de los anteriores candelabros de guardabrisas del paso del Señor.
     El diseño y talla del paso, obra de Pedro Manuel Benítez Carrión, es de estilo neobarroco, con hojarasca y una moldura sobresaliente que recorre el respiradero. Esta moldura enmarca las cuatro cartelas que se disponen en la zona central de cada respiradero, todas ellas policromadas y estofadas, siendo obra de Pedro Benítez y Manuel Isorna. En la frontal queda representado el escudo de la Hermandad realizado por Pedro Benítez, y las otras tres cartelas realizadas por Manuel Isorna, representando en la parte trasera la imagen mariana del Inmaculado Corazón de María, titular de la vecina Hermandad de Gloria y lugar al que la Hermandad realiza la Estación de Penitencia en la tarde-noche del Sábado de Pasión.
     En el respiradero izquierdo encontramos la imagen de la Virgen de los Reyes, patrona de la Archidiócesis de Sevilla, significando la pertenencia del barrio de Torreblanca a la ciudad de Sevilla, y al otro lado la imagen de Santa Ángela de la Cruz, por la cercanía con la Hermandad y su labor de Caridad desarrollada en el barrio, todas ellas estofadas y policromadas. En los respiraderos apreciamos dos ángeles querubines y ornamentación floral también policromados y estofados. Todas estas piezas tienen como autor a Ventura Gómez Rodríguez.
     Por encima del respiradero, se encuentra una moldura calada de la que parten de sus cuatro esquinas las maniguetas del paso, las cuales fueron barnizadas por el maestro charolista, NH Francisco Gijón Romero.
     La canastilla presenta una línea ondulante con una gran hoja de hojarasca, estando en perfecta conjunción con la talla de los respiraderos. Se aprecia un juego de pequeñas hojas de acanto, que producen un gran efecto en las formas del canasto.
     En los salientes centrales del canasto como en los respiraderos, se encuentran querubines alados, policromados y estofados.
     Así mismo, se disponen ocho cartelas policromadas y estofadas que se enmarcan en un óvalo horizontal, obras de Blanco Ramos y que representan ocho momentos de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
     En el frontal se representa la escena del propio misterio. Las esquinas delanteras recogen la flagelación y el Ecce Homo. A cada lado se representa a Jesús Nazareno y a Cristo Vivo. En las esquinas traseras, Cristo Muerto y la escena de la Piedad. Por último, en la cartela central trasera, se recoge a Cristo Resucitado.
     Sobre cada cartela se sitúan ángeles pasionistas que parecen salir de la base de los candelabros y quedan suspendidos en el aire. En cada esquina del paso, en la base de los cuatro candelabros, se disponen los que portan atributos de la Pasión de Cristo, estableciendo una conexión con la cartela que queda bajo cada uno. De esta forma, en las esquinas delanteras vemos un látigo y una corona de espinas. En las traseras, el martillo y el pañuelo para las lágrimas de la Piedad. Los ángeles de la zona central portan entre sus manos sendas bandas donde se leen las inscripciones Caridad y Hermandad,  Fe y Amor.
     El paso se ilumina con cuatro candelabros de guardabrisas de nueve luces como ya hemos mencionado y dos candelabros de siete luces que ocupan la zona central. Por la parte interna de los candelabros descansan ángeles sedentes, obra de Ventura Gómez. En el costero derecho se aprecia el trono de Poncio Pilato, realizado en 2009 por Pedro Benítez, ejecutado en madera de cedro con acabado caoba y remate de águila laureada en dorado.
     Sobre le costero derecho se sitúa actualmente el pebetero donde se quema incienso. Inicialmente se dispuso uno de metal de forja, cambiando de ubicación en las distintas reformas de la ubicación del conjunto. En el año 2015 se estrena el actual de orfebrería plateada, realizado y donado por Orfebrería Andaluza.
     Al juego de candelabros hay unirles cuatro macetillas doradas que sirven de basamento para el exorno floral, estrenadas en el año 2009 y situadas entre los candelabros. Los faldones del paso en terciopelo morado fueron regalo de la Agrupación Apoyo Logístico nº21 (AALOG 21), confeccionados por el taller de García Po en el año 2005 y que posteriormente se enriquecen con broches de cordoncillo dorado.
     La composición del paso se completaba en su diseño original con un pórtico, encargado de representar la puerta de entrada al palacio romano, que finalmente fue representado en el misterio por dos columnas con capiteles de estilo Jónico, realizadas en la carpintería de Enrique Dópido Bonilla, con aplicado marmoleado de Juan Miguel González Heredia, conteniendo cada una de ellas antorchas luz artificial y medallones del Cesar alusivos al momento histórico. Posteriormente en el año 2015 fueron sustituidas por otras dos columnas bajas con terminal en copa romana, realizadas por Pedro Benítez, a modo de maceteros que se complementan con exorno floral cada Sábado de Pasión.
     En el frontal del paso podemos ver un ostensorio donado por las Hermandades de Vísperas con motivo del Vía Crucis de Cuaresma organizado por el Consejo de Cofradías de Sevilla que presidió Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato en el año 2018, realizado en metal sobredorado que cobija la reliquia de Santa Mª de la Purísima de la Cruz, de la cual es depositaria la Hermandad desde el año 2019 con su correspondiente autentica.
     El llamador de fundición en metal dorado del año 2005 con forma de “S” sobre el que se disponen dos ángeles que sujetan un relicario que porta la Sagrada Forma “JHS” fue obra de Orfebrería Antonio Santos, donado por tres hermanos de nuestra Corporación, que de inicio se concibió dorado, plateándose posteriormente en los talleres de Orfebrería Andaluza en el año 2015.
 (Hermandad Dolores de Torreblanca). 
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía del Interrogatorio de Jesús
     En realidad hay dos procesos -y dos Interrogatorios- de Jesús, el judío y el romano, o en otras palabras: un proceso religioso y un proceso político. Jesús comparece sucesivamente ante dos jurisdicciones: la del sumo sacerdote Caifás y la del procurador romano Poncio Pilato. El sanedrín lo condena como blasfemo, por haber dicho que era el Mesías, hijo de Dios. Conducido luego al pretorio, es inculpado como agitador por haberse autotitulado rey de los judíos.
     Este doble procedimiento se explica por el régimen político de Judea, que se había convertido en una provincia romana. El gobernador romano era quien juzgaba en última instancia en los asuntos de derecho común. La condena a muerte pronunciada por el sanedrín sólo podía ejecutarse después que el representante oficial de Roma la ratificara.
     En los relatos de los Evangelios, que están muy lejos de concordar, el desarrollo muy simple del proceso ante las dos jurisdicciones, religiosa y civil, está embrollado como con deliberación, por la introducción de personajes y escenas que duplican la acción. Se hace comparecer a Jesús no sólo ante Caifás, sino ante su suegro, el sumo sacerdote Anás (Hannas); con el pretexto de que Jesús era galileo, el procurador de Judea, Pilato, lo envía a justificarse ante el tetrarca de Galilea, Herodes Antipas, quien por azar se encontraba en Jerusalén. De esa manera, se producen cuatro comparecencias ante otros tantos jueces diversos. Por otra parte, se ha producido dos Escarnios de Cristo: uno después de la sesión nocturna en el sanedrín, el otro después del interrogatorio en el Pretorio ¿No es evidente que se trata de la misma escena duplicada?
     Las críticas de los más radicales llegan a afirmar que el proceso ante Caifás no tuvo lugar, que es una «ficción apologética» forjada por Marcos, que era "antisemita», para presentar a Pilato como inocente y echar sobre los judíos la responsabilidad de la muerte del Redentor. Según Lietzmann, el relato del proceso de Jesús habría sido copiado del que padeció el diácono san Esteban, el protomártir.
     Para desenmarañar la iconografía de este doble proceso religioso y político que sin duda no es más que uno, y cuyas escenas suelen confundirse o mezclarse y más simple es elaborar un cuadro sinóptico, numerando los episodios sucesivos.
El Proceso religioso
1. Comparecencia ante Anás
2. Comparecencia ante Caifás. El sanedrín condena a muerte a Jesús.
3. Primer Escarnio de Cristo o el Cristo de los Improperios.
El Proceso político
1. Pilato envía a Cristo ante Herodes, que se excusa.
2. Comparecencia ante Pilato.
3. La elección entre Cristo y Barrabás. 
4. Pilato se lava las manos.
5. La Flagelación o el Cristo atado a la columna .
6. El segundo Escarnio o la Coronación de espinas.
7. Cristo presentado al pueblo o Ecce Homo.
II. El proceso político
     Después de haber sido condenado por las autoridades religiosas judías: Anás, Caifás, el sanedrín, Jesús es presentado ante el tribunal civil de los romanos, presidido por el procurador (epitropos) de Judea Poncio Pilato (Pontius Pilatus), cuyo apellido derivaría de pilum o venablo de honor que habría recibido. El procurador residía en Cesarea, capital administrativa de la provincia, pero acostumbraba acudir a Jerusalén en ocasión de las grandes festividades de peregrinación, para prevenir posibles disturbios.
     Poco después de tomar partido en esa «disputa de judíos», Poncio Pilato, que quiere quitarse la responsabilidad de encima, envía a Jesús, que era galileo, ante Herodes Antipas, tetrarca de Galilea. Pero éste se excusa y Jesús vuelve ante el procurador que de buena o mala gana debe juzgarlo.
     Pilato pregunta al acusado: «¿Eres tú el rey de los judíos?»  Jesús responde: "Tú lo dices". A pesar de su confesión, propone sustituirlo por un malhechor. Pero los judíos fanatizados no aceptan el cambio y la condena a muerte debe cumplirse.
2. Herodes lo devuelve a Pilato
     Mateo, 27: 11-14; Marcos, 15: 2; Lucas, 23: 3.
     Jesús es conducido al pretorio, es decir, al sitio donde el pretor pronunciaba sus sentencias. El tribunal -según dice San Juan- estaba situado en un lugar que en griego se llamaba lithostratos (embaldosado). Interrogado, Jesús responde que es el rey de los judíos, y luego se mantiene en silencio.
     La mujer de Pilato toca el hombro de su marido para advertirle que sea prudente: «No te metas con ese justo, pues he padecido mucho hoy en sueños por causa de él». San Mateo es el único que relata este incidente (27: 19).
3. La elección entre Jesús y Barrabás
     Mateo, 27: 15-26; Marcos, 15: 6-15; Lucas, 23: 18.
     En cada Pascua, el gobernador acostumbraba dejar en libertad a un preso, aquél que el pueblo eligiera. Había entonces un famoso bandido llamado Barrabás. Pilato dijo entonces al pueblo reunido: «A quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús el llamado Mesías?» Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron al pueblo para que pidiese a Barrabás. Pilato les dijo: «¿qué queréis que haga con Jesús, el llamado Mesías? Todos dijeron: ¡Crucifíquenle!».
     Este tema, escasamente tratado en el arte cristiano primitivo, desapareció muy temprano, sin duda porque a partir del día en que se osó representar la Crucifixión, se debieron condensar los primeros episodios de la Pasión.
4. El Lavatorio de Pilato
     Mateo, 27: 24.
     Después de haber intentado salvar a Jesús, Pilato, al ver que aumentaba el tumulto, se lavó las manos en presencia de la multitud agitada, diciendo: «Yo soy inocente de esta sangre; vosotros veáis. Y todo el pueblo contestó diciendo: Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.»
     El Lavatorio de las manos no era un gesto romano sino un rito hebreo. Después de un asesinato, los judíos incriminados tenían la costumbre de lavarse las manos para afirmar su inocencia (Deuteronio, 21: 6-8). Por ello es dudoso que un procurador romano haya consumado ese simbólico gesto.
     Verdadero o no, ese episodio se volvió tan popular, que en todas las lenguas se dice: Yo me lavo las manos, con el significado «No soy responsable de tal» .
     A pesar de la solemne protesta de Pilato rechazando toda responsabilidad, la posteridad no lo ha declarado inocente del asesinato de Jesús, a quien él acabó entregando a sus enemigos. La leyenda cristiana no lo ha tratado mejor que al tirano Herodes y al traidor Judas. Se contaba que había caído en desgracia y que se lo había conducido a Roma donde a su vez habría sido escarnecido y expuesto a las humillaciones del populacho, antes de morir miserablemente en prisión.
     De acuerdo con otra versión, habría acabado sus días en una ermita, sobre una montaña suiza, cerca de Lucerna, que recibió el nombre de monte Pilato.
     En los sarcófagos cristianos de Roma y de Arles, el Lavatorio de las manos de Pilato se opone con frecuencia al Lavatorio de los pies de San Pedro por Jesús.
7.  Ecce Homo o Cristo presentado al pueblo
     Juan, 19: 4.
     Después de la Coronación de espinas, Pilato presenta a Jesús ante la multitud que se había reunido frente al pretorio, diciendo: "Ahí tenéis al hombre." (Ecce Homo). Al verle, los sacerdotes y sus servidores gritaron: «¡Crucifícale, crucifícale!» (Tolle, crucifige). La multitud carnicera daba gritos de muerte.
     Este tema fue desconocido para el arte paleocristiano y bizantino: no se lo encuentra en los mosaicos ni en los iconos. Los italianos del Trecento, Duccio y Giotto, también lo ignoraron.
     Se difundió en el siglo XV, al final de la Edad Media. Jesús es exhibido sobre un estrado o en lo alto de una escalera exterior, con la corona de espinas, el manto (o clámide) púrpura y el cetro de caña en las manos atadas; lastimosa imagen de un rey carnavalesco. Su pecho desnudo tiene las huellas de la Flagelación. Una cuerda pende en torno a su cuello. Desde sus párpados enrojecidos fluyen las lágrimas que caen sobre sus mejillas.
     Este motivo ha engendrado los Cristo de Piedad y los Varón de dolores.
     La mujer de Pilato asiste a la escena. Se ve a Barrabás a través de los barrotes de la ventana de su celda (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
     Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen "Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato", de Méndez Lastrucci, titular de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, en la Iglesia de San Antonio de Padua, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

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