Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero

Intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla", de Onda Cero, para conmemorar los 800 años de la Torre del Oro

   Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla :     La intervención en el programa de radio "Más de uno Sevilla" , presentado por Ch...

domingo, 27 de abril de 2025

Experiencia Explicarte Sevilla, con los Talleres "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla" de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla

     Hoy, domingo 27 de abril, finaliza la vigésimosegunda semana de otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de las visitas organizadas para los Talleres Socio-Culturales "Conocer Sevilla, y Visitar Sevilla", de los Distritos Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla, desarrollados de lunes a viernes por las mañanas y tardes, y que se iniciaron el pasado 28 de octubre de 2024, con la presentación de los mismos.

     Gracias a la empresa Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L., por contar con nosotros para mostrarles, mediante los Talleres Socio-Culturales del Ayuntamiento de Sevilla, parte de la ciudad hispalense, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
   Nos pusimos manos a la obra, y fuimos ofreciendo distintas rutas a lo largo y ancho de nuestra ciudad, desde el lunes 21 al viernes 25 de abril. 
     Los Talleres desarrollados fueron los siguientes:
- Taller 23 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes de 10 a 13 h.)
- Taller 21 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (lunes de 17 a 20 h.)
- Taller 18 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (martes de 10 a 13 h.)
- Taller 45 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (martes de 17 a 20 h.)
- Taller 24 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (miércoles de 10 a 13 h.)
- Taller 33 "Conocer Sevilla" del Distrito Triana (miércoles de 17 a 20 h.)
- Taller 19 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (jueves de 10 a 13 h.)
- Taller 43 "Visitar Sevilla" del Distrito Los Remedios (jueves de 17 a 20 h.)
- Taller 20 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes de 10 a 13 h.)
- Taller 22 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera (viernes de 17 a 20 h.)
     En los talleres a lo largo de esta semana pudimos contemplar los siguientes enclaves y localizaciones:
    - Catedral de Santa María de la Sede
    - Plaza de Doña Elvira
    - Plaza de Alfaro
    - Plaza de Santa Cruz
    - Plaza de la Escuela de Cristo
    - Iglesia de San Luis de los Franceses
    - Convento de San Clemente
    - calle Santa Clara
    - calle San Vicente
    - Iglesia de San Lorenzo
    - Basílica de Jesús del Gran Poder
      
     Gracias a las empresas Educomex Multiservicios, S.L., y Ocioambiente, S.L, por contar con nosotros, a los coordinadores de los talleres de los Distritos de Bellavista - La Palmera, Los Remedios, y Triana del Ayuntamiento de Sevilla, y como no podía ser de otra manera a todos y cada unos de los amigos que estoy conociendo gracias a estos talleres, de los que me estoy llevando una inmejorable impresión, puesto que está siendo una una relación de amistad, más que de monitor-alumno, y de colaboración y aportación mutua, que sin duda está siendo enriquecedora para todas las partes, y que esperamos que sea duradera en el tiempo. 
     Deseando continuar con dichos talleres porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     Os dejo unas fotografías, aportadas por los usuarios, de toda la Experiencia ExplicArte Sevilla, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.































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Experiencia Explicarte Sevilla: Visita "El Alcázar", con Rogelio, y familia

    Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de la visita organizada para Rogelio García, y familia, que nos contactó su familia al ser usuario y amigo del Taller 20 "Conocer Sevilla" del Distrito Bellavista - La Palmera, realizando la visita al Real Alcázar de Sevilla, como regalo de cumpleaños, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     La ruta, siempre enfocada en los aspectos arquitectónicos, artísticos e históricos, se centró exclusivamente en el Real Alcázar, que vimos con detalle.
     Si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.



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El Hospital de la Misericordia, en Lebrija (Sevilla)

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Hospital de la Misericordia, en Lebrija (Sevilla).
     Hoy, 27 de abril, domingo siguiente a la Pascua de Resurrección, la Iglesia conmemora la Divina Misericordia, una devoción cristiana promovida por la Iglesia católica enfocada en la misericordia de Dios y su poder, particularmente como una acción de confianza en que la misericordia de Dios y su pasión es el precio ya pagado por nuestros pecados, y que si confiamos en Jesús nuestros pecados nos serán perdonados; Jesús no será nuestro juez sino nuestro Salvador misericordioso.
     Y qué mejor día que hoy, para ExplicArte el Hospital de la Misericordia, en Lebrija (Sevilla).
     El Hospital de la Misericordia se encuentra en la calle José Sánchez de Alva, 28; en Lebrija (Sevilla).
     Según las fuentes documentales, el hospital fue construido a finales del siglo XV (1496), sufriendo diversas reformas hasta el XVIII. Perteneció a la antigua Hermandad de la Santa Misericordia, instalada en esta ciudad desde 1494 y que más tarde se fusionaría con la de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo y la de Santa María de la Piedad.
     Del recinto primitivo se conserva únicamente la capilla, de una sola nave, cubierta por un artesonado de madera. La portada, realizada en ladrillo, no es la primitiva, aunque utiliza este material de tradición mudéjar. Aún se conserva la antigua espadaña, situada en la calle Cataño que, tras la última restauración, presenta una cruz de forja.
     Actualmente la capilla es una sala de exposiciones del Ayuntamiento de Lebrija (Turismo de la Provincia de Sevilla).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte la provincia de Sevilla, déjame ExplicArte el Hospital de la Misericordia, en Lebrija (Sevilla). Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la localidad de Lebrija (Sevilla), en ExplicArte Sevilla.

La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Divina Misericordia, de Felipe de Ribas, y modificada por Ortega Bru, titular de la Hermandad de las Siete Palabras, Baratillo, en su Retablo de la Iglesia de San Vicente

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Divina Misericordia, de Felipe de Ribas, y modificada por Ortega Bru, titular de la Hermandad de las Siete Palabras, en su Retablo de la Iglesia de San Vicente, de Sevilla.
     Hoy, 27 de abril, domingo siguiente a la Pascua de Resurrección, la Iglesia conmemora la Divina Misericordia, una devoción cristiana promovida por la Iglesia católica enfocada en la misericordia de Dios y su poder, particularmente como una acción de confianza en que la misericordia de Dios y su pasión es el precio ya pagado por nuestros pecados, y que si confiamos en Jesús nuestros pecados nos serán perdonados; Jesús no será nuestro juez sino nuestro Salvador misericordioso.
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Divina Misericordia, de Felipe de Rivas, y modificada por Ortega Bru, titular de la Hermandad de las Siete Palabras, en su Retablo de la Iglesia de San Vicente, de Sevilla.
     La Iglesia de San Vicente [nº 58 en el plano oficial del Ayuntamiento de Sevilla; y nº 62 en el plano oficial de la Junta de Andalucía], se encuentra en la calle San Vicente, s/n (aunque la entrada habitual al templo se sitúa en la calle Cardenal Cisneros, 8; teniendo un acceso más por la plaza Doña Teresa Enríquez, 4); en el Barrio de San Vicente, del Distrito Casco Antiguo.
     La Real e Ilustre Hermandad Sacramental de Nuestra Señora del Rosario, Ánimas Benditas del Purgatorio y Primitiva Archicofradía del Sagrado Corazón y Clavos de Jesús, Nuestro padre Jesús de la Divina Misericordia, Santísimo Cristo de las Siete Palabras, María Santísima de los Remedios, Nuestra Señora de la Cabeza y San Juan Evangelista; es ésta una corporación fundada en 1511, con sede canónica en la iglesia parroquial de San Vicente mártir, del sevillano barrio de San Vicente, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Divina Misericordia, obra de Felipe de Ribas en 1641, modificada por Luis Ortega Bru en 1977; el Santísimo Cristo de las Siete Palabras, obra de Felipe Martínez en 1682; María Santísima de los Remedios, es obra de Manuel Gutiérrez-Reyes Cano en 1865; Nuestra Señora de la Cabeza, obra de Manuel Escamilla en 1956 sobre una talla anterior de Emilio Pizarro del siglo XIX; Nuestra Señora del Rosario, talla anónima de la 2ª 1/2 del siglo XVII; San Juan Evangelista, obra de José Sánchez en 1859; Sagrado Corazón de Jesús, obra de Emilio Pizaro en 1891; Virgen de la Cabeza de Gloria, atribuida a Roque de Balduque de 1/2 del siglo XVI; San Miguel Arcángel, obra de Pedro Roldán en 1657; y el grupo de las Santas María Magdalena, María Cleofás y María Salomé, obras de Manuel Gutiérrez-Reyes Cano en 1866.
     En el retablo que remata la nave del Evangelio, se sitúa el Nazareno de la Misericordia, obra de Felipe de Ribas (1641) que fue profundamente remodelada en el siglo XX por Luis Ortega Brú para su salida procesional (Manuel Jesús Roldán,  Iglesias de Sevilla. Almuzara, 2010).
     La historia material de la imagen es bien conocida, pues se trata del titular de una hermandad de sacerdotes fundada en 1641, que encargó a Felipe de Rivas la talla. Sin embargo, la peste de 1649 acabó con la vida de la mayoría de sus miembros, y el día 23 de agosto de ese año el clérigo Francisco Ortiz, que se declaraba fundador de la hermandad cuyo Cristo estaba puesto en la capilla del sagrario en un altar llevadizo, al no haber hermandad, le donó la imagen a la Hermandad de las Ánimas Benditas.
     La recibió Antonio del Castillo, como mayordomo, para que estuviese en la capilla de la cofradía por siempre jamás. A la imagen se le realizó un retablo, obra de Blas de Escobar, cuyo dibujo se había aprobado el 7 de febrero (tal vez por conocerse ya la futura donación), según contrato suscrito el 18 de agosto del mismo año, obra que se concluiría el 10 de mayo de 1650, en que el tallista otorgó la carta de pago por la ejecución del retablo.
     De ambos acontecimientos hay recuerdos tanto en la fachada (lápida en castellano antiguo) como en el interior (pinturas en el presbiterio) del templo.
     Sin embargo, puede que debido a que la Hermandad de las Ánimas no le prestaba la atención debida y a que se hallaba dentro de la capilla del sagrario, el párroco de San Vicente, Alonso López de las Doblas le donó en 1674 la imagen a la Hermandad Sacramental, con la condición que presidiese el altar nuevo que se había de construir y se le hiciera una misa todos los viernes del año.
     La Cofradía del Santísimo que decidió acometer una obra en la capilla para acondicionarla al nuevo retablo que habría de presidirla con la imagen del Señor con la Cruz a cuestas.
     La imagen fue objeto de una intervención de resultas de su incorporación al cortejo procesional, única que ha sufrido la talla en toda su existencia. La intervención se llevó a cabo por el imaginero Luis Ortega Bru, que dejó su impronta al incorporar un nuevo cuerpo, conservando las manos y cabeza, aunque retallada y variada en su postura, bendiciéndose la talla el 2 de abril de 1977. Como curiosidad, debemos añadir, que los trabajos fueron realizados en Madrid, en donde residía el imaginero entonces. La cruz procesional fue obra del tallista Manuel Guzmán Bejarano en el propio año 1977 (Hermandad de las Siete Palabras).
     Nuestro Padre Jesús de la Divina Misericordia: Nazareno con la cruz a cuestas, es obra atribuida a Felipe de Ribas, de h. 1640-41. La imagen en origen fue propiedad de una hermandad de sacerdotes, ubicada en la parroquia; al extinguirse ésta, el 18 de mayo de 1674 fue solicitada por Juan de Aragón, mayordomo de la cofradía del Santísimo Sacramento, pues desde hacía veinte años sólo recibía el cuidado de Alonso López de las Doblas, cura de la parroquia. Elevada la petición a la autoridad eclesiástica, el 28 de junio de dicho año, se inició un pleito, ya que Francisco Fernández de la Paloma, mayordomo de fábrica, consideraba que la imagen pertenecía a la fábrica de la parroquia. El 12 de junio de 1675, el doctor Gregorio Bastán resolvió que debía de entregarse al Nazareno a la Hermandad Sacramental para que lo atendiese, si bien con la condición que se cediese a la fábrica, siempre que ésta lo necesitase; el 13 de mayo de 1676 se ampliaron las concesiones a la Hermandad Sacramental por el provisor, que autorizó a destruir el retablo antiguo que presidía la imagen y a sustituirlo por otro nuevo, y a que todos los viernes del año se dijera misa en su altar, demandando limosnas para su culto.
     El Nazareno es una figura de vestir, con un rostro de infinita dulzura, en la línea de las obras del imaginero; cabello lacio, dividido por una raya en el centro que se vuelve con el característico bucle sobre la oreja de modo que sirve de soporte a la corona postiza, entrecejo en uve, labio inferior grueso, así como manos largas y nervudas. Estilísticamente se relaciona con el Nazareno de las monjas franciscanas de Lebrija. Lo restauró e hizo nuevo cuerpo aumentándole la zancada el escultor Luis Ortega Bru en 1976 [Federico García de la Concha Delgado, en Nazarenos de Sevilla, Tomo I. Ediciones Tartessos. Sevilla, 1997].
Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la imagen que representa a Cristo camino del Calvario
   De la misma manera que solía ordenarse a los condenados a muerte cavar su propia tumba antes de la ejecución, en la crucifixión debían llevar ellos mismos su cruz hasta el lugar del suplicio.
El tema según la Biblia
   Los Evangelios ofrecen dos versiones diferentes de El Camino del Calvario.
   Según los sinópticos  (Mateo, 27: 31; Marcos, 15: 21; Lucas, 23: 26),  un tal Simón de Cirene (África), fue requerido por los soldados romanos para ayudar a Jesús, agotado por la Flagelación, a llevar la cruz hasta la cima del Gólgota.
   De acuerdo con Juan (19: 16), que desconoce a Simón de Cirene, fue Cristo solo quien llevó la cruz hasta el final.
   Los exégetas, comenzando por Orígenes, han intentado conciliar la versión de Juan con los sinópticos. Jesús habría comenzado por llevar su cruz de la misma manera que Isaac había llevado la madera de su sacrificio. Luego, al verlo en el límite de sus fuerzas, los soldados habrían requerido la ayuda de alguien que pasaba. Jesús y Simón se habrían relevado.
   Los racionalistas cuestionan la realidad del episodio de Simón. Extraen un primer argumento del silencio de Juan. Agregan que en el derecho romano, los condenados al suplicio de la cruz debían llevar el patibulum ellos mismos, que el requerimiento a Simón de Cirene habría sido ilegal, y que no se conocen ejemplos de soldados que obligaran a un testigo ocasional a llevar la cruz de un condenado. 
   La escena habría sido imaginada para ilustrar la palabra de Jesús: «El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.» (Mateo, 16: 24; Marcos, 8: 34).
   Muchos de esos argumentos no se sostienen, puesto que es posible que después de la Flagelación Jesús haya estado físicamente imposibilitado de llevar el patibulum hasta el final, y una requisitoria ilegal no podía detener a Pilato.
   Los artistas optaron ya por la versión de los sinópticos, ya por la de Juan. El arte bizantino adoptó la primera: Simón lleva solo la cruz, adelante de Cristo que le sigue con la cuerda al cuello. El arte de Occidente, que tiene un sentido dramático más desarrollado, representa a Cristo sufriendo en solitario bajo el peso de la cruz o ayudado por Simón el cireneo.
Las prefiguraciones
   Los teólogos, naturalmente, han buscado -y encontrado- en el Antiguo Testamento las prefiguraciones que enmarcan a Cristo con la cruz a cuestas en las miniaturas y en las vidrieras. Son éstas:
   1. Isaac llevando sobre los hombros la madera del sacrificio.
   2. Aarón marcando con la tau cruciforme el dintel de las casas de los israel.
   3. El patriarca Jacob bendiciendo con las manos entrecruzadas a sus nietos Efraím y Manasés.
   4. La viuda de Sarepta que lleva al profeta Elías dos leños dispuestos en forma de cruz.
La iconografía primitiva
   En las realizaciones más antiguas, la iconografía de Cristo con la cruz a cuestas es muy simple.
   Cristo avanza, vestido con una túnica roja, la frente ceñida por la corona de espinas, a veces precedido por los dos ladrones. No padece por la carga de la cruz porque ella es pequeña, más emblemática que real. A finales de la Edad Media la cruz se vuelve desmesuradamente pesada, su carga es cada vez más aplastante, para apiadar a los fieles con los sufrimientos del Redentor.
El enriquecimiento del tema por los Evangelios apócrifos y el teatro religioso: la Virgen y santa Verónica
   Los artistas no se contentaron con la Biblia y los comentarios teológicos. Los Evangelios apócrifos y la puesta en escena del teatro de los Misterios les sugirieron numerosos agregados al tema inicial. Los más populares son el Desmayo de la Virgen y el Encuentro de santa Verónica.
El desmayo de la Virgen
   El Evangelio de Lucas indica que "Le seguía una gran muchedumbre del pueblo y de mujeres, que se herían y lamentaban por Él». Pero los Evangelios apócrifos están mejor informados: saben que la Virgen conducida y sostenida por el apóstol Juan, se detuvo ante el paso del cortejo y que al ver a su Hijo doblegado bajo la carga de la cruz, se desmayó.
   Esta escena accesoria, que tiene el inconveniente de crear un segundo centro de interés en detrimento de la escena principal, poco a poco fue adquiriendo tal importancia en la composición, que Cristo con la cruz a cuestas a veces se denomina Spassimo della Vergine o Pâmoison de la Vierge. Tal es el caso de un célebre cuadro de Rafael o de su escuela, procedente de un convento de olivetanos de Sicilia, que se llama Lo Spasimo di Sicilia. Un altorrelieve de Laurana en la iglesia de Saint Didier de Aviñón, se llamaba Notre-Dame du Spasme.
La Verónica 
   Por la influencia del teatro de los Misterios, hacia finales del siglo XV apareció una santa imaginaria, Verónica, que conmovida de piedad seca con un velo el sudor que corría por el rostro de Cristo: en recompensa por ese gesto piadoso, ella recogió en el sudario la impresión de la Santa Faz. De esta verdadera  imagen (vera icona)  procede el nombre Verónica.
   También a la puesta en escena de los Misterios deben atribuirse sin duda los detalles realistas que invadieron el arte de finales de la Edad Media. Cristo tiene un ronzal en el cuello, como una bestia conducida al matadero; niños despiadados le lanzan una lluvia de piedras. A veces va precedido por un heraldo que hace sonar una trompeta.
   En resumen, en Cristo con la cruz a cuestas pueden distinguirse tres episodios:
   l. Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la  cruz (Gesù aiutato da Simone il Cirineo).
   2. El Desmayo de la Virgen. (Il Spasimo della Virgine.)
   3. Verónica seca el sudor de su rostro (Gesù asciugato dalla Veronica).
El Camino del Calvario
   La transformación  más importante que se opera a finales de la Edad Media en la iconografía de Cristo con la cruz a cuestas se debe a la aparición de una nueva devoción instituida y difundida por los franciscanos que habían recibido la guarda o «custodia» de los Santos Lugares, es lo que se denomina el Camino del Calvario.
   Es fácil reconstruir la génesis de esta devoción. Por el hecho de que Simón de Cirene había sido requerido para ayudar a Jesús a llevar su cruz, se concluyó que Cristo debió caer bajo la carga que superaba sus fuerzas no una sino muchas veces, que había sido obligado a detenerse para recuperar el aliento. La dolorosa Ascensión del Calvario habría sido medida por Estaciones, que los místicos, como el Pseudo Buenaventura y santa Brígida, se esforzaron en reconstruir por medio de la imaginación, como si hubiesen sido testigos.
   Esos altos o estaciones fueron puestos en escena por los autos sacramentales del teatro de los Misterios. Los artistas fijaron finalmente esos «cuadros vivos» en innumerables Caminos del Calvario que jalonaron las naves de todas las iglesias, o en Calvarios (Sacro Monte, Kalvarienberg), dispuestos sobre la pendiente de una colina, que los peregrinos ascendían a veces de rodillas, como era el caso en la Scala Santa de Letrán, entonando sus oraciones en cada «Caída de Cristo».
   ¿Cuántas eran esas Estaciones? El Camino del Calvario comportaba, en su origen, siete Estaciones: siete es un número sagrado. Tal es el número de los bajorrelieves de Adam Kraft en el Camino del Calvario del cementerio de San Juan, en Nuremberg. De acuerdo con su temperamento, los artistas han representado esas Caídas de Cristo durante el ascenso al Calvario con un realismo más o menos brutal, más o menos patético.
   Ya Jesús cae de rodillas (Andrea Sacchi), ya se derrumba de cara en toda su estatura, con las manos hacia adelante.
   (Dominichino): ese es el momento que eligió Verónica para secarle el sudor que le corría por la frente.
   En el siglo XVII, por la iniciativa de los franciscanos, y especialmente la del predicador italiano Leonardo de Porto Maurizio, el número de las Estaciones se duplicó, para llegar a catorce. Aunque esa cifra sea completamente arbitraria, se la mantuvo.
   La devoción del Camino del Calvario, que es una de las creaciones más populares de la orden de los franciscanos, nació del deseo de multiplicar el beneficio espiritual y material de una peregrinación a la colina del Gólgota, enclavada en la igle­sia del Santo Sepulcro.
Representaciones de Cristo con la cruz a cuestas, caído
   Después del Renacimiento, los pintores de la Contrarreforma y de la época romántica renovaron este tema conmovedor. En su Cristo ascendiendo al Calvario (Museo de Metz), Delacroix se inspiró, evidentemente, en el Cristo con la cruz a cuestas de Rubens, que había visto en el Museo de Bruselas. Pero le dio un carácter del todo diferente. La ascensión triunfal imaginada por el maestro flamenco se convierte en un avance lento y doloroso del condenado, a punto de desfallecer a cada paso, que se arrastra penosamente hasta el lugar del suplicio.
   En el arte popular polaco cuyas tradiciones perduran en nuestros días, el motivo patético de Cristo caído, sucumbiendo bajo el peso de la cruz, resume con frecuencia la tragedia del Camino del Calvario.
Versiones alegóricas y colectivas de Cristo con la cruz a cuestas
   Cristo con la cruz a cuestas no siempre ha sido concebido y representado como una escena histórica. Hacia finales de la Edad Media se multiplicaron las versiones alegóricas.
   No es sólo la Virgen quien, siguiendo el ejemplo de Simón de Cirene, levanta uno de los brazos de la cruz para aliviar la carga de su Hijo. Es la Iglesia, a la cual simboliza, y hasta la cristiandad entera, quien acude en su auxilio. Papa, cardenales, sacerdotes, laicos, quieren su parte en la carga, con la esperanza de asegurarse la vida eterna a causa de esta asistencia simbólica.
   Hay frescos de los siglos XV y XVI que ilustran este Cristo con la cruz a cuestas co­lectivo. En un manuscrito franciscano de la Biblioteca de Perusa, Jesús va seguido por una procesión de hermanos menores, stauróforos, que llevan una selva de cruces sobre los hombros.
   Según parece, en Francia, al menos en la capilla del castillo de Montriu, en Saint Aubin des Ponts de Cé, en Lion de Angers, y en Notre Dame de Chavigny en Poitou, este tema fue tomado de una endecha del rey Renato, donde éste asocia la humanidad entera con la Pasión de Jesucristo, desarrollando estas palabras del Redentor: «Qui vult venire post me, tollat crucero suam et sequatur me.» Mendigos, ladrones, enfermos, presos, peregrinos, campesinos, viudas, huérfanos, mal casados..., en suma, todos los desheredados de la tierra, acuden a su hora para ayudar a Cristo a llevar su cruz, más pesada que las suyas (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Biografía de Felipe de Ribas, autor primitivo de la obra reseñada;
     Felipe de Ribas, (Córdoba, 20 de mayo de 1609 – Sevilla, 1 de noviembre de 1648). Arquitecto de retablos y escultor.
     Este maestro, considerado como uno de los retablistas más significativos de la Sevilla de la primera mitad del siglo XVII, había nacido en Córdoba el 20 de mayo de 1609, siendo bautizado al día siguiente en la parroquia del Sagrario; fue el tercero de los nueve hijos habidos entre Andrés Fernández y María de Ribas; su padre era un pintor de mediana valía que ejerció también oficio de mesonero. Además de Felipe, otros dos hermanos, Gaspar y Francisco Dionisio, desarrollarán actividades artísticas.
     Aunque no es descartable que Felipe de Ribas comenzara su etapa de formación en su ciudad natal, lo cierto es que en 1621 su padre lo lleva a Sevilla y lo pone como aprendiz en el taller del imaginero Juan de Mesa. Allí permanece hasta 1626, en que se ve obligado a regresar a Córdoba debido al fallecimiento de su progenitor. Tras unos años de infructuosos intentos por establecerse en la ciudad, Ribas opta en 1630 por trasladarse de nuevo a Sevilla llevando consigo a toda su familia. Éste será el origen de un importante taller familiar que se mantendrá activo hasta muy avanzada la segunda mitad del Seiscientos.
     El maestro logró mantener relaciones armoniosas con la mayoría de los otros artistas que laboraban por entonces en la capital hispalense, colaborando en diversas ocasiones con muchos de ellos. Esta relación fue especialmente fructífera con Juan Martínez Montañés y con Alonso Cano, algunas de cuyas obras se encargará de concluir. Estableció su primer taller en el barrio de San Vicente de donde se traslada en 1635 al de Santa Catalina, para recalar finalmente en el barrio de Santa Marina, en una casa situada cerca del noviciado jesuita de San Luis de los Franceses.
     Desde 1635 y hasta el final de su vida, los encargos se suceden en el taller del maestro, especialmente retablos, tanto de mediano tamaño como de gran envergadura, que confirman la fama adquirida y la calidad del producto salido de sus manos. Es también por entonces cuando contrae matrimonio con Rufina de Albornoz y de esta unión nacerá una única hija, Ana, que morirá víctima de la famosa peste en abril de 1649, cuando contaba apenas diez años de edad.
     La muerte del artista se había producido unos meses antes, en noviembre de 1648, pasando entonces la dirección del taller a su hermano Francisco Dionisio de Ribas, quien se encargará asimismo de terminar las obras inconclusas.
     La producción artística de Felipe de Ribas abarca tanto escultura exenta y relivaria como arquitectura de retablos. En esta modalidad, su obra es el punto de unión entre la corriente tardomanierista de la primera mitad del Seiscientos y el barroco salomónico que caracteriza a la segunda. En sus obras hay elementos que remiten a las creaciones de Juan de Oviedo o Martínez Montañés, junto a otros que aparecen en las obras de Alonso Matías y Alonso Cano. Pero sobre todo, el empleo por parte de Felipe de Ribas del fuste salomónico con pleno sentido estructural supondrá un hito fundamental en la fijación tipológica de la segunda mitad del siglo xvii en materia de retablos.
     En el terreno de las formas, Felipe de Ribas se decanta por un lenguaje variado, tendente a la volumetría y a la turgencia, en el que alternan los motivos puramente arquitectónicos con los elementos vegetales y figurativos; entre los primeros destacan los resaltos, las grandes ménsulas, los frontones rotos y, quizá lo más característico, las columnas revestidas, que aportan un sello muy personal a sus creaciones; entre los segundos, las guirnaldas, los mazos, las cartelas carnosas, las figuras infantiles.
     Como se ha dicho, sus creaciones en el campo de la retablística abarcan desde piezas de pequeño tamaño, formadas por banco, cuerpo tetrástilo y ático para relieve, hasta las máquinas de grandes proporciones destinadas a cubrir testeros de capillas mayores, tanto parroquiales cuanto conventuales. En este caso, la composición se ajusta a la preceptiva clasicista, con dos cuerpos por lo general de tres calles, y un remate en ático, usando como soporte sus peculiares columnas de fuste revestido. En una u otra modalidad recurre casi siempre al empleo de imaginería tallada, bien exenta, bien en relieve. Entre las obras de menor tamaño ocupan lugar de primer orden piezas como el Retablo del Bautista (1637), acaso la más conseguida dentro de esta tipología, y el del Santo Cristo (1638), ambos en el monasterio jerónimo de Santa Paula de Sevilla.
     Entre las de gran formato han de mencionarse el Retablo del Convento del Socorro (1636), el Retablo mayor del Monasterio de San Clemente (1639), el de la parroquia de San Pedro (1641) todos en la capital hispalense, y el Retablo mayor del convento de Santa Clara de Carmona (Sevilla); en ellos queda perfectamente claro el papel concedido por el artífice a la arquitectura, digno marco para la imaginería que en ellos luce.
     Asimismo hay que aludir al Retablo mayor de San Lorenzo, también en Sevilla, obra de azarosa trayectoria, iniciada por Montañés y traspasada luego a Felipe de Ribas, quien tampoco podrá concluirla, por lo que pasará a su hermano. Pieza de especial significación fue, sin duda, el Retablo mayor de la Casa Grande de la Merced de Sevilla, donde el maestro empleó como soportes columnas salomónicas, lo que supondrá un sustancial avance en la concepción retablística sevillana del momento; desgraciadamente este conjunto desapareció en el siglo XIX.
     Su faceta de escultor está avalada por la presencia de relieves y esculturas en sus retablos, si bien también realizó imaginería exenta. Son figuras de amplios volúmenes y porte elegante, con rostros de expresión serena teñida de un cierto aire melancólico, especialmente palpable en sus imágenes marianas. Las figuras infantiles se muestran por lo común desnudas, con cuerpos gordezuelos y rostros de expresión triste, enmarcados por cabellos que forman copete sobre la frente.
     Las imágenes de Cristo son las que mejor prueban su temprana relación con Juan de Mesa, frustrada por la prematura muerte de éste, aunque Ribas no alcanza la hondura dramática de su maestro; así sucede con el Nazareno de las Concepcionistas de Lebrija, y el Nazareno de la Misericordia de la iglesia de San Vicente (1641), que ha sufrido importantes retoques en época contemporánea. De sus imágenes son reseñables las que figuran en el retablo del Bautista de Santa Paula (1637), así como las esculturas que adornan los retablos de San Clemente y Santa Clara, ya citados. En el campo del relieve, además de los del desaparecido retablo de la Concepción de San Juan de la Palma, algunos de los cuales se conservan en la colección March de Palma de Mallorca, cabe citar los del Bautismo de Cristo y los ángeles con la cabeza del Bautista, del retablo de Santa Paula y la Bajada al Limbo del retablo del Cristo del mismo monasterio, desusada iconografía, probable fruto de su relación con Alonso Cano. Muy interesantes son también los relieves que adornan el Retablo mayor de San Pedro de Sevilla, centrados en los principales momentos de la vida del apóstol, si bien únicamente son de su mano los que adornan el primer cuerpo (María Teresa Dabrio González, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
Conozcamos mejor la Biografía de Luis Ortega Bru, autor de la obra reseñada;
     Luis Ortega Bru, (San Roque, Cádiz, 10 de septiembre de 1916 – Sevilla, 21 de noviembre de 1982). Escultor.
     Es uno de los máximos exponentes de la imaginería procesional contemporánea. Se inició temprano en el modelado del barro en la alfarería de su padre.
     Desarrolló a partir de 1931 una primera formación escultórica en la Escuela de Artes y Oficios de La Línea de la Concepción (Cádiz). Sus prometedoras dotes artísticas hicieron que el Ayuntamiento de su pueblo natal le concediera una beca para completar sus estudios en Barcelona. Estas perspectivas quedaron rotas, sin embargo, por la Guerra Civil, que supuso un duro golpe para el joven artista. Nacido en el seno de una familia de ideas republicanas, sus padres fueron fusilados y él encarcelado, pasando varios años en campos de concentración. En 1943 consiguió el primer premio del I Certamen de Escultura de Cádiz con su obra Los Titanes, éxito que le llevó a trasladarse a Sevilla al año siguiente. En 1945 ingresó en la Escuela de Artes Aplicadas de la capital hispalense, donde tuvo como profesor al escultor Juan Luis Vasallo Parodi (1908-1986). En esta ciudad entró en contacto con el pintor Baldomero Romero Ressendi (1922-1977), con quien compartió la inspiración en los modelos barrocos sevillanos, que caracterizó de manera especial su primera etapa sevillana, y una particular tendencia expresionista. En 1952 se casó con Carmen León Ortega, con quien tuvo cuatro hijos.
     Su actividad se explica dentro del contexto de fomento de la religiosidad popular llevada a cabo por el régimen franquista, convirtiéndose las cofradías en su principal mecenas a partir de este momento. En este sentido, su principal obra de estos años es el misterio del Traslado al Sepulcro de la cofradía hispalense de Santa Marta, por el cual recibió la Encomienda de Alfonso X el Sabio en 1953. En 1955 se trasladó a Madrid, al recibir el encargo de realizar ocho relieves de bronce para la puerta de la secretaria del Estado del Vaticano. A partir de este momento se instaló en la capital de España, ocupando el puesto de maestro escultor en los Talleres Granda. De este modo, se inicia su llamada “etapa castellana”, en la que es palpable la influencia de los manieristas castellanos, caso de El Greco, y los escultores Alonso de Berruguete y Juan de Juni. A ello se le unen un intento de renovación de la imaginería por la vía de la experimentación técnica y cierto gusto por la asimetría y la descomposición geométrica de las formas. Esta inquietud renovadora le llevó a una prolífica producción de carácter profano, de gran diversidad técnica y temática, ajena al tradicionalismo del “neobarroco” cofrade. Tras un período en Jerez de la Frontera (1967-1972), donde impartió clases en su Escuela de Artes y Oficios, y una nueva etapa madrileña, acabó sus años en Sevilla, donde residía a partir de 1978 (José Manuel Moreno Arana, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
      Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Divina Misericordia, de Felipe de Ribas, y modificada por Ortega Bru, titular de la Hermandad de las Siete Palabras, en su Retablo de la Iglesia de San Vicente, de Sevilla. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la ciudad.

Más sobre la Hermandad de las Siete Palabras, en ExplicArte Sevilla.

Más sobre la Iglesia de San Vicente, en ExplicArte Sevilla.

sábado, 26 de abril de 2025

Experiencia ExplicArte Sevilla, en el Monasterio de San Isidoro del Campo (Santiponce) con el Grupo Jacaranda Pino Montano

     Otra Experiencia con ExplicArte Sevilla de la visita organizada para el Grupo Jacaranda Pino Montano, preparamos la visita al Monasterio de San Isidoro del Campo, porque con ExplicArte Sevilla tenemos la posibilidad de organizarte la visita que tu quieras.
     La visita al Monasterio de San Isidoro del Campo, en la que recorrimos todas las estancias visitables del conjunto monumental.
     Os dejamos una serie de fotografías (queremos agradecer a todos los que nos habéis enviado fotografías de la visita) de dicha experiencia, y si quieres vivir una experiencia privada y personalizada a tu gusto, sólo tienes que contactar con ExplicArte Sevilla en Contacto, y a disfrutar del patrimonio e historia del lugar que elijas.



Más Experiencias ExplicArte Sevilla, en ExplicArte Sevilla.

La Provincia de Badajoz

     Por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, y déjame ExplicArte la provincia de Badajoz.    
     Hoy, 26 de abril, es el Día de la Provincia de Badajoz, que se crea como una fecha de reconocimiento y homenaje a quienes han destacado en el esfuerzo por el desarrollo de la comunidad provincial. El Reglamento que lo instituye se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia del 22 de febrero de 2018. En él se señala que la provincia de Badajoz es un territorio que se caracteriza principalmente, junto a su enorme patrimonio natural, histórico y cultural, por la calidad humana de sus gentes, por su sencillez y espíritu de sacrificio, que se identifican con unos valores y un sentimiento de identidad propio. Estos son, precisamente, los que la Diputación de Badajoz considera oportuno reforzar con la instauración del Día de la Provincia.
     La fecha elegida para celebrarlo, el 26 de abril, lo ha sido en conmemoración del día 26 de abril de 1979, en el que se constituyó la primera corporación provincial, tras la aprobación de la Constitución española de 1978 y la celebración de las primeras elecciones locales democráticas. Por tanto, esta fecha adquiere una especial significación, dentro de nuestra historia, porque la actual Carta Magna otorga a las diputaciones el gobierno y la administración de las provincias, como una de las divisiones fundamentales del territorio, gozando estas de autonomía para la gestión de sus intereses (Diputación de Badajoz).
     Y que mejor día que hoy para ExplicArte la provincia de Badajoz.
Que no te lo cuenten
     Abre los ojos. Acabas de llegar a la Provincia de Badajoz. Prepárate para conocer un territorio único e inigualable. Déjate guiar por los sentidos. Descubre la historia conociendo el legado que desde la Prehistoria las distintas civilizaciones que han poblado nuestra tierra nos han regalado. Adéntrate en sus monumentos para admirar la belleza del arte y la cultura. Deja que el folclore te traslade a otra época y diviértete en sus fiestas de interés turístico.
     Admira la belleza de los paisajes, la amplitud de las dehesas. No mires el reloj, respira y concéntrate en la magia de una puesta de sol. Escucha los cantos de las aves y siéntete parte de un territorio único. De la llanura a la montaña, de los campos de cultivo a los bosques. Déjate mecer al arrullo de sus cristalinas aguas, de sus playas con bandera azul, sumérgete en sus embalses y sus piscinas naturales, que te refrescan, y en las que podrá guiarte la aventura practicando diversos deportes acuáticos.
     Conoce a sus gentes, que te contarán los secretos de su gastronomía. Prueba su exquisito jamón y todos los productos del cerdo ibérico, la ternera o el cordero, criados en libertad en grandes extensiones de terreno, lo que hace que su carne tenga un sabor único. Degusta sin prisas una copa de vino acompañada de queso y una buena conversación.  Disfruta de cada momento.
     Has llegado a la Provincia de Badajoz. Has llegado a tu destino.   
Cómo llegar
     En avión, a través del Aeropuerto de Badajoz, el único de la región, situado a 14 kilómetros de la capital pacense. Desde allí se realizan vuelos regulares a Madrid y Barcelona, así como a otras ciudades en épocas concretas del año. Dispone de una zona comercial, oficinas de alquiler de coches, aparcamiento público gratuito las 24 horas y parada de taxis. 
     Si lo prefieres, la estación de tren de Badajoz te ofrece conexiones con las provincias de Cáceres, Toledo y Ciudad Real, así como con otras poblaciones de la provincia de Badajoz. También conecta con Portugal, la Comunidad de Madrid y las ciudades de Castellón, Albacete, Barcelona, Valencia y Tarragona. 
     Por carretera tienes más opciones. Y es que Extremadura cuenta con una extensa y tupida red de carreteras muy eficientes. El territorio se vertebra a través de dos grandes vías de comunicación: la autovía del Suroeste y la autovía Ruta de la Plata. La autovía del Suroeste (antigua autovía de Extremadura) recorre la región de este a oeste y conecta Madrid y Lisboa, pasando por Navalmoral de la Mata, Trujillo, Miajadas y Mérida hasta llegar a Badajoz.
Una provincia con Historia
     Para entender la riqueza histórica y cultural de la provincia de Badajoz hay adentrarse en sus orígenes y conocer el legado que todas las civilizaciones que han pasado por esta tierra han ido dejando en ella. Desde la Prehistoria, el hombre y la mujer se han asentado en la actual provincia de Badajoz, principalmente por la abundancia de recursos naturales, entre otros factores. Su aparición se remonta al Paleolítico inferior y de esta época destaca, sobre todo, el megalitismo, que aún puede contemplarse en forma de dolmen, uno de los monumentos funerarios mas importantes de la península ibérica.
     Lusitanos, celtas, túrdulos y turdetanos habitaron la provincia de Badajoz antes de la llegada de los romanos, que construyeron hacia el año 25 a.C. la ciudad de Augusta Emérita, actual Mérida, que se convertiría en la capital de la extensa provincia de Lusitania. Además, edificaron calzadas, templos, teatros, acueductos, puentes o presas, no solo en el entorno de la ciudad (como las termas de la cercana localidad de Alange o el embalse del actual Parque Natural de Cornalvo), sino también en otras ciudades como Metellinum (Medellín) o Regina Turdulorum (Casas de Reina), sin olvidar la importancia de la Vía de la Plata, que recorre la provincia de sur a norte y la conecta con otras regiones.
     La presencia árabe también dejó vestigios en nuestra provincia. En 1031 se instauró el Reino de Taifa de Badajoz, llegando a ser el más extenso de la península. Con el avance de las tropas cristianas, sobre todo entre los siglos XII y XIV, los ejércitos de los reinos de Castilla y León empujaron a las tropas musulmanas hacia el sur. Las órdenes militares de Alcántara, del Temple y de Santiago tuvieron un papel importante en la Reconquista, y dejaron en la provincia enclaves de alto valor histórico y cultural como Jerez de los Caballeros.
La cercanía con Portugal ha hecho que la provincia de Badajoz tuviese un fuerte carácter defensivo que se aprecia también en sus construcciones. Prueba de ello son los numerosos castillos que existen en el territorio. Las guerras fronterizas fueron características durante siglos en la Edad Moderna. Más adelante, la batalla de La Albuera marcarlo un hecho trágico durante la Guerra de la Independencia. La liberación de Badajoz por las tropos aliadas es uno de los hitos más importantes de la ocupación francesa. Esta batalla se recrea cada año en la localidad, siendo considerada Fiesta de Interés Turístico Regional.
Antiguos Pobladores
     El resto humano más antiguo que se ha encontrado hasta el momento en la provincia de Badajoz tiene unos 180.000 años. Se trata de la falange de un dedo de una mujer que murió con unos 25 años y que fue depositada, o acabó por azar, en una de las Cuevas de Fuentes de León. Del Paleolítico Inferior el período mas antiguo del Paleolítico, se han encontrado algunos restos en la actual Extremadura, sobre todo en las orillos de ríos como el Guadiana y su afluente el Zújar. En el Neolítico, que comprende la etapa entre el 5.000 y el 3.000 a.C., las sociedades pasan de ser nómadas a sedentarias y comienzan a vivir en cuevas, como la de la Charneca, en Oliva de Mérida, donde se han encontrado hachas de piedra pulimentada o molinos de mano, entre otros elementos. Al final de este periodo aparece un fenómeno cultural de gran difusión: el megalitismo.
     El megalitismo es un fenómeno cultural que se inicia a finales del Neolítico, que sigue produciéndose durante el Calcolítico y que llega hasta la Edad de Bronce. Son construcciones a base de grandes bloques de piedra, hincados en la tierra, y que se denominan menhir. dólmen y tholos.  Los  más abundantes son los dólmenes que pueden verse en Barcarrota, Valverde de Leganés, Cordobilla de Lácara, Alburquerque o Entrín Bajo, pero entre ellos destacan el conjunto de nueve dólmenes de granito de San Vicente de Alcántara y los del Toriñuelo en Jerez de los Caballeros.
     Entre las localidades de Aljucén y La Nava de Santiago se encuentra el impresionante dolmen de Lácara, un sepulcro de grandes dimensiones en plena dehesa que merece la pena ser visitado, como también el sepulcro prehistórico de Huerta Montero, perteneciente a la Edad del Cobre, que se ubica cerca de Almendralejo.
     Con respeto al arte rupestre, una parada indispensable para los amantes de la Prehistoria se encuentra en Alburquerque, en el Risco de San Blas, al que se accede a través de una hermosa y pequeña ruta con vistas a la Sierra de San Pedro, donde pueden contemplarse figuras de personas y animales de hace más de 4.500 años. También merece la pena la visita del Morro de la Venta, en Cabeza del Buey y Peña del Águila, en Magacela.
     Durante la Edad de los Metales, entre el 4.000 y el 2.000 a.C., proliferaron los asentamientos humanos en la actual provincia de Badajoz. Abundan las estelas, grandes soportes de piedra hincados verticalmente en la tierra o dispuestas horizontalmente sobre el suelo. Se encontraron en Bodonal de la Sierra, Capilla, Cabeza del Buey y Olivenza, entre otras.
     En la Edad del Hierro la provincia de Badajoz, adquiere una gran importancia, en especial por la llegada de los tartesos, reino situado en el valle inferior y medio del Guadalquivir. Esta culturo trajo tecnologías y rasgos socioculturales hasta la fecha desconocidos. Destaca el palacio-santuario de Cancho Roano, en Zalamea de la Serena. Se cree que el edificio podía alcanzar los tres pisos de altura y servía como residencia de un posible monarca, lugar de culto y almacén. El Centro de Interpretación de Cancho Roano permite el acercamiento del visitante a esta cultura fascinante.
 Otro de los hallazgos más significativos a nivel nacional y que aún está en fase de excavación, es el yacimiento tartésico de El Turuñuelo, en Guareña. Se trata del edificio más grande y mejor conservado de esta civilización. Se cree que tiene una edad aproximada de 2.500 años de antigüedad y es un enclave único en el Mediterráneo occidental. Otros restos tartésicos en la provincia se encuentran en La Mata, en Campanario, y en el Tamborrio, en Villanueva de la Serena.
     La provincia de Badajoz cuenta con un importante yacimiento celta: el Castrejón de Capote, en Higuera la Real. Los restos arqueológicos que se pueden contemplar datan de los siglos V-I a.C. Destacan las construcciones de carácter defensivo, como la portada principal, formada por torres y bastiones que alcanzaron los nueve metros de altura. En el interior del poblado puede observarse la estructura de las viviendas y en el centro, el Santuario Prerromano, clave para entender la dimensión espiritual y religiosa de los celtas. Cuenta también con un Centro de Interpretación en el que poder conocer con mayor detalle este importante punto arqueológico.
     Los amantes de la Prehistoria tienen también una visita indispensable en el Museo Arqueológico Provincial que se encuentra en la ciudad de Badajoz y en el que están expuestas numerosas piezas halladas en yacimientos y excavaciones de toda la provincia.
El Imperio Romano en la Provincia de Badajoz
     Entre los pueblos prerromanos más importantes que habitaron Extremadura se encontraban los vettones (en la provincia de Cáceres) y los lusitanos (los más arquetípicos de Extremadura), que se extendían por el territorio de la actual región y el centro de Portugal. Su líder, Viriato, luchó contra la llegada de los romanos, pero finalmente la provincia fue romanizado por completo. Se formó Lusitania, una extensa provincia que acogía gran parte de Extremadura y Portugal. Se construyeron vías de comunicación, como la Vía de la Plata y varias ciudades entre las que destacan Augusta Emérita, Metellinum y Regina Turdulorum, tres enclaves que aún conservan numerosos elementos que recuerdan su glorioso pasado romano.
     La ciudad de Augusta Emérita fue fundada por orden del emperador Octavio Augusto en el año 25 a.C., para acoger a los soldados de las guerras cántabras, veteranos de las legiones V Alaudae y X Gemina. Desde su construcción, la actual Mérida fue una ciudad amurallada en cuyo interior destacaban el teatro, anfiteatro y circo, además de los foros, templos, termas, embalses... y, por supuesto, los edificios con viviendas y plazas públicas. Destaca también el puente sobre el Guadiana, uno de los más largos del imperio con 792 metros. Desde el 15 a.C., fue la capital de la nueva provincia hispana de Lusitania.
     Uno de los monumentos más emblemáticos es el teatro, cuya construcción se produjo entre los años 16 a 15 a.C. El anfiteatro fue inaugurado en torno al 8 a.C., y su utilidad eran las luchas entre gladiadores, entre fieras o entre hombres y fieras. El circo cuenta con más de 400 metros de longitud y 100 de anchura, y se ubica junto a las calzadas que unían Augusta Emérita con Corduba (Córdoba) y Toletum (Toledo). Tenía un aforo de unos 30.000 espectadores. Actualmente todos estos monumentos reciben a numerosos turistas cada año, convirtiéndose en la ciudad con más visitantes de la provincia. En 1993, Mérida fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
     Por su parte, Metellinum (actual Medellín) fue fundada como campamento militar entre los años 79-78 a.C. por el cónsul Quintus Caecilius Metellus Pius, para la explotación de los recursos agrícolas y mineros de la zona. La ciudad se urbanizó en la ladera del Cerro del Castillo mediante fuertes muros de contención y sobre esas plataformas se construyeron los edificios públicos, entre los que destaca el teatro romano en el que cada verano se celebran representaciones que se enmarcan en el Festival de Teatro de Mérida.
     Los orígenes de la ciudad de Regina Turdulorum (Casas de Reina) se remontan a un poblado fortificado que se extendió por una superficie de entre cuatro y cinco hectáreas en el cercano cerro de las Nieves de Reina. Contaba con un foso defensivo y una muralla. Más tarde, en un llano cercano al cerro, comenzó a construirse la ciudad para aprovechar mejor los recursos naturales: agua, cultivo y posiblemente también minerales, pues cerca se encuentra la Mina la Jayona, en Fuente del Arco, de la que se extraía hierro. El teatro es uno de los edificios que mejor se conservan y el más emblemático y, al igual que Mérida y Medellín, acoge funciones del  Festival de Teatro emeritense.
Edad Media
     Con el avance de los musulmanes de sur a norte de la península ibérica, se construyeron ciudades como Batalyaws (actual Badajoz) en el año 875 por Ibn Marwan y en 1031 se instauró el Reino Taifa de Badajoz, que desaparecería tras la invasión almorávide en 1144. Los taifas eran pequeños reinos en los que dividía el califato de Córdoba. De su pasado musulmán la ciudad de Badajoz conserva su Alcazaba, una fortificación considerada la más grande de Europa en su género y época. Otro vestigio musulmán es la alcazaba de Mérida
     Con el avance de las tropas cristianas durante la Reconquista, las órdenes militares cobraron importancia, como la de Alcántara, el Temple y Santiago. Vinculado a esta última se encuentra el monasterio de Tentudía, uno de los mejores exponentes del mudéjar español, ubicado en Calera de León. Su construcción data de los siglos XIII al XVI. Realizado con piedra y mampuesto, consta de una sola nave con capillas laterales y fue ampliado sucesivamente por los diferentes maestres de la Orden de Santiago. Esta Orden también esta muy relacionada con la ermita de Nuestra Señora del Ara, en Fuente del Arco. Fue construida, a finales del siglo XIV. Su única nave, rematada con una bóveda de cañón, se cubrió con frescos de gran valor pictórico que han hecho que se conozca a la ermita como la Capilla Sixtina de la Baja Extremadura. Fue declarada Bien de Interés Cultural, con la categoría de monumento en 1993.
     A los templarios perteneció el castillo de Burguillos del Cerro, que tiene dos recintos cuadrados y conserva las almenas en la mayor parte de las torres. Fregenal de la Sierra e Higuera la Real pertenecieron también a la Orden Templaria, al igual que Jerez de los Caballeros, la ciudad donde mayor influencia tuvo la Orden y donde terminó con un trágico fin, pues según la leyenda, los caballeros templarios, en el siglo XIV, se enfrentaron a la corona encerrándose en el castillo y, tras una larga lucha, fueron asesinados. Desde entonces a la torre del homenaje se la conoce como la Torre Sangrienta. La localidad pasó posteriormente a pertenecer a la Orden Militar de Santiago, que restauró los desperfectos que sufrió su castillo en las guerras con Portugal.
     Y es que, el carácter fronterizo de la provincia de Badajoz y las frecuentes guerras con Portugal, dieron lugar a la construcción de numerosos castillos por todo el territorio. Cuenta con alrededor de 40, como los de Alburquerque, Alconchel, Segura de León, Capilla, Feria, Fregenal de la Sierra, Olivenza, Puebla de Alcocer, o Medellín, entre otros. Muchos de ellos celebran ferias y mercados medievales alrededor de sus murallas. Además, existen dos centros de interpretación, el de las Fortalezas de Alconchel y el del Señorío de Feria, en Feria. Ambos aportan claves históricas y arquitectónicas de estas construcciones.
Doce Conjuntos Histórico-Artísticos
  Muchas de estas localidades están declaradas como Conjuntos Histórico-Artísticos, una declaración legal regulado por el Ministerio de Cultura, que agrupa a todos los bienes declarados como monumentos históricos-artísticos en una determinada localidad, sirviendo como figura de protección sobre los bienes culturales. En la provincia de Badajoz hay doce localidades que tienen esta consideración como Alburquerque que tiene dos castillos, el de Luna y el de Azagala, y un impresionante barrio gótico judío de época medieval ideal para perderse en sus calles. Magacela también cuenta con una fortificación a la que ascender, a pie o en bicicleta, para disfrutar de unas impresionantes vistas: las de la comarca de La Serena.
     Y siguiendo con los paseos, recorrer las calles de Azuaga es la mejor forma de conocerla y descubrir las huellas que dejaron árabes, judíos y cristianos en su arquitectura. Otra visita imprescindible es el castillo de Feria, desde cuya torre del homenaje se observa la majestuosidad de la dehesa extremeña. Burguillos del Cerro es un punto imprescindible para los amantes de los templarios, especialmente por el centro de interpretación de la Orden del Temple con la que cuenta el municipio. No muy lejos de allí se encuentra Fregenal de la Sierra, en el que conviven las grandes casas solariegas, los palacios y los edificios religiosos.
     Jerez de los Caballeros es un enclave único en el que además de sus edificios de origen templario se puede visitar la casa de Vasco Núñez de Balboa, primer europeo en divisar el océano Pacífico. Una de las plazas porticadas más espectaculares de Extremadura se encuentra en Llerena, donde el paseo por sus calles acerca a la que fue calificada como "la pequeña Atenas" de la región por la afluencia de importantes artistas entre los siglos XVI y XVII. En la plaza de España puede contemplarse una escultura del pintor Zurbarán, natural de Fuente de Cantos. Precisamente en su localidad natal se encuentra la Casa Museo del pintor. Recorriendo sus salas el visitante puede conocer la obra pictórica del genio extremeño.
     Zafra cuenta con dos plazas, la Grande y la Chica, centros de la vida cotidiana e inicio perfecto para recorrer la ciudad. Fuente del Maestre destaca por su riqueza arqueológica, histórica y monumental, al igual que Olivenza, con sus iglesias de la Magdalena y de Santa María del Castillo, su museo Etnográfico González Santana y su cercanía al Lago Alqueva. Mérida, además, es la única población española que ostenta la denominación Conjunto Histórico y Arqueológico (Diputación Provincial de Badajoz).     
   Si quieres, por Amor al Arte, déjame ExplicArte Sevilla, déjame ExplicArte la provincia de Badajoz. Sólo tienes que contactar con nosotros en Contacto, y a disfrutar de la provincia pacense.

     Enlace a la web oficial de la provincia de Badajoz: Portal de Turismo de la Provincia de Badajoz (turismoapps.dip-badajoz.es)

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La Provincia de Badajoz, al detalle:
Acedera
Aceuchal
Alconchel
Alconera
Aljucén
Almendral
Peñalsordo
Peraleda del Zaucejo
Puebla de Alcocer
Puebla de la Calzada
Puebla de la Reina
Puebla de Obando
Puebla de Sancho Pérez
Puebla del Maestre
Puebla del Prior
Pueblonuevo del Guadiana
Quintana de la Serena
Reina
Rena
Retamal de Llerena
Ribera del Fresno
Risco
La Roca de la Sierra
Salvaleón
Salvatierra de los Barros
San Pedro de Mérida
San Vicente de Alcántara
Sancti-Spíritus
Santa Amalia
Santa Marta
Los Santos de Maimona
Segura de León
Siruela
Solana de los Barros
Talarrubias
Talavera la Real
Táliga
Tamurejo
Torre de Miguel Sesmero
Torremayor
Torremejía
Trasierra
Trujillanos
Usagre
Valdecaballeros
Valdelacalzada
Valdetorres
Valencia de las Torres
Valencia del Mombuey
Valencia del Ventoso
Villar de Rena
Villar del Rey
Villarta de los Montes
Zafra
Zahínos
Zalamea de la Serena
La Zarza
Zarza Capilla
Zurbarán